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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2017

Violencia Estructural
Violencia institucional

Barbijaputa
http://www.eldiario.es

Puede que la violencia ms oculta que sufren las mujeres sea la violencia institucional.


Slo 3 personas de cada 100 estn preocupadas por la violencia de gnero. Hablamos de Espaa, claro, en otros pases esta cifra puede incluso descender. Pero para opinar y responder libremente, hay que estar informado, o tu respuesta acabar siendo lo que el establishment ha decidido que sea. Por ejemplo, en ese mismo enlace, se vende como titular "La violencia contra la mujer slo es una preocupacin esencial para 3 de cada 100 espaoles".

En el cuerpo de la noticia, sin embargo, se deja saber que hablan de la violencia de gnero como si se tratase de la misma cosa. Oficialmente, la violencia de gnero slo la pueden sufrir mujeres por parte de su pareja hombre, y sas son las nicas que se contabilizan para luego decir de pasada en los telediarios. Como muchas veces decimos, quedan fuera de esos nmeros y de esa violencia muchas mujeres abusadas, maltratadas y asesinadas por parte de hombres, ya que no les una una relacin sentimental tradicional.

Pero la violencia contra las mujeres va mucho ms all del maltrato al que someten a su pareja muchos hombres. Si no se conocen cmo y cules son estas violencias que se ejercen sobre nosotras, jams vamos a acabar con ellas, ni vamos a dejar de normalizarlas generacin tras generacin, ni mucho menos vamos a contestar libremente al CIS. Del voto que colamos en la urna ya ni hablamos. Puede que la violencia ms oculta que sufrimos las mujeres sea la institucional.

sta no es ms que todos los actos u omisiones por parte de organismos e instituciones pblicas que generan violencia sobre la ciudadana. Tambin los hombres pueden sufrirla, pero por lgica en una sociedad patriarcal, son las mujeres sus principales vctimas. Adems, en un sinfn de formas.

Las mujeres y nias haitianas que han sido violadas por cascos azules (enviados por la ONU para "misiones de paz"), por ejemplo, no slo sufren la agresin que supone la violacin en s, sino que adems, se topan con otros mecanismos que siguen ejerciendo violencia contra ellas y contra los hijos que paren de dichos soldados: la ONU da inmunidad diplomtica a sus soldados, por lo que las reclamaciones de dichas mujeres ni son odas ni encuentran justicia. Al igual que las haitianas, tambin en otros pases las mujeres son vctimas sangrantes de los engranajes del sistema patriarcal que rige a las instituciones, donde los cascos azules son la punta de lanza: Sri Lanka, Repblica Centroafricana, El congo, etc.

En este artculo de ctxt.es, donde entrevistan al abogado de DDHH, Mario Joseph, se hace un compendio del horror que sufren mujeres y nias en Hait tras los 13 aos de presencia de soldados de la ONU: desde abusos hasta contagio de clera en un pas especialmente vulnerable tras el terremoto. Por supuesto, tambin en Espaa las mujeres sufrimos violencia institucional, y ejemplos hay cada da.

Desde las vctimas de violencia machista que deciden denunciar a su agresor y son menospreciadas en comisaras y cuarteles de la Guardia Civil y acaban siendo asesinadas, hasta las que son culpadas por el propio Ministerio de la violencia que reciben: " Interior vincula los crmenes machistas con la decisin de las mujeres de separarse rpido". Es imposible no ejercer violencia contras las mujeres si el sistema bajo el que se rige la sociedad es un sistema machista.

Es imposible acabar con la violencia machista, institucional o no, si quienes tienen como labor erradicarla son personas sin ninguna formacin feminista, que se dedican a hacer "estudios" de por qu nos matan para concluir que la culpa son nuestras prisas. Es imposible que los cascos azules dejen de violar a mujeres y nios si los engranajes del sistema bajo el que actan los siguen diseando personas sin perspectiva de gnero, cuyo nico motor, adems, es el poder y los intereses imperialistas.

Es imposible, en definitiva, acabar con la violencia contra las mujeres en un mundo como el actual, donde los que pueden marcar un cambio no slo no saben ni les interesa cambiarlo, sino que cuando les d por acercarse al problema, descubrirn que para erradicarlo slo tienen una opcin: marcharse para que sean otras y otros quienes desmonten pieza a pieza la mquina que ellos han tardado siglos en levantar (con nuestra mano de obra, por supuesto).

Descubrirn, si no lo saben ya, que es necesario el feminismo para levantar un nuevo sistema basado en la igualdad, que controle hasta su mnima expresin todas las relaciones de poder y cada uno de los mdulos de opresin existentes en la actualidad. No pretendo ser pesimista, pero parece obvio que ninguna de las personas que leamos este artculo llegaremos a ver semejante cambio. S quisiera, sin embargo, ser realista, y remarcar que la responsabilidad de que ese mundo se materialice algn da est en nuestras manos.

Ese mundo feminista es posible, por supuesto que lo es, pero hay que construirlo. Como dijo Marx, "la historia no es ni hace nada. Quien es y hace es la gente".

Fuente:http://www.eldiario.es/zonacritica/violencia_institucional-haiti-cascos_azules-ONU-violaciones-barbijaputa_6_643995614.html


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