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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2017

Es la ideologa, estpido (reloaded)

Dean Luis Reyes
OnCuba


En el segmento de inicio de The Fate of The Furious, octava entrega de la saga de The Fast and The Furious, o FF, Cuba ocupa un lugar de privilegio. Son 16 minutos donde La Habana reina como locacin. Donde finalmente tenemos acceso a las secuencias rodadas durante los frenticos das de abril de 2016 en que la capital cubana vio por vez primera lo que es oficiar como plat de un blockbuster de Hollywood.

Dominic Toretto (Vin Diesel) y su novia Letty (Michelle Rodriguez), la pareja protagnica, estn de luna de miel en Cuba. Finalmente, su relacin ha cuajado y la felicidad mutua se confunde con el jolgorio y la gozadera soleada de una Habana donde la gente vive al aire libre, los jvenes se renen alrededor de autos de poca y del reguetn con pose despreocupada. Un pas casi sin viejos (excepto un cuarteto alrededor de una mesa de domin y alguno que desanda las calles), ni mucha vida cotidiana ms all de las mujeres de largusimas cabelleras sueltas y minsculos shorts. Un Paraso.

La primera lnea de dilogo nos introduce de inmediato al panorama de los autos de poca cubanos, esos museos rodantes que movilizan la curiosidad vintage global. Un joven explica que su carro se ha armado con piezas de Ford Plymouth y de Cadillac, pero tiene un motor de bote. Su abuelo lo habra comprado en 1957 y ha pasado de su padre a l. Lo que sea para mantenerlo funcionando. Y los guionistas aprovechan para introducir una lnea acerca del Cuban spirit.

Pero no hay Paraso sin conflicto. Vienen a avisar a Dom que su primo est en problemas (aqu obtenemos repentino conocimiento acerca de la rama familiar cubana de Toretto). Alrededor de un coro de gente, el susodicho primo discute con un mulato que est a punto de remolcar su auto. Dom interviene y se entera de que ese individuo ha hecho un prstamo a su pariente, que este ltimo no devolvi a tiempo. Por ello, est punto de perder el automvil, que fuera comprometido como prenda.

El visitante propone algo intermedio: apuesta su propio auto en una carrera en la que el ganador se lo lleva todo. Supuestamente, el mulato, que es conocido como El Cubano (aunque est interpretado por un actor de origen dominicano, Celestino Cornielle), tiene por negocio exportar autos clsicos cubanos a Estados Unidos. Deberas mostrar un poco de respeto a tu gente, le alecciona Toretto. Y cuando le advierten que el tipo tiene el auto ms veloz de Cuba, lanza otra frase de leyenda: La nica cosa que importa es quin est detrs del timn.

Y despus de un intercambio de giros muy masculinos, se corre La Milla Cubana: una de las secuencias por las que se paga la entrada a cualquiera de las pelis de esta saga, vertiginosa e inverosmil, repleta de accidentes dramticos inesperados (entre ellos, cuando los motoristas que acompaan a El Cubano intentan sacar al hroe de la carrera hacindole trampa) que hacen devanarse los sesos a los guionistas y donde siempre triunfa el hroe.

Toretto cumple de maravillas el cometido del gringo bueno en patio ajeno: le da una leccin al mal cubano. Este, que tambin tiene su moral, baja del auto en pleno Malecn, mientras una muchedumbre de jvenes y nios los rodea. Ganaste mi auto. Y tambin mi respeto, dice. Extiende su mano ofreciendo a Dom la llave del carro. La cmara nos permite verla en un gran primer plano: le cuelga un llaverito con la bandera cubana. Dom sonre: Qudate con tu carro. Tu respeto es suficiente. Esta escena ocurre bajo la columnata y ante el complejo escultrico en homenaje al acorazado Maine, en la zona del Malecn habanero hoy conocida como La Piragua.

En 2016, apenas das despus de finalizado el rodaje de FF8 en La Habana, escrib un texto con el mismo ttulo que este. All adverta, en otras palabras, que el rodaje de esta superproduccin en Cuba no representaba para el pas una mera operacin de relaciones pblicas. El taquillazo que ha significado su estreno y los rcords en recaudaciones que deja quizs se refleje en la llegada de turistas (ha sido el estreno mundial ms ambicioso de la historia de Universal Pictures, y ya va camino a convertirse en la ms lucrativa de la saga). Pero tambin en la manifestacin de los prejuicios coloniales inevitables en esta clase de transacciones simblicas.

Podr argumentarse que FF8 es un vehculo de entretenimiento, un producto comercial simpln y escapista, propio de la cultura de masas del capitalismo avanzado. Que no hay que ponerse profundo con ella, ni dedicarle tiempo o aplicarle las herramientas de la lectura sintomtica. Lo cual se explicara solamente como ingenuidad.

Porque una vez cumplido el trabajo del espectador que se deja llevar por la adrenalina y el efecto wow, amanece la conciencia de que nada en el cine es casual. En cualquier produccin, sobre todo en una tan compleja y costosa como esta, toda decisin de puesta en escena supone un clculo previo. Son gestos elocuentes tanto terminar la carrera ante el monumento al Maine (frente al que se celebraban hasta la dcada de 1940 anuales desfiles que conmemoraban la intervencin militar estadunidense en Cuba; coronado por un guila imperial que fuera derribada poco despus del triunfo revolucionario de 1959) como usar smbolos.

FF8, tmese como artefacto ldico o como examen de los prejuicios etnocntricos con que Hollywood representa el patio trasero colonial (esta misma serie de pelculas lo ha hecho antes en Repblica Dominicana, Dubai, la frontera estadunidense-mexicana, entre otros escenarios), significa una merma de soberana simblica para el pas. Porque se ha cedido en la negociacin a intereses que permiten llegar a ms gente a costa de una prdida del control sobre la imagen propia.

Convengo en que esta situacin es inevitable. Ha sucedido y seguir sucediendo. Pero en un intercambio de representaciones, en ese enfrentamiento de smbolos que ahora mismo tanto se anuncia como drstico desafo desde la tribuna poltica e intelectual nacional, entre el rodaje de FF8 en La Habana y su estreno, se ha perdido un ao. Un ao para reforzar el sector audiovisual cubano, para tomar medidas que fortalezcan su marco de legalidad y operacionalidad, para poner a circular las imgenes de un pas ms complejo que el aqu pintado y provocar con ellas una discusin que enriquezca la esfera pblica donde FF8 ahora mismo encuentra decenas de miles de espectadores inevitablemente vidos.

En este ao, los estrenos de pelculas cubanas siguen siendo exiguos (algunos ttulos han sido vetados para su exhibicin; otros, son invisibilizados sin causa manifiesta), los productores encuentran cada vez ms limitaciones para vencer la irracional barrera de permisos necesarios para rodar, el talento formado en las escuelas de cine nacionales sigue emigrando, y esas mismas escuelas se deterioran. Este ao los cineastas cubanos no tendrn posibilidad alguna de acceder al Fondo Ibermedia porque el pas no pagar la cuota necesaria para seguir gozando de sus beneficios.

No quiero decir con esto que FF8 no debera ser estrenada en Cuba. Ni que la 9 u otra que siga tengan que ser rechazadas. Finalmente las vamos a ver en alguno de los diversos espacios cinematogrficos del verano televisivo, estrenada con bombo y platillo. Ojal nos quede entonces la posibilidad de sentir un poco de vergenza histrica.

Fuente: http://oncubamagazine.com/columnas/es-la-ideologia-estupido-reloaded/



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