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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2017

Neocolonialismos, derecha en territorio

Camila Vollenweider, Brbara Ester y Lorena Fritez
CELAG


Los gobiernos progresistas de la regin, mientras consolidaban las democracias y generaban polticas inclusivas, fueron perdiendo simultneamente adhesiones entre su poblacin ms vulnerable. En el caso venezolano, esta es una realidad que ha tomado fuerza en los ltimos tres aos, y en los casos de Argentina y Brasil, data de hace un lustro.

Esa prdida de adhesiones oscila entre el desencanto con la poltica y el vuelco electoral hacia candidatos y programas claramente de derecha. Es evidente que el papel de los medios de comunicacin hegemnicos y el de las redes sociales estas ltimas en general poco plurales han sido claves para instalar un sentido comn negativo sobre la realidad de millones de ciudadanos que consiguieron crecer socialmente.

Pero, adems, la oposicin de derechas entendi que el anclaje territorial, especialmente all donde radicaban los ncleos duros de apoyo a los populismos deba ser cooptado ms que reprimido. Aprovecharon errores de los gobiernos progresistas y tomaron de ellos lo que les poda ser til y, lo tienen muy claro, siempre se puede ofrecer ms y mejor, especialmente en campaa. En democracia las elecciones se ganan con votos, y los desfavorecidos siempre fueron ms. Los casos de Venezuela, Argentina y Brasil comparten este comportamiento general de la nueva derecha, si bien cada caso tiene sus particularidades, en consonancia con lo distintivo de sus procesos histricos. Aqu van:

Venezuela

La construccin de El Cambio para la nueva derecha venezolana, luego de las derrotas sucesivas de Golpes de Estado y salidas violentas que ensayaron desde 2002, implic una reconduccin de sus esfuerzos hacia la conquista del electorado popular del chavismo. Una vez comprendido que sus nicas opciones se sortearan en el escenario electoral dadas las caractersticas del proceso poltico venezolano, la disputa por las mayoras populares se convirti en el objetivo primordial de la tctica que comenzara a desarrollarse con fuerza a partir del ao 2007 y que, en lo sucesivo, les permitira conseguir un ascenso electoral progresivo.

Esta ruta implic la construccin de un discurso que desactivara el conflicto de clases que haba movilizado a las mayoras, reduciendo a ste a una pugna entre grupos de inters (partidos) y, apelando a los conceptos de igualdad y pluralidad, se buscaba definir al chavismo como una fuerza sectaria y clientelar aun cuando haba fijado las reglas de acceso a derechos ms amplias de la historia de Venezuela. De all que vendan la necesidad de una Venezuela donde los derechos sean para todas las personas, sin distincin ni privilegios, y un acompaamiento a los lderes comunitarios sin importar su posicionamiento poltico, con la finalidad de poder suavizar su incursin poltica en un territorio adverso, territorio chavista.

Para perforar al electorado popular hegemonizado por el chavismo, ampliaron el espectro de su juego. Adems de consolidar nichos seguros de adhesin, va sujetos sectoriales cuya extraccin de clase era favorable a su propuesta poltica por ejemplo, el movimiento estudiantil universitario, de donde extraeran su principal vanguardia se volcaron a estrategias de trabajo territorial en zonas populares para construir una base de apoyo. Esto se tradujo, de un lado, en la construccin de espejos discursivos sobre democracia participativa con dejos de liberalismo, clulas organizativas de carcter social a escalas micro-territoriales, y una poltica comunitaria anclada en las mismas ofertas del chavismo. Del otro lado, activaron, como poltica, la ocupacin de los instrumentos organizativos de base ofrecidos por el chavismo en el marco de las polticas pblicas de participacin ciudadana: los Consejos Comunales, los cuales no slo buscaban transferir recursos para mejorar condiciones de vida sino que forman parte de la arquitectura territorial del modelo de desarrollo de un nuevo Estado orientado hacia el Socialismo Bolivariano.

Primero Justicia, el partido de Henrique Capriles, es el que avanza ms rpido con esta estrategia. Las elecciones regionales de 2008 muestran resultados en esta direccin que son menos cuantitativos (obtienen 3 Alcaldas de 335) que cualitativos. Son los ms votados en la zona metropolitana de Caracas y conquistan el estado Miranda (zona metropolitana de Caracas) con Capriles como gobernador y Carlos Ocariz como Alcalde del municipio Sucre, el municipio con mayor cantidad de barriadas populares del pas. Estos sern los bastiones de su modelo de penetracin en sectores populares, con polticas comunitarias (infraestructura y actividades culturales, deportivas, voluntarias), contraloras ciudadanas a la accin gubernamental territorial, financiamientos directo; y ms all, como banderas de disputa simblica al chavismo en su propio terreno.

Por su parte, Voluntad Popular fundado por Leopoldo Lpez que viene de ser alcalde de Chacao por Primero Justicia desde 2009 implementa una estructura de base denominada "Redes Populares" a nivel nacional que se constituyen sobre la base de Asambleas Populares y estn integradas por liderazgos comunitarios que contribuyan de manera espontnea a la solucin de problemticas sociales en sus comunidades, pero sobre todo copian sin disimulo toda la narrativa hacia lo popular construida por el chavismo: Queremos que sea una unidad de apoyo para todos los activistas y ciudadanos que quieren un cambio, porque en Voluntad Popular estamos convencidos que a travs de la organizacin comunitaria, de abajo hacia arriba, manteniendo presencia en cada barrio, urbanizacin, pueblo como nos deca Leopoldo Lpez construiremos ese cambio que tanto necesitamos. [1]

Pese a estos experimentos de trabajo de base, esta estrategia no se amalgam de inmediato. Cuatro aos transcurrieron para que la dirigencia conservadora pudiera comprender y consolidar un instrumento eficaz de penetracin poltica en los bloques territoriales del Chavismo. En 2012 sus liderazgos comunitarios les fustigaban: Somos realmente los que tenemos el acceso a la llave que va a marcar la diferencia en la lucha poltica en este pas () somos los ms capaces de abrir los odos a nuestros vecinos chavistas descontentos con las polticas del Gobierno, La oposicin seguir siendo de la oposicin, hay que hablarles a los oficialistas que no estn de acuerdo con lo que est pasando. Capriles logra comprender y comienza una interpelacin al Gobierno del lado de los an excluidos de los barrios. Solicita la democratizacin de las polticas sociales y de participacin, focalizando en los Consejos Comunales: los programas sociales pertenecen al pueblo (). El gobierno confunde el poder popular con un partido poltico, el poder popular somos todos los venezolanos, los consejos comunales, que seran el mecanismo que han planteado para la organizacin de las comunas, no deben ser solo de un partido () 70% de los consejos comunales de Miranda no pertenecen al partido del Gobierno central y eso ellos lo saben () [2].

Pasados nueve aos del desarrollo de esta estrategia, se hace visible que si bien las presiones econmicas en lo externo golpearon las expectativas y niveles de aceptacin hacia el chavismo en el poder, tambin debe notarse que la derecha venezolana, con fines instrumentales, progresivamente modific sus modalidades de gobierno y actuacin poltica ajustndose al nuevo sentido comn chavista. Y este cambio, le exigi sostener una poltica de trabajo de base constante que trajo sus frutos: una base electoral popular y su reubicacin como actores polticos potables para sectores que otrora los vean como dirigentes de las clases acomodadas y propietarios, y hoy los ven como actores con capacidad de empatizar con sus realidades y problemas. Entraron al terreno donde la izquierda haba reinado y esto constituye uno de los mayores desafos de la izquierda y los progresismos latinoamericanos en adelante.

Argentina

La forma que encontr el Pro (Propuesta Republicana) para acercarse al territorio tiene como nexo a distintas ONGs y Fundaciones, organizaciones de la sociedad civil quienes fueron parte de un entramado de poder a semejanza del sistema de partidos europeo. Los distintos semilleros de la juventud PRO, aunque reclutados desde distintos espacios, se caracterizan por un estrato social de clase media alta; sus militantes estudian tanto en la UCA (Universidad Catlica Argentina) como en la universidad pblica. La incorporacin de dicha militancia en la arena se manifiesta como un posicionamiento en apoyo del sector agroexportador ante el conflicto por la Ley 125, en marzo de 2008. El imaginario poltico de su ncleo duro combina un liberalismo econmico y la aprobacin de medidas progresistas, mientras que la post-poltica los emancipa de identificaciones con distintas agrupaciones histricas y evapora las clsicas distinciones entre derecha e izquierda.

En cuanto a sus orgenes, el Pro se constituye en torno a la fundacin Creer y Crecer, auspiciada por Mauricio Macri y Francisco de Narvez en 2001, pero tambin hubo otras, el think tank Fundacin Pensar, Grupo Sophia liderada por el actual Jefe de Gobierno porteo, Horacio Rodrguez Larreta, Pensar el Camino a cargo de Pedro Robledo-, Proyectar Futuro conducida por Alex Campbell, actual subsecretario de Gobierno y Asuntos Municipales-, entre otras. Muchas de ellas han sido investigadas a partir del escndalo que suscit la vicepresidenta Gabriela Michetti por el origen del dinero de sus fundaciones [3]. Sin embargo estos espacios adquieren un potencial atractivo cono centros de desarrollo profesional para sus miembros [4].

El arquetipo del rpido ascenso de jvenes profesionales sin una trayectoria poltica lo encarna la gobernadora de Buenos Aires, Mara Eugenia Vidal, quien comenz en la usina de ideas neoliberales, Fundacin Sophia. Actualmente, la gobernadora cuenta con una base social propia que comenz a generar desde su paso por Desarrollo Social mediante la implementacin de trabajo territorial orientado a los jvenes y denominado La 24 [5]. El modo de participacin en las zonas periferias se asemeja a la beneficencia desde la lite de antao de arriba hacia abajo- aunque no necesariamente de tinte catlico sino enmarcado en la cultura New Age.

Desde una estrategia asistencialista el actual gobierno logr reclutar referentes en barrios perifricos y villas asentamientos urbanos informales de viviendas precarias- mbitos tradicionalmente vinculados al peronismo. Lejos de sus slogans iniciales sobre la radicacin de villas, stas fueron parte a la hora de consolidar a la derecha en barrios marginales de la Ciudad de Buenos Aires hecho que sera luego emulado en todo el pas. En muchos casos, gracias a distintas alianzas con partidos provinciales que dieron su apoyo a la coalicin de Cambiemos [6].

En cuanto a prcticas proselitistas y punteriles, Margarita Barrientos constituye el mejor ejemplo. La referente social del Comedor Los Piletones quien tambin ostenta su propia fundacin- ha recibido alrededor de 14 millones de dlares del Gobierno de la ciudad por medio de la cooperativa de trabajo La Unin, liderada por Isidro Antunez, nada menos que su esposo. El matrimonio Barrientos ha sido reiteradamente beneficiado por distintas obras pblicas en el barrio de Soldati, mediante la contratacin directa o por decretos de urgencia. El oficialismo ha obtenido como contraprestacin el apoyo pblico de Margarita, es decir una forma de captar al electorado de los estratos sociales bajos. A pesar de ello, la propia Barrientos ha reconocido en una entrevista a Radio del Plata en octubre de 2016 que durante los primeros nueve meses del gobierno de Cambiemos observa un aumento de la pobreza [7] [8].

Gran parte del mensaje de alianza Cambiemos se concentr en una crtica al gobierno anterior por el despilfarro y exceso de polticas pblicas destinadas a construir una legitimidad de gestin, paradojalmente este discurso fue adoptado en gran medida por los beneficiarios de dichas polticas. Por su parte, los discursos inflamaban la defensa de las libertades individuales y la divisin de poderes contraponindolas con denuncias de corrupcin y autoritarismo replicadas hasta el hartazgo por los grandes multimedios.

Este discurso respetuoso de las instituciones consigui nuclear tanto a liberales como a conservadores provenientes de otros partidos y usinas de polticas pblicas, reactualizando un discurso de los aos 90, donde la poltica no era la solucin sino el problema [9]. En este sentido cabe destacar que en Argentina a fines del 2015 vspera electoral- la presencia de televisin en los hogares era de un 98%, seguido por un uso de

computadora e internet con un nivel de penetracin superior al 60% [10]. Lejos de actos masivos, los soportes audiovisuales desde la lgica del debate en co-presencia han reemplazado los grafitis y las pintadas tradicionales. Si bien el marketing electoral puede rastrearse en la arena poltica desde 1973, lo cierto es que cada vez ms los actores polticos aun los que ostentan una mayor insercin territorial implementan indicadores para orientarse en la coyuntura poltica y definir sus estrategias [11]. Por lo que podemos hablar de la emergencia de un nuevo tipo de territorialidad virtual con un alto grado de incidencia en los hogares del pas.

Brasil

Brasil podra considerarse un caso particular respecto de la intervencin de la derecha en territorio para capturar votos y apoyos. En lneas generales, la derecha poltica no opera territorialmente mediante lgicas de militancia, locales partidarios diseminados en los distintos barrios, etc. Su captacin de votos, especialmente en zonas populares, se da mediante los vnculos que despliega con agentes afines polticamente que s tienen anclaje territorial, excepto durante las semanas previas a las elecciones, cuando abren temporalmente locales y caminan los barrios. Tambin es importante destacar que buena parte de su creciente influencia en las zonas populares, como en las dems, obedece a las estrategias para incidir en territorio virtual, que tiene otros canales de penetracin y otras formas de militancia.

Un claro ejemplo de ello es el de la ciudad de San Pablo, en la que, en una eleccin indita, un empresario con escasa experiencia poltica y que obtuvo fuerte rechazo de parte de su partido en la interna (PSDB), consiguiera arrebatarle la prefectura al candidato progresista, que buscaba su reeleccin. En la regin central de la ciudad, la zona donde habitan personas de alto y medio alto poder adquisitivo, el voto histricamente ha sido para el PSDB; sin embargo, las zonas perifricas siempre apoyaron mayoritariamente a los candidatos del PT, tanto en las elecciones locales como presidenciales. Esta tendencia comenz a revertirse en las elecciones presidenciales de 2014: el candidato Acio Neves (PSDB) super a Rousseff (PT) en 48 de las 58 zonas electorales de la ciudad. En las locales del pasado octubre, el empresario Joao Doria, gan en primera vuelta con el 53,29% de los votos (Haddad, del PT, obtuvo 16, 70%); venci en 56 de las 58 zonas electorales. De todos modos, en dicha contienda el electorado tambin manifest con contundencia su rechazo a la clase poltica en general: las abstenciones sumaron 21,84%, los nulos 11,35% y los votos en blanco ascendieron a 5,29%.

La derecha conservadora ha ido ganando terreno, no slo electoral. En la ciudad de San Pablo buena parte de la poltica social cuyos destinatarios son ciudadanos de baja rentaest tercerizada. La prefectura realiza contratos con diversas entidades sociales y religiosas en materia educativa, sanitaria, ayudas sociales, etc. para la implementacin de programas federales, estatales o locales [12]. Muchas de estas organizaciones, especialmente las ONG y las iglesias, realizan un trabajo moralizante, de claro corte conservador. Y su alcance no es menor. En San Pablo, para 2014, existan alrededor de mil ONGs subcontratadas por el municipio para los servicios de asistencia; los templos religiosos de diferentes iglesias particularmente las evanglicas se cuentan por miles. Y muchas de ellas realizan su propio trabajo social. No es casual, por tanto, que en la misma votacin los vereadores (concejales) evanglicos casi se duplicaron en nmero (pasaron de 7 a 13 en una Cmara Municipal que tiene 55 puestos) [13]: la presencia del Estado no es tan evidente para buena parte de la poblacin.

Pero, adems, la mayor parte de estas iglesias evanglicas destacan un discurso que combina moralismo conservador con liberalismo econmico. Abogan ante millones de fieles por un individuo emprendedor, un Estado mnimo y el hazlo por ti mismo que Dios te ayudar [14]. Admiten la injusticia de la estructura social, pero le cabe a cada individuo creer y esforzarse para lograr progresar en la vida. Y no hacen nfasis en el trabajo, como el protestantismo clsico; se trata de volverse patrn [15]. Este ltimo aspecto no abarca slo a la poblacin evanglica, en veloz crecimiento por todo Brasil: la confianza en el Estado como agente promotor del bienestar se ha diluido frente a la idea de su ineficacia. Los escndalos de corrupcin vinculados a polticos y a empresas pblicas, as como el deterioro de los principales indicadores socioeconmicos durante los ltimos aos redundaron en un extendido sentimiento antipetista, pero tambin en la diseminacin del corpus liberal que reproducen los evanglicos. Doria aprovech ambos: yo no soy poltico, soy un gestor, un empresario ", repiti a lo largo de toda la campaa.

En San Pablo la derecha, en varias de sus expresiones institucionales polticas y no polticas est ganando terreno, de manera llamativa en la periferia. Las iglesias pentecostales suman adeptos aceleradamente, ONGs financiadas por grandes fortunas y partidos van captando nichos de asistencia social en las barriadas, la izquierda pierde presencia territorial y electoral, y su concepcin de mundo es amplificada sin descanso, a millones de personas, por sus medios de comunicacin, que son casi los nicos.

Notas:

[1] http://www.voluntadpopular.com/index.php/ver-noticia/component/content/article/8-noticias/2473-redes-populares-de-vp-activas-en-todo-el-pais-para-la-construccion-de-lamejorvzla

[2] https://www.noticias24carabobo.com/capriles-radonski-70-consejos-comunales-miranda/

[3] http://www.infobae.com/politica/2016/11/03/levantan-el-secreto-bancario-de-fundaciones-dirigentes-del-pro/

[4] http://www.revistaanfibia.com/cronica/la-cara-bonita-de-la-nueva-derecha/#sthash.E9MOBO30.dpuf

[5] http://www.revistaanfibia.com/ensayo/con-las-mejores-intenciones/#sthash.zz8690kt.dpuf

[6] http://www.revistaanfibia.com/cronica/de-evita-a-mauricio-el-pro-villero/

[7] http://www.infonews.com/nota/302228/margarita-barrientos-hay-mas-pobres-que

[8] No todos los comedores reciben el mismo trato preferencial, en la madrugada del 30 de marzo la Polica Local de Lans irrumpi violentamente en un merendero del Movimientos de Trabajadores Excluidos (MTE), en Villa Caraza. All los efectivos policiales reprimieron a nios y adolescentes. Desde el MTE sealaron como responsables de la violencia al intendente, Nstor Grindetti, a la gobernadora Eugenia Vidal, al secretario de Seguridad de Provincia, Cristian Ritondo, y al secretario de Seguridad de Lans, Diego Kravetz, quien desde hace tiempo hostiga la organizacin.

https://notasperiodismopopular.com.ar/2017/03/30/brutal-allanamiento-policial-comedor-popular-lanus/

[9] https://www.researchgate.net/profile/Francisco_Cantamutto/publication/310425026_Cambiemos_final_de_la_dominacion_hegemonica_en_Argentina/links/582c902708ae138f1bfe2eb5/Cambiemos-final-de-la-dominacion-hegemonica-en-Argentina.pdf

[10] Segn los resultados preliminares de la Encuesta Nacional sobre Acceso y Uso de Tecnologas de la Informacin y la Comunicacin (ENTIC) elaborado por el INDEC: http://www.telam.com.ar/notas/201510/122479-internet-tecnologia-hogares-indec.html

[11] http://www.revistaanfibia.com/cronica/globos-y-buena-onda/#sthash.mTIBCKjR.dpuf

[12] http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0103-49792014000300005#back25

[13] http://g1.globo.com/sao-paulo/noticia/2016/10/bancada-evangelica-quase-dobra-na-camara-municipal-de-sao-paulo.html

[14] En Brasil las iglesias evanglicas tambin hacen proselitismo poltico, aunque la ley lo prohba. Adems de tener candidatos propios, los pastores indican a sus fieles quien es el candidato ms adecuado. No apoyaron a Haddad por estar ligado a la causa LGBT, pero Doria fue apoyado por el obispo Robson Rodovalho, de la iglesia Sara Nossa Terra, del pastor Silas Malafaia, y de Jose Wellington, que preside el Ministerio de Belen slo ste tiene 1 milln de fieles. Ya como prefecto, Doria visit dos templos de la Asamblea de Dios, ocasiones que aprovech para agradecer los votos. Como devolucin de favores, planea crear una asesora religiosa en materia social y establecer convenios con iglesias para que, a cambio de presupuesto pblico, usen su estructura de templos y escuelas para cuidar nios mientras sus padres trabajan.

[15] https://www.nexojornal.com.br/entrevista/2016/10/28/Qual-a-influ%C3%AAncia-das-igrejas-evang%C3%A9licas-na-pol%C3%ADtica-brasileira

Camila Vollenweider, Brbara Ester y Lorena Fritez / Investigadoras CELAG

@mcvollenweider @barbaraestereo @lorenafreitez

Artculo publicado en http://www.celag.org/neocolonialismo-derecha-en-territorio/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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