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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2017

Brasil no puede esperar
Otra vez Directas ya

Zainer Pimentel
CTXT

Solo la convocatoria de elecciones puede enfrentarse a las fuerzas que apoyaron la conspiracin que aup a Temer y que ahora intentan elegir indirectamente a otro golpista para dirigir el Ejecutivo



Manifestacin en Ro de Janeiro contra el impeachment a Dilma Rouseff
(Fernando Frazo/Agncia Brasil)

El 31 de agosto de 2016, el Senado brasileo concluy el proceso de impeachment contra la entonces presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff. Se abri as uno de los captulos ms dramticos de la historia reciente del pas. El proceso ha dejado de rodillas a la que fue la mayor democracia latinoamericana y al pas abocado a una crisis de consecuencias inciertas. La extrema violencia institucional aplicada a Rousseff por el manejo de un asunto presupuestario banal ha abierto una herida incurable en la joven democracia brasilea. El complot urdido por los medios de comunicacin, el poder judicial, la cpula del Ministerio Fiscal, el Parlamento y la Vicepresidencia de la Repblica ha provocado que la Constitucin de 1988 est en entredicho. Cuando se analizan en profundidad los hechos salta a la vista una abrumadora realidad: ninguna institucin de la Repblica ha quedado al margen de esos acontecimientos.

Desde el primer da de 2015, inicio del segundo mandato de la expresidenta legtimamente elegida, la oposicin y los poderes fcticos se pusieron de acuerdo para impedirla gobernar. En el seno de un sistema poltico transversalmente deshonesto, se us como pretexto para bloquear su accin de gobierno precisamente la lucha contra la corrupcin. Paradjicamente, un parlamento en el que la mayora de sus miembros estn envueltos en asuntos turbios es el que someti a un juicio poltico rabioso y de dudosa validez legal a una presidenta honrada, sin causas penales en su contra, en un proceso que desemboc no solo en su destitucin, sino tambin, y lo que es mucho ms grave, en el desmantelamiento de todo el sistema democrtico constituido tras la dictadura militar.

El proceso parlamentario en contra de la expresidenta Rousseff estuvo fundamentado en un tecnicismo fiscal que tiene relacin con la ley presupuestaria. Se acus al Gobierno de haber usado irregularmente ciertos mecanismos presupuestarios para equilibrar las cuentas de la Unin. Sin embargo, en ninguno de los casos se podran derivar consecuencias jurdicas de un acto que no va ms all de un pequeo manejo heterodoxo de las cuentas; los hechos no podran dar margen a una interpretacin tan violenta como una peticin de impeachment a la presidenta. El golpe blanco ha permitido comprobar lo poco que ha cambiado la lite brasilea en los ltimos cincuenta aos. Al igual que en 1964, cuando un golpe militar instaur una dictadura que dur veinte aos, esta lite ha dejado claro que solo considera la democracia representativa cuando juega a su favor, sin importarle subvertirla en caso contrario. Lo cierto es que, tras cuatro derrotas seguidas contra Luis Ignacio Lula da Silva y Dilma Rousseff, con previsiones de una quinta en 2018, buena parte de los poderes fcticos de Brasil se han unido a los partidos de la oposicin para decir basta ya, y no se lo han pensado dos veces a la hora de interrumpir el periodo ms largo de respeto a las decisiones del pueblo soberano en su pas mediante un golpe de Estado parlamentario que, pese a la apariencia de legalidad constitucional de que se le ha querido revestir, haca un uso torticero del proceso de impeachment previsto en la normativa brasilea.

Las revelaciones del pasado 17 de mayo muestran cmo Acio Neves, lder del principal partido que conforma el gobierno golpista (y su candidato, derrotado, en las ltimas presidenciales) ha sido acusado de recibir sobornos. Y no solo eso, el propio presidente ilegitimo Temer, segn audios presentados por la Fiscala, habra intentado sobornar al expresidente de la Cmara, y socio suyo durante el golpe, el detenido Eduardo Cunha, para comprar su silencio, dificultando la accin de la justicia. Todo ello demuestra que se ha adueado del poder una gran cuadrilla de criminales.

En menos de un ao, el gobierno nacido de la conspiracin ha procurado destruir los avances conquistados por las clases populares en los ltimos 13 aos de gobierno de centro izquierda. Se est llevando a cabo el desmantelamiento de todos los programas sociales que los gobiernos populares han llevado a cabo los ltimos aos: como el Beca familia, Mi casa mi vida, ProUni, Pronatec, etc; se est retrocediendo en las reas de las polticas pblicas, de la diplomacia,, de las polticas sociales y del incentivo a la industria local, as como en todas las materias de igualdad social que los gobiernos del PT haban desarrollado de modo bastante eficaz.

Brasil tiene ahora por delante un periodo desalentador. En efecto, que el poder judicial diera a entender que el objetivo del golpe era combatir la corrupcin para refundar la Repblica fue un engao, ya que el gobierno nacido de la conspiracin no solo es ilegtimo, sino mucho ms corrupto que cualquier otro. Siete ministros del nuevo Ejecutivo nombrado el 12 de abril de 2016 tenan que responder ante los tribunales de acusaciones por delitos contra el patrimonio pblico, y el propio presidente, ya se saba entonces, estaba bajo sospecha de haber recibido dinero para la financiacin ilegal de su partido, al tiempo que su patrimonio no se corresponda con sus ingresos. Adems, su exministro de Planificacin Econmica admiti que las operaciones judiciales y policiales contra la corrupcin deban ser aprovechadas como una cortina de humo para derribar a la expresidenta, y que deberan cesar en cuanto sta saliera. Esto no fue posible por motivos ajenos al poder judicial. Pese a la persecucin de la magistratura, de la polica, de la Fiscala y de los grupos mediticos, el golpe todava no ha podido destruir uno de los pilares que sustenta la esperanza de resistencia democrtica: el expresidente Lula da Silva. La figura del expresidente aglutina a la mayora de los movimientos populares que defienden la democracia. Ahora solo l puede impedir la continuidad del programa golpista, ya que en todas las encuestas aparece como el favorito para ganar las presidenciales del 2018.

Si el objetivo del impeachment era reemplazar un gobierno de perfil socialdemcrata por uno liberal-conservador que hiciera las reformas ms impopulares que el capital financiero reservaba a Brasil, la imposibilidad de completar dichas reformas obliga ahora a eliminar al nuevo gobierno. En efecto, en las filas complotistas nadie se esperaba que su gobierno, pese a su poltica de tierra arrasada contra las polticas pblicas llevadas a cabo por Lula da Silva y Rousseff, necesitara an ms tiempo para aprobar sus reformas impopulares. Y menos todava que los diferentes frentes judiciales que Temer tena abiertos tardaran menos de un ao en hacer inviable su continuidad al frente del Ejecutivo. Y ahora sus mayores fiadores, los grandes grupos mediticos y el mercado financiero dan por amortizado a Temer, que ha dejado de servir a sus intereses. Estn a la bsqueda de una cara nueva para terminar el trabajo sucio empezado hace apenas un ao.

Se abre un nuevo captulo del golpe, que no ser el ltimo. Ha llegado la hora del golpe dentro del golpe. Las mismas fuerzas que apoyaron la conspiracin que aup a Temer ahora intentan elegir indirectamente a otro golpista para dirigir el Ejecutivo. Entre los nombres que se barajan estn el conservador presidente de la Cmara, el oscuro presidente del Senado, un salvador de la patria sacado del judiciario, o un posible gobierno tcnico. Sea quien sea, debe evitar el peligro de pasar por las urnas. Los mercados y los jerarcas de la comunicacin, liderados por el grupo Globo, solo exigen una cosa: que el equipo econmico liderado por Henrique Meirelles, el hombre de los banqueros, permanezca en el gobierno.

Ms de 30 aos despus de los movimientos por las elecciones directas que marcaron el final de la dictadura, el pueblo brasileo se ve obligado a reivindicar de nuevo una conquista que pareca ser parte del patrimonio de su cultura poltica. Las ltimas manifestaciones de protesta contra el gobierno ilegtimo han confirmado que los sectores ms sanos de la sociedad brasilea solo conciben una salida para derrotar al golpe: elecciones directas ya. El tiempo juega a favor de la manutencin del estado de excepcin: a menos de un ao y medio para acabar la legislatura, no parece quedar tiempo suficiente para convocar nuevas elecciones. Aun as, el movimiento gana cada da ms fuerza y empieza a poner al gobierno antidemocrtico contra las cuerdas. Tan bochornosa es la situacin que los conservadores estn acudiendo a la censura y al uso de la fuerza para amedrentar a los manifestantes que salen a las calles. Nadie esperaba que el movimiento en contra el golpe pudiera incorporar una reivindicacin que ha cambiado la historia reciente del pas, porque hasta hace poco tiempo pareca inconcebible volver a luchar por la democracia en Brasil.

Si bien es indudable que el movimiento golpista ha abierto grietas en los frgiles cimientos de la Constitucin brasilea, no es menos cierto que se ha generado una onda antigolpe que difcilmente podr ser detenida por la actual represin del Gobierno.

Brasil no puede esperar un ao y medio para retomar la senda democrtica. Octubre de 2018, para cuando estn previstas las prximas elecciones presidenciales, podra ser demasiado tarde para reconstruir el Estado demolido por una lite corrupta que est en camino de transformarlo en otro Estado fallido. Hace falta que se apruebe de inmediato una enmienda a la Constitucin que permita convocar nuevas elecciones. Actualmente, sta prev elecciones en 90 das solo en caso de vacancia de los cargos del presidente y vicepresidente en los dos primeros aos del mandato de cuatro aos; en caso de que la vacancia sea en los dos ltimos aos, el actual, el nuevo presidente debe ser elegido indirectamente por el Congreso en 30 das. Este pas, con ms de 200 millones de habitantes y octava economa mundial, solo saldr de la crisis en la que le han hundido los conspiradores si se pone su destino en manos del pueblo soberano. Y, con toda seguridad, a la eleccin de un nuevo presidente deber seguir la refundacin del pas. Hace falta un nuevo arreglo democrtico por el cual todas las fuerzas que participaron en el desdichado golpe contra el pas sean, como mnimo, apartadas de sus funciones en el seno del Estado democrtico y de Derecho.


Fuente: http://ctxt.es/es/20170524/Politica/12946/brasil-corrupcion-temer-rouseff-impeachment.htm


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