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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2017

Reforma Agraria
Las lecciones de Guatemala y el proceso de paz

Gearid Loingsigh
Rebelin


Hace 21 aos se firm un acuerdo final entre la guerrilla de la URNG (Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca) y el gobierno de Guatemala. Puso fin a una larga sublevacin armada contra la oligarqua guatemalteca que comenz en los 50, y no obstante al lapso de unos aos tiene mucho que ver con el golpe de estado de la CIA contra el gobierno de Arbenz en 1954 y su programa de reforma agraria. As no es sorprendente que el tema agrario fue un tema clave en las negociaciones.

Guatemala se parece a Colombia en muchos aspectos, un conflicto armado de larga duracin, una oligarqua rancia, represin sistemtica de los campesinos e indgenas y un acuerdo de paz, que supuestamente iba a poner fin a las causas del conflicto. Y el Acuerdo de Paz Firme y Duradero (Guatemala) es como el Acuerdo General para la Terminacin del Conflicto y la Construccin de una Paz Estable y Duradera (Colombia) ms conocido como el Acuerdo Final Definitivo, en realidad ambos acuerdos son una serie de acuerdos sobre distintos puntos, entre ellos la cuestin agraria. El punto 27 del Acuerdo Socio-Econmico (Guatemala) describe la importancia de ese tema de la siguiente manera:

La resolucin de la problemtica agraria y el desarrollo rural son fundamentales e ineludibles para dar respuesta a la situacin de la mayora de la poblacin que vive en el medio rural, y que es la ms afectada por la pobreza, la pobreza extrema, las iniquidades y la debilidad de las instituciones estatales. La transformacin de la estructura de la tenencia y el uso de la tierra debe tener como objetivo la incorporacin de la poblacin rural al desarrollo econmico, social y poltico, a fin de que la tierra constituya para quienes la trabajan base de su estabilidad econmica, fundamento de su progresivo bienestar social y garanta de su libertad y dignidad.(1)

Es una descripcin a todas luces, acertada y no es nada diferente de las descripciones de la situacin en Colombia, ni del contenido del Acuerdo Final entre las FARC y gobierno. De hecho, la situacin de Guatemala es tan parecida a la de Colombia que las propuestas del Acuerdo Final parecen ser una copia y pega del acuerdo firmado por la URNG. No slo se parecen en el nombre sino en el contenido. En Guatemala el Acuerdo en su punto 34 (a) propuso:

Crear un fondo fideicomiso de tierras dentro de una institucin bancaria participativa para la asistencia crediticia y el fomento del ahorro preferentemente a micro, pequeos y medianos empresarios. El fondo de tierras concentrar la potestad del financiamiento pblico de adquisicin de tierras, propiciar el establecimiento de un mercado transparente de tierras y facilitar el desarrollo de planes de reordenamiento territorial. La poltica de adjudicacin del fondo priorizar la adjudicacin de tierras a campesinos y campesinas que se organicen para el efecto, teniendo en cuenta criterios de sostenibilidad econmica y ambiental;(2)

Y entre las medidas acordadas para fomentar el acceso a la tierra se incluan las siguientes:

i) Tierra de baldos nacionales y de fincas registradas a nombre de la nacin;

ii) Tierras nacionales entregadas en forma irregular en zonas de colonizacin, especialmente en el Petn y la Franja Transversal del Norte, que el Gobierno se compromete a recuperar mediante acciones legales;

iii) Tierras que se adquieran con los recursos que el Gobierno est destinando al Fondo Nacional para la Tierra y el Fondo Nacional para la Paz para tal finalidad;

iv) Tierras que se adquieran con donativos de Gobiernos amigos y organizaciones no gubernamentales internacionales;

v) Tierras que se adquieran con prstamos de organismos financieros internacionales;

vi) Tierras ociosas que se expropien de acuerdo con el artculo 40 de la Constitucin;(3)

Y por ltimo, terminaron con el punto X) donaciones de todo tipo. Es obvio para cualquier lector del Acuerdo Final en Colombia que los dos acuerdos guardan mucha similitud. Aunque valga la aclaracin, que es igualmente obvio que no todos los polticos y organizaciones que tanto apoyan al proceso de paz en Colombia, han ledo el Acuerdo, como se ve en una carta reciente respecto a un borrador de ley, donde cometen errores garrafales que demuestran que varios congresistas de la izquierda no lo han ledo(4). Sin embargo, no obstante la falta de lectura de nuestros congresistas, los dos acuerdos son parecidos y abordan temas parecidos con propuestas parecidas. Si no han ledo lo de Colombia es poco probable que los congresistas se pongan a leer el acuerdo guatemalteco, pero soy honesto, cranme y ahrrense el esfuerzo. Pero su falta de lectura no cambia la realidad del pas.

En cuanto al rgimen de tenencia de la tierra, no se han operado modificaciones estructurales en el mismo despus del conflicto armado y la firma de los Acuerdos de Paz (diciembre de 1996). Guatemala contina siendo un pas de pocos y grandes propietarios donde el 3% de los mismos usufructa ms del 60% de las propiedades. Si dibujamos estos datos en un mapa virtual, encontramos que el 3% de guatemaltecos es propietario de toda la superficie cultivable de al menos 13 de los 22 departamentos del pas.(5)
No es por nada que cuando arranc el proceso con las FARC, las ONG invitaron a varios personajes de Guatemala para hablar del proceso de paz en ese pas. No nos dijeron cul era la realidad actual, no nos hablaron de los asesinatos constantes de dirigentes sociales ni tampoco nos dijeron en qu estado qued el tema agrario. Aqu proponemos hacer una breve mirada a la situacin agraria hoy en da en Guatemala y las lecciones para Colombia en el posacuerdo. Hasta qu punto el Acuerdo logr una reforma agraria? Y Cules son las dinmicas del campo guatemalteco hoy en da?

Uso de la tierra

El primer punto a notar es el cambio dramtico en el uso de la tierra desde 1996. Casi han duplicado el rea dedicado a los cultivos permanentes, tal como propone De Roux para Colombia. En 1996 Guatemala tena 549.000 hectreas bajo cultivos permanentes y en 2014, 1.061.000 hectreas de una superficie agrcola total de 3.793.800 hectreas, una reduccin en la superficie agrcola respecto a 1996 cuando la superficie era de 4.512.000 hectreas. La expansin de monocultivos de los agro-exportables jug un papel en eso.

En 1996, Guatemala contaba con 15.000 hectreas de palma africana, y despus del Acuerdo eso iba aumentando paulatinamente para llegar a la cifra de 45.000 ha en 2006. A partir de ese ao comienza a expandirse rpidamente en el pas.

Asimismo la caa de azcar experiment un aumento de 178.580 a 263.830 hectreas en el mismo lapso. Tambin cambi la produccin agrcola en trminos de rendimientos. En 1996 hubo una produccin de 240.000 toneladas mtricas de fruta de palma de aceite y en 2013 eso lleg a 402.000 Tm. La caa aument de 15.582.930 a 26.334.668 toneladas mtricas. La produccin de bananos tambin experiment un dramtico cambio, ms que triplicando los niveles de produccin de 1996. En el mismo periodo las importaciones de productos bsicos de la canasta como trigo y maz aumentaron dramticamente. En 1996 el pas importaba 216.852 Tm de maz y en 2013 689.013 Tm de maz y 354.069 Tm de trigo en 1996 y 462.759 Tm en 2013. Son cifras que tienen un impacto real, no son simplemente parte de un discurso frente a la soberana alimentaria. Mientras la prevalencia de subalimentacin se mantiene a los mismos niveles que 1996, el nmero absoluto de personas subnutridas ha aumentado de 1,5 millones de personas a 2,5 millones de personas, reflejando un aumento en la poblacin que Guatemala no ha podido alimentar bien.(6)

Las tierras que sembraron con palma y caa eran tierras de campesinos. No es simplemente un caso de cambio en la vocacin del suelo, sino tambin en los dueos de la tierra.

Si bien la superficie de tierra con caa es alrededor del doble de la establecida con palma, la caa viene expandindose sobre todo en las tierras de la Costa Sur (Pacfico), que fueron acaparadas ya para plantaciones de exportacin durante el segundo hito histrico del despojo indgena y campesino en Guatemala, a partir de 1850.

Sin embargo, el 58% de las reas aptas, y el 78% de la superficie de tierra con palma en 2010 se ubican sobre territorios de colonizacin agrcola y desarrollo Campesino(7)

Aunque es cierto que la produccin de azcar no es nuevo, existe una expansin hacia las tierras indgenas campesinas y el gremio ha intentado subestimar la cantidad de tierras sembradas con caa. Pero organizaciones sociales afirman que la caa ocupa 9,61% de las tierras cultivadas del pas, 4,5 veces la 2,15% reportado por los ingenios(8). La palma por su parte aument a 146.563 ha para el ao 2014, segn las cifras del gremio.

Tambin implementaron el mismo modelo de asociatividad promovido en Colombia por nefastos personajes como el cura De Roux y empresas palmeras como Indupalma la cual ya es una parte integral del Acuerdo Final(9). Es decir, convencieron o intimidaron a campesinos para correr con los gastos de las empresas en lo que llaman en Guatemala Agricultura por Contrato(10), y Alianzas Productivas o Alianzas Estratgicas, o Finca Campesina Integral, en Colombia. Los nombres de este modelo cambian de un pas a otro, de un tiempo a otro y dependen en parte de la entidad nacional o internacional que financian los proyectos, pero el resultado es lo mismo. No es siempre importante para el capitalismo quien es el dueo de la tierra sino es su uso y el destino final de su produccin que tiene importancia. Aunque la ley de asociatividad de empresas campesinas en Guatemala data de los 80, recibi un gran impulso como resultado del proceso de paz.

Destacan en este contexto histrico reciente, dos estrategias de territorializacin desplegadas por parte del Estado que han contribuido -directa e indirectamente-, a identificar, registrar y parcelar los remanentes del territorio nacional de cara a su otorgamiento bajo exclusivos derechos de propiedad privada y/o de usufructo.

Por un lado, se abandona la poltica agraria dicotmica de los liberales y sub-siguientes regmenes militares (para los exportadores y sus plantaciones/ para la reproduccin campesina y de la fuerza de trabajo en las plantaciones), y dejando atrs tambin la tutela jurdica, financiera y productiva (agropecuaria) del Estado se aplica la tabula rasa de la Reforma Agraria Asistida por el Mercado (RAAM) sometiendo, como en los inicios de la poca liberal, a todos los demandantes de tierra a la libre competencia en el mercado, sin importar sus capacidades financieras ni su peso poltico.

Bajo la asesora y financiamiento parcial del Banco Mundial, se conform el Fondo de Tierras en Guatemala (FONTIERRAS) con el propsito ahora de convertir en propietarios privados a poblacin rural sin tierra, o con tierra pero sin ttulo sobre la misma, a travs de: i) otorgar crditos a grupos de poblacin rural sin tierra o con tierra insuficiente, para la compra de tierra en el mercado; y ii) titular oficialmente todos los predios en posesin (Ver Decreto 24-99 Ley del Fondo de Tierras).(11)

Todos estos elementos se encuentran vigentes en Colombia e incluidos en el Acuerdo Final, como un fondo de tierras, titularizacin, y tambin crditos para una reforma agraria asistida por el mercado tal como se ve en el Punto 1.1.2. Crdito especial para compra: se abrir una nueva lnea de crdito especial subsidiada de largo plazo para la compra de tierras. Ese cambio acordado y aceptado por las FARC y la izquierda no armada hacia una reforma impulsada por el mercado no solucionar la cuestin agraria en Colombia, tal como no lo hizo en Guatemala. En Colombia ya se experiment con la reforma asistida por el mercado y no ha funcionado y no funcionar.

No existen datos muy precisos sobre la situacin actual en Guatemala, pero en 2003, ltimo ao por el cual existen datos sobre el Coeficiente de Gini para la distribucin de la tierra, ese pas tena un Gini de 0,84, la tasa ms alta de Centroamrica. (12)

Aunque las dinmicas agrcolas en Guatemala no son nuevas ni para el pas ni para el mundo, s ocurren en el contexto de un supuesto posconflicto y un acuerdo de paz, que igual que el Acuerdo Final firmado con las FARC prometa solucionar el problema agrario, o por lo menos, eso dijeron los hinchas del proceso.

La produccin de palma africana en Guatemala comenz y la regin centroamericana en el contexto de la anterior gran crisis del petrleo (o de hiperacumulacin capitalista) de la primera mitad de los aos 70. En el pas, la produccin de aceite floreci y creci hasta que la adhesin a la OMC (en 1995) brind las condiciones para liberalizar su importacin. Ser a partir del ao 2000 que se reactive el cultivo, cuya superficie sembrada se incrementa de manera exponencial respondiendo al alza en los precios internacionales del aceite crudo de palma motivada por su creciente demanda por la industria agroalimentaria, cosmtica, y especialmente por la agroenergtica.(13)

Es decir, que la industria cay en decadencia antes de firmar el Acuerdo de Paz, y su reactivacin despus del 2000 se debe a factores internacionales, (como es el caso con Colombia) pero tambin a las nuevas dinmicas del pas, tanto en materia de guerra como en materia agrcola. Entre los factores internacionales se encuentran el aumento en la demanda por el aceite de palma en varios sectores de la economa, plsticos, qumicos etc., y aunque no se debe exagerar la importancia de los biocombustibles, son un factor significante, donde entran a jugar los viejos poderes imperiales de siempre, los EE.UU. y la UE adems del nuevo adalid de los biocombustibles y socio menor y fiel del imperialismo, el Brasil del PT.

El Convenio Marco suscrito en marzo de 2007 entre Brasil y los EEUU, con la intencin de cooperar en el desarrollo y difusin de los biocombustibles, as como la alianza estratgica con la UE, sobre cooperacin en energas renovables, especialmente biocarburantes, concretada en julio del mismo ao, brindan el teln de fondo de la nueva economa poltica internacional de los agrocombustibles, con implicaciones concretas para Centroamrica.(14)

Brasil, bajo el supuesto gobierno progresista de Lula comenz una campaa para expandir su influencia energtica por todo Amrica Latina, llegando a instalar plantas de biocombustibles en Hait y Guatemala, entre otros pases, y as evitar pagar impuestos sobre sus exportaciones a Europa. Pues los biocombustibles brasileos pagan tarifa aduanera, y los de Guatemala y Hait no. Europa a diferencia de los EE.UU. importa la mayor parte de sus biocombustibles. En Guatemala encontramos todos los elementos presentes en Colombia, proyectos a gran escala de multinacionales del sector agrcola, proyectos de biocombustibles, un acuerdo que promete resolver la cuestin agraria (a pesar del contenido real del acuerdo), una guerrilla derrotada y una oligarqua rancia aferrada al poder poltico y econmico.

El Acuerdo Final firmado por las FARC y el gobierno colombiano, es muy parecido al acuerdo guatemalteco, ofrece garantas parecidas a los campesinos e indgenas, es decir no ofrece ninguna garanta real, sino una declaracin firmada que queda como papel mojado, una vez superadas las ceremonias de ratificacin. Colombia igual que Guatemala est sujeto a las presiones de actores externos, como los EE.UU. y la UE. A diferencia de Guatemala, Colombia lleva mucho tiempo implementando grandes proyectos agroindustriales en nombre de la paz y experimentando con diversos modelos innovadoras de explotacin de los campesinos, como el componente social del Plan Colombia, los Laboratorios de Paz de la UE etc. No llega a la paz como un novato, no tiene que implementar polticas muy nuevas, sino refinar un poquito las polticas ya establecidas y avaladas por el mismo Acuerdo Final, como la agroindustria, y produccin a escala mencionadas explcitamente en los Principios del Acuerdo (Pgina 12). Guatemala seala claramente a donde vamos a llegar; una contrarreforma agraria y un cambio radical en el uso y vocacin del suelo.

La realidad de Guatemala, es que no obstante el reparto de algunas tierras por parte del Fondo de Tierras a los campesinos e indgenas, hubo una contrarreforma agraria que sigue avanzando hoy en da a punto de plomo. No slo han fortalecido el dominio de la oligarqua y el capital internacional, siguen empleando la misma modalidad; la violencia.

Cuando los hinchas del proceso de paz invitaron a sus amiguitos de otros lados a dar conferencias sobre la paz, no nos hablaron de los problemas reales de Guatemala. Los hinchas del proceso de paz, son verdaderos hinchas, tienen una lealtad ciega a su equipo y van al estadio a gritar vivas. An cuando su equipo va perdiendo 5-0, no pierden la fe. Y cuando pierden, siempre es culpa de algo ajeno a su equipo, el campo, el clima, el rbitro o los hinchas del otro equipo, cualquier cosa distinta a la realidad. Nunca cuestionan lo que estn haciendo. Y los que cantaron victoria en Oslo cuando comenz el proceso con las FARC siguen cantando victoria, o culpando a los dems.

Ahora las organizaciones sociales enfrentan una ola de asesinatos y el Estado ya ha asesinado a los primeros desmovilizados de las FARC y tambin el hijo de uno de ellos. Esta violencia era previsible, pero los hinchas negaron que iba a pasar. Ahora podemos afirmar sin temor a equivocarnos que como resultado del proceso de paz, habr una contrarreforma agraria en Colombia tal como hubo una en Guatemala, esa es una de las grandes lecciones del proceso en Guatemala. Los hinchas pueden negarlo o aceptar que es cierto y decidir luchar contra ella y eso significa descartar el Acuerdo Final como referente para transformar el campo. La historia no los perdonar y los campesinos desterrados tampoco.



Referencias

(1) Acuerdo sobre Aspectos Socioeconmicos y Situacin Agraria, firmado el 6 de mayo de 1996 por la Comisin de la Paz del Gobierno de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, Prrafo 27 Anexo a documento A/50/956 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 6 de junio 1996.

(2) Ibd., Prrafo 34 (A)

(3) Ibd., Prrafo 34 (C)

(4) O Loingsigh, G (2017) Implementando el Acuerdo de Paz: Borrador de proyecto de Ley http://www.elsalmon.co/2017/04/implementando-el-acuerdo-de-paz.html

(5) Cabanas, A (2012) La paz, ese parntesis (1996-2011): Revisin crtica del proceso de paz en Guatemala, Memorial de Guatemala, Guatemala pg 108

(6) Cifras sobre produccin agrcola, nutricin etc. provienen de la pgina web de la FAO, salvo donde se indica lo contrario

(7) Alonso-Fradejas, A. et al. (2011)Plantaciones agro-industriales, dominacin y despojo indgena-campesino en la Guatemala del siglo XXI, CONGCOOP y IDEAR, Guatemala. P. 34

(8) Winkler, K (2013) La Territorialidad TzUtujil, frente a la expansin de la caa de azcar, Guatemala, Magna Terra Editores S.A. p. 34

(9) Vase Acuerdo Final Punto. 1.3.3.6

(10) Alonso-Fradejas, A. et al. (2011) Op. Cit. pp 35 y 36.

(11) Ibd., p. 41

(12) Guerea, A. (2016) Desterrados: Tierra, Poder Y Desigualdad En Amrica Latina, Oxfam, Reino Unido. P.22

(13) Alonso Fradejas, A. et al (2008) Combustibles para un nuevo ciclo de acumulacin y dominio en Guatemala, Guatemala, CONGCOOP y IDEAR, p.33

(14) Ibd., p.46

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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