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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2017

Se acaban de cumplir cien aos de las llamadas apariciones de Mara en Ftima (Portugal)
Ftima, una violacin infantil

Mikel Arizaleta
Rebelin


Una presencia de Mara extraa, doliente, llorando por la maldad del mundo. Y pide sacrificios para lograr aplacar la ira de dios, de lo contrario anuncia castigos csmicos. Las visiones tienen como protagonistas a unos nios analfabetos, campesinos, fcilmente manipulables por estar anclados en un ambiente crdulo. Y reciben mensajes con tinte poltico, advierten en 1917 del peligro que genera Rusia para la paz del mundo, en plena Primera Guerra Mundial con millones de muertos, de la que nada se dice, y en medio de la gran revolucin moscovita dirigida por Lenin, de la que s se habla. Se habla del comunismo y la conversin de Rusia. El tratado de Versalles, del que se guarda silencio, se manifestara como un preludio y provocacin de guerra para los analistas polticos, y no se atisba en sus predicciones divinas la Segunda Guerra Mundial ni el nazismo, con la grave y aniquiladora amenaza sobre el pueblo judo de la propia virgen Mara. Diramos que en sus predicciones les dej en la estacada.

El papa Francisco ha canonizado este mayo a Francisco y Jacinta, dos de los nios videntes de Ftima, que ya en el 2000 fueron beatificados por Juan Pablo II. Una curacin de un nio brasileo justificara esta canonizacin.

En el libro Roma veduta Celso Alcaina, quien durante varios aos trabaj en la Curia Romana -fui el encargado de estudiar presuntas apariciones y presuntos fenmenos misteriosos. En mi libro dedico un captulo a apariciones y revelaciones. En otros captulos me pronuncio sobre milagros y canonizaciones- explica que el papa polaco, Juan Pablo II, beatific y canoniz a ms personas durante sus aos al frente del Vaticano que todos sus antecesores juntos. De siempre la canonizacin me ha parecido una injusticia, cuando no una puerilidad, dice Alcaina en su libro. El que la Iglesia Catlica ensalce o proponga como modelos a algunos de sus miembros despus de su muerte no extraa, lo hacen los pueblos con sus prceres, el ejrcito con sus hroes y guerreros, las mafias con sus capos matones, el mundo del cine con sus directores, actores y pelculas. Cada uno a su modo. Histricamente todas las sociedades e instituciones honraron la memoria de sus hroes.

La normativa eclesistica de beatificaciones y canonizaciones est plagada de puntos negros, incomprensibles, escandalosos. En el 2014 Francisco canoniz conjuntamente a Juan XXIII y a Juan Pablo II. Un acto de clara endogamia; por ejemplo, dispens a Juan XXIII del segundo milagro, requerido por su Ley y norma para todos los candidatos a la canonizacin, fue una canonizacin exprs. Tampoco se tuvo en cuenta la repulsa de muchos fieles hacia Juan Pablo II por la involucin operada respecto al Concilio Vaticano II y por su conocida desidia o complacencia en el tratamiento de eclesisticos pederastas.

Y al telogo y funcionario vaticano Alcaina la canonizacin siempre le ha parecido una injusticia, cuando no una puerilidad porque se le antoja una intolerable discriminacin de parte de Roma y tambin de Dios. Casi siempre est de por medio el dinero y a veces el oportunismo. Un dios que discrimina a sus criaturas, aunque sea positivamente, no es un dios que merezca la pena. Un dios que encumbra a los ricos y famosos, a los poderosos y fundadores de algo, a los amigos de los jerarcas, postergando a los humildes y annimos, se no es un dios que merezca la pena. Por qu dios va a favorecer con un milagro a una determinada persona entre miles que piden lo mismo y que estn en similares condiciones? Por qu siempre se trata de curaciones corporales, por qu un candidato a santo no atiende al devoto que implora la interrupcin repentina del avance devastador del Estado Islmico o la guerra de Siria? Por qu no paraliza tsunamis como el del Pacfico Sur, de Japn o de Indonesia? Por qu no multiplica panes y peces para millones de hambrientos, aunque slo fuera para la India? Por qu no cura repentinamente a todos los afectados por el cncer, por la sordera o por la ceguera y no solamente a un individuo, por qu no provoca la sbita fertilidad del desierto en favor de millones de hambrientos o el repentino cese de todas guerras en aras de la concordia? El sistema eclesistico actual de responsabilizar a dios de la santidad de una persona es inmoral. Es un descrdito del Creador.

El origen de las canonizaciones se remonta a la apoteosis pagana. La deificacin, a su muerte, de emperadores y otras destacadas personalidades. La canonizacin de los nios Francisco y Jacinta se enmarca en ese proselitismo. No son modelo de nada, no hay en ellos evidencia de virtudes heroicas, son nios, fueron vctimas de un episodio paranormal, en un contexto histrico especial, en el que la Iglesia estaba perseguida por parte de la Primera Repblica en Portugal, el mundo estaba en guerra (los pastorcitos seguramente habran odo hablar de la I Guerra mundial y de cmo los soldados partan a la guerra) y se viva en un contexto religioso, que implicaba las llamadas misiones populares, con predicadores 'misioneros' que venan de fuera y que, desde lo alto de los plpitos, aterrorizaban a los fieles con sermones sobre el temor de dios y el terror del infierno. Los nios oan todas estas cosas en la iglesia y en casa. Se trat posiblemente de una experiencia religiosa infantil bestial, violadora de sentimientos, aterradora. Qu madre mostrara, como la virgen y aquellos predicadores energmenos, el infierno a unos cros de 10, 9 y 7 aos? Los pastorcitos quedaron marcados negativamente y, de alguna manera, con la vida quebrada en aquel combate contra el comunismo entre lgrimas marianas, el dolor divino, el rezo del rosario y la mortificacin del cuerpo: Santa Mara, madre de dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. En cambio, nada se habl de la condena del nazismo aunque, como he dicho, afectara gravemente a los del pueblo de Mara, a los judos. Sencillamente a su gente Mara dej en la estacada.

El origen de las canonizaciones se remonta a la apoteosis pagana. La deificacin, a su muerte, de emperadores y otras destacadas personalidades. Durante los tres primeros siglos fueron los obispos locales los responsables de dictaminar si un mrtir haba muerto por su fe. El obispo, de acuerdo con los obispos vecinos, declaraba vindicatum ese mrtir y permita su culto.

Slo a partir del siglo IV los confesores fueron admitidos a la veneracin pblica de manera similar a los mrtires. Los confesores eran cristianos ejemplares que, sin embargo, no haban muerto en defensa o por causa de su fe. A medida que el Cristianismo iba expandindose e institucionalizndose tambin fueron organizndose las canonizaciones. Los telogos del siglo XVII discutieron sobre la eventual infalibilidad papal de las canonizaciones. Fue una de tantas discusiones bizantinas, que se colaron en nuestras Facultades teolgicas hasta finales del pasado siglo. Mientras unos telogos ponen el objeto de la infalibilidad en que el santo est en el cielo, otros lo ponen en el hecho de haber practicado virtudes heroicas.

Tras las fases informativa, jurdica y de ortodoxia, viene la eventual constatacin del milagro. Ser la seal divina de que Roma no se equivoca. Los expertos, normalmente mdicos predeterminados, dictaminarn que el hecho extraordinario no tiene explicacin en su campo de conocimiento. En la actualidad basta un milagro para ser beatificado y un ulterior milagro para ser canonizado santo. Hasta hace pocos aos eran necesarios dos y dos. Los mrtires no necesitan milagro alguno para su beatificacin.

El Cristianismo, desde sus orgenes, ensalz a los mrtires llamndoles santos, sin necesidad de milagros. Pasaron algunos siglos y al elenco de los santos mrtires se aadieron los confesores. Eran cristianos/as ejemplares no mrtires. Tambin sin milagros.

En el caso de Francisco y Jacinta el milagro fue que un nio brasileo se cur por intercesin de ellos, pero de quin? De Francisco o de Jacinta? Fueron los dos quienes conjuntamente intercedieron ante Dios? Seguro que en Brasil hay miles, quiz millones, de nios aquejados de la misma enfermedad.

Una pena. No tuvieron la suerte de que alguien invocara los nombres de los dos nios videntes de Ftima, y a dios y a la virgen se les pas por alto!


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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