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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2017

Entrevista a Carlos Fernndez Liria, Olga Garca Fernndez y Enrique Galindo, autores de Escuela o barbarie (II)
Para que la escuela pueda servir realmente a la sociedad debe estar protegida de los intereses corporativos que insisten en infiltrarla

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Carlos Fernndez Liria es profesor de filosofa en la UCM. Entre sus numerosos libros cabe citar En defensa del populismo (2015), Para qu servimos los filsofos (2012) y El orden de El Capital (2010, con Luis Alegre Zahonero. Olga Garca Fernndez es profesora de enseanza secundaria. Milita en las Marea por la Educacin Pblica de Toledo. Enrique Galindo Fernndez es tambin profesor de enseanza secundaria. Activista de la Marea Verde.

Nos centramos, en esta conversacin, en algunas de las temticas desarrolladas en su libro Escuela o barbarie. Entre el neoliberalismo salvaje y el delirio de la izquierda, publicado por Akal, Madrid, 2017.

***

Estbamos aqu. Hablis en vuestro libro de Daniel Noya, un ejemplo para la escuela pblica afirmis. Quin es Daniel Noya?

Carlos.- Aparte de ser un gran poeta que vive y da clase de filosofa en el valle del Titar, es un hombre normal (lo que no es tan habitual), un hombre noble y honrado que lleva toda su vida dedicado a la enseanza en el mundo rural. Le he citado en el libro como un ejemplo ms de esos millares de profesores que aman su profesin, que han instruido a generaciones y generaciones de alumnos de una forma bella y desinteresada, muy por encima de sus obligaciones laborales. Son estos profesores, a los que yo calificara de verdaderos hroes annimos, los que han convertido la escuela pblica en un milagro ilustrado de la humanidad. La propaganda neoliberal y el delirio izquierdista, en cambio, los denigran da a da, cada vez ms, con calumnias lobotomizadas sobre el desempeo de su profesin, con controles delirantes que limitan su libertad de ctedra, llegando incluso a sugerir, desde no se sabe qu tribunas acadmicas de lite, que deben ser "enseados a ensear", vigilados y disciplinados para una continua innovacin suicida, reciclados en entrenadores del gimnasio laboral que reclaman los mercados cada da de forma ms imprevisible. Y este diagnstico lo hacen tecncratas que jams han pisado un aula.

Para aclararnos de aqu en adelante. De qu deberamos hablar, de educacin o de instruccin?

Olga.- De las dos. En el pargrafo titulado "Instruccin vs. Educacin" lo explicamos. Instruir, en tanto que ejercicio de la filomata (amor por aprender) es una dinmica en la que el profesor ensea conocimientos que le han sido costosos de aprender y en los que es experto. Y los ensea para que el alumno los haga propios a travs de la reflexin y de la crtica, para que en esa dialctica, realmente "piense por s mismo". Esta forma de ensear y aprender exige el reconocimiento de la diferencia entre el profesor y el alumno. Una diferencia "geomtrica", entre el que posee el conocimiento y el que se hace con l. Y fundamentalmente exige "respeto": del que aprende por el que sabe, por la pasin con la que lo ensea, y del que ensea por el que aprende, por la capacidad que tiene para ello. Ese respeto exige esa previa distancia, garanta del reconocimiento entre uno y otro a travs de lo aprendido, y nunca a travs de lo afectivo. Es esencial que esto quede claro: educar, en el sentido de acompaar (lo que hace el pedagogo), de identificarse afectivamente, es lo contrario que aportar herramientas al alumno para la crtica y la emancipacin. Esto no significa dejar de lado la educacin del corazn por la del intelecto, como deca Aristteles en la Poltica, sino entender esa educacin del corazn como respeto hacia una persona en formacin, que aun est por ser adulto. La educacin de lo afectivo es paidocentrismo, es educar en la consideracin de que el alumno es un ente acabado como nio o adolescente, y no un ser humano emancipable en potencia.

Enrique.- Lo que intentamos es salir de la falsa polmica entre instruccin y educacin que considera que la primera es algo as como rellenar las cabezas de los alumnos con contenidos que les son completamente ajenos. Hay que decir que la instruccin, que, como acaba de explicar Olga, entendemos como filomata (trmino este que tomamos de la excelente tesis doctoral de Jos Snchez Tortosa), es en s misma educativa. A este respecto hay un dato que me parece significativo: la II Repblica mantuvo el nombre de Ministerio de Instruccin Pblica y fue el primer gobierno de Franco, en fecha tan temprana como 1938 el que lo cambi por Ministerio de Educacin Nacional. Este cambio de nomenclatura no es inocente, pues implica privilegiar los elementos de gua y conduccin, haciendo del pedagogo (conductor de nios) el preparador del terreno para el xito del demagogo (conductor de pueblos o, en este caso concreto, Caudillo).

Carlos.- A veces hay que educar para poder instruir, pero la pretensin de hacer cargar a la escuela con todos callejones sin salida sociales es una barbaridad. La escuela no puede dar trabajo a los padres de los alumnos que estn en paro, por ejemplo. En esta sociedad hay problemas gravsimos que tienen que ser resueltos polticamente. Y los profesores, que son los primeros en vivirlos cotidianamente, al convivir con alumnos de todas las edades a diario, se estn comportando, en general, como verdaderos hroes, desplegando una generosidad de gran sensibilidad social. Pero en lugar de agradecimiento (que suelen tenerlo, en cambio, y muy sincero, por parte de los alumnos), se encuentran con que los poderes fcticos les responsabilizan por no lograr solucionar lo que esos mismos poderes deberan estar solucionando por otros vas. Los medios de comunicacin, manejando adems tpicos pedaggicos execrables, no han parado de difamar y calumniar, echando basura meditica sobre la profesin de profesor. De este modo, los profesores han perdido el prestigio y el respeto de la sociedad en general. Esto es un desastre de la civilizacin.

No parecis muy entusiastas de la pedagoga. Pero personas muy entraables y muy reconocidas en las tradiciones de izquierda e ilustradas fueron pedagogos. Pienso, por ejemplo, en Ferrer i Gurdia o en Makarenko. Dnde se ubican vuestras principales crticas a la Pedagoga?

Olga.- En primer lugar, en su autoproclamacin de ciencia experta en el arte de ensear a ensear, cuando no tiene cuerpo terico alguno. Postularse como la metaciencia que ensea cmo ensear ms all de los contenidos especficos de cada disciplina es grotesco desde un punto de vista cientfico. Como mucho, la pedagoga es una tcnica o conjunto de recomendaciones formales. En segundo lugar, precisamente, el discurso pedaggico moderno (de origen jesuita) es "forma vaciada de contenidos". Es lo que se denomina "formalismo pedaggico": el progresivo vaciamiento de los contenidos en favor de sucesivas metodologas cuyo fin es, exclusivamente, el reajuste del aprendizaje en trminos rentables, en la produccin de determinado tipo de persona, del "hombre nuevo" necesario en cada momento. En tercer lugar, al formalismo pedaggico le acompaa como sustituto del conocimiento, el establecimiento del afecto, de lo emocional. El discurso actual de la pedagoga est transido de estructuras biensonantes y, por lo tanto, muy difciles de desmontar como "democratizar la enseanza", "educar en la autoestima y en lo emocional", "construir el propio aprendizaje", "iniciativa emprendedora".. Es un lenguaje a favor de los intereses neoliberales que requieren un ciudadano adaptable a todo tipo de circunstancias. Por lo tanto, no se trata tan slo de que, en origen, la Pedagoga se considere a s misma indispensable para las disciplinas que s son cientficas, sino que en su labor de "tutela" desacredita la importancia de los conocimientos aportados por las mismas, promueve el vaciamiento de contenidos de la escuela frente a lo afectivo y obedece histricamente a los intereses y tendencias innovadoras de reforma de los "agentes sociales".

Enrique.- Fjate que tanto Ferrer i Gurdia como Makarenko son pedagogos en tanto que reflexionaban sobre su propia prctica como maestros; se enfrentaban directamente en su da a da con los problemas que surgan en sus escuelas y en el trato directo con los alumnos y a partir de ah hacan una teorizacin, por as decir, enraizada en su propia praxis. Eso es enteramente diferente de erigirse en los detentadores de una presunta (e imposible) "ciencia de la educacin" que exacerba el formalismo del que habla Olga. Las teoras pedaggicas se van alejando de la prctica concreta y de los contenidos concretos y se convierten en prescriptivas e invasivas del principio fundamental de la libertad de ctedra, adems de puramente formales. Al concebirse como una ciencia positiva ms pretende ocupar un lugar autnomo e independiente en la ciudad cientfica, pero eso la lleva al formalismo y este al delirio pedagogista del que hablbamos antes. Esto lo localiz muy bien Hannah Arendt en los aos 50 del siglo pasado, cuando deca aquello de que bajo la influencia del pragmatismo y la psicologa la pedagoga se separ de los contenidos a transmitir y con ello de las normas bsicas de la sensatez. Por ello, nuestras crticas se centran en las pretensiones cientificistas de la Pedagoga, que terminan sirviendo a intereses espurios legitimndolos.

Carlos.- Por mucho que tengo fama de antipedagogo, yo no tengo nada contra la pedagoga. Siempre y cuando, por supuesto, sea cosa de profesores. Cuando los profesores reflexionan sobre su propia prctica docente tienen, sin duda, cosas importantsimas que decir, en el terreno de la didctica y en el de la pedagoga. Yo sera partidario, incluso, de que se reservara una porcin importante del tiempo de trabajo de los profesores para estas reflexiones. Pero lo que es un idea disparatada es instituir una carrera universitaria en la que se pretende ensear como "ensear a ensear" a los profesores y eso, adems, sin haber enseado nunca. Yo no s cmo puede parecer sensata una cosa as. Luego, ocurre lo que ocurre. Cada vez que hay que hacer un plan educativo o implementar un poltica para la enseanza, se convoca a los "expertos en educacin" en lugar de a los profesores. Hasta en Podemos ha pasado esto. Es as como el destino de la educacin en este pas ha quedado en manos de tecncratas que jams o apenas han pisado un aula, pero que se han pasado la vida elaborando libros blancos para los ministerios. Se trata, adems, de una estafa que ha sido muy interesadamente ocultada. A los egresados de Ciencias de la Educacin, hace ya dcadas, se les regal el CAP, un cursillo ignominioso del que jams ningn profesor ha dicho nada bueno (quizs haya alguna excepcin, vale). Ese cursillo jams se evalu, jams se hicieron pblicos los datos sobre su aceptacin entre el profesorado que tena obligatoriamente que pasar por l. Y luego, aprovechando el revuelo del Plan Bolonia, el CAP se transform en un flamante Master de Formacin del Profesorado, diez veces ms caro y cinco veces ms largo. Es curioso ver que, por ejemplo, el MFP de la UCM es el nico mster sobre el que no hay manera de encontrar los datos de su autoevaluacin, que son obligatorios. No s cmo ser en otros sitios, pero me temo que pasar algo parecido.

Se suele hablar de una educacin, de una Universidad, de una escuela a favor de la sociedad. Os parece razonable una finalidad formulada en estos trminos?

Carlos.- En los tiempos de la lucha contra el Plan Bolonia, escrib, junto con mis alumnos, dos libros contra ese pernicioso lema: una escuela, una universidad, "al servicio de la sociedad". Deca Humboldt que en la enseanza secundaria el profesor debe estar al servicio del alumno, y que en la enseanza superior, en cambio, ambos dos, el profesor y el alumno, se deben a la verdad. Esto me parece una manera adecuada de plantear las cosas. Pero una Escuela o una Universidad al servicio de la sociedad es un lema envenenado, sobre todo si se trata de una sociedad tan mala como esta. En una sociedad en la que ni siquiera los parlamentos pueden nada contra la dictadura de los corporaciones econmicas, poner la enseanza al servicio de la sociedad es una estrategia suicida, que slo sirve para acelerar el molino de la destruccin turbocapitalista que se avecina. Supongo que nadie aceptara un lema que alentara poner el derecho al servicio de la sociedad. Porque no es el derecho el que debe estar al servicio de la sociedad, es la sociedad la que debe estar en "estado de derecho". No es as? Pues lo mismo pasa respecto al uso terico de la razn. No hay que considerar verdad lo que la sociedad opina a travs de sus aparatos mediticos e ideolgicos, sino que la sociedad debe aprender a distinguir la verdad de la basura ideolgica. Para eso se invent la escuela pblica. La sociedad no es quin para opinar sobre la verdad o la falsedad del teorema de Pitgoras. En resumen, bajo el lema "una enseanza al servicio de la sociedad" lo que se esconde es el proyecto de poner las instituciones estatales al servicio de las necesidades mercantiles. Es un plan muy astuto para que las empresas puedan aspirar dinero pblico para sus propios negocios, logrando, para empezar, que todo un ejrcito de becarios trabaje para ellas sin pagarles nada, cobrando con el dinero estatal, es decir, con el dinero que pagan otros trabajadores con sus impuestos. En resumen, es el plan perfecto del neoliberalismo: que el sueldo de los trabajadores lo paguen otros trabajadores.

Olga.- La nica posibilidad de que la escuela, en cualesquiera de sus niveles, pueda servir realmente a la sociedad, es si est protegida de los diferentes intereses corporativos que insisten en infiltrarla. Una escuela que sirva a la sociedad es aquella que, de alguna forma, est aislada de la misma, a la que no se exige que ensee algo aplicable en trminos de "impacto social", "trasferencia de activos" o rentabilidad econmica. Es una escuela que forma ciudadanos "tiles" en el sentido ilustrado: personas instruidas en profundidad en el corpus terico de la carrera elegida y aptas para el ejercicio de la ciudadana; es decir, crticas con las instituciones.

Dnde creis que es ms clara y ms enrgica la privatizacin de la escuela preuniversitaria?

Enrique.- Si te refieres a en qu comunidades autnomas se percibe ms claramente creo que hay que decir que la Comunidad de Madrid es la campeona de la privatizacin con diferencia. Es el laboratorio privilegiado de este tipo de polticas. Aunque creo que en Catalua o la Comunidad Valenciana (al menos hasta el cambio de gobierno) tampoco se han quedado mancos en ese sentido. En otro orden de cosas hay que atender tambin a dimensiones de la privatizacin que van ms all de favorecer descaradamente a la privada-concertada en detrimento de la pblica, lo que llamaramos privatizacin exgena. Los cambios, por ejemplo, que la LOMCE introduce en el modelo de gobierno y gestin de los centros pblicos significan un tipo de privatizacin endgena, al implantar en los centros pblicos los principios de la gestin empresarial con el objetivo de ponerlos a competir en el cuasi-mercado educativo que se est creando. Y esto es igual para todas las regiones. Si preguntamos por ese "dnde" en el terreno ideolgico, la retrica de la igualdad de oportunidades (en vez de hablar, como se debera, de igualdad de derechos) y de la libertad de eleccin (o el derecho de los padres a elegir la educacin de sus hijos, cosa muy discutible tal y como se suele plantear), con su corolario de defensa del cheque escolar, son ejemplos de que la ideologa privatizadora se ha naturalizado hasta convertirse en hegemnica.

Conviene preguntar lo mismo pensando en la Universidad pblica.

Carlos.- Si entiendo la pregunta en el mismo sentido que ha respondido Enrique, hay que decir que es un fenmeno absolutamente global. Viajando a Colombia, a Mxico, a Grecia, a Holanda, te das cuenta de que en todas partes se manejan los mismos tpicos, la misma jerga pedaggica, los mismos lemas. Los objetivos son los mismos en todas partes. Esto me ha sorprendido muchsimo. Parece una conspiracin global. Me recuerda a los comienzos de la lucha contra el Plan Bolonia, cuando se trataba de luchar contra el Informe Bricall. En el ao 2000, hubo unas manifestaciones multitudinarias contra un documento, el Informe Bricall, que ni siquiera haba sido todava publicado. El propio artfice del informe declar su sorpresa porque se protestara tanto contra un texto que todava no exista oficialmente. Qu haba pasado? Pues que una generacin de estudiantes, entre los que se contaban, segn recuerdo, Miguel Urban, Luis Alegre y algunos protagonistas ms de Podemos, se haban encerrado en la Universidad para traducir del ingls las ponencias sobre educacin de la ltima cumbre de la OMC, en Nueva Zelanda. Y antes de que se publicara el famoso "Informe", ellos ya saban lo que iba a decir. Lo malo ha sido que esas directrices han sido un destino insoslayable a nivel mundial. Una verdadera apisonadora. Si no se hubiera presentado resistencia, sin duda que el resultado habra sido mucho peor. Pero, de todos modos, el destino ha sido el destino, no ha habido forma de pararlo. De un lado a otro del planeta, las autoridades acadmicas de derechas y de izquierdas se han plegado a los planes de la OMC.

Seguimos en breve.

Cuando quieras. Tommonos un descanso.

Nota de edicin: para la primera parte de esta conversacin: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=226138

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



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