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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2017

Entrevista a Carlos Fernndez Liria, Olga Garca Fernndez y Enrique Galindo, autores de Escuela o barbarie (III)
Agustn Moreno es un referente en la defensa de la escuela pblica, alguien con quien queremos dialogar en profundidad y trabajar codo con codo

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Carlos Fernndez Liria es profesor de filosofa en la UCM. Entre sus numerosos libros cabe citar En defensa del populismo (2015), Para qu servimos los filsofos (2012) y El orden de El Capital (2010, con Luis Alegre Zahonero. Olga Garca Fernndez es profesora de enseanza secundaria. Milita en las Marea por la Educacin Pblica de Toledo. Enrique Galindo Fernndez es tambin profesor de enseanza secundaria. Activista de la Marea Verde.

Nos centramos, en esta conversacin, en algunas de las temticas desarrolladas en su libro Escuela o barbarie. Entre el neoliberalismo salvaje y el delirio de la izquierda, publicado por Akal, Madrid, 2017.

***

Nos habamos quedado en el siguiente punto. Dedicis bastante pginas a criticar abiertamente la nocin althusseriana de la escuela como un aparato ideolgico de Estado (AIE). Carlos hablaba de ello. Valdra, sealis, para el caso de un estado dictatorial como el franquista pero no en el caso de un Estado democrtico. Es una conquista obrera-ciudadana y sera absurdo tratarla en estos trminos. No os cortis un pelo en vuestra crtica, a pesar de que algunos de vosotros consideris a Althusser un maestro, si no ando errado. Dejadme que haga de abogado del diablo althusseriano. Os hablo de la enseanza pblica nipona, de la espaola y de la catalana, todas ellas en Estados que podemos caracterizar con sus ms y sus menos como democrticos. Pues bien, segn tengo entendido la enseanza pro-nuclear que se imparte en las escuelas niponas es de juzgado de guardia; en Espaa, en la asignatura Economa e iniciativa emprendedora, yo soy profesor de esta materia, se hace una apologa de la economa de mercado y de la teora y cosmovisin neoliberal que echa para atrs en su indocumentacin. Lo que se cuenta a los nios y nias escolarizados en Catalua sobre la historia del propio pas clama tambin al cielo. Tres ejemplos, pues, de escuela que acta, aunque sea parcialmente, como un aparato ideolgico intoxicador de Estado. Me podis refutar por favor?

Olga.- Es irrefutable. Cuando decimos que la escuela en un Estado democrtico no funciona(ra) como AIE, hablamos de un estado verdaderamente democrtico, y esto no es un puro formalismo: es exigir que las instituciones funcionen como garantes de la libertad (el autogobierno a travs de la razn de un individuo crtico), de la igualdad en trminos de isonoma (en el acceso al conocimiento y ante la ley) y de la fraternidad (que todos seamos propietarios de los mnimos que garantizan la dignidad: sanidad, vivienda, educacin, etc.). Cuando se habla de un Estado democrtico se habla de un Estado republicano, donde las instituciones son protectoras de lo que es pblico, de lo que es de todos. Una escuela en este Estado verdaderamente democrtico no tiene carcter de clase. Es una institucin al servicio de la autonoma racional, que instruye para la libertad y la igualdad y no est infiltrada por intereses corporativos. Hablamos en presente porque es posible: la debe construir la izquierda. Pero desde luego, debemos afirmar que no es la escuela que desarrolla su funcin bajo planes de estudios que obligan a la imparticin de Religin catlica, Iniciativa a la actividad empresarial y emprendedora, la antigua Educacin para la ciudadana, la actual Valores ticos o la Filosofa de 1 de Bachillerato que tiene entre sus contenidos, tambin, la iniciativa y el espritu emprendedor. Pero es que sta, la de hoy en da no es una escuela republicana como ste no es un Estado democrtico ms all de la pura estructura formal de la democracia. El liberalismo gan histricamente la partida a la Ilustracin, pero esto no significa que no se pueda rescatar el proyecto ilustrado.

Enrique.- Claro, no es lo mismo decir que la escuela funciona de hecho en determinadas circunstancias como un aparato ideolgico intoxicador del Estado, lo cual es indudable, que sostener que la escuela es de derecho nada ms que un AIE. Eso es un error catastrfico que ha servido muy bien a lo que alguien ha llamado la guardia roja del capital. Con ese tipo de argumentacin se acaba por vaciar la escuela de todo lo que tena de institucin ilustrada y de freno a las pretensiones capitalistas de rentabilidad a cualquier precio y, al vaciarla, se convierte en un puro instrumento gubernamental. El propio Marx adverta contra las pretensiones de nombrar al Estado educador del pueblo y deca que lo que haba que hacer era precisamente proteger la escuela de toda influencia del gobierno (y, por cierto, tambin de la iglesia).

Carlos.- Nuestra tesis es que cualquier ejemplo que se ponga en ese sentido que t dices lo que prueba es que no hay verdadera separacin de poderes y que, por lo tanto, no hay verdadero estado de derecho. Eso puede ser muy oportuno sealarlo y para la izquierda habra sido una buena estrategia a seguir. La mejor prueba de lo perniciosas que son las condiciones capitalistas es lo mal que funciona en ellas, por ejemplo, la escuela pblica (y, en general, todas las instituciones republicanas, para empezar, la separacin de poderes). Lo que nos parece disparatado, en cambio, es hacer cargar con el problema a la propia escuela pblica, como si sta hubiera sido, digamos que una mala idea. Esto ha sido un mal endmico para la izquierda, sobre todo desde los aos sesenta: como el capitalismo convierte el parlamento en una estafa, en lugar de combatir el capitalismo para salvar el parlamentarismo, combatimos el parlamentarismo mismo; como el capitalismo denigra la condicin de la ciudadana, nos ponemos a inventar un hombre nuevo, una idea mejor que el ciudadano (as inventamos, por ejemplo, el camarada, el militante, el revolucionario, el hombre nuevo, ideas antropolgicamente inconsistentes y polticamente disparatadas que no podan crear ningn tipo de hegemona); como el estado de derecho es imposible bajo el capitalismo, en lugar de presentarnos como los verdaderos valedores del estado de derecho y combatir en su nombre el capitalismo, hicimos al revs, nos empeamos en inventar algo mejor que todo eso. La izquierda lleva siglos intentando inventar la plvora. Y al mismo tiempo, toda la reflexin sobre el Estado moderno, una obra maestra del pensamiento poltico, plasmada en la historia de la filosofa, se regalaba al enemigo, a lo que se llamaba el pensamiento burgus, y a cambio se estudiaba a lumbreras como Stalin o Mao. Mas habra valido seguir el ejemplo de Marx, cuando deca, un negro es un negro, solo bajo determinadas condiciones se convierte en un esclavo; una mquina de hilar es una mquina de hilar, slo bajo determinadas condiciones se convierte en capital; en tanto que mquina de hilar, ahorra tiempo de trabajo y libera al ser humano, en tanto que capital, alarga la jornada laboral y le impone el yugo de las fuerzas naturales. Ms habra valido continuar por el mismo camino: un parlamento, una escuela, una sanidad pblica, un estado moderno, son una buena idea, slo bajo el capitalismo se convierten en una maldicin. Y por lo tanto, hay que combatir el capitalismo y no la escuela pblica. Y combatir el capitalismo en defensa, precisamente, de la escuela pblica. Esto es lo que pensamos que habra sido un camino sensato, en lugar de seguir los pasos de la famosa cancin de Pink Floyd. En cuanto a los ejemplos concretos de contaminacin gubernamental que comentas, a m, desde luego, que tambin fui catedrtico de instituto, no me cuelan un curriculum defendiendo las centrales nucleares o un montn de disparates nacionalistas. Claro, en mis tiempos haba libertad de ctedra. Estaba muy claro que, ante todo, los profesores ramos funcionarios y que por lo tanto ramos propietarios de nuestra funcin y que no obedecamos rdenes de nadie. Si ahora ya no es as, ser una prueba de cunto han empeorado las cosas. Y respecto a esas asignaturas de formacin de valores empresariales y esas cosas, si hubiera verdadera libertad de ctedra, es decir, si tal y como he intentado explicar en un artculo reciente (y en el libro) los funcionarios fueran los verdaderos valedores de la divisin de poderes, el problema tampoco sera tan grave. Si te ponen a dar algo as como formacin del espritu empresarial tu puedes perfectamente ponerte a explicar El Capital de Marx. Ya s que ahora ya no existe esa libertad, pero eso es precisamente lo que denunciamos en el libro, todas esas intromisiones y tutelajes que, bajo el disfraz de la pedagoga y del buenrrollismo de izquierdas, han actuado como una injerencia salvaje en la libertad de ctedra, mutilando lo que es, en el fondo, uno de los pilares de la separacin de poderes. Yo soy testigo de que no siempre fue as y por lo tanto no tiene por qu ser as. En los aos pre-LOGSE no era as. Y fjate, por otra parte, lo que algunos hicimos con la asignatura de Educacin para la ciudadana. Esta asignatura era el paradigma del buenrrollismo, haban salido unos libros babosos e infantiloides, que explicaban por ejemplo que la amistad era buena, pero solo si los amigos eran buenos, o que los pases pobres eran pobres porque les haba ido mal en la historia. Nosotros hicimos en Akal unos manuales de Educacin para la Ciudadana y de Filosofa y Ciudadana que demostraban, entre otras cosas, que bajo condiciones capitalistas, los derechos de la ciudadana se convierten en una tomadura de pelo y que el capitalismo siempre ha sido, en el fondo, completamente incompatible con la democracia. Cuando Wert lleg al ministerio, justific la supresin de estas asignaturas leyendo en la cadena SER un prrafo supuestamente intolerable de nuestro libro. El muy imbcil, encima, eligi mal el prrafo, porque lo que ley era una parfrasis de un texto de Galbraith que no habamos entrecomillado. Pero eso s, nuestros libros apenas llegaron a comercializarse, porque se cambiaron las asignaturas.

Una duda: hablando de los delirios de la izquierda. El compaero, activista y profesor Agustn Moreno, es un ejemplo, tambin estara incluido en el grupo? Me da que no, porque vosotros lo citis elogindolo en la mayora de los casos.

Olga.- Agustn Moreno es, indudablemente, un referente en la defensa de la escuela pblica con quien queremos dialogar en profundidad y trabajar codo con codo. Lo es para la izquierda, para las Mareas y para cualquiera que se embarque en esta lucha. Su anlisis del impacto de los recortes en la escuela pblica, as como de la privatizacin encubierta que est sufriendo la misma es impecable en cualquiera de sus intervenciones, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, en relacin a dos cuestiones esenciales en las que nosotros centramos el delirio (por supuesto, no utilizamos este trmino como un apelativo particular. Nada ms lejos de nuestra intencin que ofender a personas como Agustn por las que sentimos un profundo respeto. Con delirio nos referimos a determinados posicionamientos que la mayora de veces no parecen intencionados), diferimos por completo.

En primer lugar, el uso acrtico que caracteriza a gran parte de la izquierda del lenguaje neoliberal; de lugares comunes como la defensa del aprendizaje a lo largo de toda la vida, la idea de apertura a la comunidad educativa, de currculo para la vida cotidiana, y la defensa de determinadas pedagogas como el constructivismo, mencionado anteriormente, o de determinadas metodologas que, de manera genrica, se engloban bajo el concepto de trabajo colaborativo o cooperativo. Ocurre lo mismo con la formacin permanente del profesorado adecuada a la realidad existente (ver intervencin como representante de la Asamblea de Marea Verde y de Redes por otra Poltica Educativa en la subcomisin del Pacto educativo). Recordemos, en este sentido, la manida expresin de que la escuela debe estar al servicio de la sociedad.

La segunda cuestin es el estatuto y papel de la Pedagoga. Su artculo Elogio de la pedagoga es un resumen de esta cuestin y en sus conclusiones es completamente opuesto a lo que defendemos. Lo es en una cuestin central: la consideracin de la Pedagoga como ciencia, como una disciplina con un estatuto epistemolgico propio. Nuestra posicin es, precisamente, la contraria y lo es, adems, en base a lo que de acientfico y pragmticamente ideolgico es deducible de muchos de los planteamientos de los popes ms citados en su defensa: Jean-Jacques Rousseau, John Dewey, W.H. Kilpratrick (mtodo por proyectos), de Gardner y su teora de las inteligencias mltiples o de Goleman y su inteligencia emocional. Neurocientficos como Mariano Sigman ponen claramente en cuestin el rigor de muchos de estos planteamientos. Sin embargo, ltimamente, se apela a la neurociencia como la disciplina que refrenda estas ideas de manera irrefutable. Tampoco podemos estar de acuerdo con afirmaciones como la de que las falsas dicotomas de pedagoga y antipedagoga tienen mucho ms que ver con dos modelos de sociedad que se enfrentan: uno, que cuestiona que todos puedan aprender y, otro, que postula que todos pueden aprender, cada cual a su manera, de forma que aquel que critique el papel de las ciencias de la educacin, automticamente, estara en contra del acceso al conocimiento desde, adems, una buena cantidad de falta de respeto a los alumnos. Nos gustara dialogar con Agustn Moreno, por ejemplo, sobre estas cuestiones.

Carlos.- En fin, para m, los artculos de Agustn Moreno, desde hace mucho tiempo, han sido un gran alivio; si no llega a ser por l, habra llegado a desesperar. Me tranquilizaba pensar que haba alguien ah que se enteraba de algo y que acertaba en cmo denunciarlo. Por lo visto, en el sentido en que dice Olga, tenemos algunas discrepancias, en torno sobre todo a la jerga pedaggica. Pero no creo que sea imposible ponernos de acuerdo. Lo mismo nos ha ocurrido con Luis Villacaas, con el discutimos en el libro. Si hemos incluido la discusin con Villacaas, es porque pensamos que de ella se deducen ms acuerdos que desencuentros y que s que hay manera de discutir sobre estos asuntos de manera civilizada. Seguramente, Villacaas responder a nuestro planteamiento en el libro, porque, ah, de alguna manera, nos hemos reservado la ltima palabra y eso es una descortesa.

Os pregunto ahora por los ciclos formativos.

Cuando quieras.

 

Nota de edicin:

Primera parte de esta conversacin: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=226138

Segunda parte: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=226467

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuente.

 



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