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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-05-2017

Gracias por provocar

Iroel Snchez
CubAhora


En una nacin que fue primero pensada, soada, antes de institucionalizarse, sabido es que las banderas que nos representaron en los albores no fueron adquiridas en una tienda sino cosidas en el hogar por manos de mujeres cubanas. Tampoco fue por va comercial como llegaron las escarapelas a los sombreros de los mambises que muchas veces semidesnudos combatieron en desiguales condiciones frente al colonialismo espaol. Al igual que las pequeas banderas construidas alrededor de las chapillas de los soldados que regresaban a la Isla despus de combatir contra el apartheid en frica, fueron elaboradas motu proprio.

A pesar de su escasez de vestuario, no hay noticias de un mamb vestido con uniforme espaol, arropado en la bandera peninsular o utilizando la rayada indumentaria con que vestan los cubanos que combatan al lado de las tropas coloniales.

Siempre me ha llamado la atencin cmo el naciente Ejrcito Rebelde se empe en poseer, desde los momentos en que an era un pequeo ncleo nmada, sus propios uniformes, brazaletes y bandera que eran trasladados hacia la Sierra Maestra, junto a las municiones y medicamentos, pasando enormes vicisitudes, luego de ser elaborados en la ms absoluta clandestinidad. Eran los mismos con que salieron a las calles de Santiago de Cuba los combatientes liderados por Frank Pas el 30 de noviembre de 1956.

O cmo en momentos de gran escasez, los alfabetizadores que en nmero de cien mil recorrieron Cuba, contaron con un nico tipo de farol, uniforme, bandera y hasta himno que ahora es revisitado de forma burlona por algn reguetonero de efmera recordacin, a lo que agregara que en los aos ms duros del Perodo Especial los nios y adolescentes cubanos, muchas veces apoyados en la solidaridad de una familia hacia otra, no dejaron de asistir a sus escuelas uniformados.

Pero igualmente, es notable la ausencia entre nosotros, incluso en momentos econmicos ms boyantes, de lo que mi amigo Omar Valio suele llamar la industria de la mierdita y que tan importante es como reproductora en la vida cotidiana de elementos simblicos. Omar suele asociarla al espectculo del beisbol, que en el nuevo contexto ha perdido su carcter masivo y recreativo para estudiantes y trabajadores, al realizarse la mayor parte de los juegos en horario laboral y no nocturno por razones de ahorro energtico mientras en los mismos horarios la energa en forma de agua, electricidad y gas manufacturado se paga con tarifas domsticas subsidiadas por quienes practican actividades algo menos sanas y sustancialmente menos populares, por caras y exclusivistas, en los cada vez ms numerosos bares privados de la capital. Es absurdo oponerse a los bares, incluyendo los privados, pero no es fcil comprender la lgica de restringir la energa de la recreacin para muchos mientras la reciben subsidiada quienes lucran con ella en beneficio de unos pocos.

Teniendo el privilegio de una rica cultura e historia y una industria audiovisual que logr dcadas atrs construir imgenes icnicas, incluyendo las dirigidas a la niez, la presencia de nuestra identidad en la visualidad cotidiana es extremadamente pobre. Ms cuando esta no se limita a los smbolos nacionales, y tiene que ver con la disponibilidad y asequibilidad de productos que en determinada poca lograron proyectos como Telarte, poniendo en la calle elementos portadores de cubana con elevado nivel esttico. En ese sentido, la viabilidad econmica de casos exitosos como el de las sombrillas ilustradas con obras del Museo Nacional de Belllas Artes, comercializadas por ArTex con un amplio diapasn esttico, merece estudio; es el nico  producto industrial portador de cubana que ha logrado ser hegemnico entre nosotros.

Creo que es en la memorable serie de Rudy Mora Doble juego donde hay un momento en el que la maestra invita a sus alumnos a ver el Ballet Nacional en el Gran Teatro de La Habana. Todos llegan con sus mejores galas, pues nunca han acudido a semejante lugar, y van reunindose en las afueras del coliseo, hasta que llega el ltimo -un adolescente que suele tener un comportamiento muy negativo, abusador e insensible- y vemos cmo todos se miran entre el asombro y la burla hasta que la cmara nos muestra por qu: el recin llegado viste de pies a cabeza con la bandera estadounidense.

De entonces ac no he vuelto a ver en el audiovisual cubano un tratamiento semejante -por intencionado e inteligente- que s ha sido ms sistemtico en asociar la guayabera -prenda nacional cubana- a la corrupcin y el dogmatismo.

Sin embargo, el pasado Primero de Mayo, al conocer de la ejecucin de una provocacin poltica con la bandera norteamericana, previa al multitudinario desfile de los trabajadores, por un individuo que segn el diario Granma est desvinculado laboralmente, que en el ao 2002 fue sancionado a cinco aos de prisin por un delito de robo con fuerza, y en este momento se encuentra pendiente de juicio por un delito de receptacin agravada pens en cmo la realidad, en hecho que recuerda cuando la congresista norteamericana Ileana Ros-Lehtinen envolvi al nio Elin Gonzlez en la ensea de las barras y las estrellas, adelanta y supera a la ficcin hasta colocar las cosas en su lugar.

 

Esta vez, el sistema de publicaciones financiado desde el exterior para promover el regreso de Cuba al capitalismo reaccion de un modo que supera al de la congresista cubanoamericana: uniendo su voz a la preocupacin expresada sobre el ex convicto por el State Department y lo ms recalcitrante de la mediocracia miamense, convirtiendo en vctima heroica de la guerra ideolgica del gobierno cubano al delincuente que en pueril y romntico alarde logr explicitar con su provocacin la conexin entre delincuencia comn, anexionismo y contrarrevolucin.

Tal vez hubiera sido pertinente, al igual que sucedi con el brillante aporte de la congresista de ultraderecha que recientemente anunciara su retiro, llevar a un spot televisivo el performance del payaso de turno, o convertirlo en un personaje humorstico que encarne los valores que quiso representar.

Pero aun sin esas acciones es de agradecer la contribucin del abanderado imperial si nos pone a pensar cmo, ms all de los actos polticos y las fechas histricas, el orgullo de ser cubanos se muestra en nuestras calles y plazas. Porque una vez ms, lo decisivo no es lo que hagan nuestros adversarios sino lo que hagamos nosotros.

Fuente: http://www.cubahora.cu/politica/gracias-por-provocar

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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