Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2017

Siria es el dique contra el caos ms sangriento

Jonathan Cook
Jonathan-cook.net

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Hace una dcada publiqu un libro, Israel and the Clash of Civilisations, que examinaba el deseo de Israel de balcanizar el Medio Oriente usando mtodos que haba refinado durante muchas dcadas en los territorios palestinos ocupados. El objetivo era desatar el caos en gran parte de la regin y desestabilizar a los principales estados enemigos: Irn, Irak, Siria y Lbano.

El libro tambin tomaba nota de cmo la estrategia de Israel haba influido en la agenda neoconservadora de Washington, que hall gracia bajo la Administracin de George Bush. La campaa de desestabilizacin de los neoconservadores comenz en Irak, con consecuencias que son ms que evidentes en la actualidad.

Mi libro se public cuando los esfuerzos por parte de Israel y los neoconservadores para mover la campaa de balcanizacin hacia adelante en Irn, Siria y el Lbano se tambaleaban. Y antes de eso estaba claro que otros actores, como el Desh, surgiran del caos. Pero predije -correctamente- que Israel y los neoconservadores continuaran presionando para obtener ms desestabilizacin, apuntando a continuacin a Siria con consecuencias desastrosas.

Hoy la visin de Israel de la regin es compartida por otros actores clave, entre ellos Arabia Saud, los Estados del Golfo y Turqua. El escenario actual de la desestabilizacin, como seal, es Siria. Pero si tiene xito, el proceso de balcanizacin, sin duda, seguir adelante y se intensificar contra el Lbano e Irn.

Aunque los comentaristas tienden a centrarse en los monstruos del mal que dirigen los estados objeto de la destruccin, vale la pena recordar que antes de su desintegracin la mayora eran tambin oasis de laicidad en una regin dominada por ideologas sectarias medievales, como el wahabismo de Arabia Saud o el judasmo ortodoxo de Israel.

En Siria Bashar Assad, en Irak Saddam Hussein y Muammar Gadafi en Libia estaban o estn haciendo implacable y brutalmente el camino que hacen todos los dictadores frente a los rivales que amenazan al rgimen. Pero antes de que sus estados fueran objeto de intervencin ellos tambin velaron por sociedades en los que haba altos niveles de educacin y alfabetizacin, estados de bienestar bien establecidos y bajos niveles de sectarismo. Estos logros no eran insignificantes (incluso si se pasan ​​por alto ahora) -logros que grandes sectores de su poblacin apreciaron- ms an cuando fueron destruidos por una intervencin exterior.

Estos logros no estaban relacionados con el hecho de que los regmenes fueran o sean ms independientes de los EE.UU. de lo que estos e Israel desean. Los gobernantes de esos estados, que comprenden diversos grupos sectarios, tenan inters en mantener la estabilidad interna con un enfoque del palo y zanahoria: beneficios para los que se someten al rgimen y represin para los que se resisten. Tambin hicieron fuertes alianzas con regmenes similares para limitar movimientos por parte de Israel y EE.UU. para dominar la regin. La balcanizacin ha sido una poderosa herramienta para aislarlos y debilitarlos, por lo que el proceso puede ampliarse a otros estados desleales.

Esto no quiere excusar las violaciones de los derechos humanos por parte de regmenes dictatoriales, sino que es para concentrarnos en un problema an ms importante. Lo que hemos visto desplegarse en los ltimos 15 aos es parte de un largo proceso a menudo descrito en Occidente como guerra contra el terrorismo- que no est diseado para liberar o democratizar estados de Oriente Medio. Si ese fuera el caso, Arabia Saud habra sido el primer estado objeto de la intervencin.

Al contrario, la guerra contra el terrorismo forma parte de los esfuerzos para desestabilizar violentamente los estados independientes que rechazan la hegemona de EE.UU. e Israel en la regin con el fin de mantener el control sobre los recursos de la regin por parte de Estados Unidos en una poca de disminucin del acceso al petrleo barato.

Aunque es tentador dar prioridad a los derechos humanos como criterio segn el cual los individuos deben ser juzgados, por ahora no deben caber muchas dudas de que los conflictos que se desarrollan en el Medio Oriente no son acerca de la promocin de los derechos.

Siria ofrece todas las pistas que necesitamos.

Los agentes que tratan de derrocar a Assad en Siria ya no son grupos de la sociedad civil ni defensores de la democracia. Eran demasiado pequeos en nmero y demasiado dbiles para provocar el cambio o poner en peligro el rgimen de Assad. En cambio -cualquiera que fuera el inicio de la guerra civil- se ha transformado en una guerra de poder. (En una sociedad cerrada como Siria, por supuesto, es casi imposible saber qu llev a la oposicin inicial. Fue una lucha por ms derechos humanos o la creciente insatisfaccin con el rgimen en relacin con otras cuestiones como la escasez de alimentos y los desplazamientos de poblacin que eran en s mismos una consecuencia de procesos a largo plazo provocados por el cambio climtico?)

Una coalicin formada por EE.UU., Arabia Saud, los Estados del Golfo, Turqua e Israel explot los desafos iniciales al rgimen sirio, vindolos como una abertura. No estn all para ayudar a los activistas de la democracia, sino para avanzar en sus propias agendas, en gran parte compartidas. Utilizaron la os grupos yihadistas sunes como Al-Qaeda y Desh para promover sus intereses, que dependen de la desintegracin del Estado sirio y su sustitucin por un vaco que les dar poder mientras se lo quita a sus enemigos en la regin.

Arabia Saud y los Estados del Golfo quieren que Irn y sus aliados chies se debiliten. Turqua quiere ms libertad contra los grupos disidentes kurdos en Siria y en otros lugares e Israel quiere fomentar las fuerzas del sectarismo en el Medio Oriente para socavar el nacionalismo panrabe, asegurando as que su hegemona regional sea unvoca.

Los agentes que tratan de estabilizar Siria son el propio rgimen, Rusia, Irn y Hezbol. Su cometido es el uso de la fuerza que sea necesaria para repeler a los agentes de la anarqua y restaurar la dominacin del rgimen.

Ninguna de las partes puede calificarse de buena. No hay sombreros blancos en esta pelea. Sin embargo existe un claro lado a preferir si el criterio es minimizar no slo el sufrimiento actual en Siria, sino tambin el sufrimiento futuro en la regin.

Los agentes de la estabilidad quieren reconstruir Siria y fortalecerlo como parte de un bloque chi ms amplio. En la prctica su poltica lograra -incluso si su objetivo no es directamente ese- un equilibrio de fuerzas regional similar al enfrentamiento entre EE.UU. y Rusia en la Guerra Fra. No es lo ideal, pero es muy preferible a la alternativa poltica a la que aspiran los agentes de la anarqua. Quieren hacer que implosionen los estados claves de Oriente Medio, como ya ha sucedido en Irak y Libia y se ha logrado parcialmente en Siria.

Sabemos las consecuencias de esta poltica: derramamiento de sangre sectario masivo, gran desplazamiento interno de la poblacin y creacin de olas de refugiados que se dirigen hacia la relativa estabilidad de Europa, incautacin y dispersin de los arsenales militares que estimulan an ms la lucha y la inspiracin de ms militantes e de ideologas reaccionarias como la de Desh.

Si Siria cae, no se convertir en Suiza y tampoco ser el fin de la guerra contra el terrorismo. A continuacin esos agentes de la anarqua pasarn a Lbano e Irn extendiendo an ms la muerte y la destruccin.

Fuente: http://www.jonathan-cook.net/blog/2017-05-08/syria-is-the-dam-against-more-anarchy/

 

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.


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