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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2017

El Frum de Debats de la Universitat de Valncia organiza las VII Jornades de Memria Democrtica
Mano de obra esclava en el franquismo, el Canal de los Presos

Enric Llopis
Rebelin


El Canal de los Presos tambin denominado del Bajo Guadalquivir- comenz a construirse en 1940, aunque la idea de ejecutarlo ya rondaba a principios del siglo XIX. Los cerca de 160 kilmetros de estructura de hormign adems de acueductos, caminos y la red de acequias paralela- terminaron de construirse en 1962 y, para ello, las autoridades franquistas recurrieron a la fuerza de trabajo de los presos polticos. En un principio se trataba de transformar a regado 56.000 hectreas de secano en las provincias de Sevilla y Cdiz, aunque la superficie se elev finalmente a 80.000 hectreas. Del proceso da cuenta el libro El canal de los presos (1940-1962). Trabajos forzados: de la represin poltica a la explotacin econmica (Crtica, 2004), de Jos Luis Gutirrez Molina, ngel del Ro, Gonzalo Acosta y Lola Martnez. Pero tambin documentales, como Los presos del canal (2003) y Presos del Silencio (2004); varias obras de teatro, por ejemplo El canal, de Antonio Morillas Rodrguez y referencias en el guin de alguna pelcula: Miel de Naranjas (2012), de Imanol Uribe. Tras el silenciamiento de los aos de la dictadura, incluso una de las comparsas del carnaval de Huelva pas a denominarse Canal de los Presos.

Las VII Jornades de Memria Democrtica, organizadas por el Frum de Debats de la Universitat de Valncia los das 25, 29, 30 y 31 de mayo, han dedicado una sesin a las investigaciones sobre esta gran infraestructura hidrulica, en la que tomaron parte historiadores, juristas, gegrafos, antroplogos, activistas por la memoria y tambin algunos de los obreros. Hay quien aventura que las tierras afectadas se revalorizaron en ms del doble por las obras del canal, aunque las implicaciones crematsticas quedaron sin investigar debido a las presiones de determinadas instituciones pblicas y privadas. Resultaron beneficiados seoritos, marqueses, duques y gente de muchos posibles, asegura el profesor de Antropologa Social en la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, ngel del Ro, quien particip en las pesquisas y la posterior exposicin que recorri miles de kilmetros por pueblos, ciudades, institutos y asociaciones dentro y fuera de Andaluca. Una de las primeras evidencias del trabajo de campo fue que muchos de los mayores recordaban la historia del canal, pero la memoria se haba diluido en slo dos generaciones. Hoy se realizan recorridos guiados y el Canal de los Presos cuenta con el reconocimiento de Lugar de la Memoria por parte de la Junta de Andaluca.

Cul fue el efecto inmediato de esta magna obra de la dictadura? Se benefici a los latifundistas y seoritos andaluces de toda la vida; aquellos que financiaron el golpe del 18 de julio de 1936, se cobraron la deuda despus de la guerra, afirma ngel del Ro, quien adems de investigar sobre el Canal de los Presos es coautor de La recuperacin de la memoria histrica. Una perspectiva transversal desde las Ciencias Sociales (2007) y Andaluces en los campos de Mauthausen (2006). El noticiero espaol (NODO) de la poca se hizo eco de las diferentes visitas de Franco a las obras del canal. Se destacaba la extraordinaria rapidez con la que la Confederacin Hidrogrfica del Jcar (CHJ) desarroll la infraestructura, pero se omita el trabajo de los prisioneros polticos. Se calcula que participaron un total de 8.000-10.000 trabajadores entre las diferentes fases del proyecto. Principalmente a pico y pala, y con una tecnologa muy precaria, sostiene ngel del Ro. Muchos eran militantes de izquierda, gente pobre de las barriadas obreras. Adems, buena parte de los presos a los que entrevist el antroplogo sealaron su decepcin por el devenir de la Transicin espaola.

ngel del Ro apunta uno de los condicionantes estructurales: los 250.000 presos hacinados en las crceles franquistas al terminar la guerra de 1936, prisiones que el franquismo pretenda descargar. Las crceles a principios de los aos 40 eran corredores de la muerte, aade el investigador. Muchos de los presos fueron cumplidamente fichados segn habilidades y oficios, de manera que pudieran cubrir las necesidades de mano de obra de las instituciones pblicas y las compaas privadas. A la explotacin laboral la dictadura asociaba la reeducacin en el nacionalcatolicismo; de hecho, los trabajadores forzados tenan que convertirse en buenos espaoles.

Como apuntaba uno de los primeros documentales oficiales, de 1939, de las masas proletarias hicimos orden y concierto y de los despojos humanos, buenos espaoles. Hasta tal punto que rosarios y crucifijos de las escuelas podan realizarse dentro de las prisiones. Un empresario minero o un seorito que cultivara garbanzos, tambin alquilaba la mano de obra de los presos polticos. Una parte de los beneficios de algunas constructoras del actual IBEX 35 tuvo su origen en la mano de obra esclava, recuerda ngel del Ro. En el caso del Canal del Bajo Guadalquivir, las jornadas eran de sol a sol, durante seis das a la semana; al principio los obreros no slo andaluces- estaban sometidos al control de los soldados, pero a partir de 1945 la custodia pas a manos de la guardia civil, y el trato result mucho ms severo.

A las obras del Canal de los Presos se vincularon campamentos o campos de trabajo como los de La Corchuela, El Arenoso o Los Merinales, donde se alojaban los trabajadores. En el tajo, avanzando en la construccin de la gran infraestructura, se poda distinguir a carpinteros, herreros, obreros de pico y pala, arrieros, chferes de camin, mdicos, ingenieros, tipgrafos Trabajamos como locos en el canal, cada uno en su oficio, y aqu slo han obtenido beneficios los terratenientes, apunta uno de los obreros entrevistados. De las bases de datos de los investigadores se desprende que muchos de los trabajadores presos cumplan condenas de 30 aos, por delitos de rebelin. Otros fueron condenados a 10 y 12 aos de prisin, y el trabajo en las grandes obras pblicas era una forma de redimir las penas. Los testimonios recabados apuntan que la jornada laboral poda extenderse desde las cinco de la madrugada hasta altas horas de la noche. Y que el da ms esperado era el domingo, ya que entonces se permita la comunicacin con los familiares: con una valla de por medio y aglomeraciones a ambos lados.

El 24 de septiembre, da de la Merced y festividad de los presos, se permita la visita de los nios. Adems, sobre todo durante los primeros aos de la construccin del canal, la alimentacin fue muy deficiente. Algunas entrevistas realizadas por los investigadores dan cuenta de la miseria de la poca. Se dice que en los aos 40, cuando llegaban los camiones con el rancho para los obreros, se acercaban nios de las barriadas pobres de Sevilla. En una muestra de solidaridad de clase, las vituallas se compartan.

La vida cotidiana estaba salpicada por los elementos tpicos de un sistema de regeneracin: el saludo fascista, el canto del cara al sol, la misa dominical y las arengas religiosas, entre otros rituales. Tampoco escaseaba la corrupcin, y no slo por el estraperlo. Un alto mando militar poda construirse una casa con mano de obra forzada; o los trabajadores podan dedicarse a producir tejas con las que erigir el cortijo de un seorito. Tambin hubo alguna fuga exitosa del trabajo en el Canal, pero al que cogan lo fusilaban; y procurando que se tratara de una medida ejemplarizante, subraya ngel del Ro. De las mltiples entrevistas que realiz para la investigacin en calidad de antroplogo, del Ro extrae una conclusin general: el papel imprescindible de las mujeres como transmisoras de la memoria. Hubo alguna que, despus de perder a su padre y hermano asesinados en la guerra, se desvivi por conseguir el aval de una persona de orden para salvar a su marido, al que visitaba en el campo de concentracin de La Corchuela.

Otras mujeres se implicaron a fondo en las investigaciones sobre el Canal de los Presos. Como la cordobesa Francisca Adame, quien aprendi a leer con 65 aos en una escuela para adultos y tuvo a varios familiares trabajando en la gran infraestructura. Aos despus escribi poemas. Sobre la guerra civil: Las heridas de la guerra/son difciles de curar; slo hay una medicina:/el amor y la igualdad. En unos versos titulados Races, afirmaba: Mi gente de pico y pala/que vivieron el pasao,/los que labraban la tierra/con la mula y el arao. En un artculo publicado en Cuadernos para el Dilogo (Soaron con la libertad y los convirtieron en esclavos), el miembro del equipo de investigacin El Canal de los Presos, Jos Luis Gutirrez, apuntaba en pocas palabras las responsabilidades de tanto sufrimiento: Las clases dominantes agrarias utilizaron la represin no slo para doblegar a los campesinos y sus organizaciones, sino tambin para, mediante su esclavitud, realizar las obras de infraestructura hidrulica cuya parte proporcional del costo siempre se haban mostrado remisas a desembolsar; continuaban siendo los amos.

El director del Aula dHistria i Memria Democrtica de la Universitat de Valncia, Marc Bald, destaca que la represin franquista es un pozo sin fondo. Apunta que en los aos 60 del siglo pasado la dictadura continu empleando mando de obra esclava, por ejemplo para la construccin de carreteras. El catedrtico de Histria Contempornia de la Universitat de Valncia insiste en los factores ideolgicos, sintetizados por Jos ngel Delgado-Iribarren en el libro Jesuitas en Campaa (Studium, 1956): En los campos se les someta a un rgimen de vigilancia y reeducacin, con la esperanza de reincorporarles un da a la vida social. La siembra, a gran escala, de ideas disolventes en sus almas rudas haba producido verdaderos estragos. Despus de sacarles la ficha clasificatoria se les encuadraba en los Batallones de Trabajadores, donde se prolongaba esta labor, que podramos llamar de desinfeccin, en el orden poltico y religioso. La cita figura en la investigacin El treball esclau durant el franquisme. La Vall dAlbaida (1938-1947), del historiador Josep Mrius Climent i Prats.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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