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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2017

Por qu el boom de la afrodescendencia?

Gisela Arandia Covarrubias
IPS


La racialidad ha sido, posiblemente, el tema ms vilipendiando en la formacin de la nacin cubana y el racismo se sigue reproduciendo, de forma consciente o no, desde un modelo de pensamiento que considera como inferior a la poblacin de origen africano.

Tras dos dcadas de trabajo, el movimiento afrodescendiente cubano despierta inters y sospechas entre diversas corrientes polticas, mientras crecen propuestas por un nuevo enfoque que permita completar la agenda de equidad social que ha llevado por ms medio siglo la revolucin cubana.

Escenario del Movimiento Antirracista Cubano

A dos dcadas del surgimiento del movimiento antirracista cubano, comienza a advertirse un consenso incipiente de grupos, activistas, intelectuales y acadmicos, quienes durante los ltimos dos aos han realizado seminarios y encuentros algunos internos en la ciudad de Crdenas para analizar logros y dificultades, pero sobre todo poner la mirada en el futuro inmediato y el de largo alcance. Se trata de un fenmeno que intenta avanzar en el escenario global de Amrica Latina y el Caribe de la Hispanidad, aunque tropieza con el obstculo secular segn el cual debatir pblicamente el racismo pone en riesgo la unidad de naciones que fueron construidas con la exclusin de pueblos originarios y afrodescendientes, donde la dicotoma raza-nacin constituy un privilegio para las clases altas, que calific como ciudadana solo a personas blancas.

Para el modelo civilizatorio espaol y portugus, el racismo ha sido considerado un conflicto exclusivo de la sociedad anglosajona porque, de acuerdo a este enfoque, el mestizaje cultural, como poltica de Estado, garantiza las mismas oportunidades para todos los grupos sociales. Se trata de un paradigma social que invisibiliza las desigualdades racializadas en la poblacin afrodescendiente, calculada por la Comisin Econmica para Amrica Latina (Cepal) en ms de 200 millones de personas que padecen los mayores niveles de pobreza y falta de oportunidades en este continente.

La discriminacin racial a personas de origen africano no ha perdido su pujanza con el paso del tiempo y todava en el imaginario social sigue vigente la inferiorizacin impuesta por el modelo colonizador, convertido ahora en proceso de colonialidad, en el cual el fin de la esclavitud africana no signific para todas las personas afrodescendientes una posibilidad real de avanzar en la movilidad ascendente, a pesar de cambios sociales importantes. El fin del colonialismo como proceso de expropiacin territorial e intervencin poltica no represent, necesariamente, un cambio de mentalidad heredera de una ilustracin latinoamericanista racista. La colonialidad, como variable perversa de exclusin, no ha aceptado todava que la desconstruccin del racismo no es nunca un proceso espontneo.

Se trata de un trnsito extremadamente complejo y a su vez doloroso para quienes sufren la humillacin de ser excluidos por la filosofa del racismo y, al mismo tiempo, un proceso de evasin para quienes no padecen el impacto de la exclusin por razones identitarias. En el imaginario social de los herederos de las clases privilegiadas y de los nuevos estamentos de poder no es aceptada la presencia sistmica y estructural del racismo como un legado histrico, en el cual la discriminacin racial atraviesa el orden social establecido.

Un factor conceptual imprescindible en este contexto es recordar la contribucin decisiva de la poblacin de origen africano a la formacin del capital originario. En el transcurso del tiempo, para quienes siguen padeciendo desigualdades sociales debido a una caracterstica fenotpica que se expresa, sobre todo, en diferentes gamas del color de la piel, el conflicto contina como un asunto pendiente. Recientemente, algunos grupos plantean que no somos pueblos africanos, lo cual en cierta manera es una verdad, pero el rechazo a la asuncin de la africanidad deja de lado la base epistemolgica del racismo que socialmente evidencia la inferiorizacin para quienes representan una identidad marcada, inexorablemente, por la memoria de la esclavitud africana.

En Harvard afrodescendientes del movimiento antirracista cubano

Auspiciado por el Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas y el Hutchins Center, tuvo lugar los das 14 y 15 de abril, en la Universidad de Harvard, un encuentro titulado El movimiento afrocubano: activismo e investigacin. Logros y desafos, con el propsito de trazar una mirada a dos dcadas de trabajo y la participacin acadmica de intelectuales, activistas, grupos comunitarios y emprendedores y tambin de un reducido grupo de investigadores sobre temas cubanos relacionados con la historia, la sociologa y otras especialidades.

La idea fue diseada con el objetivo de propiciar el dilogo que permitiera hacer un balance de logros y desafos en el tiempo transcurrido, pero con la mirada en los retos inmediatos y futuros. La mayora de las personas participantes coincidi en que existen avances, si bien falta mejor organizacin y articulacin. En ese sentido, predomin la idea de fortalecer la construccin de un movimiento antirracista capaz de abandonar el mito de un discurso victimizado detenido en el pasado, en un pas que durante ms de medio siglo ha obtenido transformaciones notables en materia de equidad social en la regin.

El balance pudiera resumirse en cuatro puntos bsicos. El primero fue que el movimiento antirracista afrodescendiente cubano no puede esperar apoyo de la sociedad miamense cubana, donde prevalece un pensamiento que se expresa, sobre todo, en medios de comunicacin que no solo niegan la existencia del racismo como fenmeno global que se fortalece en el mundo actual, sino que adems persisten en ellos expresiones conceptuales de un racismo anti-negro con visos ofensivos que corresponden a una poca ya superada, tanto en Cuba como en Estados Unidos.

Un segundo elemento que contribuy a enriquecer el intercambio fue el papel que han tenido determinados sectores de Estados Unidos en ofrecer financiamiento para tratar de subvertir el orden en la sociedad cubana, utilizando como pretexto el tema de la racialidad. Qued claro que las intenciones de grupos disidentes afrocubanos ponen nfasis en un cambio de sistema y no en la deconstruccin del racismo como secuela de una historia colonial que ha ganado espacio en la actualidad.

En tercer lugar, fue visibilizado un ingrediente sociolgico: la presencia de un grupo de personas afrodescendientes emprendedoras, algunas con ms xito y otras con avances moderados. Ello determina un aporte importante a los desafos de la actualidad, cuando la mayora de las familias con ms oportunidades proviene de la clase media blanca y recibe apoyo de sus parientes, sobre todo desde Miami.

Igualmente aport al dilogo la presencia de un acompaamiento institucional del grupo latinoamericano CLACSO, de Ciencias Sociales, para una mayor produccin de conocimiento sobre el movimiento antirracista afrodescendiente cubano, con el anuncio de una ctedra de estudios para beneficio no solo del mundo acadmico, sino tambin de grupos de activistas.

Aproximaciones al paradigma cubano

En este escenario, un pas pequeo, ubicado en el mediterrneo caribeo, mostr que era posible revertir la pobreza extrema y propiciar un modelo social de equidad social y solidaridad. Una nacin que ha logrado un proyecto educativo masivo, que ha permitido contar con una alta cifra de mdicos por habitantes, quienes adems ofrecen sus servicios en latitudes abandonadas, en momentos de desastre o con poco desarrollo social. Una sociedad donde ms del 66 por ciento de los profesionales cubanos son mujeres.

Despus de ms de medio siglo de historia revolucionaria, con logros en materia de equidad educativa, cultural, cientfica, deportiva y social en general, las propuestas para contribuir a eliminar el racismo y la discriminacin se incluyen en una agenda con mltiples expectativas, en medio de paradojas notables. De ah que cause asombro que solo la discriminacin racial no cuente con la atencin que el asunto exige en una sociedad donde la composicin identitaria, a simple vista, muestra una presencia tal vez de 50 por ciento de personas no blancas, aunque los datos oficiales del censo sealen otras cifras.

Para poder entender la discriminacin racial en la sociedad cubana, es necesario colocarse en la dimensin geopoltica de un contexto que trasciende el espacio territorial de la isla y analizar el tema desde una dimensin ms abarcadora. Se trata del papel que ha tenido la epistemologa de la hispanidad, marcada por la negacin del racismo como una constante que tiene sus orgenes en el modelo colonizador de dominacin. Cuba, a pesar de xitos sociales sin precedentes en el rea, no ha logrado escapar de la complejidad misma del racismo, un asunto que evidentemente trasciende los sistemas polticos, asociado al impacto del sistema colonial y a la modernidad capitalista.

La realidad es que a las personas de origen africano les resulta ms difcil avanzar en los espacios de empoderamiento y toma de decisiones. Este enfoque plantea la urgencia de crear un corpus conceptual que contribuya a desmontar aquellos pensamientos que rechazan asumir el racismo como parte de una cultura secular, sostenida en los tiempos actuales para hurgar en aquellos aspectos decisivos de la cubanidad que fueron estructurando el surgimiento y evolucin de las ideas racistas en Cuba.

Desde el punto de vista conceptual, se trata de un conflicto que la historiografa burguesa no ha considerado y la actual tampoco ha logrado incluir: el papel del liderazgo afrodescendiente en la formacin de la nacin cubana; lo que dificulta una comprensin del tema para una mayora de la sociedad cubana actual. Resulta difcil justificar la falta de prioridad institucional hacia la discriminacin racial en Cuba, mientras que el resto de las discriminaciones han ido encontrando formas organizativas de institucionalidad, investigacin y activismo social para revertir su impacto. Sobre todo cuando la revolucin misma ha creado un sistema de instituciones con recursos bsicos para iniciar la deconstruccin de aquellos arquetipos culturales discriminatorios, de comportamiento, involucrados en la bsqueda de la equidad y la justica social.

Se trata de la posibilidad de completar el paradigma emancipatorio revolucionario, un conflicto que significa, precisamente, fortalecer el sistema dentro de una nacin que ha obtenido avances notables. Se trata de un escenario socio poltico donde las familias blancas estn reconformando sus capitales patrimoniales con la ayuda de las remesas que reciben de sus parientes emigrados en Miami y otras ciudades de Estados Unidos, lo que les permite un empoderamiento rpido y seguro, en un contexto donde comparten el rechazo al racismo.

La racialidad ha sido, posiblemente, el tema ms vilipendiando en la formacin de la nacin cubana y marc un estilo de tratamiento polarizado entre exclusin-inclusin. En los tiempos actuales, esa injusticia histrica se ha seguido reproduciendo, de manera consciente o no, a partir de un modelo de pensamiento cuya esencia epistmica conserva rasgos importantes del ideal primigenio que consideraba a la poblacin de origen africano como de seres humanos inferiores.

Por razones histricas, las familias afrodescendientes han estado ms dependientes de los subsidios estatales y, al mismo tiempo, la emigracin afrodescendiente no pudo adquirir un estatus econmico similar al de las familias blancas, precisamente por la exclusin de la cual ha sido vctima. Por tanto, las familias de origen africano se encuentran ahora ms desprotegidas para alcanzar un proceso de empoderamiento. Desde esa misma perspectiva, en el orden estructural se encuentra la carencia de una produccin de conocimiento bsico que debera estar presente, como parte de un soporte terico que contribuya a la legitimidad de propuestas antirracistas en la agenda cubana actual. Ello influye en la falta de consenso institucional y de la sociedad civil.

Cuba, junto al resto de Amrica Latina y el Caribe hispano, debe enfrentar la metfora del mestizaje cultural como poltica de Estado y promovido por un modelo civilizatorio de dominacin, segn el cual todos somos iguales porque somos el resultado de una fusin cultural. Sin embargo, ese concepto no tiene en cuenta el papel de los estamentos clasistas, donde la pobreza y la desigualdad corresponden a determinados grupos sociales con una identidad especfica.

Para el discurso social cubano ms generalizado resulta espontneo o natural que las personas que sufren la discriminacin racial acepten su subalternidad, lo que ha influido en modelos de lucha en solitario y en la existencia de proyectos vulnerables, en los cuales es difcil alcanzar una unidad estratgica. Para la poblacin afrodescendiente, el dolor y el miedo instalado en la memoria colectiva, como consecuencia de la exclusin sistmica, ha causado daos espirituales y psicolgicos a veces irreparables en la autoestima de quienes sufren la discriminacin racial. La historia de la esclavitud africana mostr que solamente cuando las personas esclavizadas pudieron consolidar proyectos de lucha colectiva, vencieron al colonizador.

Un asunto importante en la deconstruccin del racismo es que su existencia determina las relaciones entre racialidad y poder, como consecuencia de la discriminacin racial sistmica, que ha impedido que la poblacin afrodescendiente ocupe los espacios que le corresponde en la toma de decisiones, por su contribucin histrica en la formacin de la nacin cubana. Es importante recalcar que la identidad fenotpica no significa, espontneamente, la asuncin de una posicin ideolgica antirracista, sino que es la evolucin de la conciencia social la que determina la posicin poltica de personas y grupos. En ese sentido, queda claro que lograr un programa comn antirracista demanda de aprendizaje, tiempo y comprensin. Las acciones sociales antidiscriminatorias a veces son entendidas, desde el discurso de la vctima, como acciones engaosas, como resultado de una fragmentacin que tiene sus orgenes en el modelo colonialista, que impide en ocasiones aprovechar las ms mnimas oportunidades para saltar la barrera histrica y contempornea del racismo.

Perspectiva inmediata

Luego de dos dcadas de trabajo, el boom del movimiento afrodescendiente cubano despierta inters y sospechas, al mismo tiempo, entre diversas corrientes polticas, en particular para algunas voces racistas de Miami que, de modo furibundo, continan ancladas en el pensamiento antinegro del siglo XIX. Aunque tambin en la isla hay quienes sostienen ideas cercanas a ese racismo secular, crecen propuestas que buscan un nuevo enfoque que permita completar la agenda de equidad social que ha llevado por ms medio siglo la revolucin cubana.

Desde una perspectiva global, se trata de intereses que buscan conocer qu ocurre con el binomio racismo-antirracismo, como resultado del modelo social capitalista, lo que Immanuel Wallerstein defini como el sistema mundo. Es decir, se trata de un escenario global donde la polaridad riqueza-pobreza amenaza con incrementarse. Un fenmeno que est adquiriendo una reconfiguracin que pareca inaudita cuando, en el cercano siglo XX, se pensaba en la utopa del progreso, que promova el ideal de una vida prspera y tambin como resultado de los avances tecnolgicos.

El conflicto por la equidad social para diversos grupos dgase mujeres, jvenes, gay, lesbianas, personas discapacitadas, nuevas religiosidades no cristianas, pueblos originarios, afrodescendientes y otros adquiere carcter de vida cotidiana. En diversos lugares del mundo, para personas de identidades tnicas y culturales diferentes, el sueo de un mundo de paz se ha tornado en pesadilla de guerras no declaradas, desplazamientos, discriminaciones masivas en perspectiva creciente, como consecuencia de un modelo social globalizado, donde las lites financieras, muchas de ellas herederas de los sistemas coloniales esclavistas, controlan la economa mundial.

En este nuevo contexto planetario, las antiguas monarquas se han ido transformando en capitales financieros, mucho ms sofisticados, sin rostro visible, ni territorios. De modo general, los pases que no forman parte de la lite de poder han quedado a expensas del capital financiero y militar industrial mundial, que intenta expropiarse de recursos ubicados fuera de sus territorios. Este nuevo apocalipsis, no descrito en la metfora bblica de modo evidente, ha colocado en peligro el equilibrio climtico y el medio ambiente en general, incluido el planeta mismo en su conjunto. Se trata de fenmenos interconectados que, a pesar de avances sociales y tecnolgicos, comienzan a mostrar, paralelamente, sociedades donde la discriminacin, particularmente la racial, adquiere formas ms agresivas y visibles, que trascienden incluso a los sistemas polticos, en un escenario donde tambin los movimientos antirracistas se apoderan de espacios participativos.

Por otra parte, los avances antidiscriminatorios contra el modelo patriarcal, donde est presente el derecho de las mujeres para ocupar nuevos espacios sociales, forman parte de esa bsqueda por la equidad social. Se debilita la polaridad entre los espacios de poder masculino-blanco, histricamente inexpugnables, aunque todava queda un trecho por andar.

La Tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminacin Racial y otras formas conexas de Xenofobia, celebrada en Durban, Sudfrica, en 2001, marc un punto de partida para los movimientos antirracistas, aunque sus acuerdos conocidos como Plan de Accin de Durban han sido poco divulgados por los gobiernos y escasamente conocidos por la sociedad civil. A esa propuesta ha seguido el Decenio Afrodescendiente 2015-2024, un perodo donde los movimientos antirracistas en las Amricas emprenden un nuevo protagonismo, que va abriendo una brecha desde la propuesta de reconocimiento, justicia y desarrollo.

Gisela Arandia Covarrubias, investigadora y escritora cubana

Fuente: http://www.ipscuba.net/sociedad/por-que-el-boom-de-la-afrodescendencia/


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