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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2017

"Estas guerras son muy nuestras", del Colectivo Gasteizkoak
Nos explotan, pero no nos confunden

Rebelin


Para que el complejo militar industrial, y por tanto, el actual capitalismo de la guerra permanente funcione, como bien apunta Arcadi Oliveres en la cita que aparece en el libro reciente del Colectivo Gasteizkoak, titulado Estas guerras son muy nuestras, es necesario que se den cinco elementos: la partida presupuestaria destinada a armamento, la existencia de ejrcitos, la investiga-cin cientfica con finalidades militares, la industria de armamentos y el come-rcio de armas.

Ni qu decir tiene que las empresas de armamentos, tambin en Euskal Herria, son parte de este entramado del comercio de la muerte y matan dos pjaros de un tiro: se apropian de los recursos naturales de los pases en los que intervienen y, a la vez, obtienen beneficios multimillonarios organizando las guerras y masacres colectivas. Cmplices necesarios de ello son los partidos que aprueban anualmente los presupuestos para financiar estas empresas, los sindicatos que no denuncian la macabra finalidad a la que se destina esta produccin y las empresas mediticas que no televisan, y por el contrario, ocultan las consecuencias brutales de los bombardeos, tiroteos y dems prcticas blicas que han asesinado a un incalculable nmero de personas gracias a la produccin armamentstica Made In Euskadi, un pas en marcha, por el bien comn.

Uno de los ms perversos argumentos de algunas patronales, sindicatos y representantes de la Administracin Autonmica Vasca, ha sido argir que, si se cierran las empresas que fabrican armamentos, o se limitan sus tareas eliminando en ellas toda la investigacin y produccin con fines militares, mucha gente se quedara en paro. Este tpico infame, fue recientemente bien rebatido en Markina, en un acto de Ongi etorri Errefuxiatuak cuando conversando con antiguos trabajadores de la fbrica que tanto tiempo manufacturo minas antipersonales y que han regado de criaturas mutiladas diversos pases del planeta, explicaban cmo los empresarios cuando no obtienen rentabilidad, cierran sus empresas y, al igual que no reparan en las consecuencias genocidas y terrorficas de su actividades, menos an les importa el destino de las personas que despiden. Nos explotan, pero no nos confunden.



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