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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2017

Tocar los intereses econmicos del presidente
Boicot a Trump

Mattea Kramer
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


Golpear donde le duela

Introduccin de Tom Engelhardt

Mientras las encuestas castigan a Trump, el caos en su presidencia aumenta exponencialmente y las noticias son cada da ms deprimentes. Tal como Mattea Kramer, colaboradora habitual de TomDispatch nos informa hoy, desde el boicoteo a las empresas que transportan sus productos hasta la saturacin de las comunicaciones telefnicas de sus hoteles, un creciente si bien bastante descoordinado conjunto de organizaciones anti-Trump est centrado en conseguir la forma de despojar a Estados Unidos de su 45 presidente. Particularmente, estos grupos apuntan a lo que sin duda ms le preocupa (aparte, por supuesto, de su propia persona): sus relaciones empresariales y las de sus hijos (solo hay que esperar hasta que las acciones anti-Trump proliferen en el extranjero y las empresas con las enormes letras doradas en el mundo entero se conviertan en la diana de las protestasen curso o acciones an peores). 

Aun as, crase o no, ese podra ser el menor de los problemas para Trump en esos das. Parece que en el corazn mismo de la capital de nuestro pas est creciendo otro movimiento de resistencia contra el presidente en lo que extraoficialmente ha llegado a ser el cuarto poder del Estado, el que no est explicitado en la Constitucin pero fue creado como si fuera lo nico que ella dispusiera: el estado de la seguridad nacional. 

Entre los muchos pasos en falso (una amable expresin, dadas las circunstancias) de un presidente que est claro que pensaba que, despus de haber ganado las elecciones, lo peor ya haba pasado, nada poda ser ms desastroso que su imposible llamarla decisin; tal vez impulso oposicin a algunos partes de ese Estado dentro del Estado. Empez comparando a la CIA y otras agencias de inteligencia con sus homlogas de los nazis, y de ah en ms. Que l, evidentemente, nunca imagin que esas instituciones, que hoy en da vigilan el mundo entero de un modo que habra asombrado a George Orwell y dejado con la boca abierta a los regmenes totalitarios del siglo XX, fueran capaces de responderle nos sorprendi a todos. Por ejemplo, que despidiera a James Comey sin pensar que el director del FBI o sus partidarios dentro de la agencia contraatacaran fue tal vez el colmo de la ceguera (por supuesto, en estos aos, ha sido frecuente que las centrales de inteligencia de Estados Unidos se parecieran a esa proverbial pandilla que era incapaz de disparar acertadamente, como en el reciente ataque posiblemente desde Corea del Norte contra las redes informticas de todo el mundo, que en parte estuvo basado en herramientas de piratera robadas a la Agencia Nacional de Seguridad [NSA, por sus siglas en ingls]). 

Ahora, desde los memorandos secretos sobre juramentos de lealtad hasta las filtraciones de todo tipo, el estado de la seguridad nacional puede estar tratando de quitarle poder al propio presidente Trump. Da la impresin de que algunos de sus profesionales hayan dejado de espiar para l y empezado a espiarle. Si su reciente amenaza por Tweeter Lo mejor que puede esperar James Comey es que no haya grabaciones de nuestras conversaciones antes de que l empiece a filtrar informacin a la prensa! no era algo insustancial (desde luego, l tiene su historial en la grabacin de conversaciones telefnicas), podra resultar que quiera darles a tomar su propia medicina. De ser as, lo mejor que puede esperar es que en esas cintas se hayan borrado 18 minutos y medio de grabacin*. 

En este momento, los escndalos parecen no desaparecer. La colusin (o tal vez confusin?) con la Rusia de Putin, el despido de Comey, el interminable desastre del ex asesor en seguridad nacional Michael Flynn, incluyendo el posible pedido presidencial de que el director del FBI deje de investigar a Flynn y el intercambio de informacin confidencial con el ministro de Asuntos Exteriores ruso estn en los primeros puestos de una lista que parece crecer da a da, como los comentarios en el Congreso acerca de obstruccin a la Justicia y destitucin. En tanto un signo de los tiempos se dice que los asistentes del presidente estn desempolvando su currculum vitae y unindose a quienes filtran informacin sobre su jefe, mientras l sigue resentido con ellos por su propio y enloquecido comportamiento. 

Si esto no es un posible guin para un moderno Dr. Strangelove, qu es? Slo faltan las armas nucleares (por ahora).

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Es posible que un movimiento haga tanto dao a la economa del presidente como para que cambie el panorama poltico?

En tiempos normales, Dee de Nueva York habra pedido a Amazon su ejemplar de The Handmaids Tale**, pero no son estos unos tiempos normales. Amazon est en la lista Grab Your Wallet (Coja su cartera) de la campaa de boicot a comercios minoristas que venden productos de la familia Trump, que empez para responder al vdeo que revelaba la inclinacin del ahora nuestro presidente de meter mano a las mujeres por el coo. Dee prefiri comprar su libro en una pequea tienda.

Desde la eleccin de Trump en el pasado noviembre y especialmente desde su asuncin en enero, han surgido cientos de pequeas y no tan pequeas organizaciones de oposicin al presidente. Se han unido a conocidos grupos izquierdistas y culturales que ya calentaban motores para enfrentar a la nueva administracin. Entre todas las formas posibles de expresar disenso en estos momentos hay una que seguramente este presidente entender: la resistencia econmica dirigida a sus propios negocios y los de sus hijos. Dado que su lenguaje es el del dinero, es posible que no le preocupen los manifestantes llenando las calles. Mediante innumerables tcticas entre ellas, el boicot a tiendas que vendan productos Trump, el castigo a las corporaciones y los anunciantes que financien el programa de la administracin y el trastorno de la continuidad de los negocios de las empresas Trump los opositores estn utilizando el poder del monedero para demostrar su disconformidad; para ello, han programado un da de resistencia contra la marca Trump: el 14 de junio.

Esa oposicin econmica puede llegar a ser una modalidad de resistencia muy apropiada, sobre todo para los millones de estadounidenses que viven en los estados ms conservadores y se sienten impotentes desde las elecciones. Despus de todo, no es del todo obvio qu acciones polticas pueden ser eficaces del modo acostumbrado en Estados Unidos cuando los legisladores que has elegido estn de acuerdo contigo. Pero a quienes viven en los estados ms conservadores les falta el ejercicio poltico para golpear econmicamente, ya que estos estados tienen en promedio ingresos ms altos y mayor capacidad de compra que sus compatriotas de los estados ms progresistas. El impacto de un boicot coordinado en los estados ms conservadores podra ser enorme. Es por eso que la campaa Coja su cartera, junto con Color of Change (el color del cambio), un grupo que trabaja por la justicia racial, y muchas otras organizaciones estn animando a las personas para que utilicen su capacidad de compra como herramienta poltica.

Estuvo cerca en las encuestas, pero no est cerca en la caja registradora, me dijo hace poco Shannon Coulter, una de las creadoras de Coja su cartera.

Aun as, aunque una cantidad de organizaciones y cientos de miles de personas ponen su esfuerzo en tcticas econmicas con la intencin de debilitar al presidente, todava es una cuestin abierta si acaso este tipo de resistencia o, ms especficamente, su actual implementacin puede provocar algo significativo en el sentido del cambio.

Un panorama de creciente resistencia

A primera vista, Coja su cartera en un modesto sitio web (https://grabyourwallet.org): una hoja de clculo de Google en la que aparece una lista de 50 empresas que sern objeto de boicot. Entre ellas estn los almacenes Macys, Bloomingdales y Lord & Taylor, pero tambin tiendas minorista online como Overstock.com, Zappos y Amazon, todos los cuales venden algn tipo de mercanca Trump (la cantidad precisa de empresas est en continuo descenso, a medida que algunos minoristas abandonan la marca Trump). El sitio recibe un impresionante nmero de visitas: unos dos millones por mes; cuando habl con Coulter, ella me dijo que desde el inicio del boicot, 22 comercios al detalle haban dejado de vender productos Trump. Ella piensa que esto no es ms que el comienzo.

Creo que, debido al ciclo de funcionamiento del comercio al por menor, no ser hasta el verano [del hemisferio norte] cuando veamos todo el impacto del boicot, me explic. Almacenes Nordstrom, por ejemplo, la mayor firma hasta hoy que ha abandonado la marca Ivanka Trump, vendi todas sus existencias antes de comunicar que no volvera a hacer un pedido. Este anuncio atrajo incluso la atencin del presidente, que tuite: Mi hija Ivanka ha sido injustamente tratada por @Nordstrom. Ella es una gran persona... siempre me anima a hacer lo correcto! Es terrible!.

Color of Change lleva mucho tiempo desarrollando estrategias de resistencia econmica; especficamente, la de perseguir a anunciantes que avalan el odio racial. Ahora que Trump est en la Casa Blanca, Rashad Robinson, director ejecutivo del grupo, me dijo que ellos estn centrndose en el papel de los facilitadores corporativos, que han hecho posible la administracin [Trump]. Y describi una estrategia en la que su organizacin selecciona cuidadosamente un objetivo corporativo y despus congrega a su milln largo de miembros para que participen en una campaa diseada para empaar la imagen de la empresa, hasta que sus ejecutivos recurran a opciones ms ticas de propaganda. Color of Change tuvo un desempeo en la reciente destitucin de Bill OReilly por parte de Fox News influyendo en algunos de los 50 anunciantes ms importantes, quienes retiraron su apoyo econmico al popularsimo programa de OReilly. Cuando desertaron los anunciantes, Fox puso de patitas en la calle a su presentador.

Cuando se trata de disear campaas de consumidores, los grupos progresistas demuestran tener cada vez ms sentido comn. Hace poco tiempo, el Centro por la Democracia Popular (CPD, por sus siglas en ingls) y el grupo en defensa de los derechos de los inmigrantes Make the Road New York lanzaron una campaa conjunta a la que llamaron Corporate Backers of Hate (Partidarios corporativos del odio) dirigida contra Wells Fargo, JPMorgan Chase, Walt Disney Co. y un puado de otras empresas que proporcionaron variadas formas de apoyo a Trump y su programa. Por ejemplo, Wells Fargo ha dejado millones de dlares a las empresas del presidente, invierte en centros de detencin de inmigrantes gestionados con fines de lucro por contratistas privados y ha prestado dinero a promotores del oleoducto Dakota Access, la tubera de casi 1.900 km que atravesar las tierras de la tribu sioux de Standing Rock en North Dakota (Trump firm un memorando que autoriza esta obra pocos das despus de asumir la presidencia). El sitio web de Corporate Backers of Hate permite que quienes quieran protestar puedan evitar los filtros intermedios de esas corporaciones y enviar correos electrnicos directamente a los ejecutivos de mayor rango y miembros del consejo de administracin para expresar su rechazo.

Esta estrategia de persecucin de quienes financian la red de empresas Trump ya ha tenido algunos logros. Varios grupos han estado intentado interrumpir el flujo de dinero de publicidad hacia Breitbart, el xenfobo sitio de seudo noticias antiguamente administrado por el estratega de la Casa Blanca Steve Bannon. A la cabeza de esta tarea est un grupo de Tweeter llamado Sleeping Giants; su propuesta es bastante sencilla: pide a sus seguidores que hagan capturas de pantalla de los anuncios en Breitbart preferiblemente junto a un titular ofensivo y despus tuiteen la imagen capturada a la empresa que aparece en el anuncio junto con un corts mensaje en el que se pide parar la campaa de odio. Segn Sleeping Giants, este enfoque ha tenido muchsimo xito: miles de anunciantes se han retirado de Breitbart.

Nicholas Reville es un avezado organizador de acciones online que se ha convertido en un personaje importante en la campaa para hacer que el odio no d beneficios, como dice l. Reville piensa que el modelo de resistencia digital promovido por Sleeping Giants es un novedoso e importante aporte para la accin poltica. Es muy, muy, raro encontrar una campaa militante en la que la gente haga algo ms que firmar un petitorio, participar en una manifestacin o donar dinero, me dijo. En lugar de eso, seal, ahora una persona puede realizar una accin distinta utilizando su telfono mvil y ayudar realmente a conseguir un triunfo cuando un anunciante se retira de Breitbart.

Algunos activistas no se conforman con capturas de pantalla y tweets. Recientemente, la periodista Naom Klein dio a conocer un vdeo que destacaba el hecho de que la marca Trump es una de las fuentes de ingreso ms importantes, y sugera que bloquear la marca transformando un medio de hacer dinero en uno que pierda dinero podra ser una poderosa forma de resistir. Ella se refiere a tcticas como bloquear las lneas telefnicas de las empresas Trump o hacer reservas de habitaciones en sus hoteles para cancelarlas ms tarde.

Un activista que ha trabajado en el bloqueo por saturacin de los telfonos de las empresas Trump convers conmigo con la condicin que no diera a conocer su nombre; dice que los resistentes como ella han descubierto que es sorprendentemente fcil crear problemas en los negocios de Trump. Las lneas de comunicacin ni siquiera son capaces de manejar volmenes medios de llamadas, dice, y me asegur que hay planes para realizar ms bloqueos en el futuro. Cuando le pregunt qu esperaba ella conseguir mediante esta tctica, respondi que la idea es debilitar econmica, polticamente y de cualquier otro modo imaginable al presidente Trump.

Esas estrategias son complementarias a otros tipos de actuacin, continu ella. Ninguna de ellas de por s har caer a la administracin Trump... no es ese el objetivo. Eso forma parte de un amplio panorama de resistencia.

Resistir es fcil; lo difcil es ganar

La multiplicidad de grupos, campaas y personas que van tras Donald Trump y sus negocios y tras las empresas que le apoyan a l o a su programa poltico ciertamente forman un descontrolado y a menudo catico paisaje de resistencia. Cada da recibo en mi correo electrnico una docena de diferentes mensajes de alerta, la mayor parte de las veces sin coordinacin alguna. Sin embargo, despus de un par de meses de prestarles cierta atencin, empec a preguntarme si acaso semejante esfuerzo no sera mejor destinarlo a menos campaas, pero ms coordinadas. No hay dudas de que aunque quienes se oponen a Trump se emocionan cuando Nordstromp abandona la lnea de productos de Ivanka y legiones de anunciantes se retiran de Breitbart, no est claro si son avances en el sentido de un cambio en el panorama poltico o si solo se trata de satisfacciones coyunturales que no conducen a sitio alguno.

Es posible que lo que mejor ilustre este dilema sea la aplicacin Boycott Trump, que ha obtenido 350.000 descargas. El concepto que est detrs de esta aplicacin es similar al que anima a Coja su cartera; esencialmente es una lista de empresas a las que se debe boicotear, aunque en la lista aparecen ms de 250 firmas en lugar de las docenas de Coja su cartera, muchas de ellas debido a que en 2011 patrocinaban The Apprentice (El aprendiz) el show de Trump en la NBC. Le pregunt a Nathan Lerner, que est al frente de una organizacin llamada Democratic Coalition Against Trump (Coalicin democrtica contra Trump) responsable de la aplicacin, qu hace que una empresa est en la lista, y me respondi que el criterio era incluir a cualquiera de ellas que estuviera vinculada con el presidente. Despus le pregunt si su grupo estaba colaborando con otras campaas de boicot,

Estamos un poco decepcionados con la asociacin, me dijo Lerner. Ahora mismo estamos viendo mucho entusiasmo con esto de boicotear a Trump, pero est dividido. Los colegas hacen un estupendo trabajo, pero cada uno lo hace por su cuenta. Este parece un resumen muy acertado de la situacin; por otra parte, el gripo de Lerner podra ser un ejemplo de quienes trabajan por su cuenta.

Buscando respuestas, llam a Marshall Ganz, quien sin duda debera estar de existir una en la galera de famosos de la comunidad organizativa. En los sesenta del siglo pasado, trabaj con Csar Chvez para organizar a los granjeros californianos y, en 2007, fue uno de los arquitectos de la estrategia organizativa para la campaa presidencial de Barack Obama. Profesor en la escuela Kennedy de la universidad de Harvard (y, todo hay que decirlo, profesor mo alguna vez), Ganz dice que la estrategia es cmo transformamos lo que tenemos en lo que necesitamos de modo de conseguir lo que queremos. Esto encaja perfectamente con el concepto del boicot a Trump, en el que los militantes tratan de convertir su capacidad personal de compra en una fuerza colectiva lo suficientemente grande como para cambiar lo que ocurre en el nivel ms alto de nuestro pas.

Cuando habl con Ganz acerca de que tantos boicots y campaas relacionadas estaban realizndose sin demasiada coordinacin, l defini el problema de esta manera: Los mecanismos para dar inicio a mi cosa, mi cosa, mi cosa, son muy fciles en el espacio virtual.... El problema es unir todas esas iniciativas. Tal como l seal, en 2007, solo en la zona de la baha de San Francisco haba 54 grupos pro Obama diferentes registrados online; lo ms difcil fue conseguir que trabajaran juntos en aras de un objetivo compartido. Llevando esto al plano de la lucha contra Trump, Ganz sugiri que para los diferentes grupos de boicot y de presin habra sido mucho ms eficaz compartir esas acciones dispersas. Si sucediera esto, insinu, el movimiento anti-Trump pasara a ser proactivo en vez de reactivo.

No todos los expertos estn de acuerdo con lo que sostienen Ganz. L.A. Kaufman es autora del libro recientemente publicado Direct Action: Protest and the Reinvention of American Radicalism (La accin directa: la protesta y la reinvencin del radicalismo en Estados Unidos). Yo pienso que el carcter descentralizado de la resistencia le proporciona resiliencia, me dijo ella en una entrevista telefnica. Segn su punto de vista, el hecho de que toda esta actividad la realiza la gente de a pie y sin intervencin del Partido Demcrata es una seal de renovacin poltica en este pas. Este es su argumento. Aun as, resulta difcil imaginar cmo una resistencia econmica sin duda, un arma adecuada contra un empresario-en-jefe puede ser eficaz sin una masa crtica fusionada alrededor de un conjunto de acciones y objetivos acordados.

Le pregunt a Shannon Coulter si acaso estaba coordinando con otras campaas y ella me seal que en este momento Coja su cartera est alineada con las/los organizadoras/res de la Marcha de las mujeres, la enorme manifestacin que cubri todo el pas inmediatamente despus de que Trump asumiera la presidencia. Los mismos organizadores fueron tambin la fuerza impulsora que estaba detrs de la formacin de unos 5.500 grupos de militantes locales que despus de la marcha se pusieron de acuerdo en los siguientes pasos del incipiente movimiento anti-Trump. Esta alianza parece ser una seal prometedora.

Recordando lo dicho por Ganz sobre la fusin de los grupos que apoyaron a Obama en 2007, le pregunt a Coulter si haba pensado alguna vez en fundir Coja su cartera en una organizacin ms grande. A esto, ella respondi que no. Lo digo, explic Coulter, porque Coja su cartera es uno de los pocas iniciativas lideradas exclusivamente por mujeres en el movimiento.

Coulter no es la nica persona que razona as. Dado que el movimiento anti-Trump es una heterognea coleccin de grupos que representan a mujeres, a afro-descendientes, a pueblos originarios, a inmigrantes, a personas LGBT y a mucha gente de piel blanca, existe la preocupacin de que concertar acciones podra dar como resultado una resistencia dominada por los blancos, y que eso podra comprometer las prioridades de los grupos especficos y sus integrantes. En aras de la eficacia, dice Rashad Robinson, de Color of Change, una campaa deben llevar consigo la autoridad moral de la zona afectada. Me habl de situaciones en las que grupos liderados por blancos haban tratado de imitar alguna campaa realizada por Color of Change sin darse cuenta de que carecan de la autoridad moral para hacerlo con eficacia.

En 2014, Zeynep Tufekci, un profesor de la Universidad de North Carolina que estudia los movimientos sociales, brind una charla TED titulada Online social change: easy to organize, hard to win (El cambio social online: fcil de organizar, pero difcil de lograrlo) en la que describi la Marcha de Washington de 1963. Este histrico acontecimiento, en el que Martin Luther King hizo su famoso discurso Tengo un sueo congreg a 250.000 personas. Tufekci puso de relieve la importancia de haber atrado a semejante multitud en 1963, cuando los organizadores utilizaban los telfonos fijos, los volantes, el boca a boca, en un entorno que careca de las herramientas digitales de hoy en da. Hace 50 aos no era nada fcil atraer a un cuarto de milln de personas al paseo Nacional. Si te ocupas del poder, dice Tufekci, te das cuenta de que debes tomarte seriamente la capacidad mostrada por esa marcha, no tanto por la marcha en s misma, sino por lo que ella indica.

El movimiento anti-Trump todava debe conseguir la realizacin de algo tan impresionante. Cerca de medio milln de personas se reunieron en Washington para la Marcha de las Mujeres una cifra que supera al milln si contamos a los manifestantes que marcharon en todo el pas; sin embargo, no est del todo claro si estas cantidades tienen el mismo peso hoy que el que tuvieron en otros tiempos multitudes ms pequeas. Pese a que los manifestantes llenaron las calles de Washington un da despus de la investidura presidencial, las acciones anti-Trump en los varios meses siguientes de su mandato continan estando fragmentadas.

Y cuando se trata de hacer una campaa de resistencia econmica contra este multimillonario presidente, la pregunta que apremia es si esta enorme cantidad de personas de todo el pas que como Dee de Nueva York han cambiado sus hbitos de compra, tuiteado a anunciantes, contactado a ejecutivos empresariales y bloqueado los telfonos de las empresa Trump, de verdad lo hacen en una forma que convierta su accin personal en una influencia autntica y poderosa.

An es demasiado pronto para responder.

* El autor se refiere a la destruccin de pruebas contenidas en una grabacin realizada por orden del presidente Nixon durante la investigacin del Watergate en 1972. (N. del T.)

** The Handmaids Tale (Cuento de una criada) es una exitosa serie de televisin basada en una novela de la canadiense Margaret Atwood. (N. del T.)

Mattea Kramer es colaboradora habitual de TomDispatch, escribe comentarios culturales.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176286/tomgram%3A_mattea_kramer%2C_hit_him_where_it_hurts/#more

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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