Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2017

Gasto militar y Felicidad Nacional Bruta

Carlos Penedo
contextospnd.blogspot.com.es


Existe una corriente de opinin, lase de presin, que ha extendido la necesidad de que Espaa destine el 2% del PIB a Defensa, sin concretar en qu, por qu ni cmo. El mensaje se puede acompaar con ingredientes de riesgo cero como que es criterio aprobado en el seno de la OTAN, si bien a una dcada vista con lo que el compromiso se diluye y convierte los anuncios en gaseosa.

Otras ideas asociadas pueden utilizar el terrorismo (si estamos en guerra contra l, habr que utilizar instrumentos militares) o la minora de edad permanente de Europa frente al primo norteamericano de Zumosol que, se dice, se ha hecho cargo de nuestra seguridad desde hace dcadas. Difcil encontrar la explicacin a esto ltimo, salvo que en lugar de Normanda el desembarco se hubiera producido en La Manga del Mar Menor, en ese caso el argumento podra funcionar por estas tierras.

De cumplirse el objetivo Espaa debera casi duplicar su gasto en Defensa, incrementar unos ocho mil millones de euros, cosa harto improbable si no se utiliza algo ms convincente que el sndrome infantil europeo.

Teniendo en cuenta que el incremento real del presupuesto espaol en Defensa, eliminando trasvases cosmticos, es en el an no nacido proyecto de 2017 del 0,6%, necesitara dos siglos para llegar al nivel que se nos exige y nos exigimos tericamente, porque los actuales responsables del asunto se suben con entusiasmo al argumento.

Algunos indicadores pueden ayudar a contextualizar el asunto.

El sueco SIPRI, Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, difunde regularmente datos sobre el tema. En informe reciente indica que el gasto militar mundial fue en 2016 de 1,6 billones de dlares, que representa el 2,2% del Producto Interior Bruto global.

Como no todo el mundo gasta con el mismo entusiasmo, hay que afinar algo ms.

En cifras absolutas, EEUU encabeza el gasto militar mundial con 611 mil millones de dlares, que supone el 3,3% de su economa. Siempre ilumina saber que EEUU gasta el triple que el segundo clasificado (China, 1,9%% del PIB) y diez veces ms que el tercero (Rusia, 5,3% del PIB). Cuarto puesto en gasto para Arabia Saud (10% del PIB) y quinto para India (2,5% de su PIB es gasto militar).

Segn los datos del SIPRI el gasto militar de Espaa representa el 1,2% del PIB, mismo peso relativo que Alemania y por encima de grandes potencias econmicas como Japn (1%).

Europa suma 334 mil millones de dlares en gasto militar, lo que vuelve a desmentir el infantilismo pacifista europeo. Solo Francia supera el manido dos por ciento (2,3%).

Dejando las cifras absolutas, resulta revelador conocer que el mayor peso del gasto militar por regiones lo encabeza Oriente Prximo. Ah tenemos a los saudes, otros pases como Israel, Emiratos y la media de la zona se acercan al 6%. Por su tamao es importante mencionar a India o Corea del Sur, que rondan el 2,5%.

Una mnima interpretacin sera que un peso elevado del gasto militar sobre la economa de un pas se encuentra en potencias nucleares, zonas de conflicto y regmenes autoritarios que pueden a su vez ser o no atmicos y conflictivos.

Hasta aqu el peso del gasto pblico militar sobre la economa, que es una forma de medir; otra posible sera aadir tambin la industria relacionada, sumar por ejemplo en cada pas a los presupuestos pblicos su sector industrial privado, lo que ofrecera una imagen del grado de militarizacin de una economa, que en muchos pases va ntimamente asociado a la innovacin y el desarrollo tecnolgico.

Otra alternativa sera medir el gasto militar por habitante, clasificacin encabezada por Arabia Saud seguida de Omn, Emiratos, Israel y EEUU.

Y luego tenemos el Reino de Butn, encajonado en el Himalaya entre India y China, superficie y poblacin parecida a Extremadura, que decidi hace un tiempo inventarse el ndice de la Felicidad Nacional Bruta como indicador principal de desarrollo en lugar de la economa, ndice elaborado a partir de variables como el bienestar psicolgico, el uso del tiempo, la vitalidad de la comunidad, la cultura, la salud, la educacin, la diversidad medioambiental, el nivel de vida y el buen Gobierno.

Entendemos que la Administracin y los investigadores sociales butaneses andan obsesionados con estos indicadores y cmo evolucionan de un ao a otro y con sus decimales.

No hay nada de gratuito en medir la seguridad por su participacin en la economa, por su peso en el PIB.

Porque lo que medimos afecta a lo que hacemos o, al revs, lo que no se mide no se echa de menos.

Como podemos decir tambin que no existe el arte sin la mente del que lo interpreta, no existe el sabor a fresa si nadie se la come, si se queda en la mata.

Los colores, los sabores, los olores son productos de nuestra mente construidos a partir de elementos qumicos u ondas electromagnticas; la cada de un rbol sin animal con odo alrededor no produce ningn ruido.

No existe seguridad en abstracto sin tener en cuenta la persona a proteger. Y esas personas en un rgimen poltico representativo deben ser informadas y adems opinan.

El sabor a fresa no existe en otro lugar distinto a nuestra boca.

Y el paladar est en el cerebro.

Fuente original: http://contextospnd.blogspot.com.es/2017/05/gasto-militar-y-felicidad-nacional-bruta.html


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter