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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2017

Yo no fui a la Expo 92

Manuel Onetti
Rebelin


En el ao 1992 en Espaa ocurri algo as como la santsima trinidad de las democracias modernas en occidente. En Barcelona se celebraron las Olimpiadas, Madrid se convirti en capital cultural europea y en Sevilla se realiz la Exposicin Universal bajo el marco del quinto centenario del descubrimiento de Amrica. Espaa ahora s era un pas europeo y moderno. Y estos tres eventos fueron las perfectas calaveras baadas en oro de toda una generacin que crey dejar atrs el franquismo.

Pero yo no estuve en ninguna de ellas. Sinceramente, la capitalidad cultural de Madrid es algo que acabo de descubrir hace pocos das pensando en todo este jolgorio por el aniversario de la Expo y las Olimpiadas de Barcelona no me causaron ningn efecto a mis siete aos de edad salvo un pequeo fetiche por una figura de Cobi que encontr tirada en la calle y de la que tard aos en desprenderme, pero tampoco estuve en la Expo92 de Sevilla y eso s me import en su momento. No estuve en tal grandioso evento a pesar de vivir a 45 minutos de la Isla de la Cartuja, el lugar elegido donde situar toda la infraestructura desplegada en la ciudad para la ocasin. Y no estuve por una sencilla razn, porque era pobre. Aunque en ese momento no lo supiera.

Cuatro aos antes el dueo de la fbrica de muebles de cocina donde trabajaba mi padre, en la cual se cort dos dedos que los mdicos lograron unirles sin graves consecuencias, cerr la empresa sin previo aviso llevndose todo el capital con l y dejando en la calle a casi cincuenta familias. Tras una batalla sindical de calle y juzgados todos los trabajadores salvo dos de ellos que no estaban sindicados e hicieron la guerra por su cuenta recibieron sus correspondientes indemnizaciones. Antes de ello todos los recuerdos son las bolsas de comida que mi abuela nos traa, a mi padre secando pipas de girasol para venderlas en pequeas bolsas, a mi padre yendo con mi madre a los melonares para cargar el Seat Panda y venderlos de forma ambulante, a las monjas del colegio reclamndome que pagara las cuotas del AMPA en modo HAMPA delante de mis compaeros.

Con el dinero recibido algunos crearon sus propias empresas y hoy en da son an ms explotadores que su antiguo jefe. Supongo que abandonaron el sindicato pronto para no ser mirados con desprecio, aunque me temo que all fue donde aprendieron muchas de las astucias que hoy en da gastan. Mi padre en cambio, no quiso dar el gran salto de explotado a explotador y se conform con autoexplotarse, o lo que hoy en da llaman ser un emprendedor. As que como durante los aos de protestas y juicios finalmente tras mucho buscarse la vida haba conseguido trabajar como albail, con el dinero de la indemnizacin compr un local y lo convirti en un bar al que le puso el nombre de mi madre y cuyas puertas abri en Abril de 1992 justo para la temporada de caracoles y coincidiendo precisamente con la inauguracin de la Expo 92. Pero esa representacin de la mal entendida lucha de clases de la clase trabajadora de las ltimas dcadas, la lucha de clases como la lucha del obrero por ser burguesa, fue como una loza en el espritu y el colon de alguien que no haba nacido para trabajar, pagar, trabajar, empezar a explotar... que no tuvo ni tiempo ni el dinero para en el nico da libre que se conceda a la semana comprar entradas para la familia de cuatro que ramos e ir a la Expo 92 y que acabara cerrando su proyecto de futuro, una especie de sueo andaluz, al cabo de los tres meses para volver a coger el palaustre y el nivel y volver a la obra.

Ahora veinticinco aos despus sigo siendo pobre. Aunque no soy simplemente pobre, sino que soy un trabajador pobre (eso s, con estudios. Aviso para clasistas). Y al igual que no fui a la Expo 92, imagino que no fueron las madres de todos los yonkis ahogados del Guadalquivir ni los cientos de manifestantes venidos de todo el mundo para protestar contra la exposicin universal (donde acabaron tres heridos por parte de disparos de la polica) que representaba otra fase ms en pleno desarrollo del sistema capitalista, adems de una ofensa contra el genocidio espaol en Amrica, que fue como una especie de bendicin liberal de las polticas que el PSOE empez a llevar acabo y que slo eran el principio de esta liturgia capitalista que ah est frente a nosotros, para ser vislumbrada con toda claridad.

Blog del autor: http://manuelonetti.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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