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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2017

La periodista Carolina Len analiza los cuidados, todas las tareas de atencin a las necesidades materiales que permiten la reproduccion de la vida, en su libro Trincheras permanentes
A raz del 15-M aprendimos a vincularnos de un modo nuevo

Roco Niebla
La Marea


Carolina Len es periodista, activista en diversos frentes y librera. Acaba de publicar Trincheras permanentes en Pepitas de Calabaza, un texto en el que reflexiona e investiga sobre los cuidados. Trata de visibilizar la retaguardia invisible y nada reconocida. Una retaguardia, unos cuidadores, de los que luchan, y que a la vez estn en lucha por sus derechos, as como para salir del olvido e integrar lo personal en lo colectivo.

Qu entendemos por los cuidados?

Los cuidados son todas las tareas de atencin a las necesidades materiales que permiten la reproduccin de la vida -desde la limpieza a la cocina-, pero tambin el afecto y la mirada con el otro. Todas las acciones a menudo pequeas, nfimas, que permiten a los individuos estar y ser y actuar en lo poltico.

Quin cuida?

Bsicamente los cuidados son algo que realizan mujeres, tanto si los miras en su prctica privada (de familia) como si miras en los colectivos. Existe una estructura muy arraigada de asignacin del trabajo reproductivo en las mujeres y somos nosotras quienes lo acogemos con naturalidad o con resignacin. Las mujeres tienen que pelear el compartir esas tareas ya que tienen (tenemos) que superar automatismos y cuestiones materiales (el empleo ms dbil, el de menor remuneracin y el de jornadas parciales es eminentemente femenino. Creo que ese problema dejara de plantearse progresivamente si asumisemos que no se trata de cuidados hacia los dependientes, si cambiase por algn milagro el estatus que tienen las tareas tradicionalmente asociadas a lo femenino.

Qu tiene que ver con el gnero y la clase?

Todo. Las que llegaron a puestos de responsabilidad, por ejemplo, subcontratan las tareas directas con nios o ancianos o para la limpieza de la casa, y eso es trasladar el problema a otra clase, por mucho que lo pagues. En la nevera tengo un imn en el que se ve a una parejita heterosexual, marido y mujer, y ella le dice a l Oh, lo siento, debes estar confundindome con la criada que no tenemos. Eso me recuerda a diario el feminismo blanco que no ha visto ms all de sus narices: los cuidados son ineludibles, nos atraviesan a todos y a todas aunque los neguemos, y podemos encontrar soluciones (pblicas, cada vez menos, o privadas) que sean medianamente dignas.

Qu relacin hay entre los cuidados y la poltica?

Esa relacin se da cuando nos activamos y organizamos, colectivamente, para transformar en algo nuestro mundo, para poner en marcha movilizaciones, protestas, acciones o para generar comunidades. Vivimos en grandes ncleos urbanos en los que el vnculo es extremadamente difcil, visto que estamos en celdas unifamiliares y los tejidos asociativos escasean. Todava en esta parte del mundo sin embargo es posible vincularse y eso para m fue producto del 15-M. As, despus de los aos en que persegu este asunto, los cuidados son parte de la poltica cuando sta se permite hacer ingresar las vulnerabilidades privadas y particulares en sus formatos de organizacin.

Aprendimos algo en relacin al otro, somos ms cuidadanos a raz del 15-M?

Creo que aprendimos a vincularnos de un modo nuevo. ramos desconocidos, muchas veces, en nuestros propios barrios, no mirbamos a los problemas de al lado. Bajamos a Sol, si estabas en Madrid, pero luego siguieron las plazas de cada barrio y los colectivos de cercana, y muchos decidieron que eso no iba con ellos, pero muchos otros se han mantenido activos, conectados, a la escucha. Los centros sociales han sido importantsimos tambin en ese post-15M.

Cuidar -ms an cuando se hace sin remuneracin- parece un acto subversivo hoy en da.

Por qu no habra que remunerar los cuidados? O, al menos, darles un lugar de reconocimiento semejante al del que escribe los discursos. S, cuidar porque s, por compromiso, por voluntad, saltndose los estereotipos, es un acto poltico. Todo lo que sea salirse de los mrgenes y los condicionamientos, es accin, y ofrecerse voluntariamente, sin ser un familiar directo, para pasar unas horas con un nio y que la madre se d un paseo es algo que cambia cosas.

Y si se remunerasen las faenas del hogar?

Hubo una reivindicacin en los aos setenta que consigui cierta potencia, un movimiento llamado salarios para el trabajo domstico. Aquellas feministas (italianas, pero tambin norteamericanas y de otros lugares) pensaban que salarizndolas se conseguira que tuviesen un valor, que fuesen hasta apetecibles. A veces salen estudios que cifran en millones de euros lo que no se paga por las tareas domsticas que se resuelven en lo privado. No s si el salario es la solucin, porque ah ya hace tiempo que entra la externalizacin, tratarlas como un servicio, y otra vez el problema cambia de clase. Lo que est claro es que esas faenas deben dejar de asignarse en una parte de la poblacin.

Las mejoras en temas de cuidados pasan por la organizacin.

En el libro, entre otros casos, hablo sobre Territorio Domstico: desde hace diez aos, estas mujeres, casi todas migrantes, se organizan para reivindicar mejores condiciones, salarios y derechos para sus empleos. Muchas de ellas son internas en casas del norte de Madrid, por ejemplo. La disposicin social de los cuidados en nuestra sociedad hace que, cada una a solas, sea muy dbil (muchas veces estn sin papeles y sujetas a esa extorsin), pero ponindose en relacin unas con otras consiguen herramientas para la lucha. Son poderossimas, y lo saben.

Luchando se cuida o cuidar es otra forma de luchar?

El sentido comn es que te cuiden en casa y que tus problemas los sepan los tuyos. Sin embargo, ambas cosas son trincheras permanentes: hay organizaciones polticas que producen cuidados por s mismas, por su misma existencia que permite a sujetos inesperados ser parte de lo comn; y hay cuidados que son polticos en cuanto no son naturalizados. La poltica es un lugar de activacin de subjetividad cuando sale de cuerpos precarios que se reconocen iguales en sus diferencias, eso conlleva una mutualidad de cuidados. Y cuidar uno mismo y una misma, a los que dependen y a los que no, tal y como estn las cosas, puede surgir de un compromiso activo, de un posicionamiento, y es fundamentalmente poltico.

Fuente: http://www.lamarea.com/2017/05/15/carolina-leon-subcontratar-las-tareas-directas-con-ninos-o-ancianos/


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