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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2017

El centro social okupado La Fustera de Valencia presenta el libro En la batalla urbana, de Luis de la Cruz
Gentrificacin y conflicto social en el barrio de Malasaa

Enric Llopis
Rebelin


Se trata, an hoy, de una de las zonas ms singulares de Madrid, ubicada entre las avenidas de la Gran Va, la Castellana y Carranza. Es el barrio de Malasaa o Universidad. La gua para turistas que pretendan pasar un fin de semana en el barrio ms cool, publicada en julio de 2015 en el peridico Somos Malasaa por el periodista Diego Casado, describe la cntrica barriada madrilea con calles ms o menos escarpadas, pisos de poca altura y un vecindario que en muchos casos no ha perdido los vnculos. Es un barrio de unos 35.000 habitantes que durante dcadas lleva recibiendo miles de visitantes los fines de semana, destaca Casado. Al principio fueron atrados por la 'movida', y hoy por haberse convertido en uno de los principales barrios hipster de Espaa.

El historiador y bibliotecario Luis de la Cruz (Madrid, 1977) seala al barrio de Malasaa como un ejemplo de manual de los procesos de gentrificacin, es decir, de la sustitucin de una parte de la poblacin de una zona urbana por otra llegada del exterior y con mayor poder adquisitivo. Son palabras ms o menos sinnimas elitizacin y aburguesamiento. Antes se hablaba ms de Chueca, ahora de Lavapis, pero el prototipo es Malasaa, subraya el autor del libro En la batalla urbana. Lucha de clases y gentifricacin en Madrid, presentado en el Centro Social Okupado Anarquista La Fusteria de Valencia. En el barrio de Universidad se ha producido, durante un proceso de dcadas, transformaciones en el tejido urbano, en el vecindario y los comercios, mutaciones que llegan hasta hoy.

El libro autoeditado por Luis de la Cruz en junio de 2014 recopila en 90 pginas algunos de sus artculos escritos en el blog Madrid Me Mata y en la pgina Web Somos Malasaa. Tambin es autor de Curas, estudiantes y rockeros. Estampas histricas de todas las malasaas, y en 2016 ha publicado Contra el running. Corriendo hasta morir en la ciudad postindustrial (Piedra Papel Libros, 2016). El historiador resalta que el Distrito Centro de Madrid sufri una importante prdida de poblacin en los aos 70 y principios de los 80 del siglo XX, al tratarse de una zona degradada. Es adems la poca en que la herona campa a sus anchas, aade. En los manuales de Sociologa suele sealarse el abandono, la falta de inversiones y de planes de rehabilitacin como la primera fase de la gentrificacin: caen los precios de los solares e inmuebles, de manera que siempre hay algn banco, constructor o promotora interesado en una compra orientada al negocio.

Hoy se mantienen las resistencias, la presencia de un importante tejido asociativo, los vecinos de toda la vida y las dinmicas de barrio, pero puede decirse que Malasaa ya est gentrificada, sostiene Luis de la Cruz. Un paseo por la cntrica barriada permite entrar en comercios abiertos durante los ltimos aos, insertos ya en las pautas consumistas. Donde hace unos aos se encontraba una mercera, hoy puede emplazarse un local con nuevas tendencias de ropa; en un bar que antiguamente ofreca mens para trabajadores de la zona, actualmente se vende comida extica; Tambin en Malasaa una de las pescaderas de antao puede haber mutado a bar-pasarela de moda.

En ocasiones se estigmatiza a determinados colectivos como responsables de la gentrificacin. Por ejemplo a hipsters, gais y yuppies. Esto es simplificar mucho, afirma el autor de En la batalla urbana. Lucha de clases y gentrificacin en Madrid. Recuerda, por ejemplo, que el llamado hipster ya ha sido sealado y concentra todas las iras, pero en el cambio de la fisonoma de un barrio no slo intervienen los hbitos de consumo. Tal vez un factor ms relevante sea el de las decisiones de la Administracin: si se aprueban o no programas de rehabilitacin, cambios en el uso del suelo o se resuelve peatonalizar una calle. As, la peatonalizacin de la calle Fuencarral -una de las ms comerciales de Madrid- hizo ms por el incremento de los precios que el hecho de que llegaran unos artistas a Malasaa. En Lavapis est ocurriendo lo mismo, aade. El historiador y colaborador de Somos Malasaa no rechaza, de antemano, las instituciones culturales en barrios populares, pero otra cosa es, sin tener en cuenta las demandas vecinales, rodear el barrio de Lavapis de instituciones como el Centro Dramtico Nacional, el Museo Thyssen o el Caixa Frum.

El pasado 24 de marzo se clausuraron las Jornadas sobre Gentrificacin y Turistizacin organizadas por los crculos de Podemos en el Centro de Madrid. Los colectivos concluyeron que hay vecinos que se ven forzados a abandonar los barrios cntricos, y otros a cambiar su modo de vida por cuestiones como el alza del precio de los alquileres. Segn el portal inmobiliario Idealista.com, entre enero de 2015 y el mismo mes de 2016 los precios en el alquiler de la vivienda aumentaron un 15,6% en Madrid (un 15,7% en el Distrito Centro). Precisamente la zona cntrica es la ms cara de la ciudad para alquilar un piso (17,7 euros el metro cuadrado). Un informe encargado por el Ayuntamiento de Madrid revela que cerca del 10% de las viviendas del Distrito Centro se destinan al alquiler turstico (en este porcentaje se sitan los barrios de Malasaa y Lavapis), aunque en zonas como Sol el promedio puede superar el 30%. En trminos globales, la zona cntrica acumula ms de la mitad de la oferta de viviendas tursticas de la capital.

Pueden observarse cambios tras dos aos de gobierno de Ahora Madrid? Ellos manifiestan una preocupacin por estas cuestiones, y son un interlocutor ms accesible para el tejido vecinal y las asociaciones; pero el modelo de ciudad que plantean es continuista respecto al del PP, responde de la Cruz. Otras veces el bibliotecario y activista constata una suerte de sndrome de Estocolmo, que puede manifestarse en algn artista urbano que considere el arte callejero como un potencial elemento de gentrificacin. O los militantes de los centros sociales, quienes a veces se realizan (a s mismos) idnticos reproches. Pero Luis de la Cruz trata de rebatir esta idea: Quienes pertenecen a una clase social similar a la de los viejos vecinos, se integran en el contexto del barrio y crean espacios de desempeo de la vecindad (como sucede con los centros sociales), difcilmente reman a favor de la desposesin urbana.

El libro En la batalla urbana. Lucha de clases y gentrificacin en Madrid explica una parte del paisaje que se encontraron en el Distrito Centro los gobiernos municipales de la Transicin: viejos edificios a punto de derruirse, y trazados urbanos con calles abandonadas y cada vez ms vacas de poblacin. Se apuntaba ya la idea de la necesaria regeneracin de la zona, pero el declive se mantendr durante toda la dcada; el distrito haba perdido un 50% de la poblacin durante los aos 60 y an lo hara un 12,5% ms durante los 80, detalla Luis de la Cruz. El historiador seala algunos hitos desde la dcada de los 80: la primera rehabilitacin del cuartel de Conde Duque en 1983; la remodelacin de la Plaza del Dos de Mayo en los aos 90; y tanto la peatonalizacin de la calle Fuencarral como la - fracasada, matiza- remodelacin de la Plaza de la Luna.

En 1984 el poeta y ensayista Eduardo Haro Ibars escriba en el peridico Liberacin sobre el desdibujamiento de los rasgos de Malasaa: Convirtieron el barrio en un centro turstico; antes, los madrileos iban all en busca de libertad, de una forma nueva de vivir; ahora van como quien va al circo: a observar a una fauna extraa. En diciembre de 2012 Luis de la Cruz apuntaba que las operaciones de rehabilitacin de la ltima dcada inauguraban una nueva perspectiva, la del barrio marca.

Un artculo de la sociloga-urbanista Aurora Justo - Transformaciones en el barrio de Malasaa. Hacia la gentrificacin (Viento Sur, 2011)- permite esbozar una radiografa de esta barriada del centro de Madrid. La autora apunta una poblacin de 33.493 habitantes, de la que el 27% tendra la condicin de extranjera. Se est configurando un nuevo barrio con otras cualidades, valores, poblacin y actividades, concluye el artculo. Aurora Justo seala en el texto que la poblacin de Malasaa haba crecido un 13,5% en la ltima dcada, los hogares en un 16,7% y la proporcin de envejecimiento se redujo en 10 puntos (del 26,17% en 2001 a un 16,14% en 2010). Asimismo aument de modo notable la poblacin con edades comprendidas entre los 30 y los 54 aos. Este estrato ya constitua en 2011 ms de la mitad de los hogares unipersonales, antes integrados en su mayora por personas con ms de 65 aos. Los cambios demogrficos y las nuevas actividades -tanto culturales como comerciales- privadas estaban generando un nuevo estilo de vida, segn la sociloga.

En el libro First We Take Manhattan (Catarata, 2016), el socilogo Daniel Sorando y el arquitecto lvaro Ardura dedican un apartado a Malasaa. Mencionan factores de gentrificacin como el Mercado de Fuencarral, un centro comercial alternativo que abri las puertas en 1998 en la divisoria entre Chueca y Malasaa, entonces una zona humilde y deprimida con aspiracin alternativa. El entorno se fue transformando Rodeado de franquicias y en un entorno ya modificado, el mercado de Fuencarral cerr en 2015. TriBall es otro de los ejemplos ms notorios de la Malasaa-escaparate y despojada de raz popular. La iniciativa TriBall SL se present hace una dcada como una asociacin de comerciantes, que representaba a un conglomerado de empresas inmobiliarias, promotoras y administradoras de fincas. Pretendan un modelo de ciruga urbana en el centro de Madrid al estilo del Soho londinense, y llegaron a adquirir varios de los inmuebles y bajos comerciales del tringulo definido por las calles de Fuencarral, Corredera Baja de San Pablo y la Gran Va, recuerdan Sorando y Ardura. Concluyen que hipsters, profesores universitarios o artistas desempean un rol central en la revalorizacin de los barrios gentrificados, pero los agentes inmobiliarios son quienes realizan el verdadero negocio.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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