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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2017

La zona caliente de la democracia cubana

Julio Antonio Fernndez Estrada
OnCuba


La televisin cubana ha vuelto a tener xito. Bailando en Cuba fue un concurso bien organizado, que lleg a nosotros como un espectculo y nos record que hay mucha gente talentosa a la que hay que darle trabajo y confianza para crear y decidir.

Pero a m me asustan los concursos, sufro con los que pierden y rememoro que no he ganado nunca ni en una rifa escolar.

Algo me llam la atencin, sin embargo, ms que la belleza de los vestuarios y la dificultad de las coreografas. Cientos de miles de personas votan mediante mensajes de textos va telefona celular, para sacar a sus parejas preferidas de la llamada zona caliente, especie de lugar peligroso donde ningn concursante quiere estar.

Hace cerca de veinte aos que repetimos algo que es evidente en medio mundo: la democracia puede usar las nuevas tecnologas que ya no son tan nuevas para agilizar la participacin y las consultas populares.

Hace rato que se puede comprar de todo por internet, que se puede mandar por esta va un cheque bancario, que se ingresa en las pginas de una embajada para realizar trmites migratorios, y as una infinidad de opciones. Hace menos tiempo que los Estados usan internet para propiciar la participacin poltica.

Las redes sociales han demostrado que tienen capacidad de convocatoria, de movilizacin de personas, de organizacin de opiniones y por lo tanto son un nuevo camino para la participacin.

En Cuba la conexin a internet sigue restringida, se puede decir que est literalmente por el suelo, porque la mayora de la gente se conecta sentada en el piso de parques y plazas, en zonas wifi. Pero la cantidad de personas que tiene telfonos celulares ha crecido mucho en los ltimos aos, aun cuando sepamos que la mayora no los usa para conversar sino para estar localizables.

El programa Lucas, de la televisin nacional, fue el primero que nos mostr votaciones masivas para decidir la popularidad de un video musical, luego Bailando en Cuba inform que medio milln de personas votan por salvar a una pareja de la zona caliente.

Y yo me pregunto, por qu no podemos consultar al pueblo, tambin, sobre asuntos de otro tipo, para que votemos todos, incluidos los que no tenemos telfonos mviles, sobre temas sociales, econmicos, polticos, institucionales, ambientales, etctera?

Durante aos escuchamos que la democracia directa es imposible de organizar en sociedades modernas, con poblaciones infladas, ciudades enormes, pero lo que demuestra la historia de las ltimas dcadas es que la gente s quiere participar, no solo en carnavales, sino tambin en poltica.

Internet, las redes sociales y la telefona mvil pueden ayudar a que la consulta al pueblo no sea tan extraordinaria como lo ha sido hasta hoy. Por estas vas el pueblo puede opinar sobre proyectos de leyes en discusin, puede dar soluciones distintas a las que se les ocurren a los funcionarios, ofuscados en la rutina de la burocracia y debilitados por los protocolos del poder.

Ha sido la televisin quien ha puesto delante de nosotros el hecho de que la gente vota cuando algo le interesa, que el pueblo participa cuando sabemos que no nos consultan por quedar bien sino para decidir mejor.

La democracia cubana tambin tiene su zona caliente. Es urgente que votemos por salvar del peligro a la imaginacin, la valenta poltica, la honestidad, el altruismo, la laboriosidad, la confianza en las nuevas generaciones, el respeto al conocimiento, el amor a la patria, el apego a la legalidad, la pureza de la Repblica.

En la zona caliente hay que dejar, en cambio, al dogmatismo, el extremismo, el culto a la personalidad, el oportunismo, la doble moral, la corrupcin, y el miedo a la democracia.

El pueblo de Cuba ha alimentado, por miles, a universidades, escuelas, institutos. Ha estudiado, aprendido idiomas, ledo libros de todas partes, admirado pelculas de todos los estilos y latitudes. Hemos respetado el sacrificio de los que murieron y de los que todo lo arriesgaron. Ahora deben confiar en que nuestro voto ser responsable, no solo para escoger a una pareja de baile carismtica, sino para proponer algunas avenidas por donde quisiramos que avanzara el destino de la nacin.

Fuente: http://oncubamagazine.com/columnas/la-zona-caliente-de-la-democracia-cubana/



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