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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2017

Un proceso de paz para quien y para qu?

Tony Lpez Rodrguez
Rebelin


El conflicto social, econmico, poltico y armado que desde hace ms medio siglo se escenifica en Colombia debe terminar, es el deseo indiscutible de todo un pueblo que ha sufrido en sus carne los horrores de la guerra, impuesta desde los crculos mas conspicuos del poder oligrquico criollo y del gran capital estadounidense principales beneficiados con la guerra que all se escenifica.

Las diferencias polticas e ideolgicas en los discursos y planteamientos de los negociadores en la instalacin de la Mesa de Dialogo, en Oslo, Noruega, en octubre del 2012 hablan por s solas.

El representante gubernamental el poltico liberal y ex vicepresidente de la Repblica Humberto de la Calle Lombana, cerr en aquel momento la posibilidad de un cese bilateral de las acciones militares y dejo claramente sentado que los dilogos entre Gobierno e insurgencia estn dirigidos a silenciar los fusiles insurrectos y que no aceptaran ningn cambio en el modelo econmico neoliberal imperante en Colombia.

A cambio ofreci que luego de la desmovilizacin o reinsercin de los guerrilleros, estos puedan entrar en el juego electoral, convertirse en partido poltico y desde ese escenario democrtico luchar por alcanzar el poder y mencionaba los procesos de gobiernos progresistas y de izquierda que hoy son una realidad en algunos pases de nuestra regin, que haban llegado al poder sin el uso de las armas.

Es exactamente lo que ha sucedido, las FARC-EP no solo silenci los fusiles y cumpliendo rigurosamente los Acuerdos de La Habana, est entregando las armas, prcticamente ya quedan pocos fusiles en sus manos; se concentraron en las zonas veredales pactadas, a pesar de que el gobierno no cumpli con las condiciones mnimas, donde deban concentrarse los miles de guerrilleros pertenecientes a esta organizacin insurgente.

Tampoco han cumplido con la liberacin de los presos polticos, aunque el Congreso y la Corte Constitucional aprob la ley de amnista hace ms de cinco meses, muchos de ellos guerrilleros que cumplen condena por rebelin y miles de lderes sindicales y comunales o dirigentes de izquierda acusados de ser colaboradores de la guerrilla, se calcula que hay alrededor de 7000 presos polticos en Colombia.

El gobierno tampoco ha ordenado acciones militares contra los paramilitares, aduciendo que estos no existen, pero estos ocupan cada da ms territorios, asesinan y desplazan a lderes campesinos, sindicalistas y de comunidades indgenas, precisamente en las zonas que antes eran controladas por la guerrilla. Y desafan al gobierno anunciando pblicamente esas criminales acciones.

En realidad pese a los esfuerzos de la comisin de implementacin de los acuerdos alcanzados entre Gobierno y las FARC-EP, el tiempo corre y no se materializa lo pactado en sus justas dimisiones, lo arriba sealado es una muestra de las diferencias, la seriedad de la guerrilla en su compromiso y los incumplimientos del gobierno de esos acuerdos.

Es entonces que se abre la interrogante: la paz para quien y para qu?. En el tintero quedaron en La Mesa de Dilogos de La Habana, 54 salvedades o temas que el gobierno no acept incluir en los acuerdos, temas estratgicos en los necesarios cambios estructurales en lo econmico, poltico y social, para que realmente la paz arrope a toda la sociedad colombiana.

Mientras que por otra parte, el discurso de Humberto de la Calle de que por medio de la lucha poltica electoral, las FARC puede llegar al poder, sera una realidad s verdaderamente ello se cumpliera, pero los tiempos han cambiado hace algunos aos atrs, la derecha neoliberal latinoamericana, en complicidad con Estados Unidos han pasado a una brutal ofensiva contra esos gobiernos progresistas, democrticos y de izquierda, hoy acosados y en algunos casos defenestrados como fue el golpe de estado militar en Honduras, los golpes de estado parlamentarios contra el presidente Fernando Lugo en Paraguay y Dilma Rouseff en Brasil. Mientras que Mauricio Macri derrot al candidato del kishnerismo en Argentina, mintindole al pueblo e incumpliendo todas sus promesas de bonanza econmica y transparencia. En Ecuador el candidato de la derecha se ha negado aceptar su derrota electoral el pasado 2 de abril y sus seguidores han desatado violencia en ese pas andino.

Mientras que Venezuela y su gobierno bolivariano es el objetivo inmediato a ser derrocado, por el apetito imperial de apoderarse de sus riquezas minero-energtico, con el apoyo y el uso de una derecha autctona y mercenaria y un grupo de naciones no mayoritarias en el seno de Organizacin de Estados Americano (OEA) que procuran implementar la llamada Carta Democrtica, instrumento que el capo de la OEA el uruguayo Luis Almagro pretende imponerla a cualquier precio, lo que dara un respaldo de carcter poltico diplomtico para una intervencin de cualquier orden en Venezuela.

En Colombia de continuar esta ruta del dime y direte, por los incumplimientos del Gobierno y de campaas mediticas difamatorias contra la insurgencia, muchas de ellas pagadas por los sectores enemigos de la paz, con el objetivo de favorecer electoralmente a sus candidatos al congreso y a la presidencia del prximo ao, este pas puede retornar a un conflicto armado sumamente peligroso, esta vez, extendido no solo al campo, sino a zonas urbanas y suburbanas y sin una brjula poltica e ideolgica. Ojala que el acuerdo de la CELAC de convertir a Amrica Latina y el Caribe en una zona de paz, se cumpla.



Tony Lpez Rodrguez, Periodista, politlogo y analista internacional.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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