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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2017

La Venezuela de hoy y de maana

Franois Houtart
La Jornada


El artculo de Gilberto Lpez y Rivas en La Jornada del 19 de mayo es una contribucin valiosa para comprender la situacin actual en el pas. Tras visitar Caracas, quiero aadir algunas reflexiones. La idea de una revisin constitucional sobre bases ms populares es, en principio, buena pero significa un proceso a mediano y largo plazos, cuando los problemas existenciales son a corto plazo. Antes del fin del proceso, la gente puede cansarse frente a las dificultades cotidianas. stas provienen seguramente del boicot y de la especulacin por el capital local y del imperialismo, pero tambin de procesos ordinarios en periodos de escasez: mercado negro, acaparamiento de productos, cambios de produccin en funcin de la ley del mercado, usura de los intermedios, pero aun de la corrupcin de agentes del Estado.

Sin embargo, hay un peligro de fetichizacin de la ley que tiende a identificar el texto jurdico con la realidad. Es un defecto muy latino en todo el mundo, desde la declaracin universal de los derechos humanos de la Revolucin Francesa. Carlos Marx lo seal ya en un escrito sobre la cuestin juda . Tambin, definir la base de designacin de los electores no ser fcil y tomar tiempo. Finalmente, hay un peligro de no participacin de la oposicin que dejara el proceso en manos de los ya convencidos, sin hablar de un posible rechazo por una mayora de la poblacin.

Por eso muchas otras medidas parecen necesarias: renegociar la deuda externa que extrae miles de millones de dlares del pas, cuando existe escasez, sabiendo evidentemente que hay peligro de hacer subir el riesgo pas, ya el ms alto del mundo; revisar la deuda interna que termina por ser un financiamiento de la oposicin; repensar el arco minero del Orinoco, que quiere arreglar el problema de las minas ilegales, pero que tambin es un regreso al pasado neoliberal, con concesiones a multinacionales y pagos de compensaciones por expulsiones del tiempo de Chvez; actuar sobre la distribucin todava en manos del capital local (una decena de grandes empresas que manipulan la escasez) ya que la produccin y las importaciones han relativamente mejorado; frenar la especulacin financiera que, junto con la hiperinflacin, permite a grupos constituir fortunas enormes al costo del bien pblico y aumenta la fuga de capitales (unos 300 mil millones de dlares); luchar contra la corrupcin interna (incluyendo al ejrcito) que obstaculiza la distribucin de bienes que el gobierno importa, etctera.

Un grupo contrario a la oposicin, pero crtico de ciertas polticas gubernamentales se desarrolla, con propuestas concretas, pero con el peligro de ser identificado, en un clima de confrontaciones extremas, como peligroso o por lo menos utpico y no como proponiendo alternativas dignas de ser consideradas.

Evidentemente, la cada del gobierno de Maduro significara la subida de un Macri o un Temer, es decir, de un rgimen antipopular y por eso se debe defender su legitimidad hasta el fin de su mandato. Por otra parte, el uso de la violencia por la oposicin ha tomado dimensiones inditas, con la destruccin de edificios pblicos (un hospital, entre otros), la quema de un joven y el uso de excrementos humanos, frente a fuerzas del orden que tienen prohibido usar armas letales. Por su naturaleza, los medios de comunicacin magnifican las expresiones de la derecha, dando la impresin de caos generalizado, pero la vida cotidiana contina. Los servicios pblicos funcionan. De verdad, la escasez en un sector como la salud puede ser dramtica y a medio plazo, la falta de repuestos puede afectar la disponibilidad de vehculos. El 21 de mayo, la oposicin llam a un paro nacional: Caracas no se paraliz y la vida sigui su curso.

Sin embargo, para defender su legitimidad, el gobierno tiene que evitar errores que la ponen en duda y que alimentan las campaas denigratorias de la mayora de los medios locales y externos. Se podra esperar que Nicols Maduro adopte ms un discurso de jefe de Estado que de militante de base, recordando que habla a la nacin, al continente latinoamericano, al resto del mundo y no slo a sus partidarios.

Se trata, primero, de una confrontacin de clases. Las manifestaciones de la oposicin lo indican: los barrios donde se organizan y el pblico que participa. Una parte de la clase media urbana, muy afectada en su poder de consumo por la cada de la renta petrolera, juega un papel de apoyo a las clases altas que quieren recuperar el poder poltico. stas se juntan a grupos utilizando la violencia (la mayora de las vctimas son chavistas). Pero existe tambin descontento fuerte en las clases subalternas a la base del proceso bolivariano, por el deterioro de las misiones por falta de financiamiento y por corrupcin.

Si la mortalidad infantil aumenta es resultado de la lgica del capitalismo de monopolio mundial, que manipula los precios de las commodities, el boicot interno de los que an tienen hegemona econmica sobre la distribucin y la corrupcin interna; no es seguro que la mejor respuesta fue despedir a la ministra de Salud que revel las cifras.

La gran dificultad est en manejar el largo plazo con el corto. lvaro Garca Linera ha escrito que una revolucin que no asegura la base material de la vida del pueblo, no tiene mucho futuro y los adversarios lo saben muy bien.

El episcopado ha elegido su lado (la oposicin) y produce textos de gran pobreza intelectual, cuando el Papa no dud en criticar a la oposicin por su falta de deseo de dilogo. En Venezuela, como en los pases posneoliberales de Amrica Latina, se trata de refundar el proyecto de izquierda y no slo adaptarlo. Es la nica manera de ser fiel a la meta original de emancipacin popular y de reorganizacin de la sociedad que suscit esperanzas y admiracin en el mundo entero y que, en Venezuela, tiene an bases en las iniciativas comunales. Es tambin el camino para salir de la renta petrolera o minera, fruto de producciones altamente destructivas del ambiente y contra un proyecto poscapitalista.

La adopcin de una visin holstica de la realidad para definir un nuevo paradigma de existencia colectiva de la humanidad en el planeta, que sea de vida y no de muerte, como el capitalismo, es una base necesaria. Eso implica otra relacin con la naturaleza; no sobre la explotacin, sino sobre el respeto y la posibilidad de regeneracin; no apoyada sobre el extractivismo, forma capitalista de la extraccin y no construida sobre la renta de productos altamente destructivos del ambiente y finalmente alterando el clima global.

Esta visin implica privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio, con todas sus consecuencias sobre la propiedad de los medios de produccin. Exige una generalizacin de los procesos democrticos, para construir el nuevo sujeto histrico, que no es slo el proletariado industrial, como en el siglo XIX, y pide la interculturalidad y el fin del predomino de una cultura llamada occidental, fruto del desarrollo capitalista, predominante instrumental, segmentando lo real, individualista y excluyendo otras lecturas y otros saberes.

Es lo que podemos llamar bien comn de la humanidad o ecosocialismo o de cualquier otro nombre que permite sintetizar el contenido. La conquista de esta meta exige transiciones que tomarn tiempo y que precisamente gobiernos de cambio tienen que definir, cada uno en sus fronteras.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/05/24/opinion/023a2pol?partner=rss

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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