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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2017

De cmo el nacimiento violento de Israel destruy Palestina

Ramzy Baroud
Al Jazeera

Traduccin: Mara Landi



Refugiadas palestinas en improvisados campamentos tras ser expulsadas de sus hogares por las milicias sionistas. (Archivos de la poca).

Mientras celebra la Nakba palestina como su victoriosa independencia, Israel se est preparando para una gigantesca celebracin del 50 aniversario de la ocupacin de Jerusaln Este, Cisjordania y Gaza. Dos fechas se usan a menudo para enmarcar el llamado conflicto palestino-israel: Nakba el 15 de mayo de 1948, y Naksa el 5 de junio de 1967. Nakba significa catstrofe, un trmino que era usado comnmente para describir la violencia usada contra la poblacin rabe palestina durante el perodo del colonialismo britnico en Palestina, que se extendi desde 1917 hasta 1948. El trmino Nakba se transform para definir el cenit de la colonizacin y el asentamiento britnico y sionista en Palestina, que en ltima instancia condujo a limpiar tnicamente a la poblacin palestina de su territorio histrico entre 1947 y 1948. El 15 de mayo de 1948 fue el acto final de todas las catstrofes previas.

Naksa, por otro lado, significa desengao. En ese perodo haba grandes esperanzas entre la poblacin rabe de que los ejrcitos rabes conseguiran derrotar a Israel, recuperar la Palestina histrica y preparar el camino para que la poblacin refugiada despojada durante la Nakba− regresara a sus hogares. Para entonces, el nmero de refugiadas/os haba crecido exponencialmente, y los campos de refugiados reventaban de miseria e indigencia. Durante la Nakba, cerca de 500 localidades fueron destruidas, pueblos palestinos enteros fueron vaciados, y aproximadamente 800.000 personas fueron expulsadas para hacer lugar a los inmigrantes judos que venan de todos los rincones del globo.


Imgenes de la Nakba. Archivo Palestine Remembered.

La guerra de 1967, sin embargo, fue un gran desengao. Los rabes fueron derrotados estruendosamente. La falta de preparacin y las expectativas exageradas del lado rabe, y la enorme ayuda financiera y militar de EE.UU. y Occidente a Israel llevaron a una derrota humillante para los rabes en todos los frentes: Cisjordania, la frontera occidental de Jordania, la Franja de Gaza, el Sina egipcio y los Altos del Goln sirios. La derrota defini decisivamente el marcador militar para Israel, consolidando como nunca antes sus relaciones con Estados Unidos; e −igualmente importante− condujo a un cambio fundamental en el discurso.

Despus de la guerra y durante mucho tiempo, la Nakba fue relegada en gran parte a los libros de historia, y las nuevas fronteras de Israel −que adquiri enormes tierras rabes, incluyendo toda la Palestina histrica− se convirtieron en el nuevo marco de referencia. La derrota de 1967 puso fin a un dilema anterior, en el que la lucha armada palestina era a menudo dictada por los pases rabes, principalmente Egipto, Jordania y Siria. La ocupacin del 22 por ciento restante de Cisjordania desplaz el enfoque hacia Jerusaln Este, Cisjordania y Gaza, y permiti a la faccin palestina Fatah redefinir su papel a la luz de la derrota rabe y la posterior divisin. La Organizacin para la Liberacin de Palestina (OLP) insisti en que la derrota en la guerra no deba comprometer la integridad de la lucha, y que Palestina −toda Palestina− segua siendo la cuestin acuciante. El mensaje de Gamal Abdul Nasser, el presidente egipcio, pareca, por primera vez, desconcertado, aunque sigui abogando por una confrontacin militar convencional con Israel. Esa divisin se puso de relieve ms claramente en la cumbre de agosto de 1967 en Jartum, donde los lderes rabes se enfrentaron en torno a prioridades y definiciones. Deben las conquistas territoriales de Israel redefinir el estatus quo? Deberan los rabes enfocarse en volver a la situacin anterior a la de 1967 o a la de 1948? Siria, por otra parte, no asisti a la cumbre. No obstante, los rabes acordaron que no habra negociaciones, reconocimiento ni paz con Israel, cuyo comportamiento segua siendo una fuente de prdidas, derrotas y hostilidad en toda la regin.


13/6/1967: Prisioneros de guerra egipcios arrestados por las fuerzas israeles en el desierto del Sina despus de la Guerra de los Seis Das. [Getty Images]

La respuesta a la guerra tampoco fue prometedora internacionalmente. El Consejo de Seguridad de la ONU adopt la Resolucin 242 el 22 de noviembre de 1967, reflejando los deseos de la administracin estadounidense de Lyndon B. Johnson de capitalizar el nuevo estatus quo. La resolucin exiga la retirada israel de los territorios ocupados a cambio de la normalizacin con Israel. El nuevo discurso del perodo posterior a 1967 alarm a los lderes palestinos, pues se dieron cuenta de que cualquier arreglo poltico futuro probablemente ignorara la situacin que exista antes de la guerra, y slo intentara remediar los agravios posteriores. La victoria de 1967 fue otra oportunidad para que Israel, empoderado por su triunfo militar, reescribiera la historia. El discurso oficial israel reflej esa sensacin de poder recin adquirido. De hecho, Israel se sinti lo suficientemente poderoso como para cambiar su discurso: de presentarse como un pas victimizado que defenda su frontera de las hordas rabes, pas a mostrarse como un pas con supremaca sobre las ideas, la historia y el sentido comn. Aunque haba conquistado toda Palestina y sometido a sus millones de habitantes, segua declarndolos inexistentes. En efecto, la infame declaracin hecha por la ex primera ministra israel Golda Meir de que los palestinos no existan y que no hay tal cosa como un pueblo palestino era mucho ms peligrosa que un simple comentario racista, como acertadamente entendieron muchos. La declaracin fue hecha dos aos despus de la Naksa.


Palestinas marchando en Ramala en el 65 aniversario de al-Nakba (Ahmad Mesleh).

Cuantas ms tierras Israel se apropiaba ilegalmente por medios militares, y ms poblacin palestina era limpiada tnicamente de su patria ancestral, ms necesidad urgente sentan los lderes israeles de borrar de los anales de la historia al palestino como un pueblo con una identidad, una cultura y derecho a una nacionalidad. Si los palestinos existieran en la imaginacin israel, no podra haber ninguna justificacin moral para la creacin de Israel; ningn giro sera lo suficientemente poderoso como para regocijarse con el nacimiento del milagro israel que hizo florecer el desierto. El nacimiento violento de Israel exiga insensiblemente la destruccin de toda una nacin −una nacin con una historia, un idioma, una cultura y una memoria colectiva nicas. Por lo tanto, el pueblo palestino tena que ser aniquilado para eliminar cualquier posible sentido de culpabilidad, vergenza y responsabilidad legal y moral por parte de Israel por lo que le haba sucedido a millones de personas desposedas. Si un problema no existe, entonces no hay obligacin alguna de solucionarlo. As, la negacin del pueblo palestino era la nica formulacin intelectual que permitira a Israel sostener y promover sus mitos nacionales.

Tampoco sorprende que la lgica israel fuera lo suficientemente convincente para quienes −impulsados ​​por la necesidad poltica, el celo religioso o simplemente el autoengao− sentan la necesidad de celebrar tambin el milagro israel. Su nuevo mantra -tal como fue repetido hace algunos aos por uno de los polticos estadounidenses ms oportunistas e ignorantes: Newt Gingrich- era: El palestino es un pueblo inventado. Esta lgica penetr en todas las facetas de la sociedad israel. A pesar de un incipiente movimiento en Israel que intenta desafiar la narrativa oficial, en la literatura israel el palestino es una sombra muda, como elocuentemente lo expres Elias Khoury. La sombra es un reflejo de algo real, pero intangible. Es mudo para que se le pueda hablar, pero nunca pueda responder. La sombra muda palestina existe y no existe. Pero desafiar el sentido comn y reescribir la historia es un viejo hbito israel. El discurso oficial de Israel sobre lo que ocurri durante la Nakba no fue algo acabado hasta los aos 50 y 60. En un artculo de Haaretz titulado Pensamiento catastrfico: Intent Ben Gurion reescribir la historia?, Shay Hazkani revel el intrigante proceso por el cual el primer primer ministro de Israel, David Ben Gurion, trabaj en estrecha colaboracin con un grupo de eruditos judo-israeles para elaborar una versin de los acontecimientos que describiera lo que haba ocurrido en 1947-48. Ben-Gurion probablemente nunca escuch la palabra Nakba; pero muy temprano, a fines de los aos 50, el primer primer ministro de Israel comprendi la importancia del relato histrico, escribi Hazkani. Ben Gurion quera propagar una versin de la historia que fuera consistente con la posicin poltica de Israel, pero careca an de evidencia para apoyar esa posicin. La evidencia fabricada finalmente se convirti en historia, y no se permiti ninguna otra narrativa que desafiara la versin de Israel sobre la Nakba. El lder israel encarg a los acadmicos oficiales la tarea de crear una historia alternativa que contina permeando el pensamiento israel hasta el da de hoy. La distraccin de la historia −o de la realidad actual de la horrible ocupacin de Palestina− ha estado en marcha durante casi 70 aos.
El absurdo de que Israel celebre el 50 aniversario de haber ocupado Jerusaln Este, Cisjordania y Gaza no escapa a todos los israeles, por supuesto.

Israeles, qu hay que celebrar, exactamente: 50 aos de derramamiento de sangre, abuso, despojo y sadismo? Slo las sociedades que no tienen conciencia celebran esos aniversarios. Gideon Levy.


Un Estado que celebra 50 aos de ocupacin es un Estado que ha perdido el rumbo, y cuya capacidad de distinguir el bien del mal se ha desbarrancado, escribi el comentarista israel Gideon Levy en Haaretz. Israeles, qu hay que celebrar, exactamente: cincuenta aos de derramamiento de sangre, abuso, despojo y sadismo? Slo las sociedades que no tienen conciencia celebran esos aniversarios. Levy sostiene que Israel ha ganado la guerra de 1967, pero ha perdido casi todo lo dems. Desde entonces, la arrogancia de Israel, su odio por el derecho internacional, su desprecio continuo por el mundo, su jactancia y su bullying han alcanzado niveles sin precedentes. El artculo de Levy se titula Nuestra Nakba. El valiente Levy tiene razn, por supuesto; pero si hay que juzgar la Nakba israel en trminos estrictamente morales, entonces la vergenza debe comenzar mucho antes: por lo menos 20 aos antes de la guerra de 1967.

Ms voces judas estn unindose a un movimiento intelectual palestino que durante mucho tiempo ha intentado redefinir las races de la lucha palestina. Escribiendo en Forward, Donna Nevel se niega a aceptar que la discusin sobre el conflicto en Palestina empieza con la guerra y la ocupacin de 1967. Nevel es crtica con los llamados sionistas progresistas que insisten en enfocar la conversacin slo en la cuestin de la ocupacin, limitando as cualquier posibilidad de salida a la solucin de dos Estados. Esa solucin no slo est muerta y es inviable prcticamente, sino que la discusin en s misma excluye del todo a la Nakba. La Nakba no entra en estas conversaciones porque es el legado y la manifestacin ms clara del sionismo, escribi Nevel. Aquellos que ignoran la Nakba como han hecho consistentemente las instituciones sionistas e israeles− se estn negando a reconocer la ilegitimidad del proyecto sionista desde el comienzo de su implementacin.

Esta es precisamente la razn por la cual la polica israel recientemente bloque la Marcha del Retorno, realizada anualmente por la poblacin palestina de Israel. Durante aos, Israel ha estado alerta ante un movimiento creciente de personas palestinas, israeles y de todo el mundo que est presionando por un cambio de paradigma para entender las races del conflicto en Palestina. Ese nuevo pensamiento fue el resultado racional del fin del proceso de paz y la desaparicin de la solucin de dos Estados. Incapaz de sostener sus mitos fundacionales, pero incapaz tambin de ofrecer una alternativa, el gobierno israel est utilizando medidas coercitivas para responder al movimiento en ciernes: castigar a quienes insisten en conmemorar la Nakba, multar a las organizaciones que participan en tales eventos, e incluso percibir como traidor a cualquier individuo o grupo judo que se desve del pensamiento oficial. En estos casos, la coercin casi no funciona. La Marcha [del Retorno] ha crecido rpidamente en tamao durante los ltimos aos, desafiando medidas cada vez ms represivas de las autoridades israeles, escribi Jonathan Cook en Al Jazeera. Parece que casi 70 aos despus de la fundacin de Israel, el pasado sigue pesando.

Afortunadamente, a las voces palestinas que han estado luchando contra la narrativa oficial israel se les est uniendo un creciente nmero de voces judas. Es a travs de una nueva narrativa comn que se podr alcanzar una verdadera comprensin del pasado, con la esperanza de que la visin de un futuro de paz pueda reemplazar a la actual, que slo puede sostenerse mediante la dominacin militar, la desigualdad y la pura propaganda.

Publicado en Al Jazeera el 1 de mayo de 2017

Tomado de https://mariaenpalestina.wordpress.com/2017/05/12/de-como-el-nacimiento-violento-de-israel-destruyo-palestina/


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