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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2017

La rosa del reciclaje

Carlos Ruperto Fermn
Rebelin


Es difcil ver la vida en color rosa, con tanta basura en la suciedad de las calles. Una flor tan bella como la rosa, no puede respirar en un jardn de guerra, y no puede vivir sin los ptalos de la paz.

Pero el calendario nos dice que el 17 de mayo, es la fecha ecolgica que celebra el Da Mundial del Reciclaje, para generar conciencia ambiental sobre el grave problema de los residuos slidos, que se han convertido en el cncer de las ciudades de Latinoamrica.

Hoy queremos compartir con usted, una gran crtica social sobre el inconveniente de la basura en las calles, que se explic con la magnfica comunicacin visual de la serie animada La Pantera Rosa, y cuyo episodio para la televisin latinoamericana se titul Desperdicios Rosas.

Lamentablemente, los adultos ya no recuerdan el humor satrico de La Pantera Rosa, y los jvenes ya no entienden el humor custico de La Pantera Rosa. Por eso regalaremos a las nuevas generaciones y a las viejas generaciones, una moraleja que por desgracia nunca pasar de moda.

El episodio Desperdicios Rosas se desarroll en una ciudad estadounidense llamada Litterburg, donde se observaba un exceso de basura que cubra todo su territorio, por la desidia de los 5000 habitantes que representaban su poblacin.

En las calles de Litterburg, vimos a la pantera rosa comerse una sabrosa banana, y lanzar el cascarn de la fruta en el suelo.

Pero el cascarn de la banana no toc el suelo, sino que le cay en la nariz a un molesto polica, quien tuvo que remover ms basura de la calle, para mostrarle a la pantera el aviso que prohiba y catalogaba como delito, el vertido de basura en las calles por parte de la ciudadana.

Amenazndolo con una pistola, el polica llev a la pantera hasta la sede del Ayuntamiento, donde el juez lo conden a limpiar toda la basura de Litterburg.

Con pala y cepillo en mano, la enojada pantera se transform en un felino barrendero, que empez a recoger los interminables desperdicios de la ciudad.

Cuando finalmente almacen toda la basura, la pantera decidi acabar rpidamente con todos los desperdicios, mediante el uso del fuego para quemar la tremenda basura.

Pero justo antes de incinerar los desechos, lleg un bombero que empap el rostro de la pantera con abundante agua, para recordarle que segn la ordenanza municipal de la ciudad, estaba prohibido quemar los desechos slidos dentro de Litterburg.

Acatando la normativa legal, la pantera condujo un camin hasta una zona desrtica, muy lejos de los suburbios que delimitaban a Litterburg.

Pensando que estara a salvo de la ley, nuestro felino barrendero dej caer la montaa de basura acumulada, y la verti con simpleza en la superficie de la zona desrtica.

Pero despus de lanzar la basura, lleg un vigilante forestal montado en su camioneta policial, para reprender a la pantera y mostrarle un aviso, que prohiba absolutamente el vertido de basura en el lugar.

Sin ms remedio que acatar la ley, la pantera volvi a recoger la basura y la deposit en su camin.

Pero antes de abandonar la zona desrtica, la cansada pantera observ un hoyo profundo en el suelo, donde poda lanzar la basura y con astucia desaparecerla completamente.

Con felicidad en su rostro, la pantera lanz toda la basura dentro del profundo hoyo, sin saber que la grieta en el suelo realmente era un antiguo giser, que muy pronto hizo brotar con furia toda la basura del lugar, y acab una vez ms en las sucias calles de Litterburg.

Sin comprender tanta mala suerte, la pantera volvi a recoger la caprichosa montaa de basura.

Pero ahora la ofuscada pantera, consigui una potente emulsin llamada Disminucin Instantnea, que reduca drsticamente el tamao de las cosas. Y agregando un poco de agua, la emulsin devolvera el tamao original de las cosas.

Usando la increble emulsin qumica, la pantera convirti la montaa de basura en una pequea bolita de basura.

Feliz por su ingeniosa hazaa, la pantera decidi usar un primitivo tirachinas, y lanz muy lejos la bolita de basura.

Despus de chocar con un tanque de azotea, con el tendido elctrico y con los carteles publicitarios, la bolita de basura lleg hasta el departamento de la polica, y cay en el vaso con agua del mismo polica que castig a la pantera.

Cuando se mezcl la bolita de basura con el agua del vaso, la potente emulsin hizo recuperar el tamao original de la basura, y la desesperada pantera tuvo que recoger toda la montaa de desperdicios, que inundaba hasta las ventanas del saturado departamento de polica.

A punto de perder la razn, la pantera decidi conducir una mquina aplanadora a vapor, para aplastar todos los residuos y convertirlos en un ingenioso avin de basura.

Con ganas de lanzar la basura fuera de la Tierra, la pantera le coloc dinamita al avin de basura y lo transform en un cohete, que hizo volar y estallar rpidamente en el cielo de la amargura, porque la basura no gravit en el espacio exterior, sino que descendi otra vez a las calles de Litterburg.

Aunque usted no lo crea, la pantera se arm de valor y volvi a recoger la basura. Volvi a conducir la mquina aplanadora, y volvi a laminar los residuos slidos. Pero la pantera no los hizo explotar con dinamita, sino que los cort en pedazos y los transform en creativos cuadros de arte.

La pantera tuvo suerte con su solucin final, ya que la basura fue convertida en una exposicin de arte pop, y todos sus cuadros fueron comprados por los amantes de la pintura.

Complacido con la venta de sus cuadros, la pantera decidi entregarle el dinero recaudado al polica, y finalmente pudo librarse y liberarse de la maldicin de la basura.

Famoso por haber limpiado todas las calles, la pantera rosa recibi la llave de la ciudad, por parte del alcalde de la hermosa Litterburg.

Con traje de gala y elegante sombrero, la pantera era un hroe para todos los ciudadanos, que lo aplaudan en los festejos que se hicieron en su honor, mientras recorra las calles en un lujoso automvil junto al contento alcalde.

Luego de la devocin popular manifestada por toda la gente, la pantera y el alcalde llegaron hasta la frontera de Litterburg, donde se estrecharon las manos en seal de amistad, y gozaron de un envidiable panorama de la ciudad de Litterburg.

Pero con todos los festejos realizados en honor a la pantera, el paisaje de Litterburg mostraba la misma montaa de basura en sus calles, por lo que el indignado alcalde le quit la llave a la pantera, y se la cambi por el mismo cepillo que usara para limpiar otra vez la ciudad.

El genial episodio finaliz con el rostro fatigado de la pantera, que empezara de nuevo con la remocin de toda la clsica basura.

Ahora es tiempo de reflexionar, sobre las causas y las consecuencias de la basura urbana, porque las calles de Litterburg son idnticas, a las calles de nuestros pueblos latinoamericanos.

En primer lugar, resulta evidente la falta de polticas ambientales, que permitan conllevar una gestin integral de los residuos slidos, para evitar el colapso ecolgico de cualquier ciudad del orbe.

Las calles atestadas de basura, simplemente reflejan el fracaso del ms elemental conservacionismo, basado en el deseo de vivir en un ambiente sano, y convivir en un entorno limpio.

En pocas palabras, a la gente le gusta vivir en la suciedad como cerdos, cochinos y puercos.

En segundo lugar, sorprende ver la preocupacin de un polica, para que se cumplan las leyes ambientales vigentes. Y sorprende ver la preocupacin de un juez, para que se dictamine a favor del cuidado del Medio Ambiente.

Siempre han existido leyes que castigan la basura en las calles, y siempre han existido sanciones para quienes arrojen la basura en esas calles. Pero nunca hemos visto una ley que sancione el delito dentro de las comunidades, y nunca hemos visto a un legislador que sancione el delito por respeto a su ley.

En pocas palabras, la gente goza lanzando basura, porque sabe que la impunidad permitir su gozo.

En tercer lugar, vimos la mediocridad de la pantera rosa, que siempre buscaba la salida ms fcil, para escapar de los desperdicios por la puerta de atrs.

Irresponsablemente, la pantera pensaba quemar la basura, as como desecharla en un improvisado relleno sanitario, usar peligrosos qumicos para destruirla, y hasta enviarla dentro de un cohete a los confines del Universo.

La decisin de reciclar la basura, que tendra que haber sido su criterio primordial, fue el ltimo intento que practic la pantera rosa, para acabar con la montaa de basura citadina.

La pantera nos ejemplific claramente con sus tropiezos, que hacer lo correcto es la tarea ms difcil para la gente ordinaria. Sin embargo, la frustracin de la pantera se tradujo en inspiracin, porque pudo disear coloridas obras de arte, que cumplan con la regla de reducir, reutilizar y reciclar.

No sabemos si la pantera rosa, realmente tena el talento necesario para pintar obras de arte. Y no sabemos si la gente que pagaba grandes sumas de dinero por sus cuadros, realmente saba que los cuadros eran la basura aplanada y pintada por un animal.

Pero sabemos que el esfuerzo y el sacrificio de la pantera rosa, para terminar definitivamente con el conflicto de los desperdicios, produjo una satisfaccin emocional que no se compra ni se vende.

En pocas palabras, el valor de reciclar la basura, se recompensa en valor moral para el individuo.

Pese a que la inolvidable serie de televisin La Pantera Rosa, fue estrenada a principios de la dcada de 1960, y la majestuosidad de sus delirantes captulos lleg hasta el ao de 1980, es importante mencionar que la mayora de los problemas ambientales actuales, fueron temticas relatadas con mordacidad en muchsimos episodios de La Pantera Rosa.

La tala indiscriminada de rboles, el comercio ilegal de pieles de la fauna extica, los gases txicos por la quema de combustibles fsiles, y la catica acumulacin de basura en las calles, representaron el motor creativo de las historias personificadas por la pantera rosa.

Pero las montaas de basura del siglo XX, no se pueden comparar con las cordilleras de basura del siglo XXI.

La cadena evolutiva de la Humanidad, obliga a maximizar la fabricacin y comercializacin de productos industrializados, que generan el arrogante confort del egosmo mundano, y convierten las cajas de pizza en el sabor de la sobrepoblacin mundial.

Las toneladas de gigantescas computadoras, ahora caben en la palma de la mano. Pero las toneladas de gigantescas computadoras, ahora contaminan las palmas de nuestras manos.

El pasado, el presente, y el futuro. Signos de interrogacin. Nubes negras en el cielo. Gritos en el hogar. Tarjetas de crdito. La sangre del conejo. Metales de metano. Religiones sin religiosos.

Cartones de huevos. Telfonos inteligentes. Botellas de plstico. Consolas de videojuegos. Afilados vidrios rotos. Televisores en tres dimensiones. Papeles de peridicos. Volantes sin frenos. Pilas alcalinas. Excremento de vacas. Sol a oscuras.

Queda claro que el consumismo que estimula el capitalismo salvaje, ha incrementado infernalmente la produccin de basura a escala global, logrando asfixiar la sonrisa de los delfines en los ocanos, y enfatizando los niveles de polucin en los cuatro puntos cardinales.

No se puede alcanzar el crecimiento endgeno de las naciones latinoamericanas, con el asqueroso desfile de las ratas, de los cuervos y de las cucarachas, que nacen por una apestosa montaa de basura, que ocasiona enfermedades dermatolgicas y respiratorias para los ciudadanos.

La falta de una oportuna Educacin Ambiental, que primero se aprenda en los salones de clases de los colegios, y despus se practique en las calles asfaltadas de las colectividades, ha influido negativamente en el corazn de todos los espacios naturales, que son deforestados para conseguir la materia prima que sustenta el ecocidio.

El ecocidio no puede pintarse de color rosa, y las rosas no pueden reciclarse con las espinas del ecocidio.

Pero reciclando las rosas que todava perfuman la vida, tendremos la voluntad para cultivar la rosa del reciclaje.

Blog del autor: http://ekologia.com.ve/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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