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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2017

El Frente Amplio y de cmo superar el neoliberalismo desde un mirada territorial y prefigurativa

Claudio Pulgar P.
Rebelin


Para superar el neoliberalismo, no bastan slo los votos, ni las campaas electorales, ni las primarias, aunque claramente pueden ayudar en la tarea compleja y de largo aliento que comenzamos con el Frente Amplio. Incluso si se ganan elecciones, no basta. Para superarlo se necesita dar una lucha contrahegemnica, desde una mirada gramsiciana , capaz de avanzar, como lo hemos hecho desde 2006, y sobre todo desde 2011, desde los diversos movimientos sociales y populares, desnaturalizando el sentido comn que instal el neoliberalismo (el famoso TINA o no hay alternativa de Thatcher), entendido ste como una racionalidad globalizante y normativa, y no slo cmo una ideologa o un mero sistema econmico, siguiendo la tesis de Dardot y Laval.

Necesitamos multiplicar las organizaciones y redes comunitarias en los territorios, implantar procesos productivos autnomos y cooperativos, as como socializar y comunalizar otros, multiplicar las resistencias a los extractivismos de todo tipo, tanto urbanos como de los recursos y bienes comunes. Podemos comenzar por implementar prcticas cotidianas de micropoltica, desde nuestros espacios ms ntimos, hasta el trabajo colectivo. Para as retomar y reproducir valores de fraternidad, compaerismo, tica a toda prueba y transparencia en nuestros procesos, que deben ser la base mnima para construir este proceso colectivo de transformaciones desde nuestras diversidades.

Vale la pena preguntarse entonces si acaso estamos preparados y ver cuales son los flancos abiertos en el Frente Amplio, como lo hace Nicols Romero . Para responder a estas interrogantes, precisamente debemos abordar algunos temas centrales, partiendo por la democratizacin radical al interior del FA como primera etapa; as como definir una poltica de vnculos claros y orgnicos con los diversos movimientos sociales; y finalmente el contenido colaborativo y emancipador del programa. Podemos vislumbrar las respuestas desde la siguiente proposicin: levantar estos procesos a travs de la construccin de polticas prefigurativas. Qu significa esto, segn Hernan Ouvi a, seran las prcticas territoriales que plasman de manera embrionaria los g rmenes de la sociedad futura por la cual luchamos, en la medida en que ensayan aqu y ahora una transformacin integral de la vida.

Para esto se requiere organizacin territorial, ser protagonistas de las luchas sociales y polticas, as como trabajo intelectual y terico, pero no de vanguardias iluminadas y conductoras, sino que de retaguardias que acompaan y sistematizan esos procesos de creacin de poder popular. Lo esencial es poner en prctica, aqu y ahora, las ideas de sociedad que soamos, y no necesariamente esperar a ser gobierno, para aplicar el programa, sino que comenzar desde ya a producir colectivamente y comunalmente ese programa. Se necesitan entonces polticas prefigurativas, que nazcan y se desarrollen en los territorios, que vayan desde pequeas escalas y se puedan federar y asociar a mayores escalas, todo esto en paralelo a los procesos de asalto institucional electorales, que pueden ser una oportunidad para difundir y multiplicar nuestras ideas, pero pueden ser una trampa sino avanzamos en la construccin social previa de esas prcticas concretas y ancladas en las bases sociales. Como declara pertinentemente el alcalde del Frente Amplio en Valparaso, Jorge Sharp : "el excesivo v rtigo electoral que estamos viviendo puede hacernos perder lo esencial y lo fundamental del Frente Amplio. Tiene que ser capaz de constituirse en una fuerza poltica social y ciudadana de carcter permanente en la poltica chilena, que sea capaz de impulsar un nuevo modelo de sociedad... Nosotros hablamos de un nuevo modelo de sociedad post neoliberal.

Pero ese modelo de sociedad post neoliberal tiene multiples formas de construirse. Como diversas son las posibilidades desde las diferentes escalas espaciales y temporales de como abordemos la estrategia de superacin del neoliberalismo a la chilena. En este sentido poner en el centro el trabajo territorial, y la disputa por el territorio y su produccin colectiva, como se entiende por ejemplo desde el sentido revolucionario de derecho a la ciudad, es el camino que proponemos, y que tiene por ventaja que ya se lleva construyendo desde hace dcadas en multiples territorios, se trata entonces de federar y tejer vnculos entre lo existente, as como abrir y fundar nuevas iniciativas.

Otra oportunidad actual es el proceso programtico participativo y la creacin de los comunales del Frente Amplio en Chile y en el extranjero. ste puede ser un tremendo ejercicio de ofensiva intelectual desde abajo, como bien defini el concejal de Pealoln del Frente Amplio e Igualdad-MPL, Lautaro Guanca . El proceso programtico podemos entenderlo como una especie de ensayo general del proceso constituyente y social que pretendemos construir maana, aunque el proceso programtico puede ser insuficiente si slo se queda en este corto perodo electoral de 2017, y no se plantea como un proceso permanente de discusin, construccin social y autocrtica, de largo aliento para poner en ejercicio espacios de democracia radical.

No hay modelos ni recetas para avanzar, cada historia y contexto son diferentes, pero a lo que podemos echar mano es a la historia y a las experiencias de otros que nos antecedieron, as como las polticas prefigurativas que se construyen actualmente en diversos lugares del mundo y de Chile, que podran inspirarnos. Proponemos un sucinta recopilacin no exhaustiva y heterclita de algunas experiencias que podran interpelarnos, en el entendido de que podemos sumar cientos o miles de otras para enriquecer nuestro proceso. Experiencias que en su momento transformaron el curso de la historia, ms all incluso de sus territorios y temporalidades. Todas podran criticarse por diversos aspectos, sin duda uno central ha sido su continuidad en el tiempo. Si las observamos a partir de las escalas, entendemos que el factor de anclaje al territorio es clave. Siguiendo las palabras de la diputada del partido pirata de Islandia, Birgitta Jnsdttir , podramos decir como ella: no tengo todas las soluciones, pero creo que si recabamos las ideas que se estn poniendo a funcionar en muchos sitios del mundo, podemos crear muchos modelos distintos para sociedades distintas.

Comencemos por algunas experiencias histricas a la escala grandes ciudades, que pueden darnos ideas para implementar este proceso de cmo superar el neoliberalismo desde un mirada territorial y prefigurativa:

-El proceso de la Comuna de Pars en 1871: autogobierno de la ciudad por sus propios habitantes organizados para resistir a la guerra con Prusia y a la reaccin del monarquismo y la oligarqua francesa, pero tambin una respuesta a la brutal transformacin urbana de Pars conducida por Haussmann. Este fue un momento revolucionario, que dur 3 meses, ntimamente ligado a la autogestin de la ciudad de manera autnoma por el pueblo de Pars, lo que hasta hoy muchos denominan como el nico momento en la historia de un ensayo de un socialismo autogestionario a la escala de una gran ciudad. Su legado en varios aspectos sigue vigente. Entre sus avances polticos en su tiempo se cuentan la instalacin de una democracia radical basada en la soberana del pueblo, el reconocimiento de la plena ciudadana a los extranjeros, la igualdad salarial entre hombres y mujeres, la requisicin de las viviendas vacas y de las empresas abandonadas, la instalacin de la escuela pblica, gratuita, laica y obligatoria, entre otras medidas, que an hoy siguen vigentes en la agenda poltica.

-La Barcelona de 1936 gestionada por los habitantes y los sindicatos: en el contexto de la guerra civil espaola y de la anterior instalacin de la repblica y del triunfo del Frente Popular en 1936, hay que revisar como se organiz la ciudad catalana, en lo que el historiador Chris Ealham , denomina como un proceso de urbanismo revolucionario, con la expansin de los servicios pblicos autogestionados por las asambleas de barrios, la instalacin de guarderas para nios, de bibliotecas pblicas, de nuevas escuelas, as como el funcionamiento de un transporte pblico colectivizado y gestionado por sus propios trabajadores.

Sigamos con algunas experiencias hist ricas a escalas ms locales, como los barrios:

-La ciudad libre de Christiana en Dinamarca: es un barrio autogestionado en la ciudad de Copenhagen, habitado por ms de 1000 personas, y que desde los setentas a partir de la ocupacin de un regimiento abandonado, funciona hasta hoy como un espacio de propiedad comunal, donde la propiedad es colectiva y se practica la autogestin democrtica del territorio.

-No necesitamos ir tan lejos, podemos volver a mirar y reaprender de los procesos de construccin de poder popular en Chile, en las tomas de terrenos histricas del movimiento de pobladores, en los cordones industriales y en los comandos comunales durante la unidad popular. En esos procesos, debido a las exigencias del momento histrico y a la fuerza de los movimientos populares, se constituyeron espacios de control y socializacin de los medios de produccin, tanto de la ciudad, como de algunas reas de la economa. El funcionamiento orgnico con un enfoque territorial fue clave en estos procesos, as como la colaboracin entre distintos actores de los territorios: trabajadores, pobladores, estudiantes, tcnicos y profesionales. Esa tambin es nuestra historia.

Hay adems experiencias contemporneas y que han sido capaces de resistir al neoliberalismo global en las ltimas dcadas, a escalas de ciudades o regiones:

-Las comunidades zapatistas en Chiapas y sus juntas de buen gobierno: que funcionan con cargos revocatorios y rotativos, que no duran ms de 2 3 aos. Ponen en prctica una idea de des-especializacin de la poltica, a partir del concepto de mandar obedeciendo, con el objetivo de dispersar el poder. Promueven las capacidades productivas de las comunidades, basadas en cooperativas, desarrollan un trabajo de salud autnoma, compuesto de clnicas, microclnicas y redes de agentes comunitarios de salud. La educacin es objeto de una de las mayores movilizaciones de fuerza de los zapatistas. En las 5 zonas zapatistas de Chiapas funcionan 500 escuelas, en la cuales 1300 promotores educativos aprenden y ensean junto a 16.000 estudiantes.

-El Movimiento de los sin tierras (MST) en Brasil: que nace como una respuesta a la concentracin histrica de la propiedad de la tierra, adems utiliza a su favor el artculo de la constitucin post dictatorial de 1988, que reconoce la funcin social de la tierra y la propiedad. El MST tiene presencia en 23 estados de Brasil, con ms de 2 millones de miembros, ms de 500 asociaciones de produccin, comercializacin y servicios; 49 cooperativas de produccin agropecuaria; 32 cooperativas de prestacin de servicios; dos cooperativas regionales de comercializacin y tres cooperativas de cr dito . Gestionan ms de 1800 escuelas de ense anza b sica , con 160.000 nios y adolescentes estudiando en ellas; tienen 3000 monitores especializados en alfabetizaci n de j venes adultos y cerca de 30.000 personas alfabetizadas. D esde 2005 , tienen la primera universidad popular rural, la escuela Florest n Fern ndez.

- Rojava y las comunas autogestionadas kurdas en Kobane: basadas en las ideas de municipalismo libertario de Murray Bookchin , y adaptadas a la realidad del medio oriente con las ideas de confederalismo democrtico de Abdullah Ocalan, son hoy una respuesta de avanzada en un territorio en crisis y hoy en guerra. Hay que entender que el Kurdistn es una nacin sin Estado, que tiene su territorio fraccionado entre las fronteras de Turqua, Siria, Irak e Irn. Y que ha tomado la estrategia del municipalismo, para superar la antigua estrategia de lucha por la liberacin nacional. Entre los aspectos ms interesantes de su proceso revolucionario, encontramos la poltica paritaria y feminista, presente en todos los cargos de representacin, donde siempre hay una dupla hombre-mujer (o incluso transgnero), la prctica de la democracia directa basada en los consejos de barrios, cantones y regiones, as como la preocupaciones centrales dadas a la ecologa poltica, y a la inclusin de todas las minoras tnicas o religiosas presentes en los territorios.

-El municipalismo de Marinaleda en Andaluca: que a partir de la movilizacin de los sindicatos de campesinos sin tierras, recupera 1200 hectreas para trabajarlas como cooperativas de produccin y que al mismo tiempo que se movilizaban en la ocupacin y recuperacin de esas tierras ganan las primeras elecciones municipales finalizada la dictadura franquista, administrando el municipio con una inmensa mayora hasta hoy. Las medidas faros que han implementado para sus ms de 3000 habitantes van desde la colectivizacin de la tierra, tanto urbana como rural. Constituyendo un banco de suelo municipal donde se construyen viviendas sociales cooperativas en propiedad colectiva con ayuda mutua, por las que las familias pagan 15 euros al mes, unos 10mil pesos. El pueblo gira en torno a la instalacin de las cooperativas de explotacin agrcola y de produccin de conservas, propiedades colectivas de la comunidad a travs del sindicato, donde todos y todas ganan el mismo salario. Como medida de funcionamiento democrtico, por ejemplo en Marinaleda los concejales o el alcalde no reciben sueldos, porque siguen realizando sus actividades como asalariados de la cooperativa o de otras instancias en el pueblo, en el caso del alcalde por ejemplo sigui siendo profesor del liceo y viviendo de su sueldo. Adems utilizan una democracia radical basada en la participacin de gran parte de la poblacin en constantes asambleas donde se toman las decisiones vinculantes referentes al municipio.

-El municipalismo de Barcelona en comn y el triunfo de los movimientos sociales en la alcalda: un proceso similar en algunos aspectos, pero anterior al de Valparaso, donde desde diferentes movimientos sociales y organizaciones locales, as como algunos nuevos y pequeos partidos, se levanta una plataforma para participar en las eleciones municipales, denominada Barcelona en comn. La alcaldesa Ada Colau, fue la vocera de la plataforma de afectados por la hipoteca (PAH), uno de los movimientos sociales ms importantes desde la crisis de 2008, que podra ser un smil en Chile de las organizaciones de deudores habitacionales, como el ANDHA. Los principales desafos que tienen en Barcelona en Comn es como conciliar esta doble presencia, tanto en los movimientos sociales, y ahora desde la institucionalidad local. Han fomentado la construccin de viviendas cooperativas, as como el control de la gentrificacin impulsada por la turistificacin y la irrupcin de los arriendos tursticos, tipo Airbnb, entre otras medidas como la de abrir la ciudad a los refugiados, as como polticas feministas y una hoja de ruta basada en la garanta de los derechos sociales para los ciudadanos.

-Las asambleas ciudadanas regionales: No podemos olvidar las ricas y diversas experiencias, momentneas, pero profundamente pedaggicas y emancipadoras, de las diferentes asambleas y sus levantamientos en Chile desde 2011, con los ejemplos de Magallanes, Dichato, Freirina, Aysn, Calama, Chilo, entre otras. El lema de profunda alteridad y generosidad levantado en Aysn de tu problema es mi problema , as como la organizacin de la vida cotidiana durante el perodo de fuertes movilizaciones, son muestras claras de que hay un germen potente y una capacidad gigantesca de autonoma desde los territorios autogestionados por sus mismos habitantes, basada en la memoria colectiva y en la reconstruccin, a veces invisible, de tejido social. La contestacin al modelo de desarrollo que necesita de territorios de sacrificio tambin hay que tomarla en cuenta.

Otras experiencias contemporneas y que han sido capaces de resistir al neoliberalismo global, a escalas de barrios o territorios locales:

-Las zonas a defender (ZAD) en Francia: Un ejemplo actualmente vigente, son territorios en autonoma y en resistencia contra grandes proyectos intiles e impuestos (GPII) como el aeropuerto de Notre Dame des Landes, con un movimiento que resiste a su construccin que ya tiene ms de 40 aos. Y que en los ltimos aos ha tomado la estrategia de ocupacin del territorio, as como de alianza con otros territorios. En las ZAD se levanta una vida comunitaria radicalmente democrtica y en autonoma, donde se cultivan y producen colectivamente las tierras, se organizan escuelas de oficios y se prctica un ecologismo radical crtico.

-Son innumerables los ejemplos en los movimientos populares en Amrica Latina, as como los movimientos de pobladores en Chile. Incluso algunos son parte del FA, como el Movimiento de Pobladoras y Pobladores en Lucha (MPL), que desde sus inicios, hace ms de 10 aos, adems de reivindicar el derecho a la vivienda, avanz y construy progresivamente lo que podramos denominar una crtica de la economa poltica urbana neoliberal, a trav s de una serie de pol tica s prefigurativa s , con una estrategia compleja y autnoma, capaz de estar en varios frentes simultneamente, superando las demandas asistencialistas , para a trav s de la autogestin y la educacin popular, hacer avanzar procesos de produccin social del hbitat que van en contra de la lgica neoliberal, pero que al mismo tiempo son capaces de subvertirla para ponerla al servicio del movimiento y de los pobladores, transformando los espacios de lucro del modelo, en oportunidades de redistribucin. El ge grafo brasile o Marcelo Lopes da Souza, ha sistematizado desde 2006 esta tctica-estrategia del sin, contra y desde el estado, en su caso estudiando a los movimientos sociales urbanos brasileos y argentinos. Su anlisis parte desde la autonoma (a lo Castoriadis) de otros movimientos sociales latinoamericanos que avanzan juntos con el estado, a pesar del estado y contra el estado .

Y citemos para cerrar algunas experiencias productivas, relacionadas a la gestin de los medios de produccin a travs de cooperativas u otras formas de democratizacin de la economa. Casos conocidos podemos encontrar en la red de fbricas recuperadas en el mundo, como en Argentina luego de la crisis de 2001 o en Europa luego de la crisis de 2008. Uno de los ms conocidos es la fbrica de cermicas Zann en Neuqun, llamada FASINPAT o fabrica sin patrones. Otros casos recientes son los de las fbricas Vio.Me en Grecia , Fralib en Francia, o Kazova Tekstil en Turqua. Un caso interesante es el de la red de cooperativas agrupadas en la cooperativa integral catalana , que se autodefine como una propuesta constructiva de desobediencia y de autogestin generalizada para reconstruir la sociedad desde abajo (en todos los mbitos y de manera integral) y recuperar las relaciones humanas afectivas, de proximidad y basadas en la confianza. Otras son las cooperativas de Modragn en el pas Vasco, con una idea de empresa basada en la cultura cooperativista en la que el capital es un instrumento subordinado al trabajo.

La propuesta, entonces, es que a partir de la consolidacin de los comunales del Frente Amplio se levanten procesos de organizacin que sobrepasen lo meramente electoral, que se entrelacen con las luchas previas y futuras de los territorios, y que por sobre todo sean capaces de construir polticas prefigurativas, que pongan desde ya el programa post neoliberal del FA en accin desde espacios de resistencias e iniciativas. Que los comunales del FA logren constituirse en espacios f sicos concretos, constituyendo centros sociales o escuelas, como fueron las escuelas que levant la Federacin Obrera de Chile ( FOCH ) por todo Chile a principios del siglo XX, con escuelas para obreros y asalariados, as como las escuelas racionalistas federadas para nios, inspiradas en la pedagoga libertaria del espa ol Francisco Ferrer Guardia . Este proceso fue una de las bases de la experiencia del movimiento constituyente entre 1918 y 1925 , y que culmin en la asamblea constituyente de asalariados y intelectuales de 1924.

Que desde los comunales del FA se federen o se inicien cooperativas de produccin y trabajo, comits de viviendas cooperativas, proyectos de educacin popular, espacios de ayuda mutua, en definitiva organizacin comunitaria y territorial que este disponible a asumir el desafo complejo y con protagonismo colectivo que implica superar el neoliberalismo. Esto incluye un reto para los actuales municipios con Alcaldes y concejales del Frente Amplio: en Arica, Bulnes, San Fabin, y sobre todo Valparaso, por su simbolismo y peso especfico. En esas comunas debiera existir una movilizacin importante de los comunales del Frente Amplio, apoyando esos procesos, y sobretodo levantando proyectos concretos a diversas escalas, capaces de converger, con los apoyos concretos de sus gobiernos locales, y maana quizs con apoyo de otros espacios estatales.

Tomando estas experiencias y otras no necesitamos enterrar la etiqueta de izquierdas , como una estrategia comunicacional, sino que podemos construir a partir de las izquierdas histricas algo ms amplio, mestizo, hbrido y con rasgos de sincretismo poltico, que incluya la necesaria visin crtica del crecimiento por el crecimiento y descolonice la nocin de desarrollo basado en el extractivismo y la destruccin del medio ambiente, que sea capaz adems de despatriarcalizar nuestras prcticas polticas. El desafo para el Frente Amplio es construir nuestra va chilena para superar el neoliberalismo, que no necesita de etiquetas ni recetas, sino que tenemos que construirla en concreto y a largo plazo, pero que se podra resumir en las palabras de Rosa Luxemburgo con un horizonte donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres. Y por qu no, que se plantee progresivamente superar el capitalismo, con una planificacin ecolgica descentralizada por el buen vivir, con una clara perspectiva feminista, basada en el pensamiento y prcticas decolonial es.

Explcitamente no hemos citado experiencias a la escala de Estados-nacin, primero para provocar y avanzar hacia polticas de descentralizacin concretas y federalistas, y por ende cambiar nuestras pticas hacia escalas ms locales, y segundo para entender que el camino de asalto de a las instituciones desde la escala nacional, sino conlleva el trabajo de construccin de poder desde los territorios o de polticas prefigurativas locales planteado hasta aqu, puede hacerse insostenible con el ataque inevitable de los grupos fcticos, como ya hemos observado a lo largo de la historia. Ejemplo latente lo tenemos en algunos pases latinoamericanos que han construido sus propios procesos para tratar de superar el neoliberalismo en las ltimas dcadas, con importantes e innegables avances sociales y democrticos, vinculados a procesos constituyentes, y al mismo tiempo con problemas, contradicciones y puntos crticos, an cuando tengamos que sopesarlos y estudiarlos cada uno en detalle en sus contextos histricos largos y geopolticos actuales. Un ejemplo poco conocido a nivel local, son las comunas en Venezuela, pero ha sido completamente invisibilizado y omitido debido a la crisis poltica a nivel del Estado-nacin.

Las nuevas fuerzas como el Frente Amplio en Chile, Podemos en Espaa o la Francia Insumisa, no pueden caer en la misma derrota histrica del socialismo-socialdemocracia-social liberalismo o del eurocomunismo , que vemos hoy reflejada en las crisis terminales de los diferentes progresismos neoliberales, tanto en Chile como en el mundo. El fracaso de Syriza , el partido griego que se declaraba antineoliberal, pero que una vez que gan las elecciones y tuvo el poder ejecutivo y legislativo, no pudo contrarrestar la poltica de austeridad neoliberal impuesta por la Troica (compuesta por Comisin Europea, el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional) tiene que servir como leccin a todas las dems fuerzas antineoliberales, paro no cometer los mismos errores si llegan a ser gobierno. Porque no se trata de seguir administrando el neoliberalismo, sino de superarlo, y para eso se necesitan a las mayoras organizadas y protagonistas.

Si queremos recuperar los derechos sociales que fueron expropiados por el neoliberalismo, y construir otros nuevos, como los derechos de la naturaleza, sabemos que no basta con demandar, pedir o slo reivindicarl os . Hay que conquistarlos y sobretodo ejercerlos, y eso podemos comenzar a hacerlo desde ya con la ptica de las politicas prefigurativas que se levanten desde cada movimiento social, desde cada centro social, desde cada comunal del Frente Amplio, desde cada una de las nuevas cooperativas de produccin que nazcan, desde cada espacio de educacin popular, desde cada sindicato, desde cada centro o federacin de estudiantes, desde cada universidad, desde cada espacio de trabajo colectivo, desde cada municipio, desde cada gobierno regional y hasta desde cada espacio institucional ganado. Todo esto no se contradice con la conquista de espacios institucionales, como la presidencia de la Repblica, pero no basta con eso, la tarea que tenemos es mucho ms grande que meramente electoral, es una tarea societal. Porque como deca una cancin: esta vez no se trata cambiar una presidenta, sino que sern los pueblos que construyan un Chile bien diferente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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