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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2017

Ao 6 del 15M
Lucha por la democracia desde dentro y fuera de los gobiernos

Jordi Mir Garcia
Mundo Obrero

El futuro del 15M que mut en proyectos electorales pasa en buena medida por lo que suceda en las ciudades donde gobierna


Qu queda del 15M? Est fue una pregunta recurrente por parte de diferentes medios de comunicacin en su primer y segundo aniversario. Su quinto aniversario en 2016 supuso un punto de inflexin en la atencin meditica recibida. Los resultados electorales de las elecciones municipales haban llevado al gobierno de diferentes ciudades espaolas a personas que de un modo u otro se podan relacionar con el periodo de movilizacin que emergi el 15 de mayo de 2011. Eso sirvi para establecer vnculos muy directos entre la movilizacin en las plazas y el acceso a la poltica institucional. Pero ni el 15M haba desaparecido los aos anteriores, ni todo el 15M buscaba ese paso a la poltica institucional. Ahora llega el sexto aniversario y convine seguir pensando sobre qu es el 15M hoy.

Democracia real, para no ser lo que no queremos ser. Las acampadas de 15M fueron ante todo un grito de indignacin, de denuncia y reivindicacin tica que consigui extenderse hasta donde otras movilizaciones no haban llegado. Suficiente? Seguramente siempre hace falta ms, pero no se puede minusvalorar su dimensin. Eso explica muchos de sus efectos. Y ese grito comparta diferentes caractersticas. Una esencial: la reivindicacin de una democracia real y la voluntad de hacerla efectiva. El lema de Democracia real ya hay que sumarlo al de No somos mercanca en manos de banqueros y empresarios y al de No nos representan. Somos personas que no queremos ser como aquellas que nos representan, o dicen hacerlo. No somos personas que queremos desarrollar nuestra actividad laboral como aquellas que se nos presentan como figuras destacadas de nuestra sociedad. Buscamos otra poltica, otra economa, otro mundo del trabajo, otro sector financiero No podemos ser como aquellas personas que nos han conducido a esta situacin. Esto no debera cambiar con el paso del tiempo y en este sexto aniversario sera necesario hacer balance de si se est consiguiendo avanzar en la construccin de esta democracia real, tanto desde las administraciones como desde la movilizacin.

La vieja nueva poltica. Parece que lo nuevo acaba vendiendo siempre. Se insista en que el 15M era una movilizacin de gente nueva. Muchas de las personas implicadas en el 15M no eran nuevas, tenan trayectorias polticas ms o menos largas que no se pueden obviar. Seguramente gracias a esas trayectorias el 15M fue posible. El 15M enlaza con las reivindicaciones de una democracia real y de calidad que se estn dando desde el franquismo (por poner un punto de inicio) hasta hoy. Y es por eso que podemos encontrar en esta movilizacin personas que desde el antifranquismo buscaron construir una sociedad que respondiera a sus objetivos democrticos (y les defraud la Transicin) hasta jvenes de hoy que consideran que en esta sociedad en la que vivimos lo llaman democracia y no lo es. El 15M no hubiera sido lo mismo sin estas personas que no ceden en su empeo desde hace dcadas para construir una democracia que todava no existe. Me parece que tambin podemos decir que el 15M no hubiera sido igual sin personas mucho ms jvenes que venan de otras movilizaciones, ni sin las personas de todas las edades que se politizaron durante esos meses. El 15M nos muestra, en parte, una vieja nueva poltica no atendida, que no haba conseguido tener la ocasin de llegar a tanta gente como en ese momento. Una poltica, compartida por gente politizada recientemente o con trayectorias ms largas, que se intenta fundamentar en el principio de que la vida en este planeta es el bien principal. En el ao 6 del 15M y en el ao 2 de la llegada a los ayuntamientos es bueno preguntarse si se sigue as. Es bueno preguntrselo en toda actividad poltica que se hace cada da, en las plazas o en las administraciones.

La centralidad. El 15M en 2011 tuvo ms de movilizacin que de movimiento social. Fue una movilizacin en la que participaron personas y colectivos vinculados a diferentes movimientos y que tuvo algunas caractersticas excepcionales que han marcado lo que fue y lo que vino despus. Tal vez una de sus caractersticas ms importantes, a mi entender, es la capacidad para extender unas ideas que salieron de los mrgenes para situarse en un espacio de mayor centralidad. Evidencias de eso las tenemos en los datos demoscpicos que mostraban el apoyo popular a las reivindicaciones de las acampadas o, posteriormente, de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. En el ao 6 del 15M esa capacidad de estar en el centro podemos ver que tiene efectos limitados y que puede desaparecer porque constantemente hay quien est trabajando por colocar otras ideas y otros proyectos en esa centralidad. La movilizacin que emergi con tanta vitalidad en aquel momento responda a un malestar creciente por la crisis poltico-econmica y la indignacin ante las respuestas que se estaban dando desde la poltica institucional. Hoy contina habiendo motivos para la indignacin pero por diferentes razones la movilizacin se concentra en mbitos ms limitados. Es necesario pensar cmo ganar constantemente esa centralidad y no olvidar que cuando se gan se hizo desde la movilizacin, siendo movilizacin. No hay olas que esperar a cabalgar como surfistas. Hay que crear las olas, hay que ser olas, mareas.

Las mutaciones del 15M. El 15M naci como una mutacin y contina mutando. El 15M naci como una evolucin de luchas anteriores, aunque con caractersticas novedosas. Las mutaciones significan cambios importantes, pero tambin persisten elementos de continuidad. Con motivo del segundo aniversario del 15M haba preguntas por parte de periodistas sobre la desaparicin de las personas de las plazas. Difcilmente podemos imaginar una ocupacin constante de las plazas. Lo que s hemos visto desde 2011 ha sido la dinamizacin de otros espacios de reivindicacin y construccin de alternativas. La PAH es un ejemplo con sus ms de doscientos ncleos en toda Espaa, ha sido uno de los espacios que ha dado continuidad a esa movilizacin con su trabajo cotidiano para garantizar aquello que consideran justo. No solo es pedir, es hacer. La PAH tiene una gran repercusin, pero podramos pensar en otros proyectos de implantacin exclusivamente local. En algunos casos (como el de la PAH) eran pre15M y el 15M los dinamiza o se crean posteriormente. En el ao 6 del 15M lo que de ah surgi est en lugares muy diferentes. Incluso partidos para los que el 15M no era algo en lo que fijarse o impulsar tambin han recibido sus influencias. Partidos no afines al 15M han decidido cambiar de alguna manera para adecuarse a algo de lo que all se reivindicaba, otra cosa es que hay quien pensar que cambian para que nada cambie. A partir de 2015 entramos en una nueva fase cuando desde proyectos que se pueden vincular directamente a estas movilizaciones se llega a diferentes gobiernos municipales. A mi entender, las elecciones municipales de 2015 abren una nueva fase el 15M. El 15M entra en los espacios de gobierno y tendr que plantearse cmo se hace eso de acuerdo con la naturaleza de la que naci. El 15M no naci para gobernar, ni siquiera para lo electoral. Los resultados de las elecciones municipales de 2011 y las posteriores autonmicas y generales as lo pueden demostrar. Pero hay que valorar lo que puede significar llegar a gobernar, y hacerlo en ciudades como Madrid y Barcelona. El futuro del 15M que mut en proyectos electorales pasa en buena medida por lo que suceda en las ciudades donde gobierna. A los dos aos de gobierno ya es necesario un anlisis de su impacto en profundidad.

Dimensin internacional. El 15M naci entre lo local y lo global y as sigue. Naci en las calles y plazas de nuestras localidades pero pensando en el conjunto del pas y teniendo presente lo que ocurra ese ao en Islandia, Tnez, Egipto, Estados Unidos 2011 fue un ao de movilizacin global, con causas y resultados diferentes, pero con algunos elementos compartidos. La democracia, por ejemplo. Podemos compartir que Islandia, Tnez, Egipto, Espaa o Estados Unidos son sociedades diferentes por diversos motivos. Pero en todas ellas haba, hay, deseo de democracia. Ms democracia, ms profunda, ms extensa, de ms calidad Hoy, 6 aos despus, poco ha cambiado. Son muchas las evidencias de que nos encontramos en una especie de cruce de caminos, nuestra encrucijada particular, donde hay que elegir entre opciones que buscan crear ms y mejor democracia y las que buscan controlar los excesos de la democracia restringindola en el mejor de los casos para una ciudadana limitada. Lo vemos en elecciones y movilizaciones que estn teniendo lugar en diferentes pases. El 15M surgi como una movilizacin de confrontacin en una lucha hegemnica por la definicin de la democracia. Est en juego quin define lo que es democrtico. Es lo que ocurri en el proceso de trnsito de la dictadura a una sociedad que se quera democrtica y contina pasando hoy en lo local y lo global. El 15M se enraiz en los barrios porque de ah haba nacido y por eso las candidaturas municipales se vieron como una evolucin muy natural. Pero el 15M tambin naca de movilizaciones como la altermundista que siempre tiene al planeta como objetivo, su sostenibilidad y la justicia global. El 15M en su sexto ao intenta trabajar cada vez ms lo global consciente de que en Europa est en juego nuestro futuro local y buscando alianzas en todas las partes del planeta posibles para construir desde lo local el otro mundo que contina siendo posible, necesario e imprescindible.

Fuente: http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=7047


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