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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2017

Entrevista a Silvia Casado Arenas y Carlos Fernndez Liria sobre Qu fue la guerra civil?
Tan importante como hacer justicia a los desaparecidos de la guerra civil es que nuestros jvenes no recuerden su historia de una forma injusta

Salvador Lpez Arnal
Cuarto Poder

El libro es una rplica al de Arturo Prez-Reverte La Guerra Civil contada a los jvenes


Carlos Fernndez Liria es profesor de Filosofa en la Universidad Complutense. Autor de numerosos libros, fue en los aos ochenta guionista del programa de televisin, la Bola de Cristal (junto con Santiago Alba Rico). Uno de sus ltimos libros es En defensa del populismo (2015).

Silvia Casado es profesora de Historia enun Instituto Pblico de Castilla y Len. Activista por la enseanza pblica y los derechos sociales.

David Ouro es un ilustrador habitual en editoriales tanto nacionales como europeas y de Estados Unidos.

***

Portadas de los libros sobre la Guerra Civil publicados por Arturo Prez-Reverte y Carlos Fernndez Liria y Silvia Casado.

Un nuevo libro sobre la guerra civil? No hay ya muchos libros sobre nuestra guerra civil? No hay qu mirar para adelante y no para atrs?

SILVIA: Hay numerosos e importantsimos estudios e investigaciones sobre la Guerra Civil. Ahora bien, es evidente que nuestro libro no tiene pretensiones investigadoras, para eso ya tenemos los magnficos trabajos de ngel Vias o Julin Casanova, entre otros. Es un libro de divulgacin que hemos considerado necesario por varias razones. En primer lugar el objeto del libro es servir de rplica al que public el ao pasado Prez Reverte porque ese libro, si bien es cierto que no faltaba a la verdad, guardaba demasiados silencios, y sobre todo presentaba la guerra civil como una suerte de fenmeno fatal que cada cierto tiempo se da entre los espaoles, sin atender a las causas polticas, sociales y econmicas, de manera que el hecho histrico de la guerra queda completamente despolitizado, convirtindolo en un especie de absurdo enfrentamiento entre hermanos. La segunda razn es que ochenta aos despus de la guerra civil espaola no hay un acuerdo en torno a las causas de la misma, lo que es motivo de encendidas polmicas, ya sea por el cumplimiento de la Ley de memoria histrica, en torno a la retirada de calles dedicadas a franquistas o en torno a qu hacer con el Valle de los Cados. An hoy, nos encontramos historiadores, tanto en la academia como en la caverna meditica que no paran de repetir el mantra franquista (40 aos repetido) de que la guerra fue inevitable y vino a poner fin al caos de la II Repblica y a librar al pas del comunismo sovitico. Recientemente tenemos un ejemplo de ello.

Qu ejemplo?

SILVIA. La publicacin del libro 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular, tesis nada novedosa (es un de los mitos ms repetidos en los cuarenta aos de dictadura franquista) y que no busca otra cosa ms que crear confusin histrica permanente en torno al golpe del 36 y sus consecuencias. Ahora bien, cul es la raz de que an a estas alturas nos encontremos con "el todos fueron iguales" y las equidistancias, cuando no las puras mentiras histricas? Pues una vez ms tiene que ver con cmo se hizo la (modlica) Transicin. La poltica fue la del olvido, la desmemoria, la amnesia respecto a nuestra historia ms reciente, respecto a nuestra ltima experiencia democrtica que no era otra que la democracia de la II Repblica. El gobierno socialista liderado por Felipe Gonzlez decidi, en efecto, "no hablar del pasado". Y cuando desde la sociedad, al margen de los partidos polticos, se iniciaron los trabajos de recuperacin de nuestra memoria ms reciente, se puede decir que ya era tarde para cortocircuitar algunos mitos y mentiras. Porque, mientras tanto, mientras la izquierda mantena el principio de "no hablar del pasado", el "revisionismo" haca su labor, sobre todo a nivel meditico, hablando por los codos. No es correcto llamarles "revisionistas", porque, en realidad, no aportan ninguna revisin, sino que mantienen la burda visin franquista de nuestra historia. Pero han sido muy eficaces y han marcado una diferencia fundamental entre la actitud espaola y la que tienen el resto de los pases europeos respecto al fascismo y la II Guerra Mundial. Eso de que "mirar al pasado" "mirar para atrs" es malo es una idea que no ha dejado de hacer el juego a la derecha. Los nazis tambin habran estado encantados de que en Alemania no se hubiera mirado al pasado y se les hubiese dejado en paz, permitindoles conservar altas cotas de su poder e incluso de su prestigio.

Un compaero, amigo y maestro, Jos Luis Martn Ramos, un historiador y profesor de la UAB, ha respondido adecuadamente -hemos publicado su trabajo en rebelin- al libro que acabas de hacer referencia, 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular. Acabis de mencionar el libro de Arturo Prez Reverte, La Guerra civil contada a los jvenes y comenzis el vuestro hablando de l. No os ha gustado? Por qu? Es un asunto de equidistancia como sealis?

CARLOS: S, lemos el artculo de Martn Ramos, que era magnfico. En cuanto a nuestro libro, es intencionadamente una rplica calcada del libro de Arturo Prez Reverte. Ese libro nos pareci, la verdad, mucho ms peligroso de lo que aparenta a simple vista. Parece un libro de divulgacin para jvenes, que intenta darles una visin neutral y equidistante sobre la guerra civil. Pero, por eso mismo, porque la cosa parece ms o menos intrascendente, es mucho ms preocupante. Es a este nivel de discurso (y no en las grandes obras eruditas para especialistas) en el que se delimitan los relatos que luego nadie se atreve a poner en duda, donde quedan enraizados en el sentido comn y luego no hay manera de discutirlos porque se consideran evidencias. El libro de Reverte es muchsimo ms peligroso que todos los libros de los Po Moa o los Csar Vidal. Es verdad que el mal llamado revisionismo sobre la guerra civil (que en realidad es obra de pseudohistoriadores franquistas) ha calado muy profundamente, porque ha contado con algunos altavoces mediticos importantes, como en su momento la cadena COPE. Pero un libro como el de Reverte, mucho ms asptico, es ms capaz de crear hegemona cultural, tanto ms cuanto que opera a nivel de la juventud. En su momento ya alertaron sobre ello Juan Carlos Monedero y David Becerra. En sus diagnsticos, tenan bsicamente mucha razn. Escribieron algunos artculos memorables al respecto, alguno de los cuales fue respondido por el propio Reverte. Nosotros hemos seguido otra tctica: escribir un libro idntico al de Reverte en su forma y modelo editorial, pero con otro contenido. Creemos que esto puede ser muy til para torcer al bastn, dando otra versin de nuestra historia, pero utilizando las mismas armas editoriales y dirigindonos al mismo pblico.

El subttulo de vuestro libro: "Nuestra historia explicada a los jvenes". Qu jvenes? En quin, en quines estis pensando? A quines va dirigido vuestro libro?

CARLOS: Obviamente, nuestro libro no tiene nada que ver con una investigacin historiogrfica, no se sita en ese plano, es un libro de divulgacin para jvenes. Lo que s que pretendemos es intervenir activamente en la realidad de la Memoria histrica. Tan importante como hacer justicia a los desaparecidos de la guerra civil es velar porque nuestros jvenes y los jvenes venideros no "recuerden" su historia de una forma injusta, que su "memoria" no sea un ejercicio inconsciente de mala fe. Los dos somos profesores y -lo hemos comentado muchas veces- hemos notado que en los institutos y la Universidad, los jvenes empiezan a decir cosas que hace una dcada eran impensables.

Por ejemplo

CARLOS. Por ejemplo, nos hemos encontrado con alumnos muy convencidos de que, en realidad, la guerra la comenz el PSOE en el ao 34. Esto quiere decir que la caverna meditica ha tenido un cierto xito a la hora de conformar la conciencia de nuestra juventud. Una pandilla de pseudohistoriadores ideolgicamente muy marcados ha suplantado a la comunidad cientfica de los historiadores gracias unos altavoces mediticos muy potentes. Y eso no se contrarresta publicando artculos en las revistas acadmicas. El problema no est entre los historiadores, est en la conciencia ciudadana en general. Nuestro libro es una intervencin a ese nivel divulgativo y, sin embargo, esencial. No podemos perder la batalla sobre el relato que ha de considerarse obvio para nuestros adolescentes. Es un respiro, desde luego, que la editorial Akal siempre est dispuesta a plantear la batalla en ese sentido. En seguida comprendieron que no se trataba de escribir un libro en tanto que historiadores (que no lo somos), sino de plantear una batalla poltica imprescindible en el terreno de la divulgacin, y adems, de la divulgacin para jvenes.

Y en el mbito escolar de la educacin secundaria?

SILVIA: Conviene tener en cuenta la configuracin del currculum de Ciencias Sociales e Historia en el Bachillerato. Es un currculum tan amplio que casi tienes que pasar de puntillas por los temas de la II Repblica, el golpe de Estado y la guerra, la dictadura y la Transicin, de manera que depende del profesor (y no siempre se puede porque es el curso de la selectividad) profundizar ms o menos en la cuestin. Es curioso que el currculum de 2 de bachillerato se modific durante el primer gobierno de Aznar y siendo ministra Esperanza Aguirre. Empezaron a repetir que los alumnos salan del bachillerato sin saber quin era Felipe II, lo que a su criterio deba ser ms importante que conocer la Constitucin de 1931. El programa de Historia de Espaa de 2 de bachillerato pas de ocuparse del siglo XIX y XX, a abarcar toda la historia de Espaa (desde Atapuerca a la actualidad) y se ajust el modelo de la PAU a un temario disparatado por su amplitud. De manera que, actualmente, el primer trimestre se emplea en repasar la historia de Espaa hasta el siglo XVIII y el resto al XIX, XX y la actualidad. Cul es la consecuencia?

Cul es en tu opinin?

SILVIA. Pues que, efectivamente, no puedes profundizar en ese amplio perodo de las fallidas revoluciones liberales que van marcando el dficit democrtico de este pas. Y cuando quieres llegar a la II Repblica, te queda muy poco para terminar el curso y tienes que ir a toda prisa. La consecuencia es que los alumnos salen a veces con mucho batiburrillo de contenidos y poca profundizacin en hechos histricos tan relevantes como la Guerra Civil. Y por cierto, cuando Zapatero lleg a la Moncloa y se aprob la LOE el currculum de Aznar se mantuvo.

Las ilustraciones son de David Ouro. Estn muy bien, pero que bien! Me gustara felicitarle. Lo hago ahora. Quin es David Ouro?

SILVIA: Lo eligi la editorial y nos mand unas ilustraciones para ver si nos gustaban. Nos encantaron. Y el resultado ha superado lo previsto. Pensamos que la esttica que David Ouro ha elegido es muy acorde con el sentido del libro, con una mezcla de belleza y dramatismo muy impactante.

Hablis tambin en el prlogo de memoria histrica. Lo hemos comentado ya pero insisto un poco ms. Qu es la memoria histrica en vuestra opinin?

SILVIA: Es una cuestin de verdad, justicia y reparacin hacia la vctimas. Durante toda la Transicin, como ya hemos comentado, se gest la poltica del olvido. La amnista de 1977 fue la verdadera ley de punto final para el franquismo y los partidos (cada uno por diferentes razones) decidieron no mirar atrs. La poltica del olvido propici que la historia de los vencidos sobre la guerra y la represin se mantuvieron en el mbito privado. Yo misma me pas mi adolescencia escuchando a mi abuelo contar donde estaban las fosas comunes y los asesinados enterrados en las cunetas en mi pueblo, al sur de vila, donde no hubo guerra, sino ocupacin y exterminio, como en toda Castilla y Len. Durante la Transicin y los catorce aos de gobierno de Gonzlez, memoria era sinnimo de rencor y reconciliacin de olvido. Pero la sociedad no quera olvidar. Esto lo expres muy bien Toms y Valiente a finales de los aos 80 en unas jornadas sobre la Justicia en la guerra con las siguientes palabras: "nadie tiene mentalidad de revancha, ni de venganza, pero no nos engaemos, nadie tiene mentalidad de olvido". El hecho de que no se haya podido recuperar, dignificar y reparar en la medida de lo posible la memoria de los vencidos tiene consecuencias polticas y sociales. La memoria es la base de la democracia y, mientras se siga diferenciando entre vctimas de primera y vctimas de segunda sepultadas en cunetas, la calidad democrtica dejar mucho que desear. Tras 80 aos de Guerra Civil sigue existiendo una tensin entre dos memorias, la predominante heredera del franquismo y la minoritaria, para quin la Repblica representa el ltimo referente democrtico frustrado por un brutal golpe militar, una guerra, una dictadura fascista de 40 aos y una transicin que supuso una de las ms delicadas reformas de gran parte del franquismo. Y que existe esta tensin entre memorias histricas no cabe duda, pues, fjate, an hoy, tras dcadas de investigaciones histricas, hay que seguir insistiendo en que no todos fueron iguales; de hecho, nuestro libro es un ejemplo de esto, un intento de recuperacin de nuestra historia y de nuestra memoria democrtica frente a los relatos equidistantes.

En nombre de mi abuelo, un cenetista asesinado en mayo de 1939 llamado Jos Arnal, te agradezco mucho tus palaras. Qu opinin tenis de la Ley de Memoria histrica por cierto?

SILVIA: Lleg tarde y el PSOE no se atrevi a recoger las reivindicaciones ms elementales. Por ejemplo, no se hace una sola mencin a la experiencia democrtica ni a la Constitucin de la II Repblica. Pero no slo eso. El Estado debe hacerse cargo del problema de los desaparecidos, alrededor de 114.000 personas, una cifra que slo es superada por Camboya. Francisco Espinosa, uno de los ms brillantes historiadores de este pas que lleva dcadas estudiando la guerra civil y el exterminio que se produjo en muchas zonas, propone desarrollar una poltica de la memoria que abra la historia a la sociedad para regenerar nuestra memoria colectiva y que nos ayude a la construccin no slo de la verdad histrica, sino tambin de una verdadera cultura democrtica. Ahora bien, con el PP en el gobierno, estamos muy lejos de estos objetivos. El PP se ha encargado de boicotear la ley de la Memoria desde el primer da. Como derogarla era un escndalo y se hubieran notado demasiado sus anhelos franquistas, decidieron vaciarla de contenido con una dotacin presupuestaria de cero euros. Por no hablar de las burdas declaraciones de algunos miembros del PP sobre la Memoria y la vctimas de la guerra y el franquismo.

Cada captulo se cierra con recomendaciones de libros, documentales o pelculas. Con qu objetivo hacis estas recomendaciones?

CARLOS: En algunas ocasiones, como cuando recomendamos Soberanos e Intervenidos de Joan Garcs, se trata de citar libros que hemos tomado como referencia o bibliografa. Pero, normalmente, el objetivo es citar obras de calidad, normalmente pelculas, que a nuestro entender hacen justicia a la historia de la guerra civil. Uno podra imaginar que un joven que viera todas esas pelculas tendra una visin bastante buena de lo que ocurri. Muchas veces, lo que ves en una pelcula o lees en una novela se comprende mejor y se olvida menos que lo que se estudia en los libros de texto. Pensamos que si un joven llega a leer, por ejemplo, La forja de un rebelde de Arturo Barea (o incluso a ver la excelente serie que hizo Mario Camus), aprender mucho ms que en incansables horas de estudio en los libros de texto.

SILVIA: El libro est compuesto de captulos muy breves, de manera que el propsito de estas recomendaciones es que tambin sirva de gua didctica para profundizar en los temas que el lector elija. Si te fijas, una gran parte de los libros que recomendamos son muy accesibles para un pblico joven, hay, por ejemplo, algunos cmics.

S, s, me he fijado, una decisin excelente. Yo mismo he recomendado en mis clases de Economa para ciclos formativos de grado medio y superior, El Capital en Manga.

SILVIA. Antiguos compaeros del instituto me han comentado que esto les ha gustado mucho del libro y, de hecho, estoy contenta porque en varios centros estn programando meterlo como lectura en la programacin del prximo curso.

Por cierto, si tuvierais que escoger una sola pelcula sobre nuestra guerra, qu pelcula escogerais?

SILVIA: Canciones para despus de una Guerra, de Basilio Martin Patino. Retrata muy bien lo que fue el franquismo; ese mundo de vencedores que humillan continuamente a los vencidos hasta puntos inimaginables. Ese mundo en el que, como explica el protagonista de Las bicicletas son para el verano, "no ha llegado la paz, hijo, ha llegado la victoria". Por otro lado creemos que esa msica, esas canciones, estn tan metidas en nuestro subconsciente que incluso en los ms jvenes siguen resonando.

Lo mismo si hablamos de libros. Cul es vuestro libro sobre nuestra guerra?

SILVIA: Hay numerosos estudios de la Guerra. De los ms completos los del profesor Vias. Pero si tengo que destacar un libro para todos los pblicos dira La Forja de un Rebelde, de Arturo Barea. Debera ser de obligatoria lectura en el instituto.

CARLOS: Yo tambin recomiendo leer a Chaves Nogales. No es cosa de permitir a Arturo Prez Reverte apropiarse de l.

Los captulos son breves, tres, cuatro pginas, lo ha comentado Silvia pero permito insistir. Por qu? Se pueden tratar temas tan complicados como los que tratis en tan pocas lneas?

CARLOS: Bueno, no hay que olvidar que el libro se concibe como una rplica del de Arturo Prez Reverte, que era todava ms corto. Pero, en todo caso, la idea es buena, es un reto muy interesante (y el mrito es de Reverte, por supuesto): asumir la tarea de contar en pocas palabras unos acontecimientos sin los cuales los jvenes no podran entender nada del pas en el que estn viviendo. Ah est lo interesante del asunto y tambin el mayor de los peligros. Al condensar tanto, se hace necesario elegir, distinguir lo ms relevante, cribar lo secundario. Se presupone que ni Reverte ni nosotros vamos a mentir sobre nada en particular, as a las claras. Pero en la seleccin de lo que se cuenta, de lo que se elige poner en primer plano o en segundo, o de lo que sencillamente se calla o se silencia, la historia se juega mucho polticamente. Es posible falsear enteramente la verdad si necesidad de mentir ni una sola vez. De hecho, es la tctica que siguen normalmente nuestros medios de comunicacin, desde la llegada de la democracia. El peridico El Pas, por ejemplo, se especializ en eso desde el primer momento y lleg a un nivel de maestra insuperable en esto de mentir sin mentiras. Con la llegada de la democracia, se suprimi la censura franquista. Pero se instal una censura mucho ms poderosa, la censura propia de nuestras democracias, que tiene que ver con el hecho de que llamamos libertad de expresin al monopolio que detentan unos cuantos oligopolios para seleccionar de qu se habla y de qu no. Es raro que se censure a periodistas. Pero slo porque los periodistas a los que habra que censurar estn en paro, no encontrarn trabajo jams. Y los que estn trabajando ya saben ellos la lnea editorial a la que tienen que ceirse si no quieren ser despedidos. Comparado con este modelo de censura estructural, la censura franquista era un ejercicio prehistrico de principiantes. La diferencia entre el libro de Reverte y el nuestro, es un problema de este tipo. No se trata de que haya desacuerdos concretos sobre nada en particular. Todo depende de qu se cuenta y de qu no, de en qu orden y con qu prioridades se cuenta lo que se cuenta, y de cmo se enmarca el problema general.

Por ejemplo...

Por ejemplo, se ha insistido con razn en el hecho de que el tema de la guerra civil suele ligarse al tema de la Segunda Repblica y que eso ya encierra un cierto sesgo historiogrfico. Al hacerlo as se est ya transmitiendo un mensaje muy importante, la idea de que fue el caos republicano el que condujo a una guerra ms o menos inevitable. Nosotros hemos intentado compensar esto dando mucha importancia a los cuarenta aos de dictadura e incluso a ciertas coyunturas de la Transicin. La guerra no es la continuacin de la repblica; es su interrupcin golpista y violenta, que se contina con un dictadura brutal y con una Transicin marcada por cuarenta aos de miedo y represin.

El primer captulo se titula "El problema de fondo". Cul fue el problema de fondo en vuestra opinin?

CARLOS: Pues es lo que estamos diciendo: cuando se reinstaura la democracia tras una sangrienta dictadura no se devuelve el gobierno legtimo a los que lo detentaban antes del golpe de Estado. Se convocan elecciones para una poblacin que ya est digamos que suficientemente escarmentada. Es una especie de ley de hierro a la que se sometieron todas las democracias del siglo XX, no slo la espaola. Carl Schmitt, un nazi al fin y al cabo, que saba lo que se deca, lo resumi muy claramente en los aos veinte: "seguro que no hay nadie ya en Europa que est en contra de las libertades y el parlamentarismo. Pero me imagino que no habr tampoco nadie tan ingenuo como para pensar que esas libertades y ese parlamentarismo se van a mantener en el caso de que algn da osen con tocar los intereses de los que detentan el poder real". Esa advertencia ha pesado siempre sobre la democracia bajo condiciones capitalistas. Las izquierdas anticapitalistas tuvieron siempre derecho a presentarse a las elecciones, faltara ms, pero no a ganarlas. Y cada vez que una pizca de anticapitalismo gan las elecciones, un golpe de Estado, una invasin o una guerra acabaron con la democracia. Pinochet lo resumi perfectamente cuando, al fin, se decidi a permitir que se convocaran elecciones: "estoy dispuesto a respetar el resultado de las elecciones, con tal de que no ganen las izquierdas; si tocan a uno solo de mis hombres, se acab el estado de derecho". Recuerdo un editorial de El Pas que calificaba de pintoresca esta peculiar concepcin de la democracia. No tena nada de pintoresca, es lo que ocurri durante todo el siglo XX, fue la norma, no la excepcin. As ocurri en Guatemala, en 1944; en Brasil, en 1961; en Indonesia, en 1963; en Irn, en 1953; en Repblica Dominicana, en 1963; en Chile, en 1973; en Hait, en 1990 (y en el 2004); en Colombia (entre 1985 y 1995); en Nicaragua, entre 1979 y 1990; en Rusia, en 1993; en Venezuela, en 1935 y tambin en 2002..., hay al menos treinta casos que demuestran que durante todo el siglo XX jams se dej al socialismo avanzar por la va democrtica. El siglo XX jams dej a la izquierda elegir entre Allende o Fidel Castro. A los anticapitalistas se les dio a elegir entre Allende muerto o Fidel Castro vivo. Y luego se deca que el socialismo no respetaba la democracia, que tena tendencias totalitarias. No, es que a los que no las tenan, se les mataba. Se llam democracia al parntesis entre dos golpes de Estado. Se permiti la democracia mientras que no ganaran las izquierdas. Y el caso espaol fue uno de los ms paradigmticos. Los chilenos que segn Kissinger se equivocaron al votar en 1973 (y en 1970), lo pagaron con diecisis aos de dictadura y de represin, con decenas de miles de desaparecidos y represaliados. Pero es que en Espaa, por lo visto, habamos cometido un error muy grave al votar: hubo que pagarlo con cuarenta aos de dictadura. Es el modelo exacto de lo que Santiago Alba llam la pedagoga del milln de muertos: cada cuarenta aos ms o menos, se mata a casi todo el mundo y luego se deja votar a los supervivientes.

Es por eso por lo que unos pocos captulos van ms all de la guerra y de la larga dictadura fascista?

SILVIA: Por supuesto. Las dictaduras son, en efecto, muy pedaggicas para las generaciones futuras, dejan muy claro que est permitido votar a los partidos de derechas y a los partidos de izquierdas que apliquen programas de derechas. La alternancia entre PP y PSOE es la aplicacin perfecta de este modelo. Por eso, nos ha parecido que un libro sobre nuestra guerra civil tena que extenderse a esta consecuencia crucial que ha marcado nuestra vida democrtica. Tambin nos ha parecido imprescindible marcar la diferencia respecto del final del libro de Prez Reverte, para quien la llegada de la monarqua parlamentaria, con los Borbones, supuso la vuelta a la democracia sin ms.

Os pregunto sobre algunos personajes de nuestra contienda, en dos o tres lneas, no ms. Os pregunto por Juan Negrn.

SILVIA: Un hombre que supo entender con enorme lucidez el carcter internacional del conflicto y que apost por una Espaa integrada en Europa. Una de las grandes figuras del siglo XX espaol, desdichadamente poco reconocida.

Toca ahora hablar de Manuel Azaa.

SILVIA: Un poltico de esos que ya quisiramos tener hoy en da.

Ahora de Casado y Besteiro.

SILVIA: Nos pica la curiosidad saber por qu eliges precisamente a estos dos personajes.

Por los ltimos acontecimientos de la II Repblica en Madrid, por el golpe de ambos. En el caso de Besteiro, tambin porque era catedrtico de lgica y un filsofo muy notable.

SILVIA: Pensamos que Besteiro fue una persona honesta que se dej engaar por Casado. Y Casado por Franco. El objetivo de Franco era exterminar a la izquierda de Madrid y as lo hizo con una dursima represin.

La Pasionaria, en ltimo lugar.

SILVIA: Una personalidad gigantesca en la que, adems, se cruzan todas las aporas de la condicin femenina.

Me olvidaba: el asesinato de Llus Companys.

SILVIA: Un hroe y un poltico imprescindible de la segunda repblica. Su papel para frenar la violencia descontrolada en los primeros meses de la guerra fue crucial. Su trgico final fue un adelanto de la monstruosidad que se apoderaba de Europa.

El captulo ms extenso es este: "Protagonismo de las mujeres y lucha feminista". Por casualidad o por alguna razn especial?

SILVIA: Por supuesto, no es casual. Se trata de hacer justicia y de rendir homenaje a todas esas mujeres conocidas y annimas que lucharon no slo por la democracia en Espaa y por ganar la guerra, si no por construir un mundo donde las mujeres estuviramos en igualdad de condiciones en todos los aspectos de la vida. Las luchas feministas fueron violentamente aplastadas por la dictadura fascista, imponindose un modelo de mujer sumisa y abnegada. Las mujeres desaparecieron del espacio pblico durante cuarenta aos, y la que se asomaba, corra el riesgo de ser estigmatizada o catalogada como una ramera. Nuestras abuelas y madres sufrieron esa educacin y ese modelo femenino del franquismo, mujeres nacidas para servir a los hombres, y las consecuencias de esa violencia patriarcal y fascista han llegado hasta nuestros das. Por otro lado, en los libros de texto escolares, la presencia de las mujeres y su protagonismo en la guerra es mnima. Y eso tiene que cambiar. Normalmente aparecen como vctimas de la guerra y de su condicin femenina, y que no cabe duda de que lo fueron, pero tambin fueron unas luchadoras contra el fascismo y a favor de un mundo ms democrtico e igualitario. De hecho, creo que en este sentido tambin hay una marcada diferencia entre nuestro libro y el de Reverte.

Lo hay, desde luego. Finalizis con una referencia al Valle de los Cados. Qu habra que hacer con ese monumento fascista en vuestra opinin?

SILVIA: Hay que identificar los restos all depositados y entregrselos a sus familiares para que puedan recibir digna sepultura. Sin duda, habra que sacar de ah los restos de Franco y Primo de Rivera y entregrselos tambin a sus familiares. Y despus, una posibilidad es la demolicin, y desde luego que deje de recibir dinero pblico. Otra posibilidad, bastante controvertida, es convertirlo en un museo, tal y como se ha hecho con Auschwitz.

Hay muchos restos fascistas en nuestras calles y ciudades? Qu habra que hacer con ellos?

SILVIA: Cumplir la Ley de Memoria Histrica y cambiar los nombres ya. En ningn pas de Europa, salvo en Espaa donde triunf el fascismo, se permitira que se dedicasen calles a criminales de guerra. Pone los pelos de punta cuando an en pueblos de Castilla te encuentras con todo un callejero franquista: calle 17 de julio, 18 de julio, mrtires de Espaa, Caudillo, etc. Esas calles antes del golpe y la dictadura tenan otros nombres. Sencillamente se trata de volver a ellos, de hecho, an queda gente viva que los recuerda.

No slo en pueblos de Castilla. Barcelona tiene alguna calle o museo dedicada a dirigentes fascistas (pienso en Samaranch por ejemplo) o a colaboradores del golpe (Camb, con estatua incluida). Queris aadir algo ms? Se me olvida algn asunto importante?

SILVIA: S, el prximo mircoles 31 de mayo presentamos el libro con Juan Carlos Monedero y Facu Daz en la Sala Mirador de Madrid. Nos encantara contar con vuestra presencia. Nada ms, muchas gracias.

Lstima que dos ciudades hermanas como Madrid y Barcelona no estn ms cerca. Espero que tambin lo presentis en la ciudad de Montserrat Roig, Maria Rosa Borrs, Pilar Fibla y Giulia Adinolfi.

Fuente: https://www.cuartopoder.es/cultura/2017/05/26/guerra-civil/

 



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