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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2017

Es posible ser comunista en la actualidad?

Marcelo Colussi
Rebelin


"El Socialismo solo funciona en dos lugares: en el Cielo, donde no lo necesitan, y en el Infierno donde ya lo tienen". Activista antichavista en Venezuela.

"Si hay 200 millones de nios en las calles, ninguno es cubano; si hay 100 millones de nios trabajando sin poder ir a la escuela, ninguno es cubano". Fidel Castro


I

Hoy da hablar de comunismo (o de socialismo, o de marxismo) no pareciera estar muy "de moda"; es ms, a cualquiera que se precie de defenderlo, el discurso dominante con asombrosa rapidez lo tildar de anacrnico, desfasado, dinosaurio de tiempos idos. Ya ni siquiera es "peligroso" para el sistema (o, al menos, eso se quiere hacer creer); su evocacin como rmora de un pasado "oprobioso que no debe volver nunca ms" funciona ya como antdoto. Aunque, en lo profundo del sistema capitalista, por supuesto que sigue siendo altamente peligroso. Por qu, si no, perdura el continuo armarse contra la posibilidad de "estallidos sociales", de "ingobernabilidades"? Como dijo Nstor Kohan: "curioso cadver el del marxismo, que hay que estar enterrndolo continuamente". En realidad, para usar la expresin apcrifa equivocadamente atribuida a Jos Zorrilla: "los muertos que vos matis gozan de buena salud". Pero la ideologa que, hoy por hoy, domina la escena, lo presenta como "terminado, muerto y sepultado".

El epgrafe que abre el texto el primer epgrafe, pronunciado con el ms visceral odio de clase por un contrarrevolucionario venezolano marca en buena medida los tiempos que corren. Quiz, jugando con los versos de Rafael de Len, podra decirse: comunismo? "Pamplinas! Figuraciones que se inventan los chavales! Despus la vida se impone: tanto tienes, tanto vales".

Aunque la cada del muro de Berln en 1989 y con esa cada, la puesta entre parntesis de los sueos de transformacin del mundo que venan materializndose en la primera mitad del siglo pasado: Rusia, China, Cuba, Nicaragua, Vietnam, liberacin de pases africanos, movimientos revolucionarios varios, espritu contestatario ha abierto una serie de interrogantes an por responderse respecto a lo que fue socialismo real, la pregunta que da ttulo al presente escrito necesita hoy de imperiosas respuestas, quiz ms imperiosas y urgentes que aos atrs. El fantasma de un tal "castro-comunismo", sin que eso pueda traducirse en forma clara en trminos conceptuales, con su sola mencin ya sirve para asustar, para horrorizar incluso, buscando santiguarse. En Venezuela, por ejemplo, (o en todo el mundo, mostrando la Revolucin Bolivariana de Venezuela), con ese epteto se moviliza lo ms conservador y fascista de la sociedad, remedando la lucha ideolgica de la Guerra Fra. "Si viene el comunismo te van a poner obligadamente una familia a compartir tu casa, y a tus hijos te los van a quitar para mandarlos a campos de entrenamiento guerrillero en Cuba". Aunque parezca mentira, ya entrado el siglo XXI esas patraas son las que dominan la inteligencia de la poblacin mundial.

Desde el surgimiento del pensamiento anticapitalista en los albores de la gran industria europea, all por el siglo XIX, e incluso despus de la puesta en marcha de las primeras experiencias socialistas en el siglo XX, con la Rusia bolchevique, con la Repblica Popular China, estaba bastante claro qu significaba ser comunista. Hoy, a inicios del siglo XXI, luego de toda el agua corrida bajo el puente, la pregunta tiene ms vigencia que antes incluso. El descrdito que se le ha adosado hace ms que urgente responder con claridad qu significa.

Las verdades que inaugura el Manifiesto Comunista en 1848 siguen siendo vlidas an hoy; y sin duda, en tanto verdades universales, lo sern por siempre, dado que develan estructuras de la naturaleza social misma: la explotacin a partir de la apropiacin del trabajo ajeno, la lucha de clases como motor de la historia, la violencia en tanto "partera de la historia", las revoluciones sociales como momento de superacin de fases de desarrollo que signan el devenir humano. Todas estas verdades son expresin de un saber que se instaura como objetivo, neutro, cientfico en el sentido moderno de la palabra los conceptos cientficos no tienen color poltico. Otra cosa es el llamado a la prctica que esas formulaciones tericas posibilitan, es decir: la accin poltica; y para el caso, la revolucin. Obviamente eso es ideolgico! Tan ideolgica es la defensa del sistema vigente como la voluntad de transformarlo. Quin dijo que las ideologas haban terminado? Sera ello acaso remotamente posible?

Dicho rpidamente: el comunismo como expresin terica y como prctica poltica no ha muerto, porque la realidad que le dio origen la explotacin de clase, las distintas formas de opresin de unos seres humanos sobre otros seres humanos (de clase, de gnero, tnica) no ha desaparecido. Mientras persistan las inequidades y las diversas formas de explotacin humana, el comunismo, en tanto aspiracin justiciera, seguir vigente.

II

Con la desaparicin del campo socialista de Europa del Este hacia la dcada de los 90 del pasado siglo, la vorgine triunfalista del capitalismo ganador de la Guerra Fra arrastr al mundo a una suerte de aturdimiento intelectual, presentando el descrdito del comunismo como la demostracin de su inviabilidad. Tan grande fue el golpe que, por algn momento, la prdica triunfal pareci ser verdadera: el comunismo no era posible! Y todos pudimos llegar a creerlo. "Pamplinas! Figuraciones que se inventan los chavales! ". El darwinismo social se agigant.

Hoy, a casi tres dcadas de esos acontecimientos, con una China que ha tomado caminos que, aunque no han derrumbado al Partido Comunista, al menos abre interrogantes sobre lo que el comunismo significa, y con un talante planetario donde decirse de izquierda conlleva una carga casi despectiva, vale la pena o mejor an: es imprescindible plantearse la pregunta: qu significa en la actualidad ser comunista? Es posible serlo?

Las injusticias, la explotacin, la apropiacin del trabajo ajeno, la lucha de clases, todo ello sigue siendo la esencia de las relaciones sociales. Es ms: cada la experiencia sovitica, el capitalismo ganador ha avasallado conquistas de los trabajadores conseguidas con sangre durante dcadas de lucha, entronizando un modelo ultraexplotador (llamado "neoliberalismo" ) que retrotrae peligrosamente la historia. Capitalismo triunfante, por otro lado, que se alza unilateral, insolente, con una potencia militar hegemnica Estados Unidos de Amrica dispuesta a todo, con una posicin provocativa que puede llevar al mundo a un holocausto nuclear, y que no ofrece ni lo pretende, pero adems, no podra lograrlo soluciones reales a los problemas crnicos de la humanidad. Capitalismo triunfante sobre las primeras experiencias socialistas habidas pero que, pese a un descomunal desarrollo cientfico-tcnico, no consigue remediar los males humanos de la pobreza, de la escasez, de la desproteccin. En ese sentido, es vlido el segundo epgrafe, la cita de Fidel Castro. Si toda esta barbarie capitalista contina, y tal como van las cosas, pareciera que tiende a aumentar el comunismo, en tanto expresin de reaccin ante tanta injusticia, lejos de desaparecer tiene ms razn de ser que nunca. Porque la gente, la poblacin de a pie, los que reciben los efectos de ese capitalismo salvaje, sin duda siguen protestando, aunque no conozcan nada de marxismo en trminos tericos.

Las vas de construccin de los primeros socialismos, por innumerables y complejas causas, quedaron daadas, y merecen ser revisadas: el autoritarismo, el patriarcado y el Gulag fueron realidades palpables. "El socialismo clsico fue prepotente y arrogante. Siempre nos enviaba a ver tal pgina para encontrar verdades y soluciones. Nos dieron catecismos. Y eso es un grave error ", reflexionaba crticamente Rafael Correa, ex presidente de Ecuador. Sin duda que hubo errores, y muchos. Los comunistas son seres humanos de carne y hueso. Un comunista italiano, por ejemplo, se quejaba porque su hija se iba a casar con un siciliano. "Cmo con un africano, hija ma?", le reprochaba amargamente. No hay derecho a la equivocacin en el comunismo acaso?

Aunque todo eso existe: errores, desaciertos, exageraciones, ello no desautoriza el ideario comunista y su lucha por un mundo de mayor justicia. Debe quedar claro que todos esos errores monstruosos en algunos casos, injustificables desde una posicin comunista (como prohibir la homosexualidad por contrarrevolucionaria, por poner solo un ejemplo) no desdibujan la lucha contra las injusticias que ese ideario signific. Valen aqu palabras de Frei Betto: " El escndalo de la Inquisicin no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducir a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana".

Ahora bien: ese pretendido "fracaso", de ningn modo autoriza a decir que las injusticias desaparecieron, y menos an que las expresiones de bsqueda de mayor armona y equidad social que representa el proyecto comunista, se hundieron igualmente.

Hoy por hoy, aunque el discurso hegemnico ha llevado los valores del capitalismo triunfal a un endiosamiento nunca antes visto en otros modelos sociales, la protesta de los excluidos sigue estando. Y pasados los primeros aos del aturdimiento post Guerra Fra, vuelve a hacerse notar. Dicho as, entonces, el comunismo no ha desaparecido y est muy lejos de desaparecer, porque las injusticias continan siendo la esencia cotidiana de la vida de los seres humanos. Pero por qu este rechazo en decirnos claramente, con todas las letras, "comunistas"? Pas a ser el comunismo una "pamplina de chavales", una estupidez "fuera de moda", una utopa absolutamente irrealizable?

III

Las injusticias continan (o se acrecientan); por tanto no podra ser de otro modo las protestas tambin continan. Tal vez no crecen, no ponen la situacin social al rojo vivo, tal como fueron las primeras dcadas del siglo pasado, pero por supuesto que siguen presentes. Aunque la voz triunfal del capitalismo se levant sobre la emblemtica cada del muro de Berln proclamando que "la historia termin", a cada paso la experiencia nos demuestra que ello no es as. Para prueba, ah estn los movimientos que recorren nuevamente Latinoamrica, protestas y reivindicaciones campesinas, la Revolucin Bolivariana en Venezuela como propuesta de una integracin continental alternativa a los tratados de "libre" comercio impuestos por Washington; ah est la reaccin de los pueblos europeos diciendo "no" a una constitucin poltica ultraliberal centrada en el gran capital que intenta desconocer conquistas populares histricas y desmontar los Estados de bienestar; ah sigue Cuba revolucionaria resistiendo y, como dice el segundo epgrafe, con logros incontrastables; ah est la resistencia de los pueblos rabes ante toda intervencin armada estadounidense; ah est el pueblo palestino alzndose contra el genocidio.

Protestas, todas stas, a las que debe sumrsele un amplsimo abanico de fuerzas contestatarias, progresistas, propulsoras tambin de cambios sociales: ah est la reivindicacin del gnero femenino ganando espacio da a da; ah estn todas las luchas antirracistas a partir de las reivindicaciones tnicas; ah est una conciencia ecolgica que va ganando terreno en todo el mundo para ponerle freno a la voracidad consumista y a la depredacin planetaria realizada en nombre del lucro privado; ah est un sinnmero de voces que se alzan contra diversas formas de discriminacin y/o opresin sexual, cultural, contra la guerra, por derechos especficos. Son comunistas todas estas expresiones?

Sin dudas nadie se atreve a llamarlas as hoy da. Lo cual nos lleva a las siguientes reflexiones: a) la prdica anticomunista que la humanidad vivi por aos durante prcticamente todo el siglo XX ha tornado al comunismo un siniestro monstruo innombrable, y b) hay que redefinir, hoy por hoy, qu significa exactamente ser comunista.

Sobre la primera consideracin no es necesario explayarnos demasiado; archisabido es que si un fantasma comenzaba a recorrer Europa a mediados del siglo XIX, el fantasma que recorri el mundo con una fuerza inusitada durante el XX se encarg de satanizar con ribetes increbles todo lo que sonara a "crtico", a "contestatario", haciendo del trmino comunismo sinnimo inmediato del mal, de terror, de fatalidad deplorable, diablica y prfida, presentificacin en la Tierra del peor y ms deleznable de los infiernos. La prdica, por cierto, dio resultado (vase una vez ms el primer epgrafe).

Pero ms all de esta consecuencia, producto de una despiadada poltica desinformativa del capitalismo, por qu hoy da es tan difcil reconocerse comunista? Ello lleva a la otra consideracin que mencionbamos: es posible, efectivamente, seguir siendo comunista hoy da? Pero, qu significa ser comunista?

IV

El comunismo, en tanto formulacin conceptual, en buena medida recogida en esa brillante creacin intelectual que fue su Manifiesto publicado por Marx y Engels a mediados del siglo XIX, se mueve en el mbito de lo sociopoltico, ya sea como lectura crtica de la realidad, ya sea como gua para la accin prctica. El meollo toral de todo su andamiaje pasa por la lucha de clases sociales, motor ltimo de la historia humana. Si contra algo luchan los comunistas, buscando su superacin justamente, es contra la injusticia social, contra la explotacin del ser humano por el mismo ser humano. En tal sentido, comunismo es sinnimo de "bsqueda de la igualdad", "bsqueda de la justicia". Siendo as, entonces, el comunismo no est muerto: la equidad social entre todos los seres humanos sigue siendo una agenda pendiente. Por tanto, su bsqueda contina siendo una aspiracin comunista en el sentido ms cabal del trmino. Otra cuestin que no tocaremos ac es el tipo de medios a utilizarse para la concrecin de la tarea: guerra popular prolongada, movilizacin obrera urbana, organizaciones campesinas alternativas, lucha armada de una vanguardia con base popular, incidencia parlamentaria, elecciones presidenciales en el mbito de la democracia representativa.

Seguramente por miedo, por efecto de la monumental propaganda anticomunista desplegada en dcadas pasadas, por cuestionables experiencias que nos dej el socialismo real, o por una sumatoria de todas estas causas, hoy da la tendencia no es usar el trmino "comunista". Por el contrario, quienes portaban ese nombre se lo han sacado de encima. Pareciera que es una peste de la que hay que desembarazarse. La "moda", evidentemente, anda por otro lado. " Nueve de cada diez estrellas son de derecha ", satirizaba Pedro Almodvar.

Pero ms all de "modas", de "tendencias", el estado de inequidad que dio nacimiento a un pensamiento comunista un siglo y medio atrs an sigue vigente. Por tanto, con las adecuaciones del caso, sigue tambin vigente el instrumento forjado para enfrentar esas inequidades. A quienes seguimos creyendo que es necesario buscar un mundo ms justo, ms solidario, ms equitativo, nos da miedo llamarnos hoy comunistas? Nos avergenza el estalinismo, las "dictaduras del proletariado" que tuvieron lugar en el socialismo real? (ms dictaduras que otra cosa). Realmente logr mellarnos la propaganda capitalista con su inacabable cantinela anticomunista? Ganamos algo cambindonos el nombre? Qu ganamos?

Sin dudas lo que propone el Manifiesto Comunista de 1848, aunque sigue siendo vlido en su ncleo, necesita adecuaciones. Un siglo y medio no es poco, y muchas cosas, por diversos motivos, no fueron consideradas en aquel entonces. El comunismo se ocup de la lucha de clases pero dej fuera otras opresiones: no puso particular nfasis en la explotacin del gnero masculino sobre el femenino ni consider la temtica de las discriminaciones tnicas. Por el contrario, incluso, peca de cierto eurocentrismo civilizatorio, y el tema ecolgico an no entraba en su consideracin. Obviamente, todos somos hijos de nuestro tiempo; tambin Marx y Engels.

Tal como se dijo anteriormente, en la actualidad asistimos a un sinnmero de fuerzas progresistas que, sin decirse comunistas, abren una crtica sobre los poderes constituidos, sobre el ejercicio de esos poderes, sobre las distintas formas de opresin vigentes. Fuerzas, en definitiva, que buscan tambin un mundo ms justo, ms solidario, ms equitativo. Fuerzas que sin llamarse comunistas en sentido estricto, son definitivamente comunistas en su proyecto, en tanto entendemos que comunismo es la bsqueda de "otro mundo posible", ese mundo ms justo, ms solidario, ms equitativo.

Y esto, elpticamente, contesta la pregunta inaugural: ser comunista aunque hoy da asuste, incomode o fastidie el trmino, aunque est "pasado de moda" llamarse as, aunque su uso fuerce un debate en torno a qu entender por revolucin y cmo lograr la justicia, ser comunista, entonces, no es una " pamplina ", pasajera " figuracin de chaval ". Es luchar por un mundo ms justo, ms solidario, ms equitativo. Esa lucha, por tanto, no se agota con una nueva organizacin econmico-social, con una nueva relacin de fuerzas en torno a las clases sociales; necesita tambin de cambios en la relacin de poderes entre los gneros, en la consideracin del otro distinto, en el respeto a la diversidad.

Despus del aturdimiento de la cada del muro de Berln que provoc mucho ruido, sin dudas ya va siendo hora de dos cosas: 1) quitarnos el miedo, el estigma de usar la palabra "comunismo", y 2) sobre la base de las lecciones aprendidas en el siglo XX, abrir un serio debate no sobre cmo nos designaremos (no nos gusta "comunista"?, es mejor decirse "de izquierda"?, queda ms elegante "revolucionario"?, y qu tal "luchadores por la justicia"?) sino sobre cmo lograr efectivamente ese mundo ms justo, ms solidario, ms equitativo.

Es cierto que la tarea que nos espera es dura, pero quin dijo que iba a ser sencillo?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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