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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2017

Brasil: la inestabilidad del neoliberalismo

Lido Iacomini
Rebelin


No por anunciado menos sorpresivo, amanecimos con Temer al borde del abismo. Antes que nada advertir que la judicializacin de la poltica es un sntoma de la pauperizacin de las democracias, cuando no de su descomposicin. Su actividad en las crisis apunta a la defensa del sistema y de sus clases dominantes. ltimo bastin conservador de la institucionalidad demoliberal, los Poderes Judiciales raramente son elegidos por voluntad popular y aparecen cuando es necesario reemplazar parlamentos o ejecutivos ms permeables a la participacin ciudadana. Los ejemplos latinoamericanos sobre el papel de los Poderes judiciales de la ltima dcada sobreabundan en arbitrariedades y golpismo.

No obstante el caso del escndalo Temer merece especiales, y singulares consideraciones. La gran mayora de los protagonistas de esta mezcla de sainete y tragedia claramente son o han sido golpistas y son o han sido corruptos. Con seguridad lo son los parlamentarios y funcionarios del ejecutivo, casi con certeza jueces y magistrados. El, hasta hoy, presidente Temer es golpista y corrupto, compartiendo con el resto la nave de la decadencia y el cinismo a toda prueba. Entonces no ser ni por corrupto ni por golpista que hoy le soltaron la mano y lo estn colocando al borde de la destitucin.

Es cierto que cuando Dilma gan las elecciones y destroz las aspiraciones de Acio Neves de reemplazarla, la desesperacin, que nunca es buena consejera, obnubil a los cipayos del neoliberalismo y apuraron la burda comedia de un impeachment amaado y fuertemente adobado en dlares. No les import que un pattico personaje de cuarta, incluso como traficante de influencias y personero de poderosos, llegara al ms alto cargo del Brasil. Por el contrario la falta de escrpulos era una condicin necesaria. Y adems era lo que tenan a mano. Temer lleg a Presidente.

Pero esto supona una debilidad de nacimiento: el nuevo presidente naca a ojos vistas ilegtimo y e impresentable. El resto que vendra lo aportaron las medidas sociales, polticas y econmicas dictadas por los gerentes de la globalizacin y que a toda velocidad sumiran al pas en la recesin y un aumento de la pobreza de las que Brasil no logra emerger, al tiempo que se liquidaran las tradiciones de polticas, y geopolticas con ciertas dosis de independencia y autonoma que ni la larga dictadura militar se atrevi a descartar. Incluso el resurgimiento de la protesta militar ante la perspectiva de cesiones de soberana en el Amazonas es una prueba de cun lejos fue el golpista Temer en su sujecin a los mandatos externos. La reprimarizacin de la economa y la subordinacin al capital financiero externo, que condicion al formidable industrialismo que Brasil haba logrado desarrollar, son factores de una regresin profunda. Pero lo fundamental es que el fracaso econmico se hizo visible en muy corto plazo ya que el neoliberalismo no tiene un proyecto econmico alternativo y es altamente vulnerable frente a los efectos de una crisis internacional que se mantiene.

Podramos recurrir a un chivo emisario muy en boga para echarle la culpa de todo: Donald Trump. Es que hay algo de cierto en ello si tenemos en cuenta que Michel Temer, al igual que su principal apoyo regional, Maurizio Macri, haban apostado todas sus fichas en la an reciente eleccin norteamericana a Hillary Clinton, entusiasmados por las promesas de Obama por promover los acuerdos Transatlntico y Transpacfico y convertirse en socios del megaproyecto de la globalizacin del gran capital financiero. En esta apuesta lo acompaaba, y lo condicionaba, la FIESP, la gran central paulista del capitalismo brasileo, motor del golpe contra Dilma. Pero gan Trump y en uno de los escasos cumplimientos de sus aventuradas propuestas preelectorales, hundi los tratados y vaci de proyecto para una improbable salida de la crisis a sus socios sureos. Y hasta ahora el neoliberalismo no reconstruy ningn proyecto alternativo como no sea la madre de todas las bombas.

As este gobierno, fracasado en lo econmico e ilegitimo en su origen, enfrent hace pocos das un formidable paro de los trabajadores -la primera huelga general en 20 aos- casi en simultneo con masivas demostraciones a favor de la candidatura de Lula, que asoma como imparable para las elecciones presidenciales. Es evidente la debilidad insuperable de Temer y la necesidad del neoliberalismo de buscar otro camino ya que Temer est acabado y hay que frenar al PT. Esto es lo que ve, mira y siente la clase dominante brasilea. Pero el fondo de la cuestin y que nos atae tambin a nosotros es que se ha puesto en evidencia que el neoliberalismo no tiene alternativa sustentable, es una fuente de inestabilidad y llegado el momento afecta a la institucionalidad democrtica misma. Porque cul es la salida para Brasil ahora? Temer puede renunciar o afrontar el juicio poltico. El Parlamento o el Poder Judicial pueden arrinconarlo e incluso destituirlo. Pero la salida, por otra parte inevitable de Temer, simplemente abre otra etapa de la crisis de gobernabilidad.

La renuncia abrira paso a la lnea sucesoria, enteramente sucia y en proceso por corrupcin. Una maniobra de renuncias sucesivas y la invencin parlamentaria de un sucesor suena como una provocacin ante una poblacin que ya empez a ganar las calles para terminar con Temer y exigir elecciones libres y directas ya. Lula presidente dice la calle. La historia suele tener su peso y sus enseanzas. Collor de Melo debi irse as ante la marea popular y Lula surgi en su verdadera magnitud de en esa situacin. El poder econmico tambin lo recuerda.

Nosotros debemos recordar que la historia reciente haba colocado a Brasil en la cumbre de la oleada alternativa de los pases que aspiraban autonoma y dignidad: los Brics. Y como los cambios que trajo el golpe no mejoraron la oferta de futuro esa perspectiva est an est all. Ac en estos pagos acabamos de ver que la denostada China elegida por el kirchnerismo como socia estratgica haba sido despreciada por el macrismo, encandilado por las promesas de cuantiosas inversiones que nunca vinieron. Hoy Macri arruga de sus dichos y viaja a China a probar una alternativa. Temer no llegar a tanto. El movimiento poltico y popular brasileo no le dar tiempo. Pero la crisis est apenas en sus comienzos y puede ser tambin gestora de oportunidades, sobre todo cuando algo como el neoliberalismo y su versin de la globalizacin han fracasado.

Es mucho lo que se est jugando en Brasil. Dicen que por el camino donde vaya nuestro gigantesco vecino ir el resto de Latinoamrica. No por nada ha sido su principal locomotora econmica durante algo ms de una dcada. Los cambios que asoman en Brasil casi inexorables, con crisis previa corta o ms o menos larga replantean la pregunta del milln: se termina la oleada restauradora y se reinicia el ciclo progresista y latinoamericanista en la regin?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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