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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2017

La cuestin de los intereses del pueblo cubano

Ricardo Torres
Progreso semanal


En diciembre de 2017, se estarn cumpliendo tres aos de los anuncios realizados por los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. Estos acontecimientos suponen la mayor ruptura al statu quo que se haba establecido entre ambas naciones durante casi seis dcadas. Son llamativos por el hecho en s mismo, pues aunque era esperable que algo como eso ocurriera en algn momento y haban cambiado muchas cosas desde entonces, nada realmente cambiaba.

El simbolismo y la importancia de esos hechos han propiciado una explosin de literatura, anlisis, debates y eventos de todo tipo. Este trabajo no va a enumerar la lista de acuerdos firmados ni las empresas de ese pas que tienen negocios en Cuba. Cabe apuntar que es posible que los gobiernos de entonces hayan cometido un error estratgico durante la ventana de oportunidad de dos aos que tuvieron a su disposicin para cimentar esta relacin. Ambas partes asumieron con demasiada certeza y premura el supuesto de que contaran con al menos cuatro aos ms para continuar limando asperezas y construir confianza. Lamentablemente, esa ilusin se evapor el 8 de noviembre de 2016. En el fondo, todo el mundo sabe que en una eleccin entre dos candidatos a cada uno le corresponde una probabilidad del 50%, que se vuelve an ms incierta en el peculiar modelo electoral norteamericano. La sorpresa termin en un maratn diplomtico entre diciembre de 2016 y enero de 2017, cuando la administracin de Obama terminaba su mandato.

Ahora soplan vientos de cambio, y uno no puede sino sorprenderse de la acumulacin de argumentos vencidos que se han diseminado para torcer lo desandado en los dos aos anteriores. Un sector minoritario en Estados Unidos viene sosteniendo que las polticas de Obama constituyen una concesin al gobierno cubano. Se habla de que el turismo internacional favorece solamente a los militares y que todos los recursos que se generan van a parar a manos del Estado. Tambin se dice que Cuba nacionaliz muchas propiedades y que es una dictadura, lo que requiere cierto tipo de tratamiento especial de parte de ese pas. Hay que reconocer que la creatividad de ciertos sectores es infinita.

A lo largo de sesenta aos los argumentos para sostener las sanciones se han movido desde las nacionalizaciones (cuyas compensaciones el gobierno de Estados Unidos siempre se rehus a negociar como parte del desconocimiento del gobierno cubano y la apuesta por el cambio de rgimen), el apoyo a las guerrillas progresistas, la conversin en un satlite sovitico, la proteccin y fomento al terrorismo, las violaciones a los derechos humanos, la reticencia a promover el desarrollo del sector privado, entre otras muchas. Cada vez que alguno se agota, se recurre a un sucesor.

El discurso pblico sostiene que todo esto se hace para liberar al pueblo cubano y defender sus intereses. Uno se pregunta a qu proporcin del pueblo cubano le estarn preguntando sobre sus verdaderos intereses. Como parte de ese fenmeno, uno a menudo escucha a varios polticos hablando de una Cuba y un pueblo que no conocen. Es realmente increble la ignorancia mutua que gobierna el discurso desde ambas orillas. Cada una se resiste a aceptar que estas imgenes estereotipadas no constituyen una buena base para un vnculo saludable.

Desafortunadamente, la Guerra Fra y su impronta han venido a contaminar excesivamente unos lazos histricos con episodios desagradables. Pero claro, se sabe que las sanciones, el aislamiento y el castigo s sirven a unos intereses, en este caso unos muy estrechos de una exigua minora, que rayan casi en la revancha y la venganza. No los del pueblo norteamericano, y muchos menos los del pueblo cubano.

De este lado del Estrecho tambin hay cuestiones que requieren una discusin seria. Algunos sectores en Cuba se han opuesto vehementemente al acercamiento a Estados Unidos sobre la base de sostener que es imposible alcanzar relaciones normales con tal vecino. Estn frescos todava los acontecimientos que rodearon a la visita del presidente Obama, y el desenfoque que produjo en el adelantamiento de este proceso.

Pero hay un pequeo detalle que se deja fuera del anlisis. Si lo que algunos consideran normalidad es una quimera, cmo exactamente se imaginan que Cuba puede mejorar sus relaciones con Estados Unidos? Qu sera suficientemente bueno para esos sectores y cul sera la trayectoria ptima para hacerlo posible? La conclusin es que solo estaremos satisfechos si los norteamericanos expresan su devocin por el Partido Comunista y aceptan reparar los costos del embargo con intereses, incluyendo la retirada de Guantnamo, a cambio de nada.

Probablemente eso demuestra un nacionalismo devoto incuestionable, pero es un absurdo en la realidad geopoltica cubana. Algo como eso nunca va a ocurrir. Sera ms provechoso empezarnos a imaginar cmo puede iniciarse la construccin de una relacin ms balanceada con un pas que ocupa una posicin singular en el mundo, y que est a noventa millas de nuestras costas, lo que lo convierte inevitablemente en un socio que no puede ser ignorado para siempre. Es difcil imaginar alguna nacin, en primer lugar aquellas cercanas a Estados Unidos, que no tengan reservas en relacin a la manera en que los estadounidenses conducen sus vnculos en el mbito internacional.

Es bien conocido que an dentro del limitado marco actual, ya Estados Unidos ocupa una posicin relevante dentro del panorama econmico de esta Isla. Pinsese en el comercio (sobre todo la importacin de alimentos), el turismo internacional, las remesas, las telecomunicaciones, el intercambio acadmico y cientfico, y el aprovisionamiento que se trae desde ese pas, y el efecto combinado llega a varios miles de millones de dlares. El levantamiento del bloqueo, sin lugar a dudas multiplicar esas posibilidades varias veces, y lo har probablemente muy rpido.

Por si fuera poco, varios aspectos de nuestra realidad tampoco contribuyen a crear una relacin ms balanceada. Una economa vulnerable, que carece de los mecanismos para insertarse adecuadamente en el mundo actual no es necesariamente un activo en la mesa de negociaciones. La capacidad de absorcin de nuestro lado es muy cuestionable. Mrese lo que ya sucede con el turismo internacional, en un escenario que todava arroja nmeros conservadores en relacin al potencial. Por otro lado, la casi ausencia de un debate serio sobre la realidad norteamericana, que evite los extremos del exilio o la propaganda ideolgica no propicia una base objetiva para avanzar.

La desconfianza de Cuba no es infundada, tiene hondas races histricas. La enorme asimetra entre nuestros pases refuerza el temor a la dependencia econmica, a una posicin subalterna, que son causas legtimas del pueblo cubano. Nuestra historia ha mostrado en demasiadas ocasiones que hemos salido muy mal parados de esas situaciones. La influencia econmica puede conducir al apalancamiento poltico. Todo ello requiere la debida atencin, pero otras cuestiones tambin deben ser tenidas en cuenta. Los verdaderos intereses del pueblo cubano, resumidos en loables aspiraciones de prosperidad, tolerancia y participacin no deberan ser secuestrados por un discurso poltico desactualizado. Las jvenes generaciones de cubanos estn mirando atentamente. Es frustrante que se hable tanto del pueblo cubano y de sus intereses y se le pregunte y escuche tan poco.

A la nueva administracin solo le bastara poner en prctica lo que discuti recientemente el Secretario Tillerson en el Departamento de Estado, cuando refiri que Estados Unidos no debe imponer sus valores a otras naciones. A los de este lado, comenzar a imaginarse un mundo en el que podamos coexistir civilizadamente con Estados Unidos, incluso en su calidad de gran potencia internacional.

Fuente: http://progresosemanal.us/20170530/la-cuestion-los-intereses-del-pueblo-cubano/



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