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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2017

Paz completa

Anisley Torres Santesteban
Contexto Latinoamericano


Los altos mandos de las dos fuerzas insurgentes que por ms de 50 aos con similitudes y diferencias tanto en lo ideolgico como en lo tctico han estado en guerra frontal con el Estado colombiano, se vieron las caras en La Habana. La isla caribea volvi a ser escenario de concordia, tal y como lo hizo eficazmente por cerca de seis aos para lograr un acuerdo de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejrcito del Pueblo y el ejecutivo de Juan Manuel Santos.

Por primera vez la plana mayor de las FARC y del Ejrcito de Liberacin Nacional se reune en Cuba con la anuencia del gobierno de Santos, luego de firmada la paz con las FARC y comenzado un proceso de dilogo formal con el ELN. La cumbre interguerrillas tuvo un propsito urgente: poner el pie en el acelerador del proceso de paz entre el gobierno colombiano y la delegacin elena.

El contexto que vive cada uno de estos grupos rebeldes es bastante diferente, digamos que se ubican en los extremos: las FARC a pocos das de dejar definitivamente las armas y entrar en la vida poltica y civil del pas segn lo que ha anunciado la organizacin y consta en el acuerdo y el ELN en una negociacin incipiente, de apenas una ronda de plticas que comenz en Quito el 7 de febrero y se retomar el prximo 16 de mayo sin grandes avances, y en medio del fuego cruzado.

A ello se suman las crisis recurrentes por concepto de hechos de secuestro. Ese precisamente fue el elemento que retras el inicio de la fase pblica de las conversaciones con el ELN, pues Santos puso como condicin la liberacin del excongresista Odn Snchez entonces retenido por el grupo insurgente que lidera Nicols Rodrguez Bautista, cuyo nombre de guerra es Gabino. Ms recientemente, se produjo la captura de ocho mineros, que el gobierno colombiano atribuy a fuerzas del ELN, y que fueron soltados el mismo da que los comandantes elenos se trasladaban a la capital cubana para encontrarse con sus vecinos de causa.

El encuentro transcurri con total hermetismo, apenas se conocieron algunos detalles, ms bien protocolares, a travs de las cuentas en Twitter de los jefes guerrilleros, como que el dilogo fue abierto, positivo, fraterno; se discutieron lneas de accin para fortalecer opciones alternativas de cambio. Pero hubo dos mensajes mucho ms cercanos a la realidad que vive hoy Colombia. Uno lo dijo Ivn Mrquez antes de tomar el avin en Valledupar que lo trasladara a La Habana: vamos en la bsqueda de frmulas y consensos para destrabar el proceso de paz. Obviamente se refera al estancado proceso con el ELN. Y el otro lo dira Pastor Alape: en Cuba se discute una paz completa. Porque la reconciliacin colombiana quedara totalmente coja si se reduce solamente a un entendimiento del gobierno con las FARC, que, si bien es la guerrilla ms numerosa y en los ltimos aos la de mayor incidencia en la confrontacin con el Estado, el ELN se ha mostrado como un interlocutor ms complejo porque exige ms que prebendas polticas a cambio del desarme; habla de transformaciones radicales y una mayor participacin social en la toma de decisiones.

De acuerdo con el comunicado conjunto final tras dos das de reuniones a puertas cerradas, las dos organizaciones guerrilleras acordaron mantener este tipo de encuentros como mecanismo permanente de coordinacin y dilogo para la bsqueda de la paz. Coincidieron en la urgencia de sacar definitivamente la violencia de la lucha poltica en Colombia y poner los derechos de las vctimas en el centro de la reconciliacin.

Lo cierto es que Santos le apuesta a que Timochenko, Mrquez y su equipo les expliquen a los comandantes elenos Gabino y Pablo Beltrn que les queda menos de un ao para lograr resultados en firme, porque las elecciones presidenciales de marzo de 2018 se tornan inciertas y sern algo as como un nuevo referendo en el cual se refrende nuevamente la paz o la guerra. Y a todas luces es mejor un acuerdo en mano con garantas slidas que se haga difcil de revertir con la eventual llegada del opositor Centro Democrtico al poder, el partido del detractor en jefe de la paz: lvaro Uribe Vlez. Los insurgentes de las FARC hablan un lenguaje ms cercano a los rebeldes elenos si se compara con el verbo del ejecutivo colombiano. Podrn discernir cules son las temticas ms oportunas y fciles de consensuar, las metodologas ms expeditas y las trabas insuperables. Pero al espritu de conciliacin se oponen las reservas y el escepticismo que tienen los integrantes del ELN sobre el compromiso real del gobierno con la paz, ms cuando el proceso de implementacin del pacto con las FARC ha sufrido tantos vaivenes, plazos incumplidos, demoras en la aprobacin de leyes y el peligroso auge de asesinatos a lderes sociales y guerrilleros desmovilizados. De hecho, el Comandante Gabino descart que pueda lograr avanzarse hacia un acuerdo concreto antes de los venideros comicios.

No se puede olvidar que entre ambas organizaciones en armas ha habido un camino largo de desencuentros que ahora parece allanarse. Los ha identificado la lucha guerrillera, y aunque pareciera que persiguen un objetivo comn al rebelarse contra el status quo que ha dominado Colombia en los ltimos 70 aos, tienen diferencias fundacionales y estructurales.

Las FARC nacieron con una inspiracin marxista-leninista, prosovitica, con bases campesinas y una organizacin vertical de mando; mientras que el ELN tuvo influencias de la Revolucin Cubana, la Teologa de la Liberacin, con un apoyo ms urbano y estudiantil y un orden militar ms descentralizado. Ambas guerrillas se han enfrentado entre s por el control territorial y las fuentes de financiacin, a la par que han vivido esfuerzos fallidos de unidad. Sobresale la alianza poltica que, bajo el nombre de Coordinadora Nacional Guerrillera Simn Bolvar, intent pactar una salida poltica a la confrontacin armada con el gobierno colombiano de turno en territorios venezolano y mexicano pero que fracas.

Es hora de dejar las discrepancias a un lado, hacer concesiones esta es la parte ms difcil y dejar las ambiciones o, al menos, luchar por ellas en el terreno poltico. Cada vez resulta ms inaplazable lograr que converjan los dos esfuerzos de paz para una reconciliacin verdadera, en una nacin en la que, para mayor embrollo, coexisten otros grupos armados ilegales, pero sin base ideolgica ni aspiraciones de transformacin, por el contrario, bandas criminales y estructuras paramilitares totalmente mercantilizadas y regidas por la violencia ms sanguinaria. Toca a unas FARC verdaderamente convencidas de cambiar balas por votos invitar a los del ELN a seguir sus pasos, pero con premura, y transmitirles para ello toda su experiencia negociadora con la mediacin de las diplomacias venezolana, chilena, noruega y cubana. Toca al gobierno de Colombia cumplir la palabra empeada en papel e implicarse en el postconflicto con redoblada voluntad. La paz completa no puede ser slogan o fin, sino el medio para construir un pas mejor.

Fuente: http://www.contextolatinoamericano.com/site/article/paz-completa



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