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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2017

Derrotada Le Pen, desenmascarar a Macron

Juan Carlos Monedero
Pblico


Cada vez que hay crisis econmica -y en el capitalismo siempre hay crisis cclicas cada vez ms agudas- el statu quo aprieta las clavijas para mantener sus beneficios. Cuando ya no puedes apretar a los pases del sur -incluso con guerras, como la que estn preparando en Venezuela-, a la naturaleza y a las generaciones futuras -va deuda-, la explotacin regresa a la vieja Europa que apenas aguant medio siglo precisamente exportando los problemas afuera, al futuro o a la naturaleza. Y en especial, como las grandes pagadoras siempre, las mujeres, que sostienen la vida y sus cuidados a un precio incalculable por las grandes compaas, cuando no sirven como mano de obra barata, flexible y silenciada.

La democracia liberal, asentada sobre una economa guiada por el beneficio y articulada por el mercado, siempre pone en marcha cuatro tipos de estrategias en las crisis, jerarquizndolas en virtud del peligro que represente la alternativa. Cada una tiene su momento, pero suelen aparecer rasgos de todas en cada situacin histrica concreta. La primera es convencer de que no hay ninguna otra salida. Los premios Nobel y los acadmicos son muy tiles en esa fase. En segundo lugar, articular una gran coalicin entre los dos grandes partidos y sus satlites -que es otra manera de decir que no hay alternativa-, de manera que se junten las lgicas de centro-izquierda y centro-derecha en un remix cargado grasas saturadas. Es el momento de los periodistas del establishment y de los beneficiados por el sistema, tambin, claro est, de la universidad. La tercera, buscar a un populista de derechas -Trump, Rivera, Le Pen-, que agitar los excesos del sistema pero nunca cambiar el sistema (ah estn los vacos cien das de Trump), y que ofrecer identidad y ms identidad para que la gente sacie el hambre real que tiene y va a seguir teniendo. Es el momento del periodismo pantuflo y de la telebasura. El cuarto, cuando fallan los dems, es el autoritarismo, la represin policial o militar, el estado de excepcin o las bandas fascistas, neonazis o paramilitares toleradas por el poder. En todas ellas, las mayoras van a pagar los platos rotos por las minoras.

Le Pen es la fase del populismo de derechas. Muy evidente. Macron es la fase de la gran coalicin, que siempre es una mentira encubierta. El neoliberalismo an no ha sido desenmascarado. Y por eso llegamos a callejones sin salida como el de este domingo en Francia. Cuando un fascista da una paliza, niega el Holocausto o desprecia a los inmigrantes es muy fcil identificar el acto de fuerza. Cuando Macron afirma, como recuerda Olga Rodrguez, que hay que dejar de proteger a los que no pueden y no van a tener xito, genera y justifica mucho ms dolor que las bandas fascistas, pero es ms difcil identificarlo.

Haba que pararle los pies a Le Pen, porque su entrada en el gobierno es la naturalizacin del fascismo. Era echar por la borda medio siglo de lucha contra la inhumanidad de los campos de concentracin, del colaboracionismo, del exterminio y el genocidio. Pero ese gesto de tantas francesas y franceses que han ido a votar a Macron con el alma rota, tiene que servir para lograr desenmascarar a ese nuevo enemigo de la gente. Porque Macron son las privatizaciones, los recortes, la pobreza y la angustia de los ancianos, la venta de armas a pases en conflicto, el apoyo a las guerras en Siria o Irak, el sostn de dictaduras en frica, el aliento a la guerra civil en Venezuela, la banlieu de las grandes ciudades francesas donde el Estado ya no existe, el fin de las universidades pblicas, el reinado incuestionado del capital financiero y el mantenimiento de una Europa al servicio de los mercaderes. La patronal francesa tiene a Macron para seguir apuntalando el nuevo contrato social sin derechos, y sigue teniendo el plan B de Le Pen. Por eso, desde este mismo lunes, toca desenmascarar a Macron. Porque, de lo contrario, el Plan B se activar ms temprano que tarde y coger desprevenida a la Francia demcrata. Ponerlos en el mismo saco es inadmisible para mucha gente. Y la apuesta meridiana de Le Pen por el odio de raza la convierte, incuestionablemente, en enemiga de cualquier demcrata. Ya hemos arreglado cuentas con Le Pen. Ahora, para que no siga recibiendo apoyos, vamos a arreglar cuentas Macron y su defensa del neoliberalismo. Vamos a arreglar cuentas con ese, en palabras de Boaventura de Sousa Santos, fascismo social que envuelto en ropajes democrticos prepara el camino para la violencia, la exclusion y la guerra.

La derecha corrupta ha votado a Macron y a Le Pen. Algunos amigos de la izquierda, llenos sin duda de dignidad, se han abstenido o votado en blanco. Es comprensible. La izquierda del Partido Socialista y la mitad de la Francia Insumisa ha decidido pararle los pies al fascismo votando a Macron. Sin duda les habr costado en enorme esfuero. Pero ah estn las fuerzas para empezar de nuevo.


Fuente original: http://blogs.publico.es/juan-carlos-monedero/2017/05/08/derrotada-le-pen-desenmascarar-a-macron/



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