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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2017

Valentn Ladrero publica Msicas contra el poder (La oveja roja)
Msica popular y resistencias en el siglo XX

Enric Llopis
Rebelin


Nunca se supo quin cant por primera vez una estrofa de blues, recuerda Valentn Ladrero. Pero all radicaba el origen de buena parte de la msica negra que se produjo a lo largo del siglo XX. Se trataba con el blues de aligerar la tristeza, expansionar la ira y celebrar el gozo de la poblacin afroamericana, puede que en un campo de trabajo al norte del Misisipi, en una granja aislada o en la velada en unos almacenes vacos de los Estados Unidos, durante las primeras dcadas del siglo XX. Esta msica que aspiraba a la libertad fundamentada en los mitos de la muerte, el sexo y el diablo- parta de los hollers, los cantos de labor de aquellas cuadrillas que retiraban de sol a sol piedras de las carreteras o se dejaban la piel en las plantaciones de algodn. Mientras el jazz represent el bullicio festivo de la vida en comunidad, el blues cavil en soledad sobre su conflicto con las leyes redactadas por el hombre blanco, resume Ladrero en el libro Msicas contra el poder. Cancin popular y poltica en el siglo XX, publicado en 2016 por Ediciones La Oveja Roja.

El autor comienza el libro dando cumplidas explicaciones sobre esta msica que represent la mugre y los problemas; aunque en los aos 20 del pasado siglo el blues rompi el aislamiento y, debido a que se optimizaron las grabaciones, lleg tanto al proletariado negro urbano como a algunos blancos liberales. Y se socializ esta msica del sufrimiento. Sloan, Patton, Johnson, Son House Despus irrumpi la Gran Depresin y se desplomaron las grabaciones de blues en Estados Unidos, como acreditan por ejemplo las ediciones de copias de la Compaa Columbia. Sin duda fue una manera de hacer msica que dej huella. Con el blues la poblacin blanca norteamericana conoci por primera vez, en el siglo XX, la sensibilidad artstica y las condiciones de vida de la poblacin negra, explica el autor del libro. Despus advino otro gnero afroamericano, montaraz y voluptuoso, el jazz, asociado a la innovacin, los experimentos y las rupturas. Y tambin a la poltica, como se aprecia en la implicacin del free jazz en la lucha por los derechos civiles.

El magno trabajo de Valentn Ladrero, de 670 pginas, tal vez se explique mejor con unos trazos biogrficos. El autor pensaba dedicarse al periodismo o la sociologa, pero tras empezar a colaborar en la prensa y la radio se adentr en el mundo de la msica. Y as, durante quince aos, trabaj en la industria discogrfica. Hasta que se lo dej y actualmente participa en el movimiento ecologista. Ya no se acerca a la msica del mismo modo que en su etapa profesional, ahora escribe, habla y escucha discos sin las ataduras de antao.

En Msicas contra el poder se refiere al hedonista, salvaje y orgulloso funk, que se abri paso como alternativa al optimista y algodonoso soul de manera que lo negro se torn an ms amenazante. Estas palabras recogidas en el Festival de Wattstax (Los ngeles, 1972) recogen las ambiciones de una poca: Poder para la gente de color! El poder del soul! Poder negro! Queremos poder y lo queremos ahora! Queris escuchar funk? Del partido de los Panteras emergieron bandas como The Lumpen, en alusin a los jvenes residentes en las viviendas del gueto. Fueron los aos del Black Power, nunca antes la poblacin afroamericana tuvo tanto empeo en devolver con la misma moneda tantos siglos de humillacin y racismo, explica el escritor. Y as, en el libro se suceden las descripciones de gneros (populares) vinculados a la protesta. Del paro y las drogas en los barrios estadounidenses surgi el hip hop, con races en el grafiti. En los aos 80 del siglo pasado, el hip hop poltico en Estados Unidos engarzaba con la tradicin de los Panteras y el Ejrcito de Liberacin Negro.

El texto de Valentn Ladrero aborda mltiples frentes, entre otros la guerra espaola de 1936. El sector republicano difundi las canciones populares y obreristas, algunas de ellas publicadas durante la conflagracin: Cancionero Juvenil, Seis canciones de guerra o el Cancionero de las Brigadas Internacionales, en 1938. En el frente se haca uso, asimismo, de las danzas regionales, la Internacional y el Himno de Riego. Ay Carmela! fue una de las canciones ms populares de la guerra, detalla Ladrero. El libro penetra en pormenores como la experiencia del corresponsal del Afro-American de Baltimore en Madrid, Langstone Hughes, quien observ la admiracin de los miembros de la Alianza de Intelectuales Antifascistas cuando lleg con una caja repleta de swing. Sin embargo, la msica tambin anidaba en el vientre de la bestia, en palabras del autor de Msicas contra el poder. El ministro de Propaganda del III Reich, Joseph Goebbels, no tena en estima una de las canciones que expres toda la crudeza de la contienda, Lil Marln, cancin de un joven centinela. La consideraba sentimental y decadente. A Hitler le obsesionaba Wagner, pero el nazismo estigmatiz el jazz por tratarse, supuestamente, de una msica degenerada debido a su origen negro.

El tercer bloque del libro, sobre la cancin popular, atraviesa el ocano. Un peridico argentino emple por primera vez el trmino tango en 1886. Fue, segn Ladrero, el blsamo y prodigio que lleg para curar las heridas de una Argentina en construccin. En el tango cobraron sentido grandes palabras como deshonra, traicin, hambre y sexo. Junto a toda la metafsica, hubo canciones y tangos anarquistas, que se agregaron a las milongas, habaneras y guajiras. Ctulo Castillo compuso tangos de carcter social, por ejemplo Tinta Roja, El Aguacero y Caminito al taller, pieza interpretada por Carlos Gardel en 1925. Celedonio Flores, llamado el hijo del pueblo escribi en 1932: Quisiera que alguien pudiera escucharlo/en esa elocuencia que las penas dan,/y ver si es humano querer condenarlo/por haber robado/un cacho de pan!

Otra metafsica (libertaria) es la del flamenco, creacin de los gitanos andaluces en un contexto de hambre y dursimas jornadas en el campo. A menudo se ha establecido la comparacin entre el blues y el flamenco, ambos surgidos a partir de la identidad tnica y la marginacin social. El libro Andaluca: su comunismo libertario y su cante jondo, de Carlos y Pedro Caba, afirma dnde escuchar en todo su vigor el cante jondo: en el campesino solitario, el recluso de la penitenciara, la mujer del prostbulo y el obrero de la mina. Adems, en la calle y en medio de la epopeya barrial de los extrarradios naci en los aos 70 la rumba. Igual que el cine quinqui y que palabras como chabolo, chorar, chorbo o chatarra. La rumba como un acto asilvestrado ininteligible para el poder, enseando los dientes torcidos y los tatuajes de la crcel, el lugar ms citado en sus letras, escribe el autor de Msicas contra el poder. Los chunguitos cantaban letras de esta guisa: Si me das a elegir entre t y mis ideas,/que yo sin ellas/ soy un hombre perdido/ay amor, me quedo contigo.

Muy poco que ver con la explosin libertaria de la chanson y el mayo del 68 o, antes, con la bohemia existencialista de la Francia liberada, la resistencia y el periodo de entreguerras. Siempre con un modo singular de concebir la libertad, en la diversa nmina de la chanson figuran artistas como Maurice Chevalier, Charles Trenet, Boris Vian, Yves Montand, Juliette Grco, Leo Ferr (Hablo, ladro como un perro. Soy un perro), Georges Moustaki (quien cant el derecho a la pereza y la felicidad) o el belga Jacques Brel. El recorrido contina con la cancin poltica italiana, a partir de la experiencia de la segunda guerra mundial y en los aos 60 con las revueltas, manifestaciones y ocupaciones de fbricas. As, se difundieron piezas del cancionero como Cara moglie, de Ivan Della Mea. En 1961 Gianno Bosio y Roberto Leydi fundaron Edizioni Avanti! con el fin de difundir la cancin poltica. Pero adems de los grandes procesos y tendencias, el libro de La oveja roja se detiene en la caracterizacin de significados artistas. Violeta Parra se quit la vida el cinco de febrero de 1967, antes de la victoria de la Unidad Popular chilena. En canciones como La Carta hace ver toda la dureza de la lucha de clases: Me viene a decir la carta/que en mi patria no hay justicia,/los hambrientos piden pan,/plomo les da la milicia, s.

Las canciones de amor y combate de la Nueva Troba Cubana, el corrido durante la revolucin mexicana, la voz libre de Paco Ibnez (Galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo que la tierra es tuya/A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar!), las Trovas do vento de la Revolucin de los Claveles Y el punk: Un escorzo anfetamnico del viejo rock and roll, una deformacin del caos y el ruido; su falta de pericia instrumental fue sustituida por actitud y carcter, acelerando y memorizando antiguos acordes aprendidos en las casas okupadas, explica Valentn Ladrero. El movimiento se despliega en todo su nihilismo- durante la crisis ms aguda tras la segunda guerra mundial. Y el reggae? Fue el soul jamaicano, cuajado por la protesta y el sufrimiento, subraya el autor. Se impregn del relato poltico, de la trascendencia poltica rastafari y de las fantasas afrocntricas recogidas en los textos de los intelectuales radicales negros de principios de siglo. En el libro hay tambin espacio para el ms rpido y ms peligroso Hardcore, las maneras de vivir del rock urbano, el sonido altermundialista o la msica industrial y el cibercapitalismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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