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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2017

A propsito del libro El Marxismo de Gramsci, de Juan Dal Maso
Afinidades electivas: Trotsky y Gramsci (III parte)

Nicols Gonzlez Varela
Rebelin


DM en el captulo V adopta una triparticin no-cronolgica de Hegemona, que nos recuerda la idea de Perry Anderson, [1] afirmando que en Gramsci pueden establecerse tres momentos: 1) el tempo estratgico; 2) el tempo de la Hegemona en s; y 3) el tempo histrico-universal (sic). El primer momento DM lo encuentra concentrado en un seminal texto del Q13, [2] donde Gramsci presentara la cuestin de la Hegemona vista desde el ngulo de las relaciones de fuerza, es decir: la Hegemona pensada en funcin de la resolucin mediante las armas de las relaciones de fuerza que van de la estructura social objetiva al enfrentamiento poltico-militar (p. 116). Aunque DM remite al propio Gramsci, la triparticin gramsciana no versa sobre el momento estratgico de la Hegemona sino sobre los grados en las relaciones de fuerza entre las clases sociales antagnicas, lo que es algo diferente. Gramsci pretende establecer una lnea lgica de lo abstracto a lo concreto, fijar materialmente la gradacin de las relaciones antagnicas. No es otra cosa que re-establecer el principio leninista de anlisis concreto en una situacin concreta (la Esencia del Marxismo segn la feliz frmula de Ulianov) que ya ha extraviado el movimiento comunista europeo. Sabemos que, como seala DM, el concepto rapporti di forza (relaciones de fuerza) es fundamental para llegar a comprender, de manera materialista, la lucha hegemnica tal como la entiende Gramsci, y ocupando un rol central en lo que podramos denominar su Ontologa social. Tambin que esta insistencia gramsciana se produce invocando una y otra vez a Lenin, pero ya no el Lenin fosilizado y codificado por el Dia Mat, sino el Lenin reactivo del Frente nico, adems de elogiar al Trotsky del informe del IV Congreso de la IC. [3] Podemos incluso afirmar que la mayora o todos los conceptos decisivos de Gramsci en los Quaderni evolucionan orgnicamente de la idea materialista de rapporti di forza (relaciones de fuerza). Este fundamental fragmento, que DM cita in extenso, se relaciona con lo que Gramsci denomina el problema crucial del Materialismo Histrico: las relaciones entre Estructura y Superestructura. Y la obsesin gramsciana por este problema crucial del Marxismo nace tempranamente ya en el ao 1930, en el Q4 (XIII) [4] , punto genealgico del fragmento, en l Gramsci plantea una suerte de presentacin nietzscheana de la Pequea y Gran Poltica, y su significado para la scienza della politica marxiana. DM sostiene que en este fragmento Gramsci plantea una progresin que va de lo social a lo poltico-militar, con la mediacin del momento propiamente poltico y hegemnico (p. 117), la Hegemona (proletaria) sera un momento ubicado entre la lucha social y la guerra civil. En realidad el anlisis gramsciano va en primer lugar de lo abstracto-objetivo (estructura econmica, las condiciones objetivas de toda situacin revolucionaria, independiente de la voluntad de los hombres dice Gramsci), lo que explica su creciente inters por el fenmeno del Americanismo (Taylorismo+Fordismo), o su acercamiento terico al debate entre la izquierda no-leninista europea sobre el derrumbe del Capitalismo y su atencin sobre la Ley sobre la cada tendencial de la ganancia de Marx . Recordemos que Marx afirma que los cambios materiales en el capitalismo pueden ser examinados con la exactitud propia de las ciencias exactas o naturales. [5] Un ejemplo de ello, que nos puede explicar qu entenda Gramsci por este primer grado en las relaciones de fuerzas, es el fragmento titulado Apuntes de Filosofa II y Miscelnea (1930-1931), [6] precisamente el cuaderno utilizado por Gramsci para traducir al italiano muchos textos del Marx indito, escribe: debe ser muy interesante el libro de Henryk Grossmann, Das Akkumulations und Zusammenbruchsgesetz des kapitalistische Systems (Zugleich eine Krisentheorie) [7] , a continuacin Gramsci extrae de una resea del libro (que califica de poco brillante) indicaciones sobre sus temas a reserva de una revisin futura del texto de Grossmann. El libro de Grossmann aparece en 1929, poco despus del Crack del 1929, e intentaba, en el medio del estancamiento del Marxismo oficial, sentar sobre nuevas bases la idea fundamental del sistema de Marx, la Teora de la crisis y del derrumbe, fruto, como en el caso de Gramsci, de una profunda y renovada reflexin crtica sobre los supuestos de la vulgata marxista (tanto de la II Internacional como del DiaMat stalinista) y la crtica que provena de la economa terica burguesa. El libro de Grossmann, que no era un texto militante en sentido estricto, permitir a marxistas herticos, comunistas consejistas, intelectuales sin partido y sindicalistas crticos enfrentarse a las nuevas tendencias que contrarrestaban la Ley de la cada tendencial de la ganancia (Americanismo, Taylorismo, Fordismo, Neocorporativismo) y formas organizativas de la economa capitalista, de los regmenes fascistas, nacionalsocialistas, neocorporativistas al New Deal de Roosevelt, a travs de una profundizacin de la categora de Crisis y de la forma del Capitalismo de Estado. A continuacin Gramsci introduce el segundo grado que identifica con la relacin de las fuerzas polticas (evaluacin del grado de homogeneidad, de autoconciencia y de organizacin alcanzado por los diversos grupos sociales, que incluye la misma nomenclatura de clases de los partidos) a lo concreto-subjetivo (esfera dice Gramsci de las superestructuras complejas). El segundo grado es a su vez subdividido por Gramsci en momentos que se relacin con la autoconciencia poltica colectiva, una suerte de pequea fenomenologa de la conciencia de clase, que va del nivel ms abstracto y elemental, el Econmico-corporativo, pasando por el de Solidaridad de Intereses, hasta el ms maduro y complejo: la fase ms estrictamente poltica, que seala el trnsito neto de la estructura a la esfera de las superestructuras complejas, es la fase en la que las ideologas germinadas anteriormente se convierten en partido, entran en confrontacin y se declaran en lucha hasta que una sola de ellas o al menos una sola combinacin de ellas, tiende a prevalecer, a imponerse, a difundirse por toda el rea social, determinando, adems de la unidad de fines econmicos y polticos, tambin la unidad intelectual y moral, situando todas las cuestiones en torno a las cuales hierve la lucha no en el plano corporativo sino en un plano universal, y creando as la hegemona de un grupo social fundamental sobre una serie de grupos subordinados. Obviamente la Hegemona exige llegar a este nivel de conciencia, es su umbral, desde la centralidad econmica de las relaciones de produccin hacia lo poltico, no es otra cosa que la solidificacin de una coscienza etico-politica di classe. En el tercer y ltimo grado en el anlisis de la situacin concreta, el de relacin de las fuerzas militares, Gramsci vuelve a distinguir en su interior dos niveles analticos: el militar en sentido estricto (tcnico-militar) y el poltico-militar, formas que se dan en la Historia de manera mezclada y combinada. Sintomtico que Gramsci no parece presentar la posibilidad de aplicar este tercer momento a las relaciones entre clases (lo que lo diferencia de Trotsky).

Todos los grados de las relaciones de fuerzas se basan en dos principios metodolgicos ex ante que Gramsci toma de Marx, les denomina Principios, son extractos de sus lecturas heterodoxas del prefacio de la Crtica de 1859: 1 Principio materialista: ninguna sociedad se plantea tareas para cuya solucin no existan ya las condiciones necesarias y suficientes; y 2 Principio materialista: ninguna sociedad se derrumba si primero no ha desarrollado todas las formas de vida que se hallan implcitas en sus relaciones. La idea gramsciana no puede ser ms clara: para que llegue el momento hegemnico (que solo se alcanza en el plano universal) se debe tener como premisa, en el anlisis de las relaciones de fuerzas, tanto el momento subjetivo (lo que debe-ser en trminos kantianos) tanto como el objetivo (el ser, la realizacin de formas de vida necesarias que hacen que las tareas polticas puedan ser materialistas, reales-efectivas). Gramsci repite una y otra vez: para logra el momento hegemnico debemos estudiar si en la sociedad existen las condiciones necesarias y suficientes para su transformacin, lo que permite en ltima instancia permite controlar el grado de Realpolitik, de viabilidad, de actualidad y de traducibilidad de las diversas ideologas que han surgido sobre el terreno de las contradicciones que se han generado en su propio desarrollo histrico. Se puede ver aqu, como DM lo llega a sugerir, el rol decisivo de la nocin de relacin de fuerzas en la concepcin que tiene Gramsci sobre el Estado. El acontecimiento predominante de la dinmica y el devenir de la relacin de fuerzas se presenta de esta manera predominantemente en el plano poltico-ideolgico (es en la Ideologa donde las personas toman consciencia de la contradiccin) si bien sobre el nexo materialista ineludible de la determinacin econmica. En la conclusin de este seminal pargrafo, Gramsci nos recuerda al Marx joven de 1845, el de Ad Feuerbach, la XI tesis que implica la inseparable (y de ninguna manera eliminable) articulacin entre Teora y Praxis, al sealar que el punto ms importante que debe hacerse acerca de cualquier anlisis concreto de las relaciones de Poder es la siguiente: que estos anlisis no pueden ni deben ser un fin en s mismos (a menos que se escriba un captulo de la Historia del pasado) sino que adquieren un significado solo si sirven para justificar una actividad prctica, una iniciativa de la Voluntad.

DM tambin analiza la idea de Gramsci en torno a la Hegemona en el perodo de transicin, aunque en realidad Gramsci no discute el pasaje abstracto ni las cuestiones formales de la transicin socialista, sino el fracaso histrico del Comunismo de Guerra, la regresin que signific la NEP y la posibilidad (o no)de una Hegemona de carcter proletario en la URSS que nazca desde la centralidad de la produccin. La atencin intensa y prolongada de Gramsci sobre la temtica del Americanismo (lamentablemente DM no toca ste tema crucial para entender la Hegemona moderna de los Quaderni) solo puede ser comprendida desde su intento de volver al Marx autntico y recuperado. La genial frmula gramsciana puede ser esquematizada de la siguiente manera: Taylorismus+Fordismus=Americanismo. Gramsci destaca, sobre la vulgarizacin economicista y tosca del Dia-Mat, de nuevo la primaca lgica de la produccin en el Capitalismo. La Kritik marxiana de la economa poltica (burguesa), hay que recordarlo, es un doble mandoble: consista, por una parte, en la consecuente aplicacin de la Teora del Valor-Trabajo al desarrollo capitalista sobre la base de las categoras econmicas fetichistas dadas; y, por otra parte, en el desenmascaramiento de esas categoras poniendo de manifiesto su carcter de meras relaciones de clase y explotacin (en absoluto neutrales) peculiares de un modo de produccin determinado, el burgus. La injusticia se concentra en el ncleo de las relaciones de produccin y all se define, desde all se despliega. Pero Gramsci no solo habla de Amrica (EE.UU.) o de Europa, no solo intenta aplicar las herramientas de la Kritik de Marx a la tctica y estrategia del Partido Comunista italiano, a los problemas del desarrollo capitalista italiano, sino simultneamente observa negativamente los desarrollos de construccin del Socialismo en Rusia. Paradjicamente, los mecanismos de contratendencia del Capital (que ignoran per definitionem el elemento humano), como el Taylorismo, llegaban importados acrticamente al mismo pas de los Soviets, en esas fechas ya bajo el rgimen poltico stalinista maduro. Realmente Gramsci apoyaba la (neo) NEP de Bujarin-Stalin como sostiene DM (p. 123 y ss.)? No es el Americanismo adems una crtica irreconciliable con el pronstico de la estabilizacin relativa del Capitalismo de Bujarin-Stalin? Veamos: el inefable Bujarn, incuestionable gran timonel del Marxismo vulgarizado en la poca, acompaado poltica y administrativamente en las sombras por Stalin, deca sin tapujos ya en 1923 que debemos adicionar el Americanismo al Marxismo; Stalin en 1924 ya celebraba la tecnologa y el Management del Americanismo (con su disciplina laboral y su divisin del trabajo) como un punto cardinal en el nuevo Dia-Mat que se estaba codificando. Stalin, ingenioso con los slogans y las frmulas al estilo catecismo jesutico, lo defina como: el impulso revolucionario ruso ms la eficiencia americana, nada menos que este hbrido ideolgico sera la esencia del Leninismo en el trabajo del Partido y del Estado; [8] ya en 1932, hablando del lan vital de todo bolchevique, Stalin exiga su adecuada mezcla con el espritu prctico americano, llegando a sostener que tradicin en la industria y en la praxis productiva (de EE.UU.) tienen algo ms de democratismo, lo que no se puede decir de los viejos pases capitalistas de Europa, donde el espritu seorial de la aristocracia feudal sigue viva. Y eso que Stalin no conoca los EEUU y no lea en ingls. El Taylorismo incluso haba sido traducido a la jerga burocrtica, se le denominaba pomposamente como Nauchnaiia   organizatsiia   truda , o sea: Organizacin Cientfica del Trabajo, popularmente conocida como NOT. Coherente con su amor por el Americanismo sans phrase, Stalin inaugur una planta de automviles y camiones Ford en 1929 (importndose planificadores, tcnicos y administradores); [9] hasta el viejo anticomunista y antisemita recalcitrante de Henry Ford cambi su postura desconfiada y reaccionaria frente a la URSS. [10] Trotsky afirmaba que la palabra ms popular entre el campesinado de la NEP era sin dudas la palabra Ford. Muchas fbricas soviticas fueron construidas por diseadores e ingenieros norteamericanos. El futuro sistema de explotacin taylorista-stajanovista del Stalinismo ya haba nacido. Incluso en la misma URSS se estableci oficialmente la idea que Henry Ford y sus ideas complementaban de manera perfecta los aportes de Karl Marx. [11] Entre la superestructura naciente del rgimen stalinista y el establecimiento de una contratendencia capitalista en la Economa-Plan se desarroll un nexo vital y necesario y aparentemente contra natura. Y el consentimiento, gran hallazgo del Gramsci ordinenovista, tesis fundamental que mantuvo hasta el final de su vida, comienza precisamente en la produccin, en la fbrica.

La lucha sucesoria en torno a la direccin del Partido Bolchevique como sabemos la gan la dupla Bujarin-Stalin. La NEP instaurada por Lenin haba revigorizado, con su reinstalacin de mecanismos capitalistas, la suspensin de la colectivizacin agraria y la propiedad estatal de los sectores pesados de la industria, a la economa sovitica, que para 1926 ya haba recuperado los niveles de 1913. Aqu hay que ubicar el preciso comentario de Gramsci que DM trae a colacin, extrado de su carta al CC del PC ruso (escamoteada por Togliatti), [12] sobre la contradiccin inaudita que haba reservado la Historia al Proletariado: que una Clase dominante estuviera en su conjunto en condiciones de vida inferior a las de determinados elementos y estratos de la Clase dominada y sujeta (p. 124). Es que eso era precisamente la NEP. Y desde 1922 Bujarin se haba transformado en el principal defensor de esta contradiccin inaudita, que presentaba no como una regresin sino como la estrategia correcta y nica de transicin al Socialismo (IV Congreso de la IC). La productividad industrial tambin haba mejorado notablemente. Pero no haba solucin al alto paro industrial y juvenil, y se haba producido un desfasaje entre el crecimiento de la productividad y el crecimiento de la fuerza de trabajo industrial. La insurgencia obrera no ceda a pesar de las medidas disciplinarias, lo mtodos draconianos y la represin. Explotaba la contradiccin inaudita de la que hablaba Gramsci, [13] aunque reconocera que el intento progresista de implantar el Americanismo y el Fordismo sea iniciado por una u otra fuerza social no carece de consecuencias fundamentales: las fuerzas subalternas, que deberan ser 'manipuladas y racionalizadas segn los nuevos fines, resisten necesariamente. El debate dentro del partido bolchevique vena de lejos: Gramsci precisamente seala que este desequilibrio entre teora y prctica (en los bolcheviques sobre la cuestin del Americanismo dentro del esquema de una alianza con el campesinado) ya se haba manifestado anteriormente, en 1921., es decir en el agrio debate sobre el rol de los sindicatos en el X Congreso del partido bolchevique. Pero el debate vena de ms atrs todava. Efectivamente ya a mediados de 1918, despus de la crisis de Brest-Litovsk, se coloc en el centro del debate sovitico el problema de la productividad, la disciplina laboral y medidas draconianas para reglar la produccin, eliminacin del control obrero (el 68% de todas las fbricas de Rusia estaban controladas por comits, y en el 100% en aquellas con ms de doscientos trabajadores) establecindose una polmica regulacin del trabajo donde se introduca el gerente, la cuota por pieza (idea taylorista) y el trabajo a destajo. La oposicin de izquierda bolchevique critic estas medidas, las citas son del propio Lenin en su polmica de 1918, que definan esta poltica laboral oficial como destinada a implantar la disciplina entre los obreros bajo la insignia de la autodisciplina, a la introduccin del servicio laboral para los obreros al trabajo a destajo, el hecho de alargar el da de trabajo, etc., y argumentaba que la introduccin de la disciplina laboral junto con la restauracin de la direccin capitalista en la produccin amenaza con esclavizar a la clase obrera y excita el descontento, no solamente en las capas atrasadas, sino en la vanguardia del proletariado.; se afirmaba en la prensa de la oposicin (socialrevolucionaria y menchevique de izquierda, cuya libertad de expresin tuvo efmera vida) que bajo la bandera de la restauracin de las fuerzas productivas, se est intentando abolir la jornada de ocho horas e introducir el trabajo a destajo y el Taylorismo. Lo que estaba en cuestin era el mismo concepto del Taylorismo, la diferencias salarial, la burda copia de la divisin del trabajo capitalista y hacer de nuevo al obrero un apndice de la mquina y el cronmetro. Era ste el Hombre Nuevo? Lenin tachaba con el codo lo que haba escrito en El Estado y la Revolucin? El resultado fue una ola de protestas obreras, choques armados y huelgas parciales a lo largo de la primavera de 1918 en las principales regiones industriales que concluyeron con la huelga general del 2 de julio. La vanguardia de los trabajadores la conformaban trabajadores de armamento y de locomotoras, que haban sido un apoyo vital a los bolcheviques en octubre de 1917. [14] La resistencia obrera a la nueva racionalizacin taylor-fordista y la respuesta represiva continuaron a lo largo de 1919. [15] Entre las consignas ms comunes, se encontraba precisamente la de devolver el dominio en la fbrica y el Management de la produccin a los comits de obreros y en especial contra los altos salarios de funcionarios del partido, directores de fbrica (los odiados glavkis), especialistas y tcnicos. [16] La tensin no se resolvi, aunque se apacigu con una mezcla del palo y la zanahoria: una amplia represin (que incluy ejecuciones sumarias) [17] acompa la instauracin de la NEP, aumentos salariales en las escalas inferiores y la lenta desmilitarizacin del servicio laboral. Se amenazaba con la expulsin del partido a quienes se solidarizaran con cualquier huelguista. [18] El enemigo elemental del trabajador industrial ruso era el Taylorismo rusificado a base de bajos salarios (cuando la poltica salarial de Ford eran precisamente los altos salarios), la explotacin extensiva y el desempleo producto de la racionalizacin capitalista de la fbrica. El peor de los mundos posibles para un obrero. Entre julio y septiembre de 1923 estalla una nueva oleada de huelgas con la primera huelga de masas que se tiene noticia desde octubre de 1917, en la industria pesada en Karkhov y Sormovo, movimiento espontneo y desorganizado que el propio Stalin calific como una ola de intranquilidad y de huelgas que ha barrido en agosto algunas regiones de la Repblica. [19] Gramsci fue testigo directo de la resistencia obrera desde abajo: estara en Mosc, uno de los epicentros de la protesta, [20] desde mayo de 1992 hasta diciembre de 1923, adems Mosc era el centro nacional de la Oposicin de Izquierda que publicitaba y apoyaba en muchos casos a los huelguistas. Se haba llegado a tal extremo que constitua un grave riesgo para el rgimen sovitico implantar a rajatabla la poltica laboral de reorganizacin taylorista y racionalizacin industrial. El proletariado se encontraba en una situacin de revuelta y fermento pre-revolucionario. El futuro para el obrero industrial pareca negro: ms trabajo a destajo, sueldos en descenso y la amenaza automtica de castigo o desempleo. [21] El nuevo Moloch se llamaba ahora acumulacin socialista. [22] Se dej para un etapa futura la cuestin laboral, la profundizacin de la productividad, la racionalizacin extrema y la culminacin del Taylorismo. Lo cierto es que las reflexiones gramscianas sobre el Americanismo y su relacin con al nueva Hegemona burguesa, la gran innovacin contratendencial del Capitalismo que Marx no haba visto y que Lenin no ha podido prever en sus consecuencias a mediano plazo, se vuelven complejas y productivas a la sombra de su retorno al Marx autntico. Y la recuperacin-retorno de Gramsci sobre el Marx rehabilitado, es simultneamente una critica in pectore al proceso de regresin que se viva en la URSS, que Gramsci poda haberlo comprobado in situ en su estada en 1922-1923. No era ningn espejismo: hacia 1935 la mayora de los trabajadores soviticos producan bajo el sistema taylorista rusificado, y finalmente al Taylorismo toscamente importado por Gastev (copiado en su lado exclusivamente de explotacin intensiva) se le uni el mecanismo autnticamente stalinista de Stakhanov (la explotacin extensiva, la eliminacin prctica de la jornada de ocho horas) [23] . La frmula perversa del Capitalismo de Estado estaba completa.

En 1925 la oposicin de izquierda, que se haca eco del creciente descontento proletario a diferencia de su actitud en 1923, enumer seis caractersticas respecto a la situacin de la clase obrera en la URSS que eran ms propias de un rgimen de capitalismo de estado que de un sistema de transicin al Socialismo: 1) pago de jornales por trabajo a destajo (viejo recurso del Capital) y sistemas tayloristas de pago por pieza; 2) relacin de dominacin entre gerentes y obreros; 3) grandes masas de desempleados (ejrcito industrial de reserva clsico); 4) mtodos de contratacin y despido de trabajadores; 5) frecuencia de conflictos industriales; 6) uso general de las horas extraordinarias (abandono de la jornada de ocho horas). [24] Stalin abog en esas fechas no por revisar el sistema laboral en crisis sino por una dura campaa que terminase con el absentismo en las fbricas y talleres, para elevar la productividad de la mano de obra y para fortalecer la disciplina laboral en nuestras empresas. En la primavera de 1925 es el momento de la insurgencia obrera: se produjeron nuevamente grandes huelgas inditas por fuera de los sindicatos oficiales, de los rganos del partido bolchevique, de las agencias econmicas en la regin industrial de Ivanovo-Vosnesenk, sntomas de una lucha an mayor que abarcaba ya uno de cada seis sindicatos estatales. Ivanovo (que haba encabezado la huelga ms extensa de la clase obrera contra el rgimen de Kerenski), [25] megacentro textil ruso, vive una serie creciente de movilizaciones, huelgas de hambre, huelgas de brazos cados, ralentizacin del trabajo, radicalizacin de las asambleas de fbrica, sabotajes en la produccin, ataques a los managers tayloristas de las fbricas (llamados industriales rojos en la jerga de clase), atentados contra las autoridades locales, y la creacin de una amplia literatura poltica subversiva. En todos los pronunciamientos del partido y de los sindicatos se machacaba sobre la supuesta necesidad de aumentar la produccin y se insista en que era primordial que la mano de obra trabajara con ms intensidad y con ms eficacia con la aplicacin del Taylorismo y el Fordismo. En 1926 se produjo la ltima huelga obrera que pudo aparecer de manera positiva y sin censura en la prensa sovitica, de aqu en ms en la URSS no existira por decreto el fenmeno denominado huelga en ningn medio informativo. [26] De todas maneras, el Americanismo era una amarga e irreversible realidad en la URSS, resistida y combatida desde abajo, y pocos se hacan la pregunta elemental (entre ellos Gramsci) si era compatible el Taylorismo-Fordismo con una economa de transicin al Socialismo. A Gramsci en la prisin no se le escapa la dimensin profunda, gracias a su recuperacin del Marx autntico y su propia formacin ordinenuovista, de esta ruptura epocal que denomina histrica. Declara, a contrariis del Stalinismo, que la Ley tendencial de la disminucin de la tasa de beneficio estara, pues, en la base del Americanismo; el nuevo obrero-masa del Fordismo, el gorila amaestrado como le denominaba Taylor (y que Gramsci recuerda en varios pasajes de los Quaderni) se configura desde la idea-fuerza taylorista: desarrollar al mximo en el hombre trabajador la parte maquinal, destruir el viejo nexo psico-fsico del trabajo profesional calificado que exiga una cierta participacin de la inteligencia, de la iniciativa, de la fantasa del trabajador, para reducir las operaciones de produccin al aspecto fsico nicamente. Las contratendencias del Capital no son nuevas, seala Gramsci, y todas buscan crear, con una rapidez inaudita y con una conciencia de los fines nunca antes vista en la Historia, un nuevo tipo de trabajador y de hombre. Y no solo eso: se dar una seleccin forzada y una parte de la vieja clase trabajadora ser implacablemente eliminada del mundo de la produccin y del mundo tout court. [27] La eliminacin no solo es fsica sino adems ideolgica: el Taylorismo anuncia un nuevo nivel indito en la lucha de clases. Interesante que Gramsci discrepe con el militar-taylorista Trotsky (y por elevacin con el ultrataylorista Stalin) sobre este punto en particular, afirmando que dar la supremaca a la industria y a los mtodos industriales americanos, acelerar en mtodos coercitivos la disciplina y el orden en la produccin, de adecuar los hbitos a las necesidades del trabajo, sin las condiciones materiales de EE.UU., habra desembocado inexorablemente en una forma de Bonapartismo, las soluciones propuestas por Trotsky eran errneas, aunque sus preocupaciones eran justas el modelo militar se haba convertido en un prejuicio funesto, los ejrcitos de trabajo fracasaron. El Americanismo no poda simplemente ser importado y adoptado sin ms, ya que en l se encuentran indisolublemente unidos modos de vida (reproducidos por el mismo estado) con los nuevos mtodos de trabajo. Como para Gramsci el consentimiento comienza en la produccin, la Hegemona concreta se construye desde la fbrica (Legemonia nasce dalla Fabbrica), la reproduccin y ampliacin del Americanismo a toda la sociedad se transforma lentamente en una funcin del estado (funzione di Stato), en ideologa estatal (ideologia statale), en parte de su reproduccin ampliada, ya que una vez establecida, para que la clase dominante pueda ejercerla a voluntad no se necesita ms que una cantidad mnima de intermediarios profesionales de la poltica y de la ideologa. El Taylorismo para Gramsci no es otra cosa que una coaccin sobre las masas trabajadoras para conformarlas a las necesidades de la nueva industria, y subraya, con un eco inconfundible en lo que sucede en la URSS, que la adaptacin a los nuevos mtodos de trabajo no puede producirse slo por coercin: el aparato de coercin necesario para obtener tal resultado costara ciertamente ms que los altos salarios. [28] Tampoco Gramsci tiene dudas de la esencia oculta del Americanismo: La ley de la Tendencia Decreciente descubierta por Marx estara, pues, en la base del Americanismo, o sea: del ritmo acelerado en el progreso de los mtodos de trabajo y de produccin y de modificacin del tipo de obrero (tipo di operaio). [29] Es el teorema de primera aproximacin de Marx, as le llama Gramsci a la Ley marxiana, [30] el que nos permite entender crticamente al Taylorismo y al Fordismo, que en suma simplemente son un intento de superar esta primera aproximacin marxista. Como mecanismo de contratendencia la industria Ford exige una discriminacin, una calificacin, en sus obreros que las otras industrias todava no exigen, un tipo de calificacin de nuevo gnero, una forma de consumo de fuerza de trabajo y una cantidad de fuerza consumida en el mismo tiempo medio que son ms gravosas y ms  extenuantes que en otras partes, [31] por lo que Gramsci duda incluso de la autodenominacin ideolgica burguesa de racional y cientfico de un mtodo sofisticado de explotacin, y mirando la experiencia sovitica se pregunta si el tipo de industria y de organizacin del trabajo y de la produccin propio de Ford es 'racional, esto es, si puede y debe generalizarse o si por el contrario se trata de un fenmeno morboso que hay que combatir con la fuerza sindical y con la legislacin. Si la respuesta es que es racional (ms progresivo que su anterior figura, el obrero artesano) y debe generalizarse, tal como se hizo en la URSS, y se intenta en Europa, Gramsci seala que no puede suceder nicamente con la coercin, sino slo con una combinacin de coercin (autodisciplina) y de persuasin, tambin bajo la forma de altos salarios, o sea de posibilidades de mejor nivel de vida, o quiz, ms exactamente, de posibilidades de realizar el nivel de vida adecuado a los nuevos modos de produccin y de trabajo. Precisamente lo contrario de su implantacin acrtica en la URSS. El Americanismo importado mecnicamente ignora que ste exige un ambiente determinado, una estructura social determinada (o la voluntad decisiva de crearla) y un determinado tipo de estado. El estado es el Estado Liberal, con lo que Gramsci establece la conexin en la Kritik entre Economa-Poltica, ya que el Taylorismo no es sino la otra cara de la forma-estado basada en la lgica de la libre iniciativa y del individualismo econmico que conduce con sus propios medios, como sociedad civil, por su propio desarrollo histrico, al rgimen de concentracin industrial. Pero tanto en la URSS (como en la Italia fascista) faltan los elementos bsicos de este ambiente capitalista determinado. Gramsci no duda en definir que toda la ideologa 'fordiana' de los altos salarios es un fenmeno derivado de una necesidad objetiva (necessit obbiettiva) de la industria moderna que ha alcanzado un determinado grado de desarrollo y no un fenmeno primario (lo que sin embargo no exime del estudio de la importancia y las repercusiones que la ideologa puede tener por su cuenta). La fantasa burguesa que el nuevo obrero-masa del Taylorismo sea finalmente un mero gorila amaestrado entre relaciones de produccin racionalizadas representa en realidad, como lo demuestra su despliegue conflictivo en Europa y en la misma URSS, un lmite en una cierta direccin [32] . La respuesta al tema de la productividad creciente y a la velocidad en la cadena de produccin era una cuestin determinada nicamente por la capacidad de resistencia de los trabajadores, no exista ningn kantiano imperativo tcnico. La recomposicin de clase del obrero artesanal al obrero-masa, autntica revolucin pasiva, abra para Gramsci una nueva etapa en la morfologa de la lucha de clases, no su fin. No es un momento absoluto, no es el Fin de la Historia, ya que aunque puede mantener en pie una opresin y una determinada hegemona, no puede impedir que ella sola pueda sostenerse sin el ejercicio de un permanente trabajo de control en la fbrica. Las nuevas tareas polticas a las que nos enfrentamos con el Americanismo son el generar una anti-revolucin pasiva

O sea: Gramsci ocupa en el debate internacional una posicin heteredoxa intermedia, que no puede ni asimilarse (como sostiene DM siguiendo a Perry Anderson?) a la dupla Bujarin-Stalin, ni tampoco a la mayora dentro de la Oposicin Unificada (liderada por la troika Kamenev-Trotsky-Zinoviev). Gramsci tampoco es un cripto-Trotsky. Si Gramsci aceptaba tout-court el naciente Stalinismo Para qu entonces Togliatti escondi la carta crtica de Gramsci al CC del PC ruso en 1926 si, como afirma DM, reivindicaba el trabajo poltico de la dupla Bujarin-Stalin? Lo mismo sucede con Bordiga (a quin Gramsci defendi en el Ejecutivo ampliado de la IC en 1922): no puede clasificarse mecnicamente entre algunos de los bloques enfrentados en la URSS, su ala izquierda en el PCI nunca coincidi vis--vis con el programa de la Oposicin Unificada con el que tuvo escasos puntos de contacto. Por eso podemos hablar en Gramsci de una doble crtica al Stalinismo: 1) Crtica a la doctrina oficial (al Marx vulgarizado, al Leninismo codificado del Dia-Mat, crtica al manual de Bujarin, al Marxismo como Ciencia de la Legitimacin, etc.); 2) Crtica al aspecto estatal-organizativo del Stalinismo (esclerotizacin en la URSS del momento econmico-corporativo, aplicacin acrtica del Taylorismo-Fordismo Parlamento Negro como liquidacin de toda oposicin legal interna, Estatolatria, [33] el concepto tardo de Poltica totalitaria y Totalitarismo progresivo, [34] etc.).

Notas:

[1] Anderson, Perry: The Antinomies of Antonio Gramsci, en: New Left Review, i/100, 1976, ahora el original on-line: http://newleftreview.org/I/100/perry-anderson-the-antinomies-ofantonio-gramsci ; en espaol: Las antinomias de Antonio Gramsci. Estado y revolucin en Occidente, Fontamara, Barcelona, 1978.

[2] Analisi delle situazioni: rapporti di forza, en: Q13 (XXX), de 1932-1934.

[3] Como lo dej en claro ya en los 1970s el ensayo de Luciano Gruppi: Il concetto di egemonia in Gramsci, Editori Riuniti, Roma 1972; en espaol: El concepto de Hegemona en Gramsci, Ediciones de Cultura Popular, Mxico, 1978. La primera mencin de Lenin sobre el trmino Hegemona aparece en sus escritos sobre la Revolucin rusa en enero de 1905, entendindolo exclusivamente como el problema de la funcin dirigente del asalariado con conciencia de clase.

[4] Rapporti tra struttura e superstrutture y adems otro texto A en: Q8, 163.

[5] Cosa que Gramsci jams olvida: rapporto di forze sociali strettamente legato alla struttura, obbiettivo, indipendente dalla volont degli uomini, che pu essere misurato coi sistemi delle scienze esatte o fisiche, por ejemplo en: Q 11, 17, 1413.

[6] Apartado 41 intitulado Economia.

[7] Grossmann, Henryk; Das Akkumulations- und Zusammenbruchsgesetz des kapitalistischen Systems. (Zugleich eine Krisentheorie). Leipzig: C. L. Hirschfeld, 1929. (Schriften des Instituts fr Sozialforschung an der Universitt Frankfurt a.M. Bd. I. Hrsg. von Carl Grnberg.); en espaol: La Ley de la acumulacin capitalista y del derrumbe del sistema capitalista; Siglo XXI, Mxico, 1979.

[8] Stalin, I.; Sochineniia, VI, pp. 1878, abril-mayo de 1924 (en ruso).

[9] La historia de la introduccin del Americanismo en la URSS de Bujarin y Stalin en la obra de Thomas P. Hughes: American Genesis: A Century of Invention and Technological Enthusiasm, 1870-1970, captulo Lenin, Taylor and Ford, University of Chicago Press, Chicago, 2004, p. 250 y ss.

[10] Vase: Watts, Steven; The People's Tycoon: Henry Ford and the American Century; Random House, New York, 2009, p. 345 y ss.

[11] La tesis, aparecida en forma de artculo en 1927 con el ttulo Marx y Ford, perteneca al abanderado de la introduccin del Taylorismo capitalista en la URSS, el trabajador-poeta y ultra-taylorista Aleksei Gastev, apoyado por Lenin y Trotsky en sus inicios, fue ejecutado por orden de Stalin en 1939. Vase el trabajo de Mark R. Beissinger: Scientific Management, Socialist Discipline and Soviet Power; I. B. Tauris, London, 1988. Gastev en su exilio poltico en Francia haba trabajado en la fbrica Renault, que haba introducido el Taylorismo en la lnea de produccin con gran resistencia obrera.

[12] La polmica sobre la carta de Gramsci que Togliatti cajone en Mosc en octubre de 1926, acto que fue la ruptura definitiva entre ambos: Daniele, Chiara (ed.): Gramsci a Roma, Togliatti a Mosca. Il carteggio del 1926, Turin, Einaudi, 1999, en especial el ensayo de Giuseppe Vacca: sobre la relacin Gramsci-Togliatti, vase: Mario Canali; Il tradimento. Gramsci, Togliatti e la verit negata, Marsilio editore, Venezia, 2013.

[13] Sobre el perido de luchas obreras despus despues de la muerte de Lenin, en plena lucha por el control del partido, vase el trabajo de Vladimir Brovkin: Rusia after Lenin. Politics, Culture and Society, 19211929 , Routlegde, London and New York, 1998, especialmente el captulo 8, The proletariat against the vanguard, p. 173 y ss.

[14] Vase: William G. Rosenberg, Russian Labor and Bolshevik Power After October; en: Slavic Review, 1985, 44, no. 2, pp. 213-238;

[15] Vase: Brovkin, Vladimir; Workers' Unrest and the Bolsheviks' Response in 1919; en: Slavic Review, Volume 49, Issue 3 (Autumn, 1990), pp. 350-373. En EEUU sucedi lo mismo durante la re-organizacin taylorista-fordista de la produccin entre 1900 y 1920, por lo que hay que sealar que los lderes bolcheviques filotayloristas tenan una imagen muy distorsionada y benvola del xito civilizatorio del Americanismo; las oleadas de huelgas entre 1910 y 1913 y entre 1916 y 1922 resistiendo a la introduccin del cronmetro y al pago segn rendimiento siguen siendo sin precedentes en la historia de la clase obrera norteamericana.

[16] Vase: Rosenberg , W. G.; Workers  and Workers Control   in the   Russian Revolution , History Workshop, Vol. 5 (1978), pp. 89-97.

[17] Por ejemplo en la represin de la huelga en la gran fbrica de Putilov en Petrogrado, vase: Leggett, George; The Cheka: Lenin's political police: the All-Russian Extraordinary Commission for combating Counter-revolution and Sabotage, December 1917 to February 1922; Clarendon Press, Oxford, 1981, p. 313 y ss.

[18] Por ejemplo: las cifras oficiales hablan en 1924 de 267 huelgas (99 en empresas del estado); una media que se mantena desde 1922; vase: Carr, E. H.; El Socialismo en un solo pas 1924-1926, I; Alianza Universidad, Madrid, 1974, p. 404 y ss.; las luchas generalmente se planteaban entre un Bloc de tres, una triple alianza de gerentes (glavki) de fbrica, partido y sindicatos contra la clase obrera industrial.

[19] El jefe de la OGPU Yagoda informaba personalmente a Stalin que exista un fuerte deterioro de la situacin en la industria y el colapso de la produccin en numerosas ramas, situacin acompaada por el pago atrasado de los salarios, fuerte aumento de los precios, y sueldos bajos para los trabajadores.; las estadsticas sealan que en julio de 1923 ms de 100 empresas se encontraban en huelga; en agosto ya eran 140 con ms de 80.000 trabajadores; vase: GPU Deputy Chair Yagoda, To: Comrade Stalins Secretariat, Comrade Mekhlis, Kratkii Obzor Politekonomicheskogo polozheniya respubliki (1 July-15 September, 1923), RTsKhIDNI, Doc. 177.

[20] En Mosc durante 1922, ao en el que Gramsci lleg a la ciudad, el nmero promedio de huelgas alcanz la cifra de quince por mes, y las manifestaciones callejeras de descontento fueron ese ao de setenta; vase: Politsostoyanie goroda Moskvy i Moskovskoi gubernii (November-December 1922), RTsKhIDNI, Doc. 176, pp. 15.

[21] Si los trabajadores amenazaban con una huelga para llamar la atencin sobre sus reclamos, se les acusaba de romper la disciplina sindical, se les castigaba dndoles la baja del sindicato, lo que significaba el despido automtico de la fbrica y la imposibilidad de conseguir un nuevo trabajo. En caso de huelga la polica poltica, la CHEKA o la OGPU, intervena al instante, deteniendo a cabecillas e instigadores, utilizando la fuerza sin contemplaciones.

[22] Termino popularizado por Trotsky. Por ejemplo Trotsky justificaba no solo la depresin salarial y la racionalizacin taylorista de la industria sino incluso el despido de trabajadores sobrantes como un aporte necesario a la sagrada acumulacin primitiva del Socialismo, como lo hizo en XI congreso del Partido Bolchevique en abril de 1923.

[23] Alexei A. Stakhanov, trabajador minero de origen humilde, encarnacin prototpica en el Stalinismo de las iniciativas desde abajo para aumentar la productividad y complementar al Taylorismo rusificado; vase: Bedeian, A.G./ Phillips, C.R.: Scientific management and Stakhanovism in the Soviet Union: a historical perspective; en: International Journal of Social Economics, Vol. 17, 1990, pp. 28-35.

[24] Carr, E. H.; El Socialismo en un solo pas 1924-1926, I; Alianza Universidad, Madrid, 1974, p. 411.

[25] Sobre la vanguardia obrera en Ivanovo a lo largo de 1917: Koenker, Diane P./ Rosenberg, William G.: Strikes and Revolution in Russia, 1917; Princeton University Press, New Jersey, 1989, pp.292298; tambin: Mandel, Daniel: October in the Ivanovo-Kineshma Industrial Region,; en: Revolution in Russia: Reassessments of 1917, ed. Edith Regain Frankel, Jonathan Frankel, and Baruch Knei-Paz; Cambridge University Press, England, 1992, pp. 157187.

[26] Por ejemplo, Pravda a partir de noviembre de 1923 se limitar a reflejar y repetir la voz oficial del comit central o del Politburo.

[27] En: Quaderno 4 , XIII, #52, Americanismo y Fordismo.

[28] Ibdem.

[29] En: Q7; #34, apartado que lleva el ttulo de: Caduta tendenziale del saggio del profitto.

[30] Gramsci califica la Ley sobre la tendencia decreciente de la tasa de ganancia enunciada por Marx en Das Kapital de teorema di prima approssimazione.

[31] En: Quaderno 22 , V, #13, Los altos salarios.

[32] En: Q 4 ,# 49 ; # 76 .

[33] A partir de abril de 1932, en: Quaderno 8 (XXVIII) (142). Recordemos que Totalitarismo es una idea acuada por el regimen de Mussolini, por su filsofo oficial Gentile en la voz: Fascismo (dottrina del), para la Enciclopedia Italiana Treccani, Istituto dell'Enciclopedia Italiana, Roma, 1932, vol. XIV, pp. 835-840.

[34] Se desarrolla a partir de 1930 un concepto ms complejo y pertinente que el de Estado Obrero degenerado o equivalentes, en: Quaderno 6 (VIII) (136). Trotsky tambin terminar definiendo al regimen sovitico como totalitario, por ejemplo en la entrevista que le realiz Mateo Fossa en septiembre de 1938: Anti-Imperialist Struggle Is Key to Liberation. Interview with Mateo Fossa, en: Socialist Appeal, Vol. II No. 48, 5 November 1938, p. 3 y ss.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 



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