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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2017

La msica de Luis de Pablo en el cine de Saura, Ezeiza y Erice
El arte contra la censura

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


Un poeta re cuando su pueblo re/

Un poeta llora cuando su pueblo llora.

FEDERICO GARCA LORCA


Al atribuir al arte una funcin moralizante, o por lo menos entretenedora,

esa gente acaba justificando el poder coactivo de la censura,

ejercido bajo alegatos de seguridad o bienestar pblico.

RUBEM FONSECA

 

Por lo dems, mientras haya censura,

mientras haya prohibiciones,

siempre habr una oportunidad para la literatura.

GNTHER GRASS

 

Para hablar de la msica del compositor vasco Luis de Pablo (Bilbao, 1930), hay que referir el contexto cinematogrfico e histrico del que surgi el Nuevo Cine Espaol, un grupo de cineastas, no una generacin ni movimiento ni escuela, en el que figuran entre otros Carlos Saura, Anton Ezeiza y Vctor Erice, quienes debieron recorrer un largo camino en pos de la consolidacin de su arte, enfrentados a la spera censura franquista, que sali derrotada por el talento y la inteligencia: un ments a la idea segn la cual siempre triunfa la fuerza. Y para quienes el compositor bilbano ha prestado su talento a fin de contribuir al xito artstico de sus filmes, con su msica que va de un serialismo libre a la msica aleatoria e incursiona en la msica electrnica y se vale, adems, de diversas tradiciones musicales exticas (1). Con su texto Aproximacin a la esttica de la msica contempornea, de 1968, podra considerarse uno de los precursores de dicho gnero. Para tales cineastas tambin colabor el productor Elas Querejeta (1934-2013), cuyo aporte fue decisivo, entre 1960 y 80, no slo para hacerse arquetipo del productor arriesgado e inteligente, capaz de transformar a filmes de autor en xitos de taquilla sin menoscabo de su calidad artstica, ayudando as a consolidar un cine de vanguardia, sino para que empezara a hablarse de un cine de productor que reclama una atencin similar, si no mayor, dice ngel Luis Hueso (2), a la jugada en su momento por el realizador. Voy a decir cosas que a algunas personas les har rerse, a otras quizs no: las primeras, en todo caso, se harn un inmenso favor.

En su Historia del cine, Tomo 3 (Baber, 1995: 140 y ss.), el cataln Romn Gubern afirma: La biografa del cine espaol no tiene, por desgracia, colores risueos. Descontando al gigantesco Buuel, que ha realizado la casi totalidad de su obra en Mxico y en Francia [], la aportacin peninsular a la cultura cinematogrfica ha sido, penoso es admitirlo, bastante raqutica. Con escassimas excepciones, los intelectuales espaoles han contemplado con desdeo el fenmeno cinematogrfico, que nace justamente con la generacin del 98 [3]. Ruboriza or confesar a un miembro de la Real Academia como Francisco Rodrguez Marn, que durante 33 aos slo ha puesto una vez los pies en un cine [4], y que fue porque haba un cuadro flamenco en el que cantaba Chacn, o leer a Azorn (no al Azorn anciano, entusiasta del cine) declarar en 1940 que el cine es daino por inmoral o a Torrente referirse a Charlot como el repulsivo mequetrefe del hongo y el junquillo. Los ejemplos son tan abundantes [], que mejor es olvidarlos piadosamente. Los pioneros Eduardo Jimeno y Fructuoso Gelavert son los nombres relevantes durante los primeros aos del cinematgrafo: Jimeno, es el primer espaol que rueda con el cinematgrafo en Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza (1897); Gelavert, es autor del primer filme argumental, Ria en un caf (1897). Durante la dcada de 1910, Barcelona se consolida como centro de la produccin cinematogrfica gracias a hombres como Alberto Marro, los hermanos Baos y Segundo de Chomn (5), pero al estar aquella muy influenciada por el film dart francs y por los grandes espectculos italianos, no supo renovarse a tiempo y a principios de 1920 la crisis hace su aparicin en el sector. La produccin pasa a centrarse en Madrid, y en menor grado en Valencia, pero no se consigue una industria estable. Los temas preferidos son el folklore, las adaptaciones de zarzuela (teatro filmado) y los toros y toreros. Hacia el final del primer lustro de esa dcada, aparecen obras de mayor inters que desplazan a otras hechas con medios escasos y marcada despreocupacin formal: La barraca de los monstruos (1924), coproduccin hispano-francesa realizada por Jacques Catelain y Marcel LHerbier, Las de Mndez (1927), de Fernando Delgado, o el drama rural La aldea maldita (1929), de Florin Rey, cineasta y actor menos conocido como Antonio Martnez del Castillo y quizs, segn Georges Sadoul, por sus comedias folclricas, as como por el cine histrico, el ejemplo ms representativo de la etapa de industrializacin del cine espaol (Sadoul, 1977: 383).

Segn Gubern, la llegada del sonoro tuvo consecuencias catastrficas para la produccin espaola. Entre 1935 y 36 se producen algunas semillas de buen cine: Almadrabas (1935), del documentalista Carlos Velo, influenciado por la Escuela Documental britnica y ciertos esfuerzos por crear un cine popular sobre el que pudiera basarse una industria estable. Velo luego hara cine en Mxico: Torero, Pedro Pramo, Don Juan 67. Al ya citado caso de Florin Rey habra que sumar el de la cantante Imperio Argentina as como los filmes La traviesa molinera (1934) del francs Harry dAbaddie DArrast y La verbena de la paloma (1935), de Benito Perojo: Pero no mucho ms, concluye Gubern. A partir de 1939 vuelve a partirse de cero, de lo cual el franquismo es no poco responsable: la Orden Real del 15 de julio crea una Seccin de Censura dependiente de la Jefatura del Servicio Nacional de Propaganda (muy a lo Goebbels) y afecta a la Secretara General, con misin de censurar, entre otras obras, los guiones de los filmes: y eso que an no se conoca el parnellismo-mccarthysmo (6). El censor de estos guiones era propuesto por el Presidente de la Comisin de Censura Cinematogrfica, que a su vez era Jefe del Depto. de Cinematografa, organismo creado por la Real Orden del 21/feb/40. Pero hay ms: en 1941, invocando a la patria y al nacionalismo, se decreta la prohibicin de proyectar filmes en un idioma distinto al espaol. Gubern: La obligatoriedad del doblaje, tan bien intencionada, iba a hacer un flaco servicio al cine nacional, regalando el arma del idioma a las estrellas extranjeras (1995:141). Dos aos ms tarde se organiza la proteccin econmica del cine: el Estado otorga permisos de importacin de filmes extranjeros a los productores espaoles, en cantidad proporcional a la calidad de sus obras producidas. Se estableci una Junta de Clasificacin y el sistema entr en vigor de inmediato. El escndalo (1943), de Jos L. Senz de Heredia (sobre la novela homnima de Pedro de Alarcn y de cuyo presupuesto pareciera derivarse el ttulo: 2.750.000 pesetas de la poca) y El clavo (1943), de Rafael Gil, filme tambin basado en Alarcn, se llevaron las palmas con 15 permisos de importacin cada uno. Cuenta Gubern que el sistema era peligroso y eso se comprob enseguida porque el productor pasaba a desinteresarse del destino comercial de su filme, que en ocasiones ni se estrenaba, y haca el gran negocio importando varias pelculas gringas o vendiendo sus licencias en un turbio mercado negro. Crear de la nada una industria nacional del cine vigorosa es difcil, mxime cuando como en el caso de la Espaa de entonces su pulso intelectual estaba tan divorciado del resto del mundo. Algunos hechos histricos confirman la (i)responsabilidad endgena y exgena del franquismo: empezada la II guerra mundial, sept/1939, el neo falangista cuado de Franco, Ramn Serrano Ser, fue el ministro de Asuntos Exteriores que llev una estrecha relacin con el eje Berln-Roma: con una disculpa: no beligerante; reserva convenida en la entrevista Franco-Hitler (Hendaya, 1940) y con Mussolini (Bordighera, 1941). Y como seala Jos M. Valverde en su Diccionario de Historia (Planeta, 1995: 97-98), visto el cariz de la guerra, a Serrano Ser lo sustituy, en 1942, alguien menos pro Eje, Francisco Gmez Jordana y Sousa (1876-1944), quien haba sido designado presidente de la Junta Tcnica de Estado en jun/37, funcin que ejerci hasta la constitucin del primer gobierno del general Franco, el 30/ene/38, en el cual fue al mismo tiempo vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores. Tambin en 1942 se fundaron unas Cortes a dedo, luego con un tercio familiar. En 1945, a falta de Constitucin, se promulg el Fuero de los Espaoles. Terminada la guerra, pese a las condenas de Postdam y ONU, y al bloqueo petrolero de 1946, Franco esper tranquilo: la Guerra Fra jugaba a su favor. En 1947 declar a Espaa monarqua y estableci, con infalible referndum, la Ley de Sucesin, que se cumplira puntualmente en 1975, tras su muerte el 20/nov de ese ao. As, se inici el proceso de transicin espaola a la democracia, luego de la feroz dictadura que dur cerca de 40 aos. En 1950, no hubo Plan Marshall para Espaa pero s un buen crdito; tras entrar en la FAO y en la UNESCO, se hizo miembro de la ONU en 1955. Ya desde el 53 hubo bases militares de EE.UU y se firm un Concordato muy bueno para el Vaticano. Finalmente, a partir de 1960 los ingresos por concepto del turismo cambian el signo de la economa y se aplica el Plan de Estabilizacin: merced al ya citado turismo, a la fuerte emigracin laboral al extranjero y al proteccionismo aduanero, la economa alcanz un crecimiento del 11% anual. Lo que en 1964, 69 y 72 hace que se inicien planes de desarrollo. En la dcada de 1960 el Opus Dei tom la primaca en el Gobierno, prestndole, un aire tecncrata (Valverde, 1995: 98).

Volviendo al terreno del cine, el gobierno Franco se da nfulas con la creacin en 1944 de una categora especial de filmes de Inters Nacional, de nuevo con el llamado a la patria y al chauvinismo. Mediante estmulos econmicos se trataba de remontar la crnica anemia artstica de la produccin, polarizada entre el falso cine social e histrico, arte edulcorado que sucede al de la novelstica del siglo XIX (7) y el falso cine folclrico, este explotado a fondo con actrices como Lola Flores, Paquita Rico y Carmen Sevilla. Mientras en Italia Rossellini hace Roma, ciudad abierta y en Pars se representa el drama Las manos sucias, de Sartre, una encuesta de la poca revela los ttulos preferidos por el pblico espaol: Locura de amor, El pescador de coplas, Currito de la Cruz y Un caballero andaluz, entre otras perlas de la cursilera. Por ello, quizs tenga razn Gubern: Es como para echarse a llorar. Y bueno, esa es la funcin del melodrama, tal vez no tanto la de hacer llorar como la de aportar un drama con msica. Pero si por aqu llueven lgrimas de cocodrilo, por los lados de los filmes de Inters Nacional el diluvio disuelve los beneficios econmicos por ttulos como Eugenia de Montijo, Misin blanca, Dulcinea, Pequeeces o Todo es posible en Granada. Gubern: El cine espaol vive de espaldas a la realidad, embobado por las castauelas y los gneros de guardarropa e ignorando que han existido maestros que se llaman Eisenstein, Stroheim, Ren Clair, Chaplin, Murnau o Renoir (1995: 143).

Dada la gravedad de la situacin, en 1955, el Cine-Club Universitario de Salamanca llama a unas Conversaciones Nacionales en torno a los problemas de la cinematografa espaola. Se apela a un viraje del cine hacia la gran tradicin realista de la cultura hispana y se citan los nombres de Ribera, Goya, Quevedo y Mateo Alemn (8). El llamado concluye con un pattico aunque esperanzador eslogan: El cine espaol est muerto. Viva el cine espaol! As es como, despus de muchos dimes y diretes, de la boca de Juan A. Bardem, de un artista, sale un diagnstico harto contundente, nada eufemstico, como s lo sera si hubiera salido del caletre de un poltico: El cine espaol actual es: Polticamente ineficaz. Socialmente falso. Intelectualmente nfimo. Estticamente nulo. Industrialmente raqutico (1995: 144). Aparece, entonces, la que se considera una de las mejores novelas espaolas de la posguerra y punto de partida del realismo narrativo: El Jarama, de Rafael Snchez F., narrador y ensayista hispano, nacido en Roma en 1927. En El Jarama (1955), Premio Nadal ese ao, describe lo que le sucede a un grupo de jvenes madrileos durante una excursin dominical al ro Novela social que, por su exploracin del lenguaje coloquial, se ha llamado novela-magnetfono. Durante muchos aos el autor estuvo sin publicar, dedicado a la reflexin crtica. En 1974 aparecen los dos volmenes de ensayos Las semanas del jardn, anlisis/conversacin sobre las tcnicas y recursos narrativos. Es autor tambin de la novela El retorno de Yarfoz (1986), de la (proftica) coleccin de relatos cortos Vendrn ms aos malos y nos harn ms ciegos (y eso que ya haba muerto Franco: ttulo, adems, aplicable a Colombia: y eso que ya se fue Uribe), y de mltiples artculos periodsticos y ensayos, algunos recogidos en los volmenes Ensayos y artculos (1992), El alma y la vergenza (2000) y La hija de la guerra y la madre de la patria (2002).

De las Conversaciones de Salamanca cobra vida la Carta Magna de un nuevo cine espaol, sin rtulos, tal cual fue en sus inicios el nuevo cine alemn, aunque este s haya tenido un manifiesto (9) como en su hora lo tuvo el Free Cinema, firmado por Lindsay Anderson: Salga y empuje!, texto de un movimiento que, igual que el neorrealismo y la Nueva Ola (ni escuela ni movimiento: moda que surgi al ritmo de ella bajo el concepto New-Look, luego traducido Nouvelle Vague), se origin como una reaccin contra las estructuras industriales del cine de su tiempo, pero tambin rebelin contra el conformismo y la moral burgueses. De Salga y empuje! cabe citar una parte del comienzo y otra del final (mientras, se puede extrapolar al pas que se quiera): Qu tipo de cine tenemos nosotros, los ingleses? [] un cine precisamente ingls (en el sentido de que a Escocia, Irlanda y Gales no les est permitido manifestar su opinin): un cine que ostenta una actitud metropolitana y que es burgus de la cabeza a los pies. [] Y si sobre la balanza est esa moderada vena humanstica, sobre el otro estn el esnobismo, la escasez de inteligencia, las inhibiciones y tabes, premeditada ceguera para las realidades y los problemas de nuestro tiempo, en nombre de un ideal nacional demasiado caduco y desgastado. Ahora, el final: Luchar significa comprometerse, significa creer en lo que se dice y decir aquello que se cree. Puede que tambin signifique que seamos definidos unos sentimentales, irresponsables, fariseos, extremistas y anticuados, por parte de los individuos para quienes madurez quiere decir escepticismo, arte quiere decir diversin y responsabilidad, exceso de romanticismo. Pero tambin debe significar un nuevo tipo de intelectual y de artista que no tenga miedo o desprecio por sus semejantes, que no se sienta amenazado por la multitud de filisteos y no sienta, por tanto, la necesidad de oponrseles, que aspire a dar su aportacin y que para ello est dispuesto a valerse de los instrumentos de las masas. Por su propia naturaleza, el artista estar siempre en conflicto con el hipcrita, el mezquino, el reaccionario, y siempre habr alguien que no comprenda la importancia de lo que est haciendo: siempre deber luchar en nombre de sus opiniones. Pero la nica cosa cierta es que el futuro est de parte de los valores humanos y de su concreta aplicacin en nuestra sociedad. Todo lo que debemos hacer es creer en estos valores (10). Recurdese a Gao Xingjian (esto tambin puede extrapolarse): No hay valores chinos u occidentales, sino valores humanos (11). La cita del Free Cinema se hace para atender a la influencia que, entre otras, las de Buuel y Carlos Velo, ejercern sobre la pera prima de Saura, Los golfos (1959).

Los valores humanos ms representativos de aquella Carta Magna del nuevo cine espaol, son dos jvenes que han participado activamente en ella y revelado como puntas de lanza del resurgimiento cinematogrfico hispano: Luis Garca Berlanga (1921-2010), autor de unos de los filmes mayores de su pas: Bienvenido Mr. Marshall (1952), Calabuch (1956) y El verdugo (1963), con su tierna visin de los personajes, pero satricos hasta lo mordaz en su crtico anlisis social, pese a la censura del franquismo; y Juan A. Bardem (1922-2002), cineasta que el mismo ao de las charlas de Salamanca, gana en Cannes el Premio de la Crtica con Muerte de un ciclista, filme que influido por Antonioni muestra el egosmo de la clase alta madrilea y la crisis de conciencia de Juan (Alberto Closas), un amargado y resentido ayudante de ctedra que, junto a su esposa, Mara Jos (Luca Bos), atropella a un ciclista obrero y lo abandona a su suerte. Pero el accidente es detonante moral para un caso de adulterio, por el que Bardem enfrenta a la hipocresa social y a la censura. Caso que un tercer personaje, Rafa, periodista y crtico de arte, intenta desentraar hacindole creer a la pareja que lo que sabe es lo del crimen del ciclista. Pero, pese al valor del cineasta, censura mata resistencia: se le exige que al final Juan y Mara Jos mueran trgicamente: l, atropellado por su esposa; y sta cuando evita golpear a otro ciclista con su vehculo. Aun as, la revancha del arte no se hace esperar: aunque al filo del tiempo los cortes de la censura se hacen notorios, sigue siendo un filme relevante del cine espaol. Otros filmes de Bardem: Cmicos (1954), que ya mostraba los rasgos estilsticos de Muerte de un ciclista y constituye un documento entraable sobre intimidades y miserias del mundo teatral que, esta vez, retrata la toma de conciencia profesional de la joven actriz Ana Ruiz, en el srdido teatro espaol de posguerra; y Calle mayor (1956), obra con la que completa una triloga y de paso examina la mediocridad de la vida de una mujer destinada a solterona en una pequea capital de provincia, rol jugado por Betsy Blair (m. en 2009) como Isabel, de quien finge estar enamorado Juan apenas como una broma ms de su aburrido grupo de amigos: pero ella no slo se lo cree sino que se enamora y ambos comienzan a pensar en los preparativos de la boda. Influido, esta vez, por uno de los ejemplos, no oficiales, del neorrealismo, I Vitelloni (1953) o Los intiles, de Fellini, Calle mayor est basada en el drama La seorita de Trevlez, de Carlos Arniches, que ya en 1936 haba adaptado para el cine Edgar Neville. La versin de Bardem es una recia stira a la cobarda de la clase media y al abandono al que lleva la vida provinciana, sobre todo por el retrato fiel de una mujer de 35 aos que, durante el franquismo, no puede resultar nada ms que solterona: he ah uno de los efectos de caer en las garras del Opus Dei. Cualquier parecido con la Colombia del 2002 al 2010 (no) es pura coincidencia. Esta vez, la censura pretende restarle agresividad a la historia, que no parezca que la historia ocurre en Espaa y corta, entre otras escenas, aquella en la que Isabel reparta leche en polvo entre los nios de los suburbios a la vez que les refera el misterio (indisoluble por eso) de la Santsima Trinidad: el mismo que haba llevado a la hoguera al proto-hombre y polmata del Renacimiento Giordano Bruno (12).

Garca Berlanga y Bardem pertenecen a la generacin que no ha participado en la guerra civil y su talento, que ha recibido el impacto del neorrealismo (13), busca nuevos caminos para tratar de expresarse. Ambos, antes de lo previsto, pasan a ser dos de los cineastas ms prometedores del cine europeo, por su polmica valenta y su desenfado humorstico as como por su apremiante llamado a la solidaridad entre los hombres, como si hicieran eco de las palabras seminales de Zavattini, a propsito del neorrealismo en tanto arte del presente, vinculado al sufrimiento de todo ser humano: Quisiera ensear a los hombres a ver la vida cotidiana, los acontecimientos de todos los das, con la misma pasin que sienten cuando leen un libro. Esto me parece que es el secreto de la felicidad y del amor. El neorrealismo italiano est fuertemente vinculado al presente, como la levadura al pan. El neorrealismo es la ms considerable prueba de paciencia que, frente a los hombres, el cine puede dar. [] Debemos siempre ir adelante, llegar ms adentro, analizar ms el contenido del instante presente. Hay todo un universo en un minuto real del sufrimiento de un hombre (14).

Despus de la II Guerra Mundial, Berlanga estudi en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematogrficas, creado en 1947 y que en 1962 se convirti en la Escuela Oficial de Cine, de la que fue profesor. All conoci a Bardem, y juntos acometieron su primera pelcula, Esa pareja feliz (1951), a la que sigui Bienvenido Mr. Marshall (1952), en cuyo guin tambin particip Miguel Mihura. Finalmente, la productora prescindi de Bardem y Berlanga dirigi en solitario; desde ese momento ambos siguieron caminos muy distintos, como quienes saben que los hombres se separan por lo mismo que buscan, para recordar al casi centenario Sbato (1911-2011). De todos modos, cada uno a su manera ha reflejado con autenticidad la realidad social y poltica en la que han estado inmersos, haciendo eco del airado Anderson, pero, eso s, dndole un vuelco a aquellas palabras que hablan de premeditada ceguera para las realidades y los problemas de nuestro tiempo, en nombre de un ideal demasiado caduco y desgastado. El Instituto, hoy Escuela, era de hecho, entonces, una Universidad en la cual se poda aprender seriamente un oficio, ms que una profesin, y a la que acuden los jvenes que ven en el cine una potente y actual herramienta de comunicacin en tanto acto de resistencia, una certera arma ideolgica y el ms eficaz vehculo de trasformacin social y cultural de hoy. Uno de esos jvenes, procedente del Instituto, es Saura y hace parte de la fuerte presin de las nuevas generaciones que, como en Francia, Italia, Inglaterra y EE.UU, ha comenzado a hacerse sentir cada vez con mayor fuerza. Saura debuta en el cine con una obra para la crtica a medio camino entre el neorrealismo y la nouvelle vague titulada Los golfos que es, curiosamente, testimonio de la frustracin vocacional de una generacin, debida a la asfixiante presin del medio que la rodea. El filme narra la desagarrada y desgarradora vida de cuatro amigos: Julin (Manuel Zarzo), Ramn (Jos Luis Marn) y El Chato (Juanjo Lozada), sobreviven cometiendo fechoras y robos hasta que deciden planear uno mayor para con el botn ayudar al nico del grupo que se gana la vida honradamente y cuya mayor aspiracin es ser torero. Consigue debutar en Las Ventas, pero al cabo slo logra un rotundo fracaso. Acogida en Cannes, recibe la tijera de la censura antes de su malogrado estreno en Espaa: aqu Saura aprendi, contra su voluntad, que ella no duerme. 21 aos despus, dentro de los filmes que sobre delincuencia juvenil se hacen a principios de la Transicin hacia la Democracia, aborda de nuevo el tema en Deprisa, deprisa (1980), otra vez mezclando documental y ficcin, y obtiene el Oso de Oro en el Festival de Berln.

En esos aos, la industria cinematogrfica espaola se hallaba regulada por la Real Orden del 16/jul/52, que mediante una proteccin econmica discriminada otorgaba subvenciones a cada filme, de acuerdo con su categora artstica estimada por la Junta de Clasificacin. Y as se ver cmo dicho proteccionismo estatal hace recaer las ms bajas clasificaciones en obras como la citada Los golfos y Los chicos (1959), de Ferreri, causando grave quebranto a sus productores y condenndolas a aquellas a una vida de dolorosa semiclandestinidad. Las ayudas estatales actan como presin sobre guionistas, directores y productores, con lo cual, por efecto indirecto de la autocensura, se busca que ellos produzcan trabajos en los que temas o enfoques se alejen de tratamientos que puedan ofender a la Administracin. El que en ltimas pierde es el espectador y con l, claro, el cine espaol. Salvo hits comerciales como Marcelino, pan y vino, de Ladislao Vajda, y El ltimo cupl, de Juan de Ordua, que hizo de Sara Montiel la primera diva del star system peninsular, el cine espaol para Gubern viva como un anmalo negocio, amamantado por un proteccionismo estatal sin parangn con el de ninguna otra actividad industrial (1995: 154). Y como prueba de ello y del divorcio entre pblico y cine hispano aparece la cuota de pantalla implantada en 1955, que obligaba a los distribuidores a incluir en sus lotes un filme nacional por cada cuatro extranjeros y a los exhibidores a programar un da de cine espaol por cada cuatro del forneo. Gubern sostiene que el raqutico cine hispano viva en un pulmn de acero, destinado a una vida artificial. Hasta que llega el relevo ministerial de julio del 62, en el que Fraga Iribarne pasa a Informacin y Turismo y pone a Garca Escudero, quien haba participado en Salamanca, al frente de la Direccin de Cine y Teatro. A partir de entonces se habla de un antes y un despus en el cine espaol. Las exigencias del primer Plan de Desarrollo y la necesidad de disponer de filmes dignos para asistir a los festivales internacionales, producen un giro en la poltica ministerial y, a partir de fines de 1962, se asiste a una masiva incorporacin de jvenes cineastas egresados de la Escuela Oficial de Cine, que imprimen un nuevo sello al penoso panorama flmico (1995: 155).

Pero que la censura no duerma, no significa que el arte no le pueda madrugar: y de hecho lo hace. As se puede ver en los filmes de Saura, Ezeiza y Erice, acompaados por Luis de Pablo. En 1997 sus manuscritos los adquiere el archivo Goffredo Petrassi de la U. de La Latina. Es nombrado honoris causa por la Complutense de Madrid. En 2007 se hace miembro de la Academia Nacional de Santa Cecilia de Roma y un ao ms tarde jurado del Concurso de Clarinete de Dos Hermanas, en Sevilla, y presidente del jurado del Concurso de Coros del Festival de las Catedrales de Picarda. Curso y conciertos en Bari, Italia, y en 2008 logra el Premio Iberoamericano Toms Luis de Victoria. De Pablo es un msico y compositor que, ya se dijo, trabaja distintas vertientes de la msica contempornea: el serialismo (15); la msica aleatoria (16) y, entre otras, la msica electrnica (17). Mi papel, aqu, se limita al de la crtica de cine y al de la melomana. Tanto frente a lo cinematogrfico como a lo musical, como apasionado, aunque tambin como simple espectador permeable a la emocin que producen imgenes y msica. Respecto a la pasin, recuerdo a Cernuda, quien en Apologa pro vita sua o Apologa de su vida (expresin que no debera traducirse pero que se traduce para que se sepa de qu va la cosa), preguntaba: No es la pasin medida de la grandeza humana/ Y acero templado por su fuego el alma grande? (18). Respecto a lo segundo, dejarse tocar por la mayor de las artes, cmo no citar al roquero Zappa?: Informacin no es conocimiento. Conocimiento no es sabidura. Sabidura no es verdad. Verdad no es belleza. Belleza no es amor. Amor no es msica. Msica es lo mejor! (19) Este es un tributo en vida al gran msico Luis de Pablo.

A manera de conclusin podra decirse que, en efecto, los artistas no se quejan con el nimo de producir obras lacrimgenas o m(a)lodramas   o nicamente por el prurito de conseguir un escndalo como consecuencia de su trabajo; que aunque haya personas que acepten la pornografa en cualquier parte y principalmente en su vida privada pero no en el arte, creyendo, como Botero (no el ciclista) que su funcin es entretener o divertir, sin embargo, no se le puede atribuir una funcin moralizante pues eso sera al tiempo dejarle el camino expedito a la censura: aunque ya se sabe, por el Nobel alemn Gnther Grass, que mientras haya censura y prohibiciones, siempre habr una oportunidad, en este caso, para el cine y, en general, para el arte. Y esto lo saban muy bien Luis de Pablo, aunque trabajara sobre todo con sonidos a los que por naturaleza son sordos los censores, Carlos Saura, Anton Ezeiza y Vctor Erice, entre muchos otros que debieron enfrentar, primero, a una tradicin cinematogrfica anmala, basada en la comedia, luego al western spaghetti (que se film casi todo en Almera, zona desrtica que por ello termin enlodada) y los filmes de terror, con los que se produjo, ah s, verdadero terror, no el de la mentira del cine; y ms tarde a una censura franquista que pretendi convertir al cine espaol, logrndolo slo en parte, por fortuna, en portavoz oficial del Ministerio de Propaganda y Turismo o en el brazo desarmado de la diplomacia chueca de Serrano Ser, cuado de Franco, el strapa que durante casi cuarenta aos instal a Espaa en una mazmorra de fsico terror y de la cual apenas en la dcada de 1960 y gracias a los cineastas ya citados, entre muchos ms y otros artistas en general, as como mujeres y hombres del comn, el pas volvi a respirar, aunque an con el pulmn de acero en el que vivira artificialmente hasta noviembre del 75.

Y ya en la actualidad los espaoles, y tambin los colombianos, gracias a Serrat, tienen presente, para comenzar a olvidarlo, ese soberbio retrato cantado, que a la vez puede ser hablado y divulgado, sobre Franco, aunque parezca de Uribe, que el cantautor cataln plasm en Lecciones de urbanidad (20), del cual se han extractado los apartes ms pertinentes o impertinentes, segn de qu lado se est: Mustrese en pblico cordial,/ atento, considerado,/ corts, cumplido, educado,/ solcito y servicial. / Y cuando la cague, haga el favor/ de engalanar la boiga./ Que, admirado, el mundo diga:/ Qu lindo caga el seor!/ Hgame caso y tome ya/ lecciones de urbanidad./ Dgale al mundo con flores/ que va a arrasar el planeta./ Firme sentencias de muerte/ pero con buena letra./ Que usted ser lo que sea/ escoria de los mortales/ un perfecto desalmado/ pero con buenos modales./ Insulte con educacin,/ robe delicadamente,/ asesine limpiamente/ y time con distincin./ Calumnie pero sin faltar,/ traicione con elegancia,/ perfume su repugnancia/ con exquisita urbanidad. Desde luego, a las lecciones de urbanidad que Franco pretendi dar, De Pablo, Saura, Ezeiza y Erice respondieron con carcter, humor e inteligencia, como siempre debe hacerse en estos casos, para no dejar lugar a los equvocos: ya se sabe, por el chileno Littn, cmo acta el sistema frente a los hombres que disienten de sus mtodos: El alcohol, la religin, las sonrisas, la ley y la gentileza son parte de las herramientas que posee el sistema para disciplinar y dominar a los hombres. Y frente a esto slo cabe la desobediencia civil, de la que hablaron Thoreau, luego Gandhi y ms tarde Luther King.

Pero tambin la desobediencia del artista, el que Anderson dice que siempre estar en conflicto con el hipcrita/mezquino/reaccionario, y frente a quien siempre habr alguien que no comprenda la importancia de lo que est haciendo: siempre deber luchar en nombre de sus opiniones. Siempre contra la adversidad de los censores, los que, en efecto, hacen que el artista llore cuando su pueblo llore y ra cuando su pueblo ra, a menos que sea un masoquista o un hipcrita o un vendedor de sus principios, su conciencia, su libertad. Artista que a contracorriente del medio social acepta la pornografa en el arte sin moralina, con la conviccin de que al arte no se le puede atribuir una funcin moralizante. Y sobre todo, sabiendo que hay personas que aceptan la pornografa en cualquier parte, en su vida privada, menos en el arte, en la creencia de que el arte debe ser dulce et utile, como sostena Horacio. De manera que, en efecto, al atribuir al arte una funcin moralizante o, por lo menos, de entretencin, esa gente acaba justificando el poder coercitivo de la censura, y de la autocensura, ejercido bajo pretextos hipcritas de seguridad o bienestar pblico.

Situacin contra la que slo cabe rebelarse, como en su momento lo hicieron Saura, Ezeiza y Erice, entre muchos otros, y al lado de ellos Luis de Pablo, con su sutil aunque eficaz msica, demostrando as, una vez ms, que los propsitos del artista son los de la Utopa, mientras los de los censores, los de los polticos, como Franco, como Uribe, son los de la inmediatez, entendiendo inmediatez como el prurito infame e innoble de llenar los bolsillos propios, no el afn noble de ayudar al desarrollo cultural de los pueblos pues sus promesas nunca prosperan, o sea, nunca son hechos. Recurdese aqu lo que en el lejano, pero siempre cercano por certero, 1935, dijo Robert Msil, autor de El hombre sin propiedades (21): Los partidos polticos existen slo por miedo a las ideas ajenas, por eso se protegen entre s y cuidan las ideas que han heredado. No sirven para cumplir lo que prometen, sino para destruir las promesas de los otros. Y frente a esto, los artistas siempre, siempre, deben estar atentos. Por lo dems, mientras haya censura, mientras haya prohibiciones, gracias sobre todo a la lcida marginalidad de los seres libres e ntegros, habr siempre una oportunidad para la literatura; para el cine, en este caso; para el arte, en todos los casos.

Notas:

  1. Luis de Pablo, de formacin autodidacta, considerado junto a Cristbal Halffter cabezas de fila de su generacin. Uno de los miembros fundadores en 1958 del grupo Nueva Msica, asociacin que bajo la tutela del musiclogo Enrique Franco impuls la msica espaola hacia nuevas formas de expresin artstica. Ha desarrollado una intensa labor de difusin de la msica contempornea, a travs de las entidades Tiempo y Msica (1959) y Alea (1965), que cre y presidi. Su obra parte de un serialismo libre y evoluciona hacia la msica aleatoria, pasando por experiencias teatrales y audiovisuales, e incursiones en la msica electrnica; tambin se vale de otras tradiciones musicales exticas. Ha publicado Aproximacin a la esttica de la msica contempornea y Lo que sabemos de msica, ambos en 1968. Algunas de sus obras: Coral, para instrumentos de viento (1954); Comentarios a dos textos de Gerardo Diego, para soprano y tres instrumentos (1956); Sonata para piano (1958); Radial, para veinticuatro instrumentos (1960); Libro para el pianista (1962); Cesuras, para seis instrumentos (1963); Iniciativas, para orquesta (1966); Imaginario II, para orquesta (1967); We, para cinta magntica (1970); Elephants ivres I-IV, para orquesta (1973); Al son que tocan, para soprano, cuatro bajos, conjunto instrumental y cinta magntica (1975); Tinieblas del agua (1978); Senderos del aire, para orquesta (1987), y las peras Ki (1982), El viajero indiscreto (1988), La madre invita a comer (1992) y la pera La seorita Cristina (2001), basada en la novela del filsofo rumano Mircea Eliade.

  2. Hueso, ngel Luis. El cine y el siglo XX. Ariel Historia, Barcelona, 1998, p. 72.

  3. La de ngel Ganivet, Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, pero tambin la de Azorn, Antonio Machado, Po Baroja y Ramn del Valle-Incln, entre otros.

  4. Bueno, no hay que aterrarse por esto: en cambio, lvaro Uribe Vlez se jacta de no haberlos puesto nunca.

  5. De ellos el ms conocido es Segundo de Chomn, quien en 1907, trabajando para la productora francesa Path, emplea el travelling por primera vez en Vida, pasin y muerte de Nuestro Seor Jesucristo, instalando la cmara sobre una plataforma con ruedas, precedente de lo que aos despus se llamar Dolly.

  6. Lo que hoy se conoce como mccarthysmo, a causa del republicano Joseph McCarthy, es un cuento mal contado que comenz como parnellismo, por J. Parnell Thomas, senador demcrata, el verdadero autor de la Caza de Brujas del tristemente clebre Comit de Actividades Antipatriticas (mal llamadas Anti-americanas: debera ser Anti-estadounidenses, pero las pretensiones de los gringos siempre son grandes), fundado en 1938 y a travs del cual se persigui, a partir del 47 y hasta el 51, sin tino pero con sevicia a guionistas y directores que pudieran tener vnculo alguno con el espectro del comunismo: McCarthy, cuya contribucin a la furia persecutoria fue limitada, termin siendo quien por ventanilla cobr los dividendos polticos de tan sucia jugada gubernamental. Y Parnell, presidente del Comit, fue ms tarde encarcelado por estafa, al acusrsele de que se haba lucrado con pagos de inexistentes secretarios: dentro de esta atmsfera enrarecida surgi luego lo que dio en llamarse el cine negro, la corriente ms densa y homognea del cine gringo de posguerra. As es la historia oficial, una comedia de equivocaciones, de timos, de latrocinios. O como dira el Che de la historia en general: Haba una cosa llamada historia que se compone a partir de muchos datos fragmentarios y puede ser tergiversada (Anderson, Jon Lee. Che Una vida revolucionaria, Emec Editores, Bs. Aires, 1997, 800 pp.), sobre todo por quienes se mueren por tergiversarla: y viven por y de ello, se agrega.

  7. Catalina de Inglaterra (1951), de Arturo Ruiz Castillo y Alba de Amrica (1951), de Juan de Ordua, son apenas dos muestras de este cine histrico postizo y ampuloso.

  8. Ribera es Anastasio Pantalen de la Ribera (1600?-1629), poeta y aventurero espaol, imitador de Gngora, que muri asesinado en Madrid. Goya es nada menos que Francisco de Goya y Lucientes, el clebre pintor nacido en Fuendetodos, Zaragoza, en 1746, y muerto en Burdeos, en 1828. Su vida fue llevada al cine por Carlos Saura en su filme Goya en Burdeos y protagonizada por Francisco Rabal, quien curiosamente muri tambin all, en Burdeos, la ciudad en la que falleci Goya, el 29 de agosto de 2001. Quevedo es el prosista, poeta y uno de los hombres ms relevantes del barroco espaol Francisco de Quevedo y Villegas, nacido en Madrid en 1580 y muerto en Villanueva de los Infantes el 8 de septiembre de 1645: es autor del muy estudiado soneto Amor constante ms all de la muerte, que es analizado de forma minuciosa por Octavio Paz en su libro La llama doble (Seix-Barral, 1993, pp. 64 a 67), pese a que l mismo dice que me limitar a un comentario sucinto [sic]. Mateo Alemn es el novelista clsico espaol nacido en Sevilla, en 1547, autor del relato estoico picaresco Aventuras del pcaro Guzmn de Alfarache o Atalaya de la vida humana, uno de los ms importantes del Siglo de Oro, cuya primera parte se public en 1599 y la segunda en 1604. Vivi en Mxico desde 1608 y no se sabe con certeza si muri all en 1613 o 1614

  9. El Manifiesto de Oberhausen, que se firmara el 28/feb/1962, y que terminaba, oh casualidad, con unas palabras que me parece haber escuchado ya o en todo caso parecidas: El viejo cine ha muerto. Tenemos fe en el nuevo.

  10. El manifiesto Salga y empuje!, de Lindsay Anderson fue publicado originariamente por MacGibbon & Kee, Londres, 1958. Aqu es tomado de Textos y manifiestos del cine. Joaquim Romaguera i Rami y Homero Alsina Thevenet (Eds.). Ctedra Signo e Imagen, Madrid, 1993, pp. 255 y 270.

  11. Xingjian, Gao. Una caa de pescar para el abuelo. Ediciones del Bronce, Bogot, 2003.

  12. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=223288

  13. Antonioni, Fellini aunque a ste parte de la crtica no lo incluya en el movimiento cuyos sutiles tentculos llegan hasta Dogma/95, cuyas cabezas visibles son Lars von Trier, Thomas Vinterberg, Sren Kragh-Jacobsen.

  14. Hovald, Patrice. El neorrealismo y sus creadores. Rialp, Madrid, 1962, pp. 177 y 179.

  15. Serialismo o Serie: Trmino que se incorpor al vocabulario tcnico en las dcadas de 1920 y 30. Consiste en la disposicin de los doce sonidos de la escala temperada, en un orden determinado que sirve de base estructural de la obra musical. La serie como elemento articulador de la composicin fue ideado por el compositor austriaco Joseph M. Hauer (1883-1959), sobre la base de una unidad que llam tropo, pero su uso sistemtico y su poder integrador se deben a la normativa fijada por su coterrneo Arnold Schnberg (1874-1951), con el dodecafonismo, sistema de composicin que utiliza indistintamente los doce sonidos de la escala temperada, dispuestos en una serie: de ah, serialismo. Schnberg, en Cinco piezas para piano, Op. 23 (1923), fue el primer ordenador del sistema. Hoy las escuelas de composicin ms avanzadas extienden el rgimen serial (hasta ahora ordenado por alturas o frecuencias) al timbre, ritmo, densidad e intensidades (Messiaen, Boulez).

  16. Msica aleatoria: se aplica a una suerte de msica producida con decisiva intervencin del azar. Alea, significa suerte o azar. Por tanto, el resultado puede ser o la consecuencia de una improvisacin colectiva (aleatoria pura) o bien, de un margen de libertad interpretativa otorgado al intrprete dentro de una normativa: probabilismo o formas mviles. Al respecto, el compositor griego Iannis Xenakis prefiere emplear el trmino stocstico o conjetural (ver, adems, Brown, Ligeti, Cage).

  17. Msica electrnica: trmino que designa a obras compuestas con sonidos originados por mtodos electrnicos. La manipulacin (cmaras de eco, obtencin de armnicos a voluntad, etc.) del sonido as obtenido, permite especular con entidades sonoras (timbre) literalmente inauditas. Conviene no confundirla con la producida por instrumentos electrnicos temperados (Ondas Martenot, por ej.) o con la msica concreta que parta del sonido producido por un ente no elctrico. La msica concreta fue designada as por los experimentos realizados a partir de 1948 por Pierre Schaeffer y Pierre Henry, quienes manipulando (mediante la distorsin, valindose de filtros o a travs de aceleramientos) sobre un ente sonoro (sonido o ruido) obtienen una nueva sonoridad slo alcanzable con la ayuda de aparatos elctricos. Su inventor en concepto de Carpentier fue el futurista Russolo: llamada al comienzo por ste rudismo, dado que la orquesta de instrumentos estaba hecha con percusiones de metales, pedazos de piedra y de hojalata, con tubos afinados de distintas maneras hechos en materiales diversos,   y que, ya sistematizado y mejorado con los medios electrnicos, estara en los orgenes, y lo consideran todos, de la hoy llamada msica concreta.

  18. Cernuda, Luis. La realidad y el deseo 19241962. FCE, Madrid, 2002, p. 211.

  19. El Espectador. Magazn Dominical No 701, 20.X.96, p. 3.

  20. Cancin del lbum Bienaventurados, Ariola, 1985.

  21. Titulado tambin, impropiamente, como El hombre sin atributos: lo que parece aludir a otra cosa.

Otras fuentes: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/02/05/actualidad/1423162951_115480.html

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Estudios de Zootecnia, U. N. Bogot. Periodista, de INPAHU, especializado en Prensa Escrita, T. P. 8225. Profesor Fac. de Derecho U. Nacional, Bogot (2000-2002). Realizador y locutor de Una mirada al jazz y La Fbrica de Sueos: Radiodifusora Nacional, Javeriana Estreo y U. N. Radio (1990-2014). Fundador y director del Cine-Club Andrs Caicedo desde 1984. Colaborador de El Magazn de El Espectador. Ex Director del Cine-Club U. Los Libertadores y ex docente de la Transversalidad Hum-Bie (2012-2015). Escribe en: www.agulha.com.br www.argenpress.com www.fronterad.com www.auroraboreal.net www.milinviernos.com Corresponsal www.materika.com Costa Rica. Co-autor de los libros Camilo Torres: Cruz de luz (FiCa, 2006), La muerte del endriago y otros cuentos (U. Central, 2007), Izquierdas: definiciones, movimientos y proyectos en Colombia y Amrica Latina, U. Central, Bogot (2014), Literatura, Marxismo y Modernismo en poca de Pos autonoma literaria, UFES, Vitria, ES, Brasil (2015) y Guerra y literatura en la obra de J. E. Pardo (U. del Valle, 2016). Autor ensayos publicados en Cuadernos del Cine-Club, U. Central, sobre Fassbinder, Wenders, Scorsese. Autor del libro Cine & Literatura: El matrimonio de la posible convivencia (2014), U. Los Libertadores. Autor contraportada de la novela Trashumantes de la guerra perdida (Pijao, 2016), de J. E. Pardo. Espera la publicacin de sus libros El crimen consumado a plena luz (Ensayos sobre Literatura), La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine), Msicos del Brasil, La larga primavera de la anarqua Vida y muerte de Valentina (Novela), Grandes del Jazz, La sociedad del control soberano y la biotanatopoltica del imperialismo estadounidense, en coautora con Lus E. Soares. Su libro Ocho minutos y otros cuentos (Pijao Editores, 2017) fue lanzado en la XXX FILBO, Sala F, Ecopetrol, el 7/mayo, dentro de la Coleccin de Cuento Colombiano Contemporneo: 50 libros y dos antologas. Hoy, autor, traductor y coautor (con LES) de ensayos para Rebelin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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