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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2017

Venezuela sumida en la guerra civil

Atilio A. Boron
Rebelin


Siguiendo el guin pautado por los expertos y estrategos de la CIA especializados en desestabilizar y demoler gobiernos, en Venezuela la contrarrevolucin produjo un salto de calidad: del calentamiento de la calle, fase inicial del proceso, se pas a una guerra civil no declarada como tal pero desatada con inusual ferocidad. Ya no se trata de guarimbas, de ocasionales refriegas o de violentos disturbios callejeros. Los ataques a escuelas, hospitales infantiles y maternidades; la destruccin de flotas enteras de autobuses; los saqueos y los ataques a las fuerzas de seguridad, inermes con sus caones de agua y gases lacrimgenos ante la ferocidad de los mercenarios de la sedicin y el linchamiento de un joven al grito de chavista y ladrn son sntomas inequvocos que proclaman a los gritos que en Venezuela el conflicto ha escalado hasta convertirse en una guerra civil que ya afecta a varias ciudades y regiones del pas. Si algo faltaba para caer en cuenta de la indita gravedad de la situacin y de la determinacin de las fuerzas sediciosas de consumar sus designios hasta sus ltimas consecuencias el emblemtico incendio de la casa natal del Comandante Hugo Chvez Fras pone doloroso fin a cualquier especulacin al respecto.

Sera ingenuo y suicida pensar que la dinmica de este enfrentamiento, concebido para generar una devastadora crisis humanitaria, puede ser otra cosa que el prlogo para una intervencin humanitaria del Comando Sur de Estados Unidos. Esta amenaza exige de parte del gobierno bolivariano una respuesta rpida y contundente, porque a medida que pase el tiempo las cosas irn empeorando. El patritico y democrtico llamado del presidente Nicols Maduro a una Constituyente slo sirvi para atizar la violencia y el salvajismo de la contrarrevolucin. La razn es bien clara: esta no quiere una solucin poltica de la crisis que ella misma ha creado. Lo que pretende es profundizar la disolucin del orden social, acabar con el gobierno chavista y aniquilar a toda su dirigencia, propinando un brutal escarmiento para que en los prximos cien aos el pueblo venezolano no vuelva a tener la osada de querer ser dueo de su destino. Los intentos de acordar con un sector dialoguista de la oposicin fracasaron por completo. No por falta de voluntad del gobierno sino porque, y esa es la ominosa realidad, la hegemona de la contrarrevolucin ha pasado, en la coyuntura actual, a manos de su fraccin terrorista y esta es comandada desde Estados Unidos.

En Venezuela se est aplicando, con metdica frialdad y bajo el permanente monitoreo de Washington, el modelo libio de cambio de rgimen, y sera fatal no tomar conciencia de sus intenciones y sus consecuencias. El gobierno bolivariano ha ofrecido en innumerables ocasiones el ramo del olivo para pacificar al pas. No slo su oferta fue desechada sino que la derecha golpista escal sus actividades terroristas. Ante ello, la nica actitud sensata y racional que le resta al gobierno del presidente Nicols Maduro es proceder a la enrgica defensa del orden institucional vigente y movilizar sin dilaciones al conjunto de sus fuerzas armadas para aplastar la contrarrevolucin y restaurar la normalidad de la vida social. Venezuela es objeto no slo de una guerra econmica, una brutal ofensiva diplomtica y meditica sino que, ahora, de una guerra no convencional que ha cobrado ms de medio centenar de muertos y producido ingentes daos materiales. Plan contra plan, deca Mart. Y si una fuerza social declara una guerra contra el gobierno se requiere de ste una respuesta militar. El tiempo de las palabras ya se agot y sus resultados estn a la vista.

Y esto es as porque lo que est en juego no slo es la Revolucin Bolivariana; es la misma integridad nacional de Venezuela la que est amenazada por una dirigencia antipatritica y colonial que se arrastra en el estircol de la historia para implorar al jefe del Comando Sur y a los mandamases de Washington que acudan en auxilio de la contrarrevolucin. Si esta llegara a triunfar, ahogando en sangre al legado del Comandante Chvez, Venezuela desaparecera como estado-nacin independiente y se convertira, de facto, en el estado nmero 51 de Estados Unidos, apoderndose mediante esta conspiracin de la mayor riqueza petrolera del planeta. Sera ocioso detenernos a elaborar el tremendo retroceso que tal eventualidad tendra sobre toda Nuestra Amrica. Queda muy poco tiempo, das apenas, para erradicar esta mortal amenaza. La absoluta y criminal intransigencia de la oposicin terrorista cierra cualquier otro camino que no sea el de su completa y definitiva derrota militar. Desgraciadamente ahora le toca hablar a las armas, antes de que, como dijera en su tiempo Simn Bolvar, el chavismo tenga que reconocer que tambin l ha arado en el mar y que toda su esperanzadora y valiente empresa de emancipacin nacional y social haya saltado por el aire y desaparecido sin dejar rastros. No hay que escatimar esfuerzo alguno para evitar tan desastroso desenlace.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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