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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2017

Legado y riesgo regresivo para la transicin democrtica en Bolivia

Arturo D. Villanueva Imaa
Rebelin


Un contexto de perplejidad mundial y retroceso al neoliberalismo en Amrica Latina por lo sucedido con las recientes elecciones que han colocado en el gobierno a personajes como Trump y Macrn en EE.UU. y Francia, o Macri en Argentina y Temer en Brasil, marca el escenario de transicin democrtica que en Bolivia que se producir el 2019.

Con los signos de esa misma incertidumbre y retroceso que se percibe a nivel mundial y latinoamericano, en Bolivia los pronsticos tambin son poco optimistas, muy a pesar de la esperanza y las expectativas que el proceso nacional haba despertado hasta el ao 2009.

Tomando en consideracin ese contexto, el presente ensayo se encargar de explorar algunos escenarios de cara a la transicin democrtica que se perfila para el ao 2019, cuando se producirn las nuevas elecciones nacionales.

El legado del gobierno para la transicin

Como queriendo ratificar aquella sentencia por la cual no se conoce que exista algn proyecto de izquierda y progresista que no haya terminado traicionando sus postulados, o dando paso a regmenes conservadores y reaccionarios que restauraron viejas estructuras de poder y sometimiento, el gobierno del MAS tambin se dispone a cumplir semejante legado [i] /.

La afirmacin se sostiene en los siguientes argumentos. Habiendo tenido la oportunidad como el mandato expreso (que adems fue constitucionalmente estatuido como resultado de la Asamblea Constituyente), el oficialismo prefiri adoptar el camino pragmtico y oportunista de las componendas y la alianza esprea con sus antiguos detractores y declarados opositores. Bajo este tipo de respaldo poltico, se dio a la tarea de imponer nada menos que un modelo econmico extractivista que se encuentra en la antpoda del Vivir Bien, de la relacin armoniosa con la naturaleza y de la construccin de un nuevo paradigma alternativo al capitalismo. Abandon los principios basados en la reciprocidad, la complementariedad, el intercambio y la solidaridad; para reproducir y hacer prevalecer los valores capitalistas discursivamente repudiados, como el individualismo, la competencia y el extremo afn de explotacin del hombre y la naturaleza (que ya nos estn provocando enormes daos y efectos de contaminacin, sequa, prdida de biodiversidad, vulneracin de derechos, etc., que paralelamente contribuyen al cambio climtico y el riesgo de colapso mundial).

Adicionalmente, el legado del gobierno del MAS a Bolivia, no se limita al abandono y traicin de las tareas populares y los postulados constitucionalmente establecidos. Ni siquiera a la imposicin de una agenda antinacional, entreguista y anticonstitucional que se ha operativizado por medio de un modelo econmico salvajemente extractivista y desarrollista. En realidad, lo que ha sucedido es que en mrito a la defeccin y capitulacin frente a los intereses capitalistas (nacionales y transnacionales), que ha sido seguida por la alianza lograda con los sectores conservadores y reaccionarios de las nuevas y antiguas lites dominantes para conservar el poder a toda costa; lo que ha permitido es sentar las bases para desarrollar el capitalismo de Estado extractivista y desarrollista en lo econmico, y un sistema de gobierno caudillista y autoritario en lo poltico. Es decir, un rgimen de gobierno que facilita y tiende la alfombra para la restauracin conservadora y neoliberal que, irnicamente, funge de oposicin poltica. No por nada, tendencialmente, ya es sabido que en la realidad, es la poltica que sigue a la economa y no a la inversa. Es decir, que no existen razones para pensar que al margen de la impostura gubernamental y oficialista (que pretende hacer creer que se trata de un rgimen de izquierda), en el futuro pueda establecerse un gobierno de corte neoliberal y conservador, que teniendo como base el modelo econmico extractivista que impulsa el gobierno del MAS, quiera y est dispuesto a encarar y cumplir tareas econmicas y transformacin que son contradictorias a sus intereses.

Teniendo en mente dicho contexto desfavorable generado desde el Estado y la gestin gubernamental, ahora exploremos algunos escenarios de transicin democrtica que pueden esperarse, vistos ya desde la perspectiva de lo que puede hacer la sociedad civil.

Escenarios de transicin democrtica

a) El Escenario previsible = restauracin neoliberal y transicin regresiva

Como emulando lo sucedido en pases como Brasil y Argentina, pero sobre todo dando continuidad al modelo econmico impuesto, este escenario de transicin democrtica aparece como previsible. El principal soporte poltico para que ello suceda, es la actual oposicin de derecha, representada por lderes y partidos polticos tradicionales de la antigua democracia pactada, que a pesar de un fuerte rechazo ciudadano y popular expresamente manifestado, insisten (como lo hace el propio oficialismo), en su intencin de volver al poder y restaurar un rgimen abiertamente neoliberal.

Sobre la base del descontento, el repudio y el rechazo cada vez ms generalizado de la sociedad; pero sobre todo afincados en el respaldo externo y en su propia fortaleza econmica que no son desdeables para influir sobre la opinin pblica nacional; estos sectores reaccionarios buscan conseguir el respaldo social y electoral del que carecen (porque de otra forma ya se habran lanzado a alguna aventura desestabilizadora), para conseguir apoderarse del gobierno.

Su pertinaz empeo no est exento de sinsabores amargos, porque a su turno se ha hecho muy evidente el rechazo popular y nacional a su intento de volver al poder. Se da por entendido que el neoliberalismo ya fue expulsado del pas, y tampoco se quiere reeditar las antiguas y repugnantes prcticas de los pactos y las componendas entre minoras para gobernar.

A pesar de su evidente incapacidad para constituirse y generar una verdadera oposicin con liderazgo, propuesta y capacidad de convocatoria, su fortaleza radica en la ausencia de una alternativa poltica diferente y una verdadera oposicin de izquierda a los intereses econmicos y el modelo imperante. El respaldo expectaticio de esta oposicin ficticia, radica en aquellos sectores que comparten intereses econmicos y polticos de carcter neoliberal y reaccionario, a los que se suman algunos que definitivamente no quieren saber nada del gobierno del MAS.

Su desafo consiste en aprovechar el descontento y el rechazo cada vez ms generalizado de la sociedad, para convencerla de votar en su favor, en una especie de rplica de lo sucedido en pases limtrofes.

Para el pas, un desenlace democrtico como este no solo significara haber perdido casi dos dcadas de un esfuerzo y un proceso tan caro como profundamente promisorio, sino que volveramos a ser obligados a repetir la tarea.

b) El escenario indeseable = mejorar para retroceder

Tal ha sido la impostura gubernamental y la traicin al proceso de cambio y transformacin que se perfilaba con la aprobacin de la nueva Constitucin Poltica del Estado en la Asamblea Constituyente, que aquel horizonte de realizacin nacional ha quedado reducido y minimizado al extremo.

Esta misma circunstancia contribuye a que algunos intelectuales y colectivos ciudadanos (en unos casos ingenuamente convencidos y en otros convenientemente camuflados), hayan decidido plantear y limitarse como objetivo de la transicin democrtica, la recuperacin de las libertades, el Estado de derecho, la institucionalidad, el equilibrio e independencia de poderes, etc., que siendo absolutamente loables y necesarios, olvidan (deliberada o involuntariamente), que el pas y su praxis democrtica (histrica y cotidiana), han superado con creces esos estrechos lmites del liberalismo republicano y la democracia representativa.

A nuestro modesto entender, dos son las causas que explican este fenmeno. Por una parte, todos hemos podido comprobar a lo largo de estos aos de gobierno, que cuanto mayor es la tozudez por conservar el poder a toda costa, mayor es el autoritarismo y el impulso desptico del gobierno, as como mayor es la prdida de derechos y valores democrticos que se conculcan y violan cotidianamente.

A ello se suman las prcticas prebendales, clientelares y de cooptacin que han sido utilizadas para promover el copamiento institucional y organizativo de la mayora de las entidades del Estado y las organizaciones sociales. Esta lgica de usurpacin, secuestro y copamiento, ha derivado en la prdida de independencia, la desinstitucionalizacin y la corporativacin de movimientos y sectores, que cada vez ms se ven forzados a cumplir rdenes e instrucciones, sino quieren perder los beneficios y ventajas que otorga el poder. Es decir, se va perdiendo la posibilidad de ejercer mnimamente derechos, libertades y capacidad de decisin mnimas, que no solo coartan e impiden emprender y poner en marcha aquellos objetivos y avances que se haban establecido al inicio del proceso; sino que se encuentran envilecidos y distorsionados por el rgimen de gobierno actual.

Por eso, en este escenario donde la conculcacin de derechos, la prdida de libertades bsicas, el amedrentamiento cotidiano; son expresiones de la concentracin de poder y donde la independencia de los mismos no existe, lo mismo que la falta de institucionalidad; lo que sucede es que recuperarlas en sus ms elementales expresiones, viene a resultar una enorme conquista.

Desde esa perspectiva, se entiende perfectamente que lo que se ha perdido en dicho escenario, NO es el tipo de democracia, los derechos, la institucionalidad, o la independencia de poderes que han sido violados, cercenados o envilecidos por el gobierno del MAS; sino aquel tipo de sociedad, de democracia, de institucionalidad y de Estado de derecho que se haban establecido en la Constitucin.

Por eso es posible sostener que este olvido (traducido en un achicamiento de perspectivas y objetivos), resulta muy conveniente para quienes les basta con recuperar lo perdido con la gestin de gobierno de Evo Morales. Lo que a los ojos de la gente aparece como un avance (en vista de la sistemtica violacin y conculcacin de derechos y la falta de respeto al Estado de derecho que se busca recuperar), en realidad es una rmora y retroceso respecto del tipo de democracia, el Estado y la sociedad que se haban perfilado constitucionalmente.

La moderacin y aquel centrismo que reclaman equilibrios y acuerdos por el inters nacional (sin extremismos ni intransigencia), siempre ha constituido el argumento para impedir avances y dar un curso progresista a la historia, pero lo que es peor, ha contribuido a entrabar y poner en reversa procesos transformadores, para instalar y repetir tareas que ya fueron superadas histrica y socialmente. El llamado a la moderacin y el centrismo, es el retorno a un ideal democrtico que ya ni siquiera en Europa ni los EE.UU. es til, tal como lo muestran sus propios procesos electorales.

Por otra parte, desde la perspectiva de quienes aoran una democracia representativa donde se produzca un real control, respeto y equilibrio de fuerzas; tambin parece legtimo sostener que Bolivia necesita realmente una etapa moderada por la buenas virtudes democrticas y el Estado de derecho. Una democracia cuyo referente idealizado corresponde al liberalismo republicano que es posible identificar en pases como Uruguay o Chile (en nuestro continente), pero que pertenece a una fase capitalista industrial incipiente que ha quedado ya muy atrs en la historia.

Para sostener dicha idea, se arguye que Bolivia nunca ha cumplido ni realizado las tareas democrtico burguesas (incluyendo un desarrollo industrial, diversificado, que no pas de su fase incipiente, as como la conformacin de una verdadera burguesa nacional). Que mientras ello no suceda, siempre ser un Estado inconcluso, frustrado o fallido, sin posibilidades de constituirse como Estado Nacional en su completa acepcin.

Sin embargo, lo que no parecen caer en cuenta, es que Bolivia lleg tarde para la realizacin de dichas tareas, y a su burguesa no le qued otro camino que someterse y conformarse con ser una especie de correa de transmisin de los intereses capitalistas transnacionales. Para el pueblo y los sectores populares en cambio, esta situacin se convirti en una oportunidad para plantearse tareas ms all del lmite liberal, capitalista y democrtico burgus, tal como se puede comprobar en los diversos episodios de rebelin y revuelta que se produjeron en nuestra historia, pero sobre todo cuando finalmente confluyeron en el establecimiento de la Asamblea Constituyente y la posterior construccin de la nueva Constitucin Poltica del Estado.

En vista de ello, no parece razonable, ni histricamente congruente, adoptar una solucin que se limite a cumplir aquel viejo sueo centrista que aspira superar la divisin izquierda-derecha, pero que al final implicara reproducir y retroceder al viejo sistema capitalista, neoliberal y democrtico representativo.

Por lo dems, el liberalismo republicano y la democracia representativa (cuyo peor ejemplo constituye la democracia pactada), no es una tradicin nacional dominante y tampoco constituye una consigna con arrastre y capacidad de convocatoria, tal como se puede establecer en el rechazo que ha generado la juntucha de antiguos y tradicionales lderes y expresidentes que se manifestaron en defensa de la democracia y la justicia. Todo lo contrario, y que adems tambin se desmiente por las frecuentes y masivas expresiones de democracia comunitaria, deliberativa y directa, que ha alcanzado niveles de gestin pblica y poltica, que a tiempo de abordar y resolver problemas y demandas olvidadas o relegadas por el Estado, perfilan un tipo de ejercicio democrtico, donde la soberana y la capacidad de decisin (el verdadero poder), radican cada vez ms en el pueblo.

Para mayor abundamiento y rescatando lo que sucede en otros lugares, tambin ha quedado claro que los gobiernos moderados no convencen a nadie, ni en Latinoamrica y menos en Europa y EE.UU., donde se precian de haber establecido institucionalidad, una democracia estable y duradera, y un estado de derecho con contrapesos e independencia de poderes. Las elecciones recientes lo demuestran.

Un programa moderado por otra parte, solo significar declinar y abandonar las banderas de lucha del pueblo en manos del MAS, para que se convierta en un arma de oposicin virulenta, demaggica y radical, que har temblar al nuevo gobierno, demandando el cumplimiento de las tareas traicionadas que nunca quisieron encarar.

Y para concluir este acpite, habr que sealar que el rechazo a Evo es proporcional al que provoca la derecha y sus aliados. Por tanto, el rechazo a Evo no equivale a considerarlo como un respaldo natural a una candidatura moderada o centrista.

c) Escenario extremo = crisis democrtica al estilo venezolano

Otra de las herencias del masismo, es la inocultable incapacidad y manifiesto desdn que ha impedido generar o construir liderazgos de recambio que permitan romper el caudillismo y la dependencia secante de la figura de Evo.

Ello, sumado a la inexistencia de capacidad autocrtica que adems fue expresamente anulada dentro del oficialismo; solo ha contribuido a reforzar un caudillismo individualista, absoluto y secante que no solo concentra todo el poder de decisin en el jefe, sino que impide toda posibilidad de discrepar y, mucho menos, criticar.

A ello se suma la indeclinable como terca decisin de insistir en la repostulacin inconstitucional, cuya carga de intransigencia puede llevarnos a una situacin explosiva, muy parecida a lo que ocurre en Venezuela. All, donde tambin no hay (o no ha querido) plantearse una candidatura alterna a Maduro desde el propio oficialismo, en un contexto donde se hace imperioso como legalmente imprescindible llamar a elecciones nacionales, sucede que a la gente no le queda otra alternativa que salir a las calles. Mxime cuando adicionalmente el manejo gubernamental es completamente errtico, las condiciones de vida y la economa son muy crticas, y donde no existe una alternativa plausible (acorde al proceso nacional emprendido).

Ello permite colegir que la caprichosa intencin oficialista de conservar el poder cueste lo que cueste, pero sobre todo la imposicin de una tendencia autoritaria, desptica y violenta dentro del MAS, pueden provocar e inducir una crisis democrtica de proporciones. No hay que olvidar, por ejemplo, que el propio vicepresidente Garca Linera seal recientemente que los movimientos sociales afines podran salir a las calles para defender el proceso, o que un dirigente nacional haya planteado que as como se haba construido la democracia con sangre obrera y campesina, as tambin se defendera el proceso.

En el caso de Bolivia, el rechazo a la repostulacin inconstitucional y una nueva reeleccin de los actuales mandatarios, no solo ha sido expresada mayoritariamente en las urnas (cuando se realiz un referndum nacional expresamente convocado por el gobierno), sino tambin un ao despus, cuando en las diferentes capitales y ciudades del pas, la gente volvi a salir masivamente a las calles para ratificar su rotundo rechazo a ese terco capricho.

En razn de lo sealado y aunque en escenarios convulsivos y de desorientacin generalizada no es extrao que surjan personajes y candidaturas estrambticas como Trump, o inclusive Macrn, que aparecen (precisamente por el aparente vaco de liderazgos y alternativas), como eventuales salvadores que al reflejar y resaltar las ms importantes aspiraciones de la gente, terminan consiguiendo el respaldo electoral que necesitan para ser gobierno; tampoco hay que descartar un escenario de transicin democrtica convulsiva, como la que sucede en Venezuela.

Lo que queda por hacer

Por lo analizado anteriormente, queda claro que escenarios democrticos regresivos al neoliberalismo, escenarios extremos al estilo venezolano, o de carcter centrista y moderado que quieren recuperar la democracia y devolvernos a un Estado liberal meramente representativo, resultan indeseables y/o insuficientes; tambin y al mismo tiempo, tampoco la transicin democrtica debera reducirse nicamente al cambio de rgimen.

Si efectivamente se busca superar las actuales limitaciones y la flagrante traicin que ha sufrido el proceso de cambio y transformacin, se hace indispensable contemplar e incluir los aspectos econmicos, polticos, sociales y ambientales.

Es decir, que para evitar que la fuerza y los impulsos de transformacin que iniciaron el proceso de cambio, terminen sometidos y controlados por la imposicin de la ley y el establecimiento de un Estado de derecho regresivo y restaurador, en Bolivia est abierta la necesidad de construir una alternativa poltica de izquierda que responda al mandato popular y constitucional establecidos.

Una agenda mnima de transicin democrtica debera contemplar entonces:

La profundizacin de la democracia para lograr la consolidacin y fortalecimiento de prcticas comunitarias, deliberativas, de bsqueda de consensos y gestin pblica y poltica en todos los niveles organizativos de la sociedad (que de hecho ya se ejercen cotidianamente), permitiendo ejercer soberana participativa y directa al pueblo. De ese modo se superarn las prcticas meramente electorales y delegativas de la democracia representativa, donde prevalecen mayoras sobre minoras y se sigue favoreciendo intereses de poder elitista y sectario.

Desmontar y cambiar el modelo econmico extractivista y desarrollista que, habindose impuesto de manera inconstitucional y antipopular, ha provocado una relacin depredatoria, antinacional y entreguista de los recursos naturales del pas. La alternativa consiste en construir un programa econmico y productivo que adopte como prioridad una relacin armoniosa con la naturaleza y el potenciamiento de las relaciones ecolgicas, comunitarias y asociativas. Limitarse a un desarrollo sostenible que prevea mecanismos de proteccin de la naturaleza, solo equivaldra a desarrollar una lgica reparadora y econmicamente transable de los daos ya provocados, que nicamente encubriran la persistencia de prcticas y el mismo modelo de explotacin de los recursos naturales.

Desechar todos los megaproyectos depredatorios, potencialmente destructivos y contaminantes (como es el caso de la central nuclear, la carretera del TIPNIS, la transocenica, las mega represas del Bala, Chepete y Rositas, la deforestacin y quema de bosques y biodiversidad, el monocultivo extensivo con agroqumicos y la introduccin de transgnicos, etc.).

Abandonar el uso de energa basada en recursos naturales no renovables que generan dependencia econmica y sometimiento a intereses transnacionales, y establecer paulatinamente un modelo de energa lmpida y amable con la naturaleza, de modo que se construyan las bases del Vivir Bien y un nuevo paradigma alternativo al capitalismo.

Siendo que la causa del cambio climtico y todos los efectos y catstrofes que sufrimos globalmente, as como el riesgo en que se ha puesto la vida (tal como se la conoce y que no se reduce nicamente a la que tenemos como seres humanos), est originada y vinculada estrechamente al sistema capitalista y los grandes intereses corporativos transnacionales; es imprescindible encarar una lucha frontal contra el sistema. Adems es la nica va para perfilar la construccin de un paradigma alternativo y civilizatorio al capitalismo, que Bolivia ya insinu a nivel global cuando se plantearon las ideas de establecer una relacin armoniosa con la naturaleza, reconocer los derechos de la Madre Tierra, vivir bajo los principios de la reciprocidad, complementariedad, solidaridad y comunitarismo, etc., como la manera ms adecuada para alcanzar aquel ideal de vida que el conjunto de civilizaciones del mundo vienen buscando histricamente.

Finalmente, siendo indispensables y complementarios, y no por ser ltimos son menos importantes y estratgicos; tampoco debera dejar de plantearse el antipatriarcalismo y la descolonizacin, como tareas esenciales de un programa de transicin integral y holstico, que efectivamente recupere y plantee un nuevo horizonte de realizacin para el pas.

Parafraseando a Gabriel Garca Mrquez cuando recibi el nobel de literatura, habra que decir que as como Amrica Latina ha demostrado su enorme capacidad creativa, ahora tengamos la misma capacidad para resolver nuestros problemas, con la misma imaginacin y soluciones propias. El s. XXI no merece menos de nosotros. No somos un continente viejo que lo nico que parece atinar es aferrarse a su propia institucionalidad tradicional, porque no se anima a romper el sistema que contribuy a prostituir y envilecer su democracia y su sistema de gobierno, hasta el punto que ahora existe una desorientacin que solo se traduce en perplejidad, cuando se conocen los resultados electorales y el candidato presidencial ganador.

 


Nota

[i] / Para contar con un anlisis ms detallado sobre el gobierno del MAS, Ver: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212615&titular=apariencia-y-suplantaci%F3n-como-estrategia-de-una-d%E9cada-desarrollista-y-extractivista-


Arturo D. Villanueva Imaa, Socilogo, boliviano. Cochabamba, Bolivia; Mayo 19 de 2017.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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