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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2017

Una crisis de legitimidad poltica

Ignacio Escauela Romana
Rebelin


Algo est pasando y da la impresin de que no hay voluntad, ni ideas, de dar una respuesta a los problemas de fondo. Lo que sucede es evidente: hay una profunda crisis de legitimidad en los sistemas de democracia liberal. Los sistemas en los que el principio democrtico se ejerce a travs de un principio liberal de legitimidad, en el sentido en que Rawls lo expone. Es decir, el uso del poder, aunque sea expresin democrtica, debera ejercerse en un modo que podra ser aceptado por todos los ciudadanos/as en el uso de la razn.

Sin embargo, eleccin tras eleccin ganan relevancia las opciones polticas ajenas a los sistemas ideolgicos y de partido que eran tradicin. Y lo hacen en medio de una divisiones cada vez ms profundas. Trump triunfa, en gran parte contra el propio partido republicano. Los candidatos en Francia que han alcanzado la segunda vuelta han representado a un nuevo partido, o a uno que recuerda poderosamente al discurso fascista clsico. El Brexit se elige en contra de los discursos oficiales de los grandes partidos. En Holanda el Partido de la Libertad, en Grecia Amanecer Dorado. Y un largo etctera. Hay un lugar comn que rene a propuestas ideolgicas enfrentadas: una especie de populismo, o apelacin directa al pueblo, en contra de los privilegiados, del poder poltico y econmico, que habran perjudicado al ciudadano medio. Una identidad entre gobernantes actuales y corrupcin, que daa a todas las instituciones. Un discurso que ha venido para quedarse: pero tiene difcil encaje en un sistema que busca el consenso potencial de todas las personas.

Por qu esta transformacin?. Cules son las fuerzas profundas, en el sentido en que las buscaban Renouvin y Duroselle?. Cules son los grandes movimientos ideolgicos, demogrficos, sociales o tecnolgicos que expliquen el cambio?. A menudo se apela a la crisis de 2008, pero lo cierto es que se da un aire de familia anterior. Trump recuerda a Berlusconi y Ross Perot, y, por lo tanto, al recurso a millonarios que, como grandes gestores privados de fortunas, podran hacer milagros en la poltica. Y contina, sobre todo, con la tendencia a evitar el discurso ideolgico. El Brexit no parece tampoco algo nuevo, sino la reafirmacin de un discurso nacionalista de tradicin en el RU y otros pases. Le Pen pertenece a un partido cuyas opciones son las que ms recuerdan al fascismo. El discurso antisistema parece ya una tradicin.

Quiero dar nfasis a uno de los elementos que une a todos los nuevos populismos. Una caracterstica comn del nuevo discurso poltico es el ultranacionalismo. Se defiende que los Estados retomen el control de su moneda y de las herramientas arancelarias que sean necesarias para promover el bienestar. Se culpa a la globalizacin de la prdida de empleos y del aumento de la desigualdad. Posiblemente ningn otro proyecto haya dado tantos votos a Trump como el programa proteccionista: para defender a la industria norteamericana y promover as los empleos. Le Pen ha defendido, incluso, la existencia de dos monedas, como instrumento para recuperar la soberana econmica. El Brexit es justamento eso.

La globalizacin es un factor negativo para los consensos sociales. No lo es en su conjunto: la teora econmica indica que el comercio internacional aumenta la capacidad de crecimiento y mejora el bienestar de los pases. El proteccionismo es, en general, daino. Pero s lo es en relacin con los mercados financieros internacionales. La evolucin en las ltimas dcadas ha quitado soberana a los Estados para colocarla en los mercados de capitales. Ha desprovisto de valor a los votos democrticos, transfiriendo, de hecho, las decisiones a los grandes fondos de capital. La sensacin de impotencia conduce directamente al populismo. Que no es la cura, pero s el sntoma.

Desde los aos 70 del siglo XX los Estados han tomado decisiones en dos sentidos: una furiosa desregulacin de los mercados de capitales y una prdida de toda capacidad de ordenacin y control internacional, y coordinacin efectiva entre pases. El problema, pues, estriba en que se han desregulado los movimientos financieros internacionales, mientras se desmontaba dese 1971 toda la arquitectura de Bretton Woods que hubiera podido servir para dar una poltica internacional coordinada. El FMI ha quedado, apenas, como una instancia internacional de apoyo financiero, condicionado a la ejecucin de polticas procclicas, contra toda la teora econmica. Polticas que efectivamente, en nombre de la confianza, empeoran una y otra vez las recesiones de economas nacionales y provocan mayor pobreza.

Los mercados financieros son todas las transacciones cuyo objeto es slo el dinero, desde acciones, a bonos, divisas, y un largo etctera. Los principales Estados desmantelaron todo el control de esos capitales. La revolucin informtica y de las telecomunicaciones interconect en tiempo real a todas las personas y lugares del mundo que participan. El resultado es que los grandes fondos y fortunas pueden poner en serios problemas a cualquier pas, tanto ms cuanto ms pequeo sea. Pero es tal su volumen, que cada vez quedan menos Estados cuyas economas sean lo suficientemente grandes como para ejercer intervenciones eficaces.

Estas transacciones internacionales pueden apostar en contra de cualquier divisa, provocando costosas depreciaciones, o bien fuertes subidas de los tipos de inters y recesiones. Pueden restringir la financiacin de la deuda pblica, forzando al pas a adoptar polticas fiscales recesivas que aseguren el pago de intereses, pero produzcan depresiones econmicas. Crisis latinoamericana de 1994, crisis asitica de 1997, crisis zona euro desde 2009, etc. A lo que se aade la existencia de parasos fiscales que privan a los pases de una importante capacidad fiscal, y les impiden desarrollar una poltica fiscal racional.

El problema es que los votantes pueden expresar su preferencia por una poltica econmica determinada y ver como esas estructuras de poder financiero cambian sus decisiones. Esto mina la democracia porque resta legitimidad. Es, sin duda, uno de los elementos centrales de la crisis poltica. Soluciones?. Disear y establecer un sistema internacional coordinado que evitase que los mercados puedan desencadenar las crisis que afectan a los Estados y que estableciese un sistema de prohibiciones efectivas a los parasos fiscales. Este proyecto debera de ir entrando en las diferentes opciones ideolgicas, porque slo as (condicin necesaria, aunque no suficiente), puede restablecerse el consenso.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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