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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-05-2017

Sudn del Sur o como disimular un genocidio

Guadi Calvo
Rebelin


Las preguntas sin pocas: cunto tiempo ms la comunidad internacional, las Naciones Unidas, los pases centrales y la Unin Europea, pueden tolerar el agravamiento de la situacin de Sudn del Sur? Cunto estomago ms puedan tener los funcionarios que deben tomar las decisiones para resolver esta crisis? Cuntos muertos ms pueden cargar sus conciencias?

La guerra de Sudn del Sur, a la que Naciones Unidas envi una dotacin de 10 mil Cascos Azules, para un conflicto que envuelve a casi 12 millones de personas, ya cumple tres aos y medio, y el mundo parece no haberse enterado. El resto es sabido, la guerra, como casi todas las guerras africanas, tienen un detonante en ancestrales luchas tribales, religiosas o tnicas, para encubrir los inters de los grandes consorcios internacionales que las articulan con los gobernantes, polticos o militares venales, fogoneados por los servicios de inteligencia de las metrpolis interesadas, para posicionarse en la explotacin de sus recursos naturales, como siempre: petrleo o minerales como el uranio, coltn, oro y esa larga lista que todos tan bien conocemos.

Sudn del Sur no ha escapado de este tpico la guerra estall a mediados de diciembre de 2013, a dos aos de su independencia, como resultante de los enfrentamientos entre el presidente Salva Kiir y su vice Reik Machar. El primero de la etnia dinka y el segundo de la etnia nuer.

Los ingresos por las explotaciones petroleras representaban en 2013 el 98 % del presupuesto gobierno nacional. La produccin total se eleva a 250 mil barriles al ao, cota que se mantendra hasta el ao 2020, si Dios y la guerra lo permiten.

Los principales yacimiento petroleros y de otros minerales son explotados por diferentes compaa internacionales como la CNPC, la compaa nacional china, que ha construido un oleoducto que lleva hasta el Mar Rojo el petrleo extrado en el centro sur del pas, y una gran refinera cerca de Jartum, capital de Sudn. La canadiense Talisman, la compaa Nacional India ONGC Videsh, la sueca, Ludin, y el grupo francs Total-Elf-Fina.

Se calcula en ms de tres millones y medios de desplazados, solo en Uganda hay un milln trecientos mil refugiados, en Sudn el nmero ronda los 350 mil. Respectos a las bajas la cuenta es incierta, como resultado de la confusin y lo irregular de la guerra los organismo internacionales han dejado de contabilizar a los muertos en 2015.

Ya que los bandos en pugna atacan a la poblacin civil saqueando, incendiando, pueblos enteros. Los cuerpos pueden ser incinerados, despedazados para regocijo de las fieras y alimaas, abandonados en parajes solitarios, o lanzados a los ros. En esos asaltos, los hombres son torturados y castrados antes de asesinarlos, incluso existen denuncias de canibalismo. La tropa, ya que no reciben su paga, estn autorizados a saquear y robar las pertenecas del enemigo, violar a todas las mujeres, incluso nias o ancianas, y despus hacer con ellas los que les plazca, desde venderlas a asesinarlas. Los nios en muchos casos son incorporados como combatientes.

En el rea de Yei, convertida en uno de los epicentros de la guerra civil, con una poblacin aproximada de 45 mil personas, donde se asienta la etnia Kakwa, ya condenada a desaparecer, las tropas del gobierno, han quemado casi 20 mil viviendas, segn lo constata las imgenes satelitales. En muchas de esas viviendas haba quedado sus habitantes, la cifra de muertos en esa accin nunca podr conocerse.

Debido a los actos de barbarie cometidos por sus tropas, donde el alcohol y la droga corre deliberadamente, los generales del ejrcito del presidente Salva Kiir, Henry Oyay Nyago y Khalid Ono Loki han renunciado. Y responsabilizaron a Kirr de estar llevando a cabo una verdadera limpieza tnica, en lugares como Malakal y Bentiu, en el norte del pas y Nimule y Yambio, en el sur, lo que sin duda ya tiene categora de genocidio.

La guerra ha provocado, la destruccin de miles de sembrados por lo que el pas est tcnicamente en Estado de Hambruna desde febrero ltimo, aunque por cuestiones polticas no ha sido decretado oficialmente, ya que los fondos de Naciones Unidas, que tendran que implementarse para contener la hambruna, fluyen haca Irak y Siria.

Demasiado parecido a Ruanda.

Segn los expertos, incluidos funcionarios de las Naciones Unidas, el cuadro es demasiado parecido a lo sucedido en Ruanda en 1994, donde en poco ms de cien das la etnia Hutu, logr exterminar cerca de un milln de miembros de la etnia Tutsi, por lo que no se comprende la inoperancia de los organismos internacionales, para intervenir de lleno en el conflicto.

Los burcratas de la ONU, asumen ese anunciado genocidio solo podra suceder, aunque en realidad ya est en pleno desarrollo, fuera de los Centros de Proteccin de Civiles, simples campos de concentracin para desplazados, que en ms de una oportunidad fueron reducidos a la nada, como el de Malakal que albergaba 52 mil refugiados, con las consecuentes matanzas sin que los Cascos Azules puedan hacer ms que salvar sus propia vidas.

Excepto Juba la capital del pas, el resto de las poblaciones ha cambiado de manos varias veces como es el caso de Leer la segunda ciudad del pas que fue tomada y retomada ocho veces, para dejar siempre un mismo panorama: verdaderos campos de muerte, donde quedan multitudes de civiles ejecutados, hechos carroa por la rigurosidad del clima, para beneficio de los buitres.

En la ciudad de Leer, Amnista Internacional, ha denunciado que miles de prisioneros fueron torturados y asesinados, mientras otros murieron asfixiados dentro de contenedores metlicos, hacinados en eso compartimientos de metal a temperaturas exteriores de ms de 43 grados.

Ya nadie se encarga, de recoger los miles de cuerpos que se pudren en caminos, ros y poblaciones, para evitar que contaminen y generen epidemias.

Naciones Unidas, descree que lo que sucede en Sudn del Sur sea un genocidio, ya que para ellos: No es fcil montar un genocidio, porque requiere una organizacin para las matanzas que quiz el Gobierno de Sudn del Sur no tiene.

El ltimo tres de abril, la aldea de Pajok, fue atacada al amanecer por miembros de la tropa de elite conocida como Lion Brigade que responden al presidente Kiir. Segn el relato de algunos sobrevivientes entraron al poblado disparado, entrando a las casas y asesinado a todo el que encontrasen. Cerca de un centenar de personas fueron asesinadas en pocos minutos y el pueblo fue absolutamente saqueado y destruido.

Human Rights Watch, ha constatado ejecuciones por aplastamiento bajo las cremalleras de un tanque, torturas, personas quemadas. El informe continua explicando que existen brigadas del ejrcito cuya nica labor es violar mujeres.

Uno de los responsables de estas masacres en el Jefe del ejrcito el general Paul Malong, un verdadero fantico dinka ha sido destituido por el presidente Salva Kiir, lo que podra acarrear un intento de golpe de estado ya que Malong, cuenta con tropa propia. Lo que podra obligar a Kiir a abandonar la capital del pas Juba, y trasladarse a Lankien, en el corazn del territorio dinka.

Ms all de los minus polticos o militares, la hambruna est avanzado mucho ms rpido de lo que especulaban los tcnicos como est sucediendo en el Estado de Aweil, donde la poblacin civil ya est comiendo, races y las hojas de los rboles. Son ms de 5 millones de personas que ya se encuentran en riesgo de morir de hambre.

Quizs 5 millones de muertos pueda ser un buen nmero para que los organismos internacionales puedan atender la crisis, o puedan esperar un poco ms total Sudpan del Sur, est lejos y no se nota mucho.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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