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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2017

Justificar la violencia con mentiras

Manuel E. Yepe
Diario Por esto! (Mrida)


A escala global, es asombrosa la ligereza con que los medios corporativos estadounidenses falsean y tergiversan realidades en funcin de sus fines, generalmente retorcidos y siempre a favor del capital y adversos a los pueblos.

Son capaces de convertir la imagen de un lder popular en la de un brutal dictador en cuestin de das, aunque se trate de un dirigente aclamado por su pueblo y repetidamente votado en elecciones de incuestionable limpieza. Pueden transformar la imagen pblica de fanticos religiosos en prototipos de respetuosos demcratas y las de gobernantes tirnicos en nobles activistas por los derechos humanos. Cualquier nacin del Tercer Mundo que fortalezca sus defensas ante amenazas de intervencin imperialista en sus asuntos puede convertirse a los ojos del norteamericano comn en un potencial agresor peligroso para sus vecinos.

Para que se cierre el crculo, se requiere una masa preparada debidamente para asimilar tales manipulaciones. El gran desarrollo de los mtodos de propaganda, de las relaciones pblicas, la publicidad y la comunicacin en general internet incluido, conforman un escenario idneo para que ello ocurra en Estados Unidos. Bienaventuradamente no es as en todas partes.

Tras aceptar que el ataque de Estados Unidos contra una base de fuerza area Siria constituy una violacin de la soberana siria y del derecho internacional, un profesor de derecho de una acreditada universidad de Estados Unidos declar a la prensa que, no obstante ello, l consideraba justificable el premeditado ataque. El profesor compar la accin con una simple falta de no acatar una seal de pare en un semforo por una circunstancia de emergencia.

El destacado analista marxista estadounidense de problemas internacionales Zoltan Zigedy relata lo anterior como una prueba del colosal nivel de hipocresa en que se han hundido las lites intelectuales estadounidenses.

Lamentablemente, Washington ha tenido xito en lograr que sus agresiones sean vistas como intervenciones humanitarias, el equivalente moderno de la civilizacin de salvajes en el siglo XIX. Dado que hacer aceptables sus fechoras se volvi ms sofisticado y los perpetradores resultaban cada vez ms exitosos, disminuy la necesidad de contar con aliados. Tras desaparecer la URSS, Estados Unidos comenz a utilizar a Naciones Unidas para estas trastadas, inventando "coaliciones de amigos dispuestos a ayudar" como mscaras para intervenciones en el Medio Oriente; y en aos ms recientes utiliz repetidamente el escudo de la OTAN. Ahora, Washington acta unilateralmente, descaradamente.

Se aprovecha de oportunos incidentes en torno a los cuales promueve simpatas a favor de alguna de las partes y apronta un llamado a la intromisin en funcin de sus intereses hegemnicos. Por supuesto, las falsas provocaciones no son estratagemas nuevas. La entrada de Washington en conflictos por provocacin artificial se hizo presente en los albores del siglo XX, en un acto que marc el nacimiento del imperialismo estadounidense: el hundimiento del acorazado Maine en el puerto de La Habana.

Con la ayuda de William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, dos iconos contrapuestos del periodismo en Estados Unidos, el incidente sirvi para que Washington "justificara" su declaracin de guerra contra Espaa, sin que hasta hoy se haya podido confirmar que realmente fueron las autoridades coloniales que mandaban en la isla las causantes de aquel crimen calificado de autoagresin por los historiadores ms objetivos.

Puede afirmarse que, desde entonces, todas las guerras de Estados Unidos han comenzado con una gran mentira ajustada a necesidades internas de la superpotencia, dirigidas a acomodar al Congreso, la opinin pblica nacional, la extranjera, o a intereses especficos de algn sector del imperio. En todos los casos, la cpula imperial ha utilizado el control que sta ejerce sobre los medios fundamentales de informacin (mainstream media) y todos los recursos del gobierno para apoyar esas fabricaciones.

Fueron abrumadoras mentiras las que enmarcaron los embates que acabaron con la soberana de la antigua Yugoslavia, de Irak y de Libia, para no hablar de numerosas acciones encubiertas de Estados Unidos contra naciones del Tercer Mundo prcticamente en todo el orbe, siempre asentadas en falsedades que, dada la disparidad de capacidades informativas se convierten en guerras de len contra mono amarrado. La vergonzosa agresin de que est siendo vctima Venezuela es, por s sola, muestra de esta doble moral. Incapaces de lograr una victoria por las urnas, la oposicin pro imperialista patrocina una toma del poder mediante la violencia. Estados Unidos acusa al pas de no tener democracia pese a que all se han realizado veinte elecciones desde 1998 que varios organismos internacionales -OEA y Unin Europea incluidos- han calificado de transparentes y que el ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter ha valorado el sistema electoral venezolano actual como el mejor del mundo.

Blog del autor: http://manuelyepe.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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