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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2017

Presente y futuro de la socialdemocracia (II)

Luis Bilbao
Rebelin


Basta observar la volcnica situacin internacional para comprender que los factores principales del poder poltico mundial estn compelidos a encaminarse hacia la guerra o buscar la paz. Slo que las causas de esta dinmica plantean el dilema en otros trminos: sostener el capitalismo o buscar el camino al socialismo.

Si la socialdemocracia sigue la lnea de accin adoptada un siglo atrs, en 1914, se ver arrastrada hacia la violencia creciente y generalizada. Tal curso coloca a la humanidad al borde de un holocausto nuclear. Tamaa amenaza es asumida y difundida en estos das por voces insospechables, de todo el arco ideolgico-institucional del capital. Cargar la responsabilidad de semejante riesgo a Corea del Norte puede ser, circunstancialmente, un buen recurso propagandstico. Pero no indica una interpretacin acertada de la coyuntura histrica. Por lo mismo, ser intil a corto plazo.

Adems, la marcha hacia la guerra, ordenada por la exigencia del capital ahogado en la cada de la tasa de ganancia y la competencia desenfrenada, se manifiesta en cada pas con la exigencia de acabar con lo que fuera llamado Estado de bienestar, sustento material de la resurreccin socialdemcrata tras la Segunda Guerra mundial. No hay y no habr espacio para volver a sobornar a la clase obrera creando una aristocracia beneficiada en los pases metropolitanos con la expoliacin de las naciones subordinadas, vctimas a su vez del mismo fenmeno.

As, la socialdemocracia deber asumir el imperativo de sus mandantes capitalistas y conducir o acompaar gobiernos destinados a revertir las conquistas econmicas y sociales de los trabajadores, lo cual menguar y dividir las ya distorsionadas filas de la mal llamada Internacional Socialista.

Una fraccin socialdemcrata asumir la vanguardia de la contrarrevolucin (vase Venezuela) y el guerrerismo (vase la poltica de los principales partidos de esa denominacin en Europa).

Fracciones presumiblemente ms numerosas buscarn caminos antisistema. Lo harn en principio sin cohesin terica y poltica, sin estrategia definida. El gran capital internacional est al acecho para captar algunas de ellas para arrastrarlas hacia el fascismo, con lenguaje belicoso de tono populista. Slo un poderoso faro visible en los cinco continentes podr neutralizar semejante perspectiva, mostrando una estrategia socialista a partir de una organizacin internacional.

Negacin de la negacin

Crisis, explosin y disgregacin es el futuro ya presente para la socialdemocracia, sobre todo en el movimiento sindical, donde ser acompaada por la convulsin y degradacin perceptibles hoy en el socialcristianismo. El engendro que las unific, la Confederacin Sindical Internacional, est condenado a sobrevivir en las estructuras internacionales armadas para institucionalizar la conciliacin de clases (la OIT, por ejemplo). Pero estallar hasta desaparecer en la vida real. La designacin de un papa argentino y de la derecha peronista ser, al cabo, un dato intrascendente en este devenir inexorable.

Recuperar esa inmensa potencia social de alcance universal requiere de una comprensin anticipada del fenmeno y un enrgico accionar poltico para dar vida a lo que Hugo Chvez previ como V Internacional.

En su momento sostuve que tal organizacin imprescindible, inaplazable sera conceptualmente semejante a la I Internacional fundada por Marx y Engels y muy distante por estructura organizativa y contenido ideolgico a la II y la III (la IV nunca lleg a tener dimensin de masas).

Hoy resulta evidente la necesidad de tal organizacin mundial, incomprendida y torpemente rechazada por quienes justamente deban y podan concurrir a su edificacin.

La negacin de la negacin socialdemcrata slo puede ocurrir en el marco de una asociacin internacional de trabajadores capaz de receptar la intrincada estratificacin social de la clase obrera mundial y su dispersin ideolgica, ms enmaraada an.

Puede ser una percepcin errada, pero a la fecha no se observa lucidez y energa suficientes en ningn movimiento sindical con base real en el proletariado industrial tampoco en otros segmentos de la clase trabajadora para encarar tal tarea. En ningn pas del mundo. Si algo marca la coyuntura poltica mundial es la omisin de las organizaciones obreras en la poltica revolucionaria de cualquier pas, sobre todo de aquellos donde est desenvolvindose una revolucin.

Eso traslada una pesada responsabilidad a las vanguardias tericas y polticas de cualquier punto del mundo, sin desconocer la endeblez que tambin las aqueja, al punto en muchos casos de invalidarlas.

Sin embargo, se hace camino al andar. Emprender la marcha en ese sentido es un imperativo para evitar que el inexorable colapso de la socialdemocracia (que implica uno mayor en el socialcristianismo), se resuelva en una sntesis superadora en pos del socialismo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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