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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2017

Primarias del PSOE
Un rbol sin races?

Alberto Arregui
Manifiesto por el Socialismo


Hasta los ms obtusos, cuando defienden una situacin de privilegio, aprenden de la experiencia ajena. Tras lo sucedido en Gran Bretaa con las primarias que dieron el triunfo a Jeremy Corbyn, frente a la burocracia del Partido Laborista, y la victoria de Benot Hamon en el Partido Socialista francs, el aparato del PSOE tena que usar todos los recursos para impedir el triunfo de Pedro Snchez.

La razn es muy sencilla, hace mucho tiempo que la clase dominante comprendi que el soborno de los dirigentes de los partidos formados por la clase obrera es la manera ms barata de controlar la sociedad y mantener ese decorado llamado democracia, mientras las verdaderas decisiones se toman en los consejos de administracin del Ibex 35, y el aparato del Estado es insensible a las normas de la democracia. En definitiva, el poder real econmico y estatal queda en manos de una minora.

Por eso una alteracin sustancial en uno de esos partidos puede poner en jaque el entramado de dominacin y se lo toman muy en serio. Hoy en da se movilizan para garantizar el triunfo de Susana Daz en las primarias, dndole todo su apoyo y, no slo eso, han lanzado otro candidato, Patxi Lpez, con la nica finalidad de intentar dividir el voto de Snchez. Resulta llamativo que algo tan evidente no est siendo puesto al descubierto por ningn medio de comunicacin.

Al margen de la opinin que nos merezca la actuacin de la direccin de Podemos que, indudablemente, pensaba que resultara favorecida por una repeticin del ciclo electoral demostrando una incomprensin de la complejidad de los procesos de transformacin de la conciencia de masas, el hecho incontestable es que si hoy existe un gobierno del PP es porque la direccin del PSOE prefera esa opcin a la de un gobierno de la izquierda parlamentaria.

Y para ello tuvieron que recurrir al viejo centralismo burocrtico que ha caracterizado a los esclerticos partidos de la izquierda y, recibiendo todo el apoyo necesario de los centros de poder, se cargaron a Pedro Snchez y la voluntad de la militancia socialista para evitar ese riesgo. Esos das era imposible no recordar el tamayazo.

El PSOE atraviesa la que probablemente es la peor crisis de su historia, habiendo sido derrotado en las elecciones estando en la oposicin. Las elecciones municipales y autonmicas del 24 de mayo de 2015 ya pusieron al descubierto las debilidades de un proyecto que se debate entre su adaptacin al sistema y lo que queda de sus races histricas, y ese proceso se agudiz en las siguientes convocatorias.

 

Clase social, partido y direccin

Pero los hechos han demostrado que en el seno de la militancia y los votantes del PSOE sobreviven dos almas. Una, la del aparato, es una prolongacin de la derecha, de la clase dominante aunque sea a travs de la puerta giratoria, un apndice del Estado burgus. La otra, aunque sea de una manera confusa, sigue sintindose ms cerca del resto de la izquierda, de unas races histricas que, aunque raquticas, todava no han sido erradicadas totalmente.

Un partido, representa los intereses de una clase, eso implica, necesariamente, ser su memoria histrica: no slo de los hechos, sino tambin de la experiencia acumulada, de los intereses defendidos. Eso son sus races; sin esa memoria un partido pierde la conexin con la clase que le dio la vida.

Y si algo no se puede poner en duda es que el PSOE fue la genuina expresin, en su creacin, de los intereses de la clase obrera, inspirado en las ideas del marxismo y con el propsito de conquistar el poder poltico, arrebatndoselo revolucionariamente a la burguesa.

Pero la dialctica de la historia lleva a que los partidos perduren ms all de las condiciones objetivas y el ambiente social en el que se formaron y pueden sufrir una transformacin dialctica:

Es muy interesante lo que deca Antonio Gramsci, en sus Comentarios a Maquiavelo:

Los partidos nacen y se constituyen en organizaciones para dirigir las situaciones en momentos histricamente vitales para sus clases; pero no siempre saben adaptarse a las nuevas tareas y a las nuevas pocas, no siempre saben adecuarse al ritmo de desarrollo del conjunto de las relaciones de fuerza (y por tanto de la posicin relativa de sus clases) en un pas determinado o en el campo internacional La burocracia es la fuerza consuetudinaria y conservadora ms peligrosa; si sta acaba por construir un grupo solidario, que se apoya en s mismo y se siente independiente de la masa, el partido acaba por volverse anacrnico, y en los momentos de crisis aguda queda vaco de su contenido social y queda como apoyado en el aire.

A veces ese proceso es reversible. Lo ha sido en la historia del PSOE, un partido que se declar marxista hasta el ao 1979, cuyos textos originarios y marxistas (Comentarios al Programa Socialista, La piedra de toque) no existen en las redes sociales, para ocultar los postulados clasistas del propio Pablo Iglesias Pos. El de Largo Caballero es un buen ejemplo, que paso de formar parte de una direccin socialista que conviva con la dictadura de Primo de Rivera, a ser llamado el Lenin espaol, por sus posiciones revolucionarias en los aos 30.

La gran mayora de la militancia del PSOE, de la UGT y de las Juventudes Socialistas vivieron la Revolucin de Asturias, la guerra civil, la crcel, la muerte, las cunetas y el exilio.

Queda algo de aquel partido, es recuperable para su clase, es reversible el proceso?

La Transicin, un momento decisivo

Una clave imprescindible es la transformacin sufrida en la Transicin. Algo que mucha gente no comprende es que la batalla ms decisiva en la Transicin, para hacer triunfar el proyecto constituyente de 1978, con todo lo que ello supona de claudicacin para la izquierda, se dio en el interior del PSOE.

Tambin en el PCE se dio ese conflicto, pero el desacuerdo se expres ms en lo que los ingleses llamaran votar con los pies, ya que el rgimen interno y la autoridad de la direccin impedan un debate abierto. As, en la Pascua de 1977, el Comit Central del PCE adopt, sin un solo voto en contra, la postura de rendicin ante la reforma Suarez, parapetndose tras la bandera de la dictadura y acatando la monarqua y la unidad sagrada de la patria espaola. Eso llev a un abandono, progresivo de una militancia que haba sido heroica en la lucha contra la dictadura y que top con una direccin que haba sido forjada fuera de cualquier control democrtico. Ese camino, del eurocomunismo imitador de la socialdemocracia, condujo a la derrota sin paliativos en el terreno electoral.

Los sectores ms inteligentes de la operacin reformista, con Surez a la cabeza, comprendieron muy pronto que si ganaban al PSOE para su causa la partida estaba ganada. En cuanto al PCE, pensaban que sera ms resistente de lo que fue y haban planificado llevar a cabo las primeras elecciones (junio de 1977) sin su legalizacin. De hecho, el cambio de postura de Surez, al llegar a un acuerdo con Carrillo y el Comit Central del PCE, le granje para siempre el odio de la cpula militar.

Que la historia del PSOE en esos aos es tambin, en gran medida, la historia de la Transicin se puede comprobar claramente en los decisivos meses de la segunda mitad del ao 1979. Aunque la purga de elementos trotskistas, ya se haba comenzado en 1977, con expulsiones y disoluciones de federaciones enteras, no se consegua domesticar a las bases y an necesitaban un golpe de mano.

En marzo se haban celebrado las elecciones generales y el PSOE obtuvo 121 escaos, quedaba claro que la UCD de Surez no iba a soportar otro perodo electoral, y la alternativa era un partido que en su congreso de 1976, se declaraba marxista, democrtico y de clase. La burguesa apret las tuercas y Felipe Gonzlez lanzo su proclama defendiendo el abandono formal del marxismo: El capitalismo es el menos malo de todos los sistemas posibles, da igual si el gato es negro o blanco, lo importante es que cace ratones.

Sin embargo, las races histricas del partido an pesan en ese momento y Felipe pierde el congreso que se celebra en mayo. Lanza un rdago y dimite; la izquierda del partido no se atreve a tomar la direccin en sus manos, se habla de que los alemanes retirarn su apoyo, hay peligro de golpe de estado, el miedo se apodera de ellos y aceptan que se nombre una gestora y se celebre un congreso extraordinario en septiembre. Esa cobarda de la izquierda contrasta con el juego decidido de Felipe y Guerra, respaldados por la burguesa, que ya se sienten hombres de Estado, dispuestos a defender el sistema poniendo al PSOE a su servicio.

La izquierda del PSOE haba perdido su oportunidad histrica y no volvi a levantar cabeza, salvo momentos espordicos.

Los gobiernos de Felipe Gonzlez

El triunfo de 1982, con el 48,11% de los votos y 202 escaos, demostr el enorme potencial de transformacin que lata en la sociedad, pero Gonzlez haba asumido su papel de hombre de orden. No slo abandon las races obreras, sino que emprendi una reforma brutal contra los derechos de la clase trabajadora, adems del cambio de posicin respecto a la OTAN de entrada no.

Esa poltica le llev a generar un ambiente para el crecimiento de una oposicin de izquierdas que se materializ en el surgimiento de Izquierda Unida y, sobre todo, en el mayor proceso de luchas posterior a la propia Transicin que hemos vivido: el ascenso de las luchas estudiantiles y obreras, desde la primavera de 1985, hasta la huelga general ms grande de la historia de nuestro movimiento obrero, el 14 de diciembre de 1988.

Esa es una fecha para anotar, por muchos motivos que trataremos en otra ocasin, pero tambin para la historia del PSOE, pues ese da se mostr el desgajamiento de sus races de clase; tal como dijo Nicols Redondo, secretario general de la UGT, al ministro Solchaga estas en el otro lado de la barricada.

Ni el PSOE, ni la UGT, volveran a ser las mismas organizaciones. En realidad, aquel fue el ltimo acto heroico del movimiento obrero de la Transicin, que no encontr el cauce de expresin poltica ni en el PSOE ni en IU.

A pesar de todo, el PSOE nunca ha sido un partido homogneo, pues su apoyo proviene de una gran parte de la clase trabajadora, y est sometido a presiones que no afectan a los partidos de la burguesa. En l sobrevive el pasado histrico, ahogado por el pasado cercano y el presente, tomando la expresin de Lenin podramos decir que es un partido burgus y obrero al mismo tiempo. No slo su vinculacin al movimiento sindical, sino casos como las famosas primarias en las que Borrell derrot al aparato, o la existencia de Izquierda Socialista, o su apoyo en muchos municipios a las polticas de IU, o a coaliciones de izquierdas en Madrid, Valencia que no se daran con el PP.

Lucha de clases en el PSOE

La memoria histrica est cambiando, y una de las expresiones ha sido la aparicin de Podemos, atrayendo votos del PSOE, y ese cambio de memoria seguir a ms. El camino del PASOK (Partido socialista griego) y el del PCI (Partido Comunista Italiano) son una leccin dolorosa, de que el abandono de la memoria se paga con un alto precio.

El PSOE dilapida cada vez ms sus races y se impone la lnea burguesa sin miramientos, y eso ha propiciado un vaco, que deba haber llenado IU, pero no fue capaz, y ha sido ocupado, al menos en parte, por Podemos.

La defenestracin de Pedro Snchez ha rebasado, una vez ms, los lmites y provoca una convulsin en el partido que podra ser decisiva. En realidad, lo debemos tener claro, esta batalla es una expresin distorsionada de la lucha de clases en las filas del PSOE.

Debemos reflexionar ante algo incuestionable: los medios de comunicacin y la derecha en general sienten verdadera preocupacin por un hipottico triunfo de Snchez.

Pero no debemos ser ingenuos: lo sucedido en Francia tambin es un aviso, en la hiptesis de que Pedro Snchez triunfe en la primarias frente al tndem Susana-Patxi (y suponiendo que el aparato no d simple y llanamente un pucherazo), la escisin del PSOE es la ms probable de las consecuencias, ya que el grupo parlamentario est tan fuertemente comprometido con la burguesa que no querr reconocer el resultado.

En algunos de los casos de Europa, como en Grecia, los Pases Bajos y ahora en Francia, la socialdemocracia se ha inmolado en el altar del capital, en parte por una torpeza aguda, pero la razn objetiva es la crisis profunda del sistema social atroz que rige nuestras vidas, el capitalismo.

Si la prdida de apoyo de la socialdemocracia sufriese un trasvase automtico a las fuerzas de la izquierda transformadora tendran ms cuidado pero, con la excepcin de Grecia, no est siendo as. Entre muchas razones subjetivas, se da adems una objetiva: si la socialdemocracia gan apoyo y prestigio en Europa en el perodo posterior a la II Guerra Mundial, fue debido a que el capitalismo se vio obligado, y poda permitrselo, a hacer grandes concesiones a la clase obrera, en los pases del norte de Europa, Alemania, Francia, Gran Bretaa y esa fue la base objetiva del reformismo socialdemcrata. Hoy esa posibilidad no cabe de la misma manera, y la nica alternativa no puede basarse en reinventar la socialdemocracia con una suerte de populismo de izquierdas, sino el izar con audacia la bandera del programa de la transformacin socialista de la sociedad.

Una ltima reflexin, tomando en cuenta todos estos procesos, es la de comprender el error de anlisis y sesgo sectario que supone adoptar la consigna tantas veces repetida en algunos ambientes de la izquierda, de PSOE, PP, la misma mierda es. Semejante desahogo sectario queda al descubierto con esta situacin y refleja una carencia que es urgente superar, que ha sido un lastre en la historia de las ltimas tres dcadas para conseguir un frente comn de la izquierda: la necesidad de que IU, en realidad UP, tenga una poltica correcta de Frente nico respecto a las bases del PSOE.

Desde Unidos Podemos, especialmente desde IU, deberamos ser proactivos, y estar adelantndonos a las diversas opciones que ofrece esta crisis, para intentar hacer lo ms favorable al fortalecimiento de un Frente de Izquierdas. Gane quien gane las primarias, debemos hacer todo lo posible para que gane la izquierda avanzando en el camino de la unidad en la lucha y en la propuesta de transformacin socialista de la sociedad.


Alberto Arregui, integrante de la Coordinadora Federal de IU.

Fuente original: http://www.porelsocialismo.net/primarias-del-psoe-un-arbol-sin-raices/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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