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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2017

Se necesitan horizontes

Boaventura de Sousa Santos
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Las ocho personas ms ricas del mundo poseen tanta riqueza como la mitad ms pobre de la poblacin mundial (3.500 millones de personas). Se destruyen pases (de Irak a Afganistn, de Libia a Siria, y las prximas vctimas pueden ser tanto Irn como Corea del Norte) en nombre de los valores que deban protegerles y hacerles prosperar, ya sean los derechos humanos, la democracia o el primado del derecho internacional. Nunca se habl tanto de la posibilidad de una guerra nuclear.

Los contribuyentes estadounidenses pagaron millones de dlares por la bomba no nuclear ms potente jams lanzada contra tneles en Afganistn construidos en los ochenta con su propio dinero, gestionado por la CIA, para promover a los islamistas radicales en su lucha contra los ocupantes soviticos del pas, los mismos radicales que hoy se combaten como terroristas. Mientras, los estadounidenses pierden el acceso a la atencin mdica y son llevados a pensar que sus males son causados por inmigrantes latinos ms pobres que ellos. Tal y como los europeos son llevados a pensar que su bienestar est amenazado por los refugiados y no por los intereses imperialistas que estn forzando al exilio a tanta gente. Del mismo modo que los sudafricanos negros, empobrecidos por un mal negociado fin del apartheid, asumen actitudes xenfobas y racistas contra inmigrantes negros de Zimbabwe, Nigeria y Mozambique, tan pobres como ellos, por considerarlos la causa de sus males.

Entretanto, circulan por el mundo las tiernas imgenes de Silvio Berlusconi dndole la mamadera a cabritos para defenderlos del sacrificio de Pascua, sin que nadie denuncie que durante esos minutos televisivos miles de nios murieron por falta de leche. Como tampoco son noticia las fosas clandestinas con cuerpos desmembrados que constantemente se estn descubriendo en Mxico, mientras las fronteras entre Estado y narcotrfico se desvanecen. Como tenemos miedo de pensar que la democracia brasilea morir el da en que un Congreso de polticos enloquecidos, corruptos en su mayora, consiga destruir los derechos de los trabajadores conquistados a lo largo de 50 aos, un propsito que, por ahora, los polticos brasileos parecen lograr con inaudita facilidad. Tiene que haber un momento en que las sociedades (y no solo unos pocos iluminados) lleguen a la conclusin de que esto no puede seguir as.

Para eso, la negatividad del presente nunca ser suficiente. La negatividad slo existe en la medida que aquello que niega es visible o imaginable. Un callejn sin salida se convierte fcilmente en una salida si la pared en que termina tiene la falsa transparencia de lo infinito o de lo ineluctable. Esta transparencia, que es falsa, es tan compacta como la opacidad de la selva oscura con la que antes la naturaleza y los dioses vedaban los caminos de la humanidad. De dnde viene esta opacidad si la naturaleza es hoy un libro abierto y los dioses un libro de aeropuerto? De dnde viene la transparencia si la naturaleza, cuanto ms se revela, ms se expone a la destruccin, si los dioses sirven tanto para trivializar la creencia inconsecuente como para banalizar el horror, la guerra y el odio?

Hay algo de terminal en la condicin de nuestro tiempo que se revela como una terminalidad sin fin. Es como si la anormalidad tuviera una energa inusitada para convertirse en una nueva normalidad y nos sintiramos terminalmente sanos en lugar de terminalmente enfermos. Esta condicin deriva del paroxismo al que lleg el instrumentalismo radical de la modernidad occidental, tanto en trminos sociales como culturales y polticos. El instrumentalismo moderno consiste en el predominio total de los fines sobre los medios y en la ocultacin de los intereses que subyacen a la seleccin de los fines en forma de imperativos falsamente universales o de inevitabilidades falsamente naturales. En el plano tico, este instrumentalismo permite a quien tiene poder econmico, poltico o cultural presentarse socialmente como defensor de causas cuando, de hecho, es defensor de cosas.

Este instrumentalismo asumi dos formas distintas, aunque gemelas, de extremismo: el extremismo racionalista y el extremismo dogmatista. Son dos formas de pensar que no permiten contraargumentacin, dos formas de actuar que no admiten resistencia. Ambas son extremadamente selectivas y compartimentadas de tal modo que las contradicciones ni siquiera aparecen como ambigedades. Las caricaturas revelan bien lo que est ms all de ellas. Heinrich Himmler, uno de los mximos jefes nazis, que transform la tortura y el exterminio de judos, gitanos y homosexuales en una ciencia, cuando regresaba de noche a casa entraba por la puerta trasera para no despertar a su canario favorito. Es posible culpar al canario porque el cario que le tena Himmler no era compartido por los judos? A su vez, es conocida la ancdota de aquel comunista argentino tan ortodoxo que incluso en los das de sol en Buenos Aires usaba sombrero de lluvia solo porque estaba lloviendo en Mosc. Es posible negar que detrs de tan acfalo comportamiento no estuviera un sentimiento noble de lealtad y solidaridad?

Las perversidades del extremismo racionalista y dogmatista estn siendo combatidas por modos de pensar y de actuar que se presentan como alternativas pero que, en el fondo, son callejones sin salida porque los caminos que sealan son ilusorios, sea por exceso de pesimismo, sea por exceso de optimismo. La versin pesimista es el proyecto reaccionario que tiene hoy una renovada vitalidad. Se trata de detestar en bloque el presente como expresin de una traicin o degradacin de un dorado tiempo pasado, un tiempo en el que la humanidad era menos amplia y ms consistente. El proyecto reaccionario comparte con el extremismo racionalista y dogmatista la idea de que la modernidad occidental cre demasiados seres humanos y que es necesario distinguir entre humanos y subhumanos, pero no piensa que ello debe derivar de ingenieras de intervencin tcnica, sean ellas de muerte o de mejora de raza. Basta que los inferiores sean tratados como inferiores, sean mujeres, negros, indgenas, musulmanes. El proyecto reaccionario nunca pone en cuestin quin tiene el privilegio y el deber de decidir quin es superior y quin es inferior. Los humanos tienen derecho a tener derechos; los subhumanos deben ser objeto de filantropa que les impida ser peligrosos y los defienda de s mismos. Si tuviesen algunos derechos, siempre deben tener ms deberes que derechos.

La versin optimista de lucha contra el extremismo racionalista y dogmatista consiste en pensar que las luchas del pasado lograron vencer de modo irreversible los excesos y perversidades del extremismo, y que somos hoy demasiado humanos para admitir la existencia de subhumanos. Se trata de un pensamiento anacrnico inverso, que consiste en imaginar el presente como habiendo superado definitivamente el pasado. Mientras el pensamiento reaccionario pretende hacer que el presente regrese al pasado, el pensamiento anacrnico inverso opera como si el pasado no fuese todava presente. Debido al pensamiento anacrnico inverso, vivimos un tiempo colonial con imaginarios poscoloniales; vivimos un tiempo de dictadura informal con imaginarios de democracia formal; vivimos un tiempo de cuerpos racializados, sexualizados, asesinados, descuartizados con imaginarios de derechos humanos; vivimos un tiempo de muros, fronteras como trincheras, exilios forzados, desplazamientos internos con imaginarios de globalizacin; vivimos un tiempo de silenciamientos y de sociologa de las ausencias con imaginarios de orga comunicacional digital; vivimos un tiempo de grandes mayoras que solo tienen libertad para ser miserables con imaginarios de autonomas y emprendimiento; vivimos un tiempo de vctimas que se vuelcan contra vctimas y de oprimidos que eligen a sus opresores con imaginarios de liberacin y de justicia social.

El totalitarismo de nuestro tiempo se presenta como el fin del totalitarismo y, por eso, es ms insidioso que los totalitarismos anteriores. Somos demasiados y demasiado humanos para caber en un solo camino; pero, por otro lado, si los caminos fuesen muchos y en todas las direcciones, fcilmente se transformaran en un laberinto o en un enredo, en cualquier caso, en un campo dinmico de parlisis. Esta es la condicin de nuestro tiempo. Para salir de ella, es preciso combinar la pluralidad de caminos con la coherencia de un horizonte que ordene las circunstancias y les otorgue sentido. Para pensar tal combinacin y, ms an, para pensar siquiera que ella es necesaria, son necesarias otras maneras de pensar, sentir y conocer. O sea, es necesaria la ruptura epistemolgica que llamo epistemologas del sur.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/39597-se-necesitan-horizontes



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