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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2017

Derrumbe moral del socialismo inversionista

Roberto Pizarro
Politika


Recin escrib un artculo sobre tica, poltica y negocios a propsito de Sebastin Piera, dnde cuestiono la transparencia del candidato presidencial de la derecha. Ahora me veo obligado a hacer lo mismo con el Partido Socialista, cuando se ha descubierto que opera con acciones y bonos en empresas reguladas, concesionarias de autopistas y empresas de Ponce Lerou. Ha sido un verdadero regalo para Piera, quien ha dicho que no les reconoce superioridad moral a los socialistas inversionistas. El empate regocija a la derecha y agrega una nueva vergenza a la militancia socialista.

Al trmino del gobierno del Presidente Aylwin comenz a moverse la puerta giratoria. Algunas autoridades fueron reclutadas por las AFP e ISAPRES. Posteriormente, ministros, subsecretarios y superintendentes de entidades reguladoras asumieron cargos en directorios de bancos, grandes empresas, medios de comunicacin y universidades, todos de propiedad de los hombres ms ricos de Chile. Algunos volvieron al servicio pblico y otros, como Correa y Tironi, sirvieron al mundo empresarial como lobistas formales. As, la poltica y los negocios se entrelazaron.

Algunos destacados dirigentes de los partidos de la Concertacin se convirtieron en consejeros de Saieh en el diario La Tercera, lo que no modific su lnea editorial, pero s le ha dado un manto de proteccin a los negocios que construy gracias a la dictadura. Otros, creyeron cumplir una funcin social formando parte del directorio de Paz Ciudadana, organizacin inventada por el dueo de El Mercurio, Agustn Edwards, para instruir a los gobiernos el camino a seguir en materia de seguridad pblica. El hombre que celebr con champaa la muerte de Allende, ahora estrechaba vnculos con ministros de la transicin.

Al final de cuentas, los dirigentes de la transicin, tanto en los directorios de las empresas privadas o disciplinados por el duopolio de las comunicaciones, le han hecho un flaco favor al pas. Han facilitado la confusin entre poltica y negocios; no han desafiado el pensamiento conservador que promueven cotidianamente las cadenas de El Mercurio y la Tercera y, a final de cuentas, son responsables de la consolidacin del rgimen de abusos e injusticias que instal Pinochet, con el apoyo de los economistas de Chicago y de los empresarios rentistas.

En el ltimo tiempo se ha dado un paso adicional. Los grupos econmicos que controlan la produccin, las exportaciones, las AFP, ISAPRES, la educacin privada, los bancos, las concesiones de carreteras y las sanitarias, han financiado las campaas electorales. Candidatos de todos los partidos polticos han aceptado esos recursos: derecha, Concertacin y Enrquez-Ominami. Su propsito: capturarlos, maniatarlos, para que legislen y acten en su favor. Caso conocido es la ley de pesca, pero no parece ser el nico.

El financiamiento de la poltica por el mundo empresarial ha tenido expresiones simblicas dramticas en los casos de Carolina Toh y MEO. Ambos, hijos de padres asesinados por el rgimen de Pinochet recibieron financiamiento de SQM, propiedad de Ponce Lerou, yerno del dictador. A ello se agrega otro hecho inconcebible, casi risible: el presupuesto ordinario del PPD, vale decir el pago de la electricidad, telfonos, agua y secretarias, tambin ha sido financiado por SQM.

El Partido Socialista no se salva de esta confusin entre poltica y negocios. Sabemos de algunos connotados ex ministros socialistas que utilizaron la poltica para terminar en los directorios de grandes empresas. Pero, lo nuevo, en los tiempos que corren, ha sido el financiamiento ilegal de algunos candidatos. Hay varios identificados, gracias a las rectificaciones impositivas de empresas en Impuestos Internos. El caso del senador Rossi es el ms destacado, quien habra financiado su campaa electoral con platas de SQM y de las empresas pesqueras. El senador vive un difcil proceso judicial, junto a otros parlamentarios de la derecha.

El socialismo nace para transformar el sistema capitalista y sobre todo en la hora actual su tarea es enfrentar los abusos y desigualdades de la economa neoliberal y las exclusiones del rgimen poltico, instaladas por Constitucin pinochetista. As lo cree su militancia que tiene a Salvador Allende como referente ineludible. En consecuencia, el compromiso de la militancia socialista no se encuentra al lado de los grandes empresarios sino de los trabajadores, de los pequeos empresarios, los estudiantes modestos; en fin, junto a los desamparados, a los ms dbiles. Ello le impide recibir financiamiento de empresas, independientemente de consideraciones legales.

Megavisin hizo explotar una bomba de racimo cuando revel que los dineros del PS se invierten en acciones y bonos de SQM y Pampa Calichera; y, tambin en las empresas reguladas por la autoridad pblica: sanitarias, elctricas y concesionarias de autopistas. Existen inversiones en otras empresas, pero stas son las ms preocupantes por razones morales y conflicto de intereses.

Aqu se le presentan varios problemas al socialismo inversor. En primer lugar, algunas de estas empresas se encuentran cuestionadas por financiamiento ilegal de la poltica. Se trata de los casos de SQM y Pampa Calichera, ambas de Ponce Lerou; lo mismo con Aguas Andinas, sanitaria cuestionada adems por la ciudadana como consecuencia de su mal servicio.

En segundo lugar, las empresas sanitarias y elctricas tienen tarifas reguladas, lo que significa que peridicamente negocian sus precios con la autoridad pblica. Hay decretos, disposiciones y leyes de por medio. Podr comprenderse las restricciones que ello implica para un partido de gobierno o de oposicin, que tiene responsabilidad directa o indirecta en la negociacin de las tarifas. Es parecido en el caso de las autopistas concesionadas.

En ambos casos, la autoridad de gobierno, los parlamentarios y los lobistas, as como la ciudadana se encuentran peridicamente alertas a la poltica tarifaria. Y, se supone que los socialistas deben estar en la vereda de los usuarios de esos servicios en vez de lado empresarial y menos beneficiarse de eventuales alzas tarifarias. En consecuencia, hay conflicto de intereses.

En tercer lugar est el tema tico. Ningn socialista puede permitirse recibir financiamiento o involucrarse en los negocios de Ponce Lerou. Y menos el partido en su conjunto. Las razones son obvias. Las inversiones del PS en SQM y Pampa Calichera impiden a sus militantes criticar al yerno de Pinochet. Ahora el socialismo camina de la mano con Ponce Lerou. Sus militantes no podrn cuestionar la privatizacin a precio vil que le permiti aduearse de SQM durante la dictadura, gracias a la proteccin de su suegro.

Los socialistas inversionistas han jugado con la inocencia de la gente. Los aos de transicin apartaron al Partido Socialista de su compromiso histrico con los trabajadores. Sus dirigentes han sido domesticados por el sistema econmico y el orden poltico instalado por Pinochet. Los oscuros negocios en que se han comprometido son la culminacin de su derrumbe moral.

2017 Politika | [email protected]



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