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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2017

Pronunciamiento del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
Terrorismo de Estado y medidas contrainsurgentes, caracterstica actual del Gobierno de Manuel Velasco Coello

Rebelin


A los medios de comunicacin nacional e internacionales

A los organismos defensores de los derechos humanos oficiales e independientes

A las organizaciones hermanas y solidarias

A los sectores populares organizados

A la CNTE

Al pueblo en general

 

El terrorismo de Estado se confirma como poltica de gobierno que se aplica con mayor intensidad y recurrencia por los tres niveles de gobierno, que sigue cobrndose las vidas del pueblo organizado y las masas trabajadoras. Hecho que desde su planeacin por parte de las instituciones contrainsurgentes llevan dicho propsito, como medida para mermar o aniquilar las fuerzas populares descontentas y crticas al rgimen, negar al pueblo el uso de los derechos humanos y elementales.

Las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales, como crmenes de lesa humanidad, tienen el sello del Estado, y se siguen cometiendo a lo largo y ancho del pas. En el caso de Chiapas, estos fenmenos estn repitindose con mayor rapidez. Al igual que Veracruz, Guerrero o Sinaloa, donde se han descubierto fosas o se han perpetrado crmenes de Estado recientemente, Chiapas est siendo desangrado por las fuerzas policiaco-militares, siendo sta la forma por la cual la poltica del gobierno de Manuel Velasco Coello se est conduciendo. La represin generalizada, por tanto, es la caracterstica actual del gobierno estatal para el pueblo de Chiapas.

Han quedado atrs el dilogo y la salida poltica a los problemas y necesidades del pueblo organizado, porque desde el gobierno federal y especialmente el estatal han definido atender las distintas problemticas y necesidades mediante la poltica gubernamental fincada en el terrorismo de Estado. De nada han servido las firmas de minutas de acuerdo, promesas de solucin, porque desde las secretaras y funcionarios tienen el mandato de desconocer todo lo que este en favor de los sectores populares; en tanto que para otros sectores organizados la poltica gubernamental es, ni siquiera firmar algn documento que de constancia de la realizacin de la reunin o los acuerdos tomados, se deja a la credibilidad naturalmente hipcrita de los funcionarios de gobierno, palabras huecas como supuesta solucin a problemas y necesidades populares.

A diario hay protestas y denuncias sobre necesidades econmicas y polticas del pueblo, de la misma manera estas protestas son respondidas con la intimidacin, el hostigamiento, la detencin y encarcelamiento, el desgaste poltico o la indiferencia gubernamental, que dan paso a la desaparicin forzada y la ejecucin extrajudicial, en cada una de ellas tiene de fondo la mano del gobierno.

Todos los sectores populares estamos siendo vctimas de la poltica de terror aplicada por el gobierno:

1.- Las protestas sindicales o gremiales son llevados al desgaste poltico para imponer sobre ellos las condiciones contrarias a los intereses como trabajadores mientras se simula la atencin poltica, cuyo beneficio se dirige a privatizar los servicios pblicos, ocultar la descomposicin interna de las estructuras gubernamentales reflejados en los actos de corrupcin y fortalecer los intereses empresariales.

2.- El hostigamiento e intimidacin hacia integrantes de los sectores populares y gremiales para empujarlos a desistir de su lucha o militancia poltica. Intimidacin realizada por agentes del Estado hechas por telfono o con la presencia policiaca-militar. Realidad que descubre la verdadera esencia de las fuerzas armadas, un instrumento de intimidacin y represin para la organizacin popular.

3.- A las organizaciones campesinas que durante aos han logrado la recuperacin de sus tierras mediante la organizacin popular independiente, hoy son vctimas de una ofensiva policiaca-militar para despojarlos nuevamente de ellas; fenmeno que va de la mano con una particularidad, el uso de grupos paramilitares que se presentan bajo el membrete de grupos de autodefensa. El despojo de tierras de trabajo y en posesin por parte del campesinado pobre es una constante donde la violencia institucional es usada para tal cometido.

4.- El crecimiento de grupos paramilitares creados y dirigidos por los cuerpos policiaco-militares, financiados por los caciques y empresarios locales, como tctica contrainsurgente para mantener la ofensiva contra las organizaciones populares independientes. Los paramilitares como grupo contrainsurgente, en esta poca, no slo actan en sustitucin del ejrcito, marina o policas, sino que ahora se presentan de manera coordinada en tiempo y espacio, para actuar sin cortapisas en maniobras represivas que han culminado en crmenes de lesa humanidad y violaciones constantes a los derechos humanos. Hoy se aplica la maniobra del uso de paramilitares bajo el membrete de autodefensas como grupos de avanzada en el ataque, para posteriormente ser reforzado con la presencia policiaca-militar, tomando territorios a modo de posiciones y mantener la embestida contra los objetivos, que en estos casos han sido organizaciones populares y pueblos inconformes con la poltica gubernamental.

5.- Creacin de grupos de choque a partir de masas clientelares que son controlados por la dependencias relacionadas con el desarrollo social, como punta de lanza para generar conflictos entre comunidades que justifique la presencia policiaca o militar, y mecanismo gubernamental para golpear a las organizaciones independientes. Con la manipulacin de autoridades ejidales, comunales o de colonias populares, mediante el condicionamiento de programas asistenciales, funcionarios y politicastros han conformado grupos de choque que son lanzados hacia las organizaciones independientes para contrarrestar las acciones polticas y denuncias, pretendiendo con ello evitar la organizacin popular.

6.- Desaparicin forzada y ejecucin extrajudicial contra militantes de organizaciones independientes, corporativizadas y, ms generalizados contra las masas trabajadoras no organizadas. A pesar del silencio que guardan los medios de comunicacin controlados por el Estado, en Chiapas las desapariciones forzadas van en aumento, y las ejecuciones extrajudiciales llevan el mismo ritmo, de ellas las que han tenido mayor notoriedad en los diarios de la entidad han sido las ejecuciones extrajudiciales, donde representantes populares campesinos, magisteriales, multisectoriales, han sido ultimados por paramilitares y fuerzas armadas, presentados como ajustes de cuentas, delincuencia comn u organizada, narcotraficantes, o accidentes, lo que revela la intensidad y magnitud que ha adquirido la poltica de terror.

7.- Las detenciones masivas y selectivas se han vuelto recurrentes y sistemticas, dirigidas hacia todo el espectro poltico que signifique riesgo poltico para el gobierno de Manuel Velasco Coello. Prctica que se circunscribe en la misma poltica gubernamental de aplicar la represin y el terror para contener la protesta, mayor organizacin popular y cuestionamiento al rgimen poltico. Constituye a su vez la amenaza directa a todos los esfuerzos populares para constreirse en sus actividades polticas y encausar todo en los marcos legaloides, aduciendo la paz burguesa.

Tales son las caractersticas en que toma cuerpo la poltica de terror de Manuel Velasco Coello, bajo las siglas del PVEM. Confirma que ningn partido poltico electoral se esgrime de la poltica represiva. La alternativa no surge de ninguna figura o siglas que reivindican programas afines a los intereses empresariales.

Ante la severidad lacerante que resulta de la crisis econmica, ya no bastan las formas corporativizantes para asegurar la faramalla electoral, como mecanismo de reproduccin de la democracia burguesa, hoy se suma a ella la poltica de terrorismo de Estado para garantizar almas inertes que a fuerza de amenazas y coercin policiaca-militar puedan acudir a simular la credulidad en las elecciones. El enemigo principal de la paz burguesa es el abstencionismo poltico.

Terrorismo de Estado en combinacin con tcticas contrainsurgentes son la forma de gobernar es estos momentos de los tres niveles de gobierno, y Manuel Velasco Coello se suma con su cuota de crmenes de lesa humanidad y represin hacia el pueblo organizado y espontneo. Reflejo de la exigencia de la burguesa local y transnacional como necesidad de garantizar mayores riquezas.

El pueblo y sus organizaciones nos queda continuar desenmascarando esta poltica criminal, desarrollar la organizacin popular independiente y defendernos de la represin en todas sus modalidades. La accin conjunta de organizaciones de todo tipo en funcin de detener la represin y protegernos es una necesidad que debe contemplar nuestros anlisis polticos.

Nos pronunciamos por el cese a la represin que est en marcha y exigimos solucin a las demandas que hoy reclaman las organizaciones populares. Alto a los crmenes de lesa humanidad, as como el juicio y castigo de los responsables de los ya cometidos.

El FNLS se suma a la exigencia de todos los sectores y organizaciones movilizadas para resolver sus necesidades polticas y sociales ms apremiantes. Nuestro saludo fraterno y solidaridad a las masas que se movilizan para hacer valer por la va de los hechos sus derechos y necesidades.

Alto al terrorismo de Estado!

Por la unidad obrera, campesina, indgena y popular!

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo


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