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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2017

El fallo sobre el fast track
Lo que dicen y no dicen los medios y los polticos

Hernando Gmez Buenda
Razn Pblica


Unos dicen que no ha pasado nada y otros dicen que la paz est a punto de romperse. Por eso es bueno examinar el contexto y mirar hacia atrs, hacia adelante y alrededor de un fallo rutinario que sin embargo ha levantado un gran polvero.

En resumen

El fallo que anunci la Corte Constitucional el 17 de mayo y que caus tanto revuelo tiene efectos jurdicos y polticos inmediatos, pero tambin expresa realidades subyacentes y refuerza procesos de ms larga duracin.

Por eso en este artculo aludir a los efectos inmediatos y tratar de sustentar tres conclusiones:

En la prxima edicin de la revista intentar una lectura ms estructural, y propondr dos hiptesis que ojal sean de algn inters:

Pero empecemos por los efectos inmediatos del fallo -cuyo texto, en el estilo de la Corte, no ha sido ni siquiera redactado-.

1. Tormenta en vaso de agua

No pareca ser una noticia importante: la Corte decidi que de ahora en adelante los congresistas podrn proponer cambios sin aval del Gobierno en los proyectos que sean tramitados por la va del fast track, y que la votacin debe ser artculo por artculo.

Pero las reacciones fueron muy ruidosas:

Y sin embargo ni en trminos formales ni en trminos reales la cosa daba para tanto:

Y como el fallo no cambia la composicin del Congreso, su efecto se limita a que los congresistas no necesiten permiso del Ministro para proponer modificaciones, y a que voten los proyectos artculo por artculo:

De todo lo anterior se sigue que estamos ante un cambio marginal, o ante una prueba un poco ms severa de la capacidad del gobierno para controlar la bancada de la paz. Por supuesto que muchos congresistas se estn realineando, pero esto no se debe al fallo de la Corte sino a la cercana de las elecciones. Y en todo caso este ajuste marginal en el fast track no es ni con mucho el principal obstculo para dar cumplimiento al Acuerdo de La Habana.

2. Gota fra en chorro frio

Los congresistas son expertos en marrullas, y antes del fallo de la Corte muchos las haban usado para demorar o para modificar los proyectos de la paz (127 veces).

El fallo de la Corte facilita esas marrullas, y en este sentido es una gota fra para el proceso de paz. Pero la gota no es lo mismo que el torrente, y hay que evitar que los medios la utilicen para esconder el torrente.

Muchos congresistas se estn realineando, pero esto no se debe al fallo de la Corte sino a la cercana de las elecciones.

El elefante que no se quiere ver consiste en que la clase alta, los polticos de oficio y la mayora de los colombianos (a juzgar por el plebiscito) no desean que se cumpla el Acuerdo de La Habana. Les interesa por supuesto que la guerrilla se acabe (y que no se castigue a los militares), para lo cual se necesitan la amnista, la justicia transicional, las garantas polticas y la logstica de desmovilizacin: esto, con sus tropiezos, es lo que est funcionando.

Pero el resto del Acuerdo se quedar en leyes y decretos marrulleros o incumplidos, como pasa con todas las reformas en Colombia. La reforma agraria pisa callos de los dueos, la poltica perjudica a los polticos, la de drogas no es del gusto de los gringos, y la verdad histrica es mejor no menearla. Por eso los campesinos, las minoras, los cocaleros y las vctimas -los supuestos beneficiarios del Acuerdo no tienen de verdad quin los defienda.

Es la paradoja irremediable de las FARC, ese poder militar sin apoyo ciudadano que describ con detalle en otra parte, y que dej de existir cuando dej de ser una amenaza militar. Es lo que est acabando de pasar en estos meses, y que si acaso alcanzar para que el Gobierno les cumpla a los exguerrilleros, pero no para para que lleve a cabo las reformas.

Y es porque Santos no tiene por qu hacer las reformas que le impuso el enemigo militar ya en proceso de extincin. Para no entrar en detalles, baste mentar aqu su ley de Zidres y su proyecto de ordenacin de la propiedad rural que apuestan a la agroindustria en vez del campesinado, el proyecto de reforma electoral del gobierno que deshizo el de la Comisin Especial acordada con las FARC, la re-narcotizacin de la agenda con Estados Unidos en contrava del Acuerdo, y la justicia transicional como cortina de humo para tapar la verdad.

Una prueba si se quiere ms palpable de esa falta de voluntad del Gobierno es la demora en construir unos pinches campamentos para albergar a las FARC. Esta y otras demoras logsticas (en aplicar la amnista, en poner a operar la Unidad Especial contra el paramilitarismo, en preparar la reincorporacin econmica y social de los exguerrilleros), han sido correspondidas y alimentadas por demoras de las FARC (en entregar las armas, las caletas, los menores de edad, la lista de sus bienes mal habidos), de manera que el Da D+180 ya no se cumpli.

Y en medio de este remolino cay la gota fra de la Corte para que las FARC y el uribismo (y De la Calle, y los periodistas) digan que el proceso est al borde o en peligro de romperse.

El elefante de marras est bien maquillado, e incluso tiene rasgos que lo hacen menos orejn. Pero no puedo detenerme en salvedades, sino notar que el fallo de la Corte tambin afecta ms a las reformas sociales que a las medidas en beneficio directo de los guerrilleros.

En efecto:

Indicaciones elocuentes de a quines van a caerles tanto la gota fra como el torrente fro.

3. Refrescando la campaa

Si las encuestas preguntaran lo que toca, su gran hallazgo sera que a la gente no le importan los candidatos, ni los partidos, ni las escasas ideas que anuncian para ganar las prximas elecciones.

Esta apata puede deberse a circunstancias coyunturales, pero yo insisto en un dato estructural: la desaparicin de las FARC dej sin tema a los polticos y al sistema poltico colombiano.

Diecisis aos de historia se nos fueron en derrotar a las FARC y en negociar con ellas, y ms de medio siglo se nos fue en el vaivn entre salida militar (o paramilitar) y salida negociada: as escogimos presidentes desde Valencia-Lleras-Turbay-Lpez-Betancur, hasta Pastrana-Uribe-Santos. Pero ahora que las FARC se encuentran en su fase terminal, la cuestin esencial de la poltica es si el dilema entre salida negociada y salida militar aguanta o no como eje de la campaa electoral que est a punto de arrancar.

Mi respuesta abreviada es que no aguanta, pero que comprensiblemente los polticos quieren hacerla aguantar: no tienen otra bandera.

A la gente no le importan los candidatos, ni los partidos.

Los candidatos hablarn de muchas cosas (pobreza, desempleo, saludy por supuesto de la corrupcin). Pero ni tienen propuestas convincentes al respecto, ni en estos temas se diferencian lo bastante como para que alguno de ellos arrastre la opinin. Por eso todos tienen que colgarse de la paz y tratar de mantener la polarizacin que domin sin duda el panorama de los ltimos aos -aunque las FARC ya para entonces se habrn acabado-. Es como suele decirse de los generales, que siempre estn peleando o se preparan para ganar la guerra que pas.

Esta campaa con respiracin artificial se refleja en la apata, la confusin y la gran dispersin de preferencias (que es lo nico concreto que muestran las encuestas). Pero aunque hoy no existan o no se sepa quines son los candidatos favoritos, todo apunta a que habr coaliciones y habr segunda vuelta, donde se enfrentarn el candidato de Santos con la izquierda y los independientes en favor del Acuerdo, y el candidato de Uribe con sus socios en contra del Acuerdo.

Por algo en la primera pgina de El Tiempo de hoy domingo dice el saliente ministro de la poltica que un solo tema va a definir la eleccin de 2018.

Y en este punto vino de perlas el fallo de la Corte, cuyo efecto real fue dar comienzo oficial y dar respiracin artificial a la campaa por la Presidencia:

Por eso el ganador principal del fallo de la Corte fue Humberto de La Calle, que tambin en la primera pgina de El Tiempo se declar forzado a su pesar a ser el candidato de la paz.

Y el perdedor principal fue Vargas Lleras porque hace ms difcil mantener su doble juego respecto del Acuerdo del Coln. Con 9 senadores y 16 representantes, la bancada de Cambio Radical podra inclinar la balanza en lo que resta del fast track. Pero el dilema de Vargas es difcil: si tira para el s nadie le cree (y ya no lo aceptaron en la coalicin que defiende el Acuerdo); pero si tira para el no choca con Santos y queda haciendo cola con Ordez y los tenientes del Centro Democrtico para ganar el apoyo de Uribe.

A Uribe por su parte el fallo le da aires para seguir trinando y estorbando hasta llegar a la segunda vuelta, cuando optar por Ordez o por Vargas contra De la Calle. A los dems aspirantes (los otros tres santistas, los tres conservadores, los cinco del Centro Democrtico, los cuatro de la izquierda y los dos independientes), el fallo de la Corte los empuja a ser coequiperos de los dos que ganen en la primera vuelta.

Digo que el fallo empuja el pndulo en esa direccin, pero aun as no estoy seguro de que la cuerda del Acuerdo alcance para sacarnos a votar el ao entrante.

Y si no es sobre el Acuerdo entonces sobre qu van a ser las elecciones?


 

Hernando Gmez Buenda, Director y editor general de Razn Pblica.

Fuente original: http://www.razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-y-paz-temas-30/10285-el-fallo-sobre-el-fast-track-lo-que-dicen-y-no-dicen-los-medios-y-los-pol%C3%ADticos.html?utm_source=MadMimi&utm_medium=email&utm_content=Paro+de+maestros%3A+seguimos+sin+resolver+el+problema+de+fondo&utm_campaign=20170530_m139527065_Paro+de+maestros%3A+seguimos+sin+resolver+el+problema+de+fondo&utm_term=Hernando+G_C3_B3mez+Buend_C3_ADa

 


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