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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2017

El modelo de poltica exterior de China queda tocado con la crisis de Corea del Norte

Alberto Cruz
CEPRID


El aspecto ms reseable de la crisis que estamos viviendo con Corea del Norte como referencia no tiene nada que ver con su programa nuclear, ni con sus pruebas de misiles, ni siquiera con las amenazas de EEUU de un ataque contra este pas. Tiene que ver con la poltica exterior de China, que casi est saltando por los aires por la tenacidad o la terquedad (segn quien opine) de los norcoreanos.

Hasta ahora China vena realizando un paseo triunfal por todo el mundo contraponiendo su consenso de Beijing multilateralidad, diplomacia y no injerencia en los asuntos internos- (lo que desde Occidente se ha dado en llamar poder blando) con la tradicional forma de actuacin del imperialismo estadounidense y occidental, siempre amenazante e injerencista hasta la nusea. China llevaba a gala este modelo desde Asia a frica, pasando por Amrica Latina, y lo planteaba como el estilo sobre el que iba a pivotar su poltica exterior como superpotencia en este siglo XXI ya claramente el siglo de China y en el que la hegemona planetaria va a girar sobre este pas (y Eurasia en un concepto ms amplio) ante el colapso poltico, econmico y militar del imperialismo clsico (1).

Pero en este camino triunfal se ha cruzado de forma sorprendente Corea del Norte y ha puesto de relieve, con absoluta crudeza, cmo el consenso de Beijing chino est desapareciendo en aras de una poltica exterior que se parece cada vez ms, como una gota de agua a otra, a un comportamiento tpicamente imperialista. No es algo que diga yo. Es algo que ha dicho una persona tan relevante como Fu Ying, presidenta del Comit de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional del Pueblo tras una dursima crtica norcoreana al ultimtum presentado por China y que haca referencia a un endurecimiento de las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU. Nunca nadie de China lo haba dicho con tanta claridad y nunca ha estado tan entredicho el consenso de Beijing, el eje sobre el que, hasta ahora, pivotaba la poltica exterior china. Fu Ying dijo textualmente: "los estados poderosos pueden tener una mayor influencia sobre la situacin internacional y deben tambin soportar las consecuencias de lo que dicen o hacen; los estados ms pequeos o ms dbiles pueden contrarrestar o responder a las presiones de los estados poderosos, pero hay que pagar un precio por ello" (2). Ms claro, agua.

Lo sorprendente no es slo el lenguaje utilizado, sino el hecho de que se haya hecho en una publicacin estadounidense y no en instancias chinas. El hecho no pasado desapercibido, ni el contexto en el que se ha hecho, y muchos pases asiticos han tomado buena nota de estas palabras, sobre todo en los pases de la Asociacin de Naciones del Sudeste Asitico (ASEAN), que haban iniciado un tmido acercamiento a China tras la retirada de EEUU de la Asociacin Trans-Pacfico. Ese acercamiento ahora se ha paralizado.

Cmo hemos llegado a esto?

Hay que hacer un poco de historia para llegar hasta el momento actual, con un nivel de amenazas mutuas inimaginable y que pone la histrica relacin entre China y Corea del Norte al borde de la ruptura.

No hay que irse muy lejos para ello, solo hasta el mes de diciembre de 2016 cuando el Consejo de Seguridad de la ONU decidi, por unanimidad, imponer unas sanciones a Corea del Norte que incluan la imposibilidad de exportar carbn, entre otras cuestiones. El carbn es una de las principales materias primas que exporta Corea del Norte, que quedaba muy tocado en cuanto a la posibilidad de generar divisas y cuyo montante anual se reduce de forma drstica.

China rompa as, de forma sorpresiva, una poltica de equidad y de acuerdos mutuos (asentados en el Tratado de Amistad, Ayuda Mutua y Cooperacin firmado en 1961) que se plasmaba en la filosofa de la doble suspensin establecida en 2015 de comn acuerdo con Corea del Norte y que, en sntesis, significa que habra una suspensin por parte de Pyongyang de las pruebas de misiles y nucleares a cambio de que EEUU y Corea del Sur no realizasen maniobras a gran escala. Esto es vital para Corea del Norte porque ao tras ao EEUU y Corea del Sur realizan sus maniobras militares entre los meses de marzo y mayo, que son los meses en los que hay que recoger la cosecha de arroz y sembrar para la del ao prximo. El ejrcito de Corea del Norte suele participar en ambas, por lo que al realizar el enemigo esas grandes maniobras militares tiene que estar en alerta y destinar pocos efectivos a la cosecha y este es uno de los objetivos de EEUU y de Corea del Sur. Teniendo en cuenta que slo se puede sembrar el 20% del territorio en Corea del Norte, que hay una gran deforestacin consecuencia de la guerra de 1950-53 y que el terreno an se resiente de los elementos qumicos arrojados (y tambin por el excesivo uso de fertilizantes qumicos en un intento infructuoso de hacer esa tierra productiva) se entender que estas maniobras sean consideradas por Corea del Norte como una amenaza directa para su seguridad y que responda en propiedad.

China y Corea del Norte haban acordado la doble suspensin despus de que Pyongyang decidiese incrementar sus pruebas de misiles y nucleares como forma de atencin a China, que desde un poco antes de la muerte de Kim Jong Il (2011) haba solicitado a su socio y aliado contencin para no dificultar una poltica de acercamiento a Corea del Sur y a Japn. Desde ese ao 2011 y hasta 2015 Corea del Norte se atuvo al acuerdo, pero no se vio recompensado de ninguna manera. Las maniobras seguan, las sanciones se aprobaban y no se vislumbraba ni el menor respiro. Por consiguiente, Corea del Norte dio un toque de atencin retomando las pruebas de misiles, aunque con moderacin, y China entendi el mensaje retomando el acuerdo de la doble suspensin. Pero EEUU dijo que no. Lo dijo de palabra (Obama lo rechaz ao tras ao) y con acciones, incrementando su presencia en Corea del Sur y en Japn. Era una clara provocacin a Corea del Norte (e, indirectamente, a China) y los norcoreanos respondieron incrementando de manera sustancial sus pruebas misilsticas durante 2016, con 10 lanzamientos, y 2 ensayos nucleares.

Sin embargo, China consider demasiado respondn a Corea del Norte. No poda permitir una insubordinacin de ese tamao y mucho menos en Asia porque eso podra poner en cuestin toda su estrategia geopoltica y neoeconmica. Lo primero que hizo fue denegar a Corea del Norte la posibilidad de formar parte del Banco Asitico de Inversin en Infraestructuras (BAII), con lo que cortaba toda posibilidad de desarrollo en este nivel. Lo segundo fue aceptar el endurecimiento de sanciones que planteaba EEUU en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Si bien es cierto que desde diciembre de 2016, cuando se aprob la ltima, por ahora, ronda de sanciones en la ONU, hasta febrero de 2017 China no hizo efectiva la resolucin del CSONU, tambin es cierto que cuando lo hizo fue ms de boquilla que en la realidad puesto que los barcos norcoreanos continuaban llegando a los puertos chinos y descargando su carbn con regularidad. Esperaba claramente a que Trump fuese investido presidente para reevaluar su estrategia, dado que Obama siempre se haba opuesto a la doble suspensin. Pero el 9 de marzo Trump tambin rechaz la propuesta (3) al tiempo que impuls el despliegue de misiles THAAD en Corea del Sur supuestamente para hacer frente a la amenaza norcoreana.

China no tena, por lo tanto, ningn buen motivo para apretar an ms las tuercas a Corea del Norte. Pero contra todo pronstico, en el mes de abril China cerr casi definitivamente la puerta a Pyongyang anunciando que reforzara el bloqueo a las importaciones de carbn al tiempo que anunciaba que, de forma muy selectiva, admitira a algn buque norcoreano que transportase este mineral por razones humanitarias.

Por lo tanto, nada tiene de extrao que Corea del Norte realizase una inusual crtica a China, sin mencionar a este pas, afirmando cosas como las siguientes: "un pas vecino, que a menudo dice de s mismo que es amigo, ha tomado medidas inhumanas como el bloqueo total del comercio exterior" () "labrndose el camino como gran potencia, est bailando con la msica de los EEUU". Slo en dos ocasiones anteriores en la larga historia de relacin chino-norcoreana se haba producido una crtica tan dura por parte de Pyongyang, y esas dos ocasiones fueron en la dcada de 1960 y por motivos estrictamente ideolgicos. Junto a ello, desde Pyongyang se acusaba, lisa y llanamente, a China de "afectar el nivel de vida" de la poblacin norcoreana por haber tomado esa medida.

Este sorprendente cambio de postura coincidi con el viaje que hizo el presidente chino, Xi Jinping, a EEUU y tras el bombardeo que este pas realiz contra una base area siria con la excusa de un pretendido ataque con gas contra la poblacin civil. China slo se opuso con rotundidad a ese ataque contra Siria a la vuelta de Jinping a Beijing, pero no se opuso con tanta contundencia al envo de tres portaaviones estadounidenses al Mar de Japn en una clara amenaza a Corea del Norte al tiempo que Washington impona a Corea del Sur la realizacin de las mayores maniobras militares que se hubiesen realizado nunca en la zona.

Esto dio pie a Pyongyang a ahondar en la herida interna dentro del Partido Comunista chino (estamos en los prolegmenos del XIX Congreso, que tendr lugar en otoo) para despertar al sector ms crtico con la excesiva complacencia china con EEUU al afirmar que Beijing haba pasado de una posicin "implacable" de rechazo al despliegue de misiles de EEUU en Corea del Sur a una "cooperacin de vis--vis con EEUU" contra Corea del Norte.

China ni siquiera se dign responder y actu con desprecio afirmando "no tener el menor inters" en participar en ese debate iniciado por los norcoreanos. Eso fue interpretado, dentro y fuera de China, como un cambio cualitativo en las prioridades geopolticas de China, mientras que en Beijing se soltaba cuerda en el convencimiento de que Corea del Norte no tendra otra opcin que adaptarse a lo que dijese China considerando poco menos que Corea del Norte estaba obligada a hacerlo como muestra de agradecimiento por el apoyo con el que siempre ha contado desde Beijing.

El gato y el ratn

Da toda la impresin de que China y Corea del Norte estn jugando al gato y al ratn. Pero si este ltimo pas es el ratn, est resultando ser muy listo. Tan listo que est dejando patente, con una claridad difana, que no se est dejando impresionar por las presiones chinas y est diciendo que tiene su propia poltica que basa incuestionablemente en su capacidad defensiva ante hipotticos ataques o intentos de derrocar al gobierno como ha ocurrido en Irak o Libia tras renunciar a sus armas qumicas y nucleares (estas ltimas no las tenan, pero s exista un avanzado plan de nuclearizacin). Corea del Norte ha aprendido las lecciones de rabe que se han impuesto al mundo; ha visto cmo ningn pas que ha renunciado a sus armas ha sido respetado y, por el contrario, sus gobiernos han sido derrocados y los pases arrojados al caos. Cora del Norte acta en consecuencia y sin temor a daar relaciones ni amistades ms o menos histricas.

Esta actitud norcoreana est afectando a China, que est vindose poco menos que desafiada en su capacidad para asumir un papel protagonista, si no hegemnico, no slo en Asia sino en todo el mundo. Como la nueva superpotencia, tiene que ser el garante de la paz y seguridad no slo regional sino internacional. Y Corea del Norte est resultando ser un ratn muy escurridizo al tiempo que un hueso muy duro de roer.

China est, en estos momentos, prisionera de su propio discurso y por eso asistimos a espectculos como los de Fu Ying, que tienen que ser contrarrestados desde Beijing afirmando que no son los chinos quienes tienen la clave para solucionar los problemas de seguridad de Corea del Norte y, por lo tanto, tampoco para convencer a esta nacin extranjera (sic) para detener su programa nuclear, como se vio obligado a reconocer el ministro de Asuntos Exteriores, en la reunin del Consejo de Seguridad de la ONU en la que se abord el tema a finales del mes de abril (4).

China tiene tres frentes abiertos: a) tiene que hacer frente al belicismo de EEUU (por eso pide constantemente dilogo y moderacin con Corea del Norte); b) continuar insistiendo con la diplomacia con Pyongyang o blandir el garrote de unas sanciones ms duras en la ONU aunque eso conlleve un descrdito considerable para su poltica exterior vinculada al consenso de Beijing; c) tiene que lidiar con el nuevo presidente de Corea del Sur, mucho ms receptivo a los vnculos con China que los anteriores, y acentuar el inters del recin llegado Moon Jae-in por una relacin ms estrecha entre los dos pases intentando que se afloje un tanto la dependencia de este pas respecto de EEUU.

Corea del Norte ha puesto a China ante el espejo y est haciendo resquebrajarse el modelo de poltica exterior que mantena hasta la fecha. Se puede decir tambin que China est presa de sus propias palabras respecto al nuevo mundo multipolar que quiere construir y que Corea del Norte es una piedra en su zapato que no sabe como quitarse sin quedar descalza.

El desafo al que se enfrentan los chinos es de una gran envergadura y el malestar y desagrado con quien ya est siendo calificado como enemigo latente (Corea del Norte) es muy considerable porque, adems, se est produciendo en unos instantes en los que el mundo est girando hacia China y su Nueva Ruta de la Seda a la que se est acercando, tmidamente, pero acercando, el mismsimo EEUU. Eso es tanto un triunfo chino como una rendicin estadounidense que ve cmo se acerca, imparable, su colapso como nica superpotencia.

Por eso el mundo, sobre todo el asitico, est mirando con mucha atencin el comportamiento chino respecto a los norcoreanos. Cmo se resuelva finalmente ser determinante para comprobar hemos iniciado un nuevo mundo multipolar, tal y como China vena predicando hasta ahora, o estamos en ms de lo mismo.

Notas

(1) Alberto Cruz, Corea del Norte como ejemplo de la fase final del colapso del imperialismo, http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2230

(2) https://www.brookings.edu/research/the-korean-nuclear-issue-past-present-and-future/

(3) http://zeenews.india.com/world/us-rejects-chinese-proposal-to-reduce-tension-with-north-korea_1984772.html

(4) https://www.youtube.com/watch?v=j0mcPDCqmNo

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Su nuevo libro es Las brujas de la noche. El 46 Regimiento Taman de aviadoras soviticas en la II Guerra Mundial, editado por La Cada con la colaboracin del CEPRID. Los pedidos se pueden hacer a [email protected] o bien a [email protected] Tambin se le puede encontrar en libreras.

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2244



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