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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2017

Per
Indulto o guerra

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Pocas veces hemos visto los peruanos una ofensiva meditica tan desplegada y agresiva como la que hoy se alienta en el tema de la liberacin del ms importante reo en crcel que tiene la Mafia: Alberto Fujimori.

Virtualmente desde todos los ngulos, los diarios de circulacin nacional, la prensa radial y los canales de TV insisten en lo mismo, quiz aferrados al viejo dicho que asegura que el agua continua, orada la piedra.

Se mueven a la luz de dos posibilidades. O una ley que apruebe el Congreso y que disponga la excarcelacin de las personas mayores de 75 aos; o un Decreto de Indulto que firme el Jefe el Estado -pero que lo firme ya!, como dicen los ulicos de esa causa a voz en cuello.

El tema de la ley congresal tiene sus bemoles. Y ellos lo saben. Por un lado, la disposicin no puede tener nombre propio. Est obligada a ser genrica. Y es all donde radica la primera piedra que encuentra en el camino. Si es abierta involucra a muchas personas, responsables adems- de diversos delitos. Para reducir el nmero, hay que cernir los casos y decir por ejemplo, que se beneficiarn de ella los que acrediten problemas de salud. Pero es previsible que, a esa edad, y en las crceles peruanas, todos -o casi todos -registren problemas de salud.

Por eso se busca el deslinde por otra va: la naturaleza de los delitos. Abimael Guzmn, o algunos otros de la cpula senderista, podran considerarse beneficiados por una norma abierta porque tienen ms de 75 aos y salud quebrantada.

Los medios aseguran que para evitarlo hay que asegurar que no puedan acogerse a la norma los terroristas. Creen que, con eso est soldado el asunto. Pero no. Los delitos por los que fue condenado Fujimori fueron delitos de terrorismo. O es que alguien supone que el Terrorismo de Estado no es delito y que no puede incluirse en el rubro de Terrorismo?

No fue acaso parte del Terrorismo de Estado la matanza de La Cantuta, o de Barrios Altos? Los crmenes de Pativilca y Huaral? El asesinato de Huilca? No fueron los integrantes del Grupo Colina algo as como Sicarios del Estado financiados por recursos pblicos y encargados de la tarea de eliminar a travs de acciones terroristas a los supuestos, o reales, Senderistas? Y no es, en ese marco, Alberto Fujimori simplemente un terrorista? Para no aceptarlo, hay solamente que hacerse el loco, o estarlo.

 

No podra hacerse una diferenciacin arguyendo que los terroristas de Sendero no tienen derecho, y los terroristas del Estado si lo tienen. Sera sumamente burdo eso. Y objetable, adems, por cualquier tribunal interno o externo.

Es por eso que la bancada Keikista no se anima a aprobar la iniciativa de Vieira, el parlamentario ex fujimorista que se sum a tiempo al carro de PPK. Resulta inconsistente poltica y jurdicamente una disposicin as aprobada.

Y es por eso, tambin, que Keiko y los suyos sostienen que la nica salida es doblegar a cualquier precio al Jefe del Estado. Obligar a PPK, a conceder el Indulto. Ese es el camino.

Para lograr ese objetivo, se despliega fuego graneado. Desde todos los ngulos se disparan demandas de uno u otro calibre. Pero todas apuntan al mismo propsito. Y a todas, adems, se complementan con soterradas amenazas. Si no firma qu puede ocurrir? Se preguntan ofuscados Rafael Rey y Jos Barba, en Willax TV.

Jaime Althaus es uno de los impulsores de la campaa: Por qu no firma PPK? dice angustiado en La Hora N. Y Philips Butthers asume el mismo papel, pero con malacrianza incluida: que firme ya!, Por qu no lo hace?, Beto Ortiz se inscribe en la tarea. Y Milagros Leiva clama por ella. Y Aldo M. desde su columna en Per 21, Dale a lo mismo!

Y ahora, como la artillera resulta insuficiente y PPK no atraca, la Mafia se ha trado un Misil de medio pelo: Laura Bozzo. Ella ordena la liberacin inmediata del chinito de la yuca. Invitada a todos los canales, y a todos los programas, grita por lo mismo: Hay que liberar a Fujimori!

Nadie en los medios les pregunta quin les dio vela en esa causa; porque Fujimori fue procesado. Tuvo un juicio impecable, seguido por el Per y el mundo. Y goz de las mayores prerrogativas que podra concederse a un reo cualquiera. Se defendi como pudo, y hasta grit como voz meliflua Soy inocente!, antes que lo condenen por un primer delito.

Luego se reconoci culpable de todos los dems. De ese modo, les quit autoridad a los que hoy dicen que no cometi delitos, sino tan solo registr errores. Si, los errores a ios que aluden Mnica Delta, Milagros Leiva y Mariella Balbi, el tro de nuevas geishas del escenario pe ruano.

Hasta hoy el Presidente Kuczynski se ha negado a otorgar el Indulto tan exigido. No obstante, cercanos a l, se han mostrado partidarios de esa medida, quiz por quitarle un peso de encima al gobierno, o simplemente por la voluntad conciliadora con la que se han manejado anteriormente ante la Mafia. Pero en los hechos, nada ha ocurrido.

El Habeas Corpus anunciado recientemente por Keiko, no tiene futuro. Los jueces no pueden -en este estado de las cosas- pronunciarse sobre el fondo como consecuencia de ese recurso. Tendrn que aludir a la forma. Y la forma, luce impecable.

No se trata, entonces, de una accin, sino de un manotazo de ahogado. Apenas de una maniobra engaosa para sorprender incautos y hacer creer que ella lucha por su padre. No. Ella, slo lucha por s misma.

Y porque eso es as, lo que hace es incrementar la presin sobre el Jefe del Estado. Las interpelaciones planteadas contra los titulares del Interior y de Transportes, no responden a una sana voluntad, sino a una enfermiza ambicin. Y apuntan a un slo propsito: debilitar an ms al gobierno colocando en la linera de mira a PPK y a su estructura de gobierno.

Lo que buscan es vacar al Presidente de la Repblica con cualquier pretexto, y adelantar las elecciones sin dar tiempo a nadie para participar en ellas. Por eso insisten, adems, en una reforma electoral, que pueda ser usada en uno u otro momento como parte de un solo propsito: El copamiento del Poder.

Bien mirado el escenario, la Mafia busca lo que algunos llaman una jugada a tres bandas, es decir, una maniobra destinada a tres objetivos: liberar a Fujimori, encarcelar a Humala y derribar a PPK.

Por eso la campaa por el chino se acompaa, enfermizamente, con una ofensiva sostenida contra Humala. Los ulicos de la Mafia claman a una voz: Hemos estado gobernados por un asesino. Podra, inocentemente, preguntarse si aluden a Fujimori, pero no. Sin sonrojarse dicen que Humala es un asesino en serie, definicin que le asienta como pedida al hombre de la dcada dantesca como algunos prestigiosos psiquiatras llamaron al gobierno de fines del siglo pasado.

En propsito de la Mafia en esta etapa es cercar y acorralar a PPK hasta hacerle vida imposible. En un slo da, 8 de sus ministros fueron citados a comparecer ante comisiones del Congreso; y dos, ahora, debern responder a una enjundiosa interpelacin. La oferta es simple: Indulto, o guerra.


Gustavo Espinoza M., miembro del Colectivo de Direccin de Nuestra Bandera. http://nuestrabandera.lamula.pe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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