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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2017

Reino Unido minimiz las matanzas cometidas por Mugabe en Zimbabue para proteger sus intereses

Jason Burke
The Guardian


Las autoridades britnicas minimizaron la masacre de miles de disidentes a manos del presidente de Zimbabue Robert Mugabe en los aos 80 con el objetivo de proteger sus intereses en el sur de frica y su relacin con el entonces nuevo gobernante de la antigua colonia, segn ha revelado una investigacin.

De acuerdo con miles de documentos obtenidos gracias a la ley de transparencia por Hazel Cameron, profesora de relaciones internacionales en la Universidad de St. Andrews, Escocia, autoridades britnicas en Londres y en Zimbabue estaban perfectamente al tanto de las atrocidades, pero minimizaron continuamente su magnitud. Cameron describe la poltica como de ceguera deliberada.

El Gobierno britnico pudo haber influido en las autoridades en Zimbabue pero dio prioridad a los intereses polticos y econmicos. Pudieron haber tomado algunas medidas, pero prefirieron no hacerlo, explica la profesora.

La llegada y los asesinatos de Mugabe

Mugabe lleg al poder en las elecciones celebradas en 1980 tras una guerra de guerrillas extenuante contra el Gobierno de la minora blanca en lo que se conoca entonces como Rodesia. Su partido, la Unin Nacional Africana de Zimbabue Frente Patritico (Zanu-PF) obtuvo ms del 60% de los votos.

En 1983, el nuevo lder lanz una campaa masiva de represin en sectores de Matabeleland, corazn de la minora tnica ndebele y bastin de su rival poltico, Joshua Nkomo. La operacin, provocada por asesinatos aislados y ataques a la propiedad privada supuestamente a manos del partido poltico de Nkomo, estuvo encabezada por la Quinta Brigada del nuevo Ejrcito de Zimbabue y se present como una operacin dirigida contra bandidos. Esta unidad militar haba sido entrenada por especialistas militares norcoreanos y su lealtad a Mugabe llegaba al fanatismo.

Durante un periodo de nueve meses, la Quinta Brigada mat, tortur y viol a decenas de miles de civiles desarmados. En total, segn creen los historiadores, murieron entre 10.000 y 20.000 personas en estas atrocidades y muchas ms sufrieron daos fsicos o psicolgicos graves.

Los nuevos documentos incluyen cientos de cables diplomticos intercambiados entre Robin Byatt, el alto comisionado britnico (equivalente a un embajador) en Harare, y autoridades en Londres. Estos documentos, afirma Cameron, revelan la actitud oficial de Gran Bretaa respecto a Zimbabue en los primeros meses de las masacres.

En un cable enviado el 24 de junio en 1983, Byatt seala: Zimbabue es importante para nosotros, fundamentalmente por los grandes intereses econmicos y estratgicos de Reino Unido y de Occidente en el sur de frica y la posicin central que tiene ah Zimbabue. Otros intereses importantes son la inversin y el comercio... el prestigio y la necesidad de evitar un xodo masivo blanco. [Tambin] es un bastin contra el avance sovitico.

Cuando el periodista Jeremy Paxman lleg a Zimbabue en marzo de 1983 para hacer un documental para la BBC, Byatt denunci que el periodista estaba adoptando abiertamente una visin pesimista y sensacionalista.

Cuando el entonces ministro de Exteriores britnico, Geoffrey Howe, pidi la reaccin del diplomtico a un artculo publicado en Newsweek que describa de forma grfica la violencia de la Quinta Brigada, Byarr afirm que su autor tena reputacin de sensacionalista. Por supuesto que el comportamiento de la Quinta Brigada ha sido cruel pero [altas autoridades militares britnicas] tienen la impresin de que no est fuera de control, escribi.

Cuando la violencia de Matabeleland se intensific, Byatt transmiti las acusaciones de matanzas lanzadas por polticos de la oposicin en Zimbabue y comunic a Londres que haba recibido informaciones de actos de crueldad generalizada incluidos asesinatos, violaciones y tortura.

La mejor estrategia

Con los diplomticos occidentales en Harare cada vez ms preocupados, Byatt seal confiado: Nuestra mejor estrategia es seguir intentando ofrecer asesoramiento constructivo, en lugar de simplemente crtico, si lo que queremos es influir en las decisiones de Zimbabue.

La poltica de entablar relaciones amistosas con Mugabe estaba apoyada por los responsables del Ministerio de Exteriores. La campaa de violencia, conocida como Gukurahundi una palabra local para el viento que separa la paja del grano, continu hasta 1984.

Zimbabue

Jilly Byarr, esposa del ex alto comisionado, afirma que las crticas a su esposo, que est enfermo, estn fuera de lugar y que la decisin de acercarse a Mugabe en lugar de enfrentarse a l salv vidas. Era muy importante mantener buenas relaciones. Las crticas agresivas no nos hubiesen llevado a ninguna parte. Simplemente no hubiese funcionado, asegura.

Mugabe acababa de empezar a recuperar la confianza en los britnicos, y no se hubiese obtenido nada perdiendo esa confianza. Las matanzas simplemente hubiesen empeorado. Es inconcebible pensar que pudimos haber ayudado de alguna forma a las actividades de la Quinta Brigada. Varios expertos afirman que la influencia de entonces de los extranjeros en Zimbabue era ms limitada de lo que en ocasiones se sugera.

Stuart Doran, historiador y autor de un prximo libro sobre las atrocidades, seala: El Gukurahundi estuvo liderado por Mugabe y el Zanu-PF de principio a fin. Esto fue un asunto interno pero no hay duda de que los britnicos cometieron errores graves. En 1983, cuando comenzaron las masacres, miembros del Alto Comisionado se tragaron buena parte de la propaganda de Mugabe sin la reflexin adecuada. Se haba convertido en un hbito... y no eran los nicos. Muchos otros diplomticos occidentales hacan lo mismo.

Impunidad en el Gobierno

Ninguno de los responsables ha sido castigado por las autoridades por los hechos de los ochenta. Entre los implicados hay muchos que hoy en da son destacadas figuras polticas del pas. Mugabe ha celebrado recientemente su 93 cumpleaos y lleva en el poder 36 aos.

Emerson Mnangagwa, el vicepresidente de 70 aos, aparece en los nuevos documentos en una carta del magnate britnico Roland 'Tiny' Rowland al embajador estadounidense. Rowland, cuyo conglomerado empresarial Lonrho tena grandes inversiones en Zimbabue, escribi que estaba absolutamente convencido de que Mugabe conoca las atrocidades y denunci que Mnangagwa, entonces ministro de Seguridad, era plenamente consciente de ellas.

Mnangagwa, que niega cualquier responsabilidad en las matanzas de Matabeleland, es el favorito de muchos observadores para suceder a Mugabe tras su muerte.

Los supuestos responsables siguen al mando de la infraestructura poltica y militar de Zimbabue. Es muy difcil que los supervivientes y sus familias reciban algn tipo de justicia, explica Cameron.

Thembani Dube, superviviente de la masacre y activista de derechos humanos, afirma que la investigacin aclara el papel de cmplice del Gobierno britnico de Margaret Thatcher.

La reaccin de las autoridades britnicas y del Gobierno en ocasiones contrastaba con el de los diplomticos estadounidenses, a pesar incluso de que la poltica oficial ha sido prcticamente la misma.

George Shultz, el entonces secretario de Estado estadounidense, explica: Las operaciones militares de la Quinta Brigada en Matabeleland lograron aterrorizar, intimidar y marginar a la gente de Matabeleland.

Diplomticos estadounidenses informaron de que el Ministerio de Exteriores britnico prioriz las relaciones bilaterales con Zimbabue y se quejaron de que las autoridades britnicas estaban defendiendo en exceso lo que ha estado ocurriendo en Matabeleland, describindolas como prcticamente defensoras del Gobierno de Zimbabue.

Masacres exageradas

En un artculo acadmico publicado recientemente detallando su investigacin, financiada por la propia profesora, Cameron menciona un cable diplomtico de Byatt en el que este apunta: La Quinta Brigada est tratando a la comunidad campesina blanca (una parte importante de la cual es britnica o de doble nacionalidad) de forma cuidadosa y correcta. Aunque a la comunidad no le gustan los mtodos empleados, se siente aliviada de que su propia seguridad haya mejorado considerablemente como resultado del despliegue de la Quinta Brigada. Esto, explicaba Byatt, es el otro lado de la moneda de las supuestas atrocidades.

Una de las mayores preocupaciones del Ministerio de Exteriores britnico, aparte del bienestar de los ciudadanos britnicos en la recin independizada Zimbabue, era el efecto en la opinin pblica de Gran Bretaa de las informaciones sobre atrocidades.

Destacados representantes que visitaron Zimbabue durante la ofensiva Gukurahundi no mencionaron las atrocidades en los informes parlamentarios a su regreso.

Cuando el prncipe Carlos se reuni con Peter Preston, entonces redactor de the Guardian, y con Donald Trelford, entonces redactor de the Observer y quien haba publicado las atrocidades que l mismo haba presenciado tras una breve visita a Zimbabue en 1984, el prncipe afirm que el Ministerio de Exteriores le haba dicho que esas masacres en Matabeleland estaban exageradas.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/Reino-Unido-Zimbabue-proteger-intereses_0_644286255.html


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