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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2017

Refundacin de EH Bildu

Joxe Iriarte 'Bikila'
Rebelin


EH Bildu se conform a modo de coalicin poltico-electoral entre tres partidos (Eusko Alkartasuna, izquierda abertzale y Alternatiba), a la cual se le sum ms tarde un cuarto (Aralar). Se trataba de salir del atasco poltico en el que se encontraba Euskal Herria a efectos de la polarizacin existente entre la actividad de ETA y la respuesta represiva del estado ( que haba ilegalizado Batasuna, expresin organizada de la mayora de la izquierda abertzale, y de la cual se haba escindido Aralar, y el independentismo a nivel institucional se encontraba bajo mnimos); a resultas de la cual el hasto se haba instalado en la sociedad vasca. Todo lo cual supona un enorme obstculo para avanzar en un proceso de acumulacin de fuerzas soberanistas de izquierda.

El primer paso se dio el 20 de junio de 2010, cuando la izquierda abertzale (denominacin que representaba a la ilegalizada Batasuna) y Eusko Alkartasuna firmaron Lortu arte en el Palacio Euskalduna de Bilbao, definido como un acuerdo estratgico independentista en clave social. El 16 de enero del 2011, en el Palacio Europa de Gasteiz, ambas fuerzas suscribieron un nuevo acuerdo, Euskal Herria Ezkerretik, esta vez sumndose Alternatiba con el fin de construir la soberana de Euskal Herria en claves ntidas de izquierda. El acuerdo se pretenda de largo alcance y tomaba la forma de una coalicin de fuerzas, donde cada organizacin mantiene sus propios objetivos y su propia identidad si bien trabajarn de manera conjunta y prioritaria en los puntos comunes definidos en el acuerdo. . 1

El acuerdo se estrenaba apoyando la huelga general convocada por la mayora sindical vasca para el 27 de enero.

Exitoso arranque electoral

Con el objeto de participar en las elecciones municipales y forales de mayo del 2011, la alianza se presenta con la denominacin Bildu. Sin embargo, numerosas listas son impugnadas bajo la acusacin de estar contaminadas por miembros pertenecientes a ETA. Hasta el ltimo momento no se sabr si puede o no participar en el proceso electoral. A punto de dar comienzo la campaa, llega el veredicto favorable del Tribunal Constitucional. Los resultados son extraordinarios, hasta el punto de conquistar la alcalda de Donostia-SS y la Diputacin Foral de Gipuzkoa. Todo un espaldarazo, o una especie de premio por el fin de ETA2, y tambin, porque a diferencia del Estado espaol (donde Izquierda Unida estaba, desde la izquierda, lejos de aparecer como alternativa y recambio del PSOE) mucha gente haba visto en Bildu aquello que demanda el 15M: personas no mezcladas en casos de corrupcin y que no van a la poltica a medrar; que abogan por limpiar y dar transparencia a las instituciones, y adems se han mostrado contrarios a los recortes sociales, las macro-infraestructuras contaminantes, destructoras del medio ambiente y socialmente negativas.

En xito continuo, con la marca Amaiur (que inclua a Aralar), en la siguiente confrontacin electoral, las estatales (desdiciendo momentneamente la creencia de que dicho marco no es nada favorable para las formaciones de mbito vasco) logrndose adems mejores resultados que el PNV. Ello alent la idea de que era posible el sorpaso de dicho partido en las autonmicas. Fue el momento cumbre a partir del cual, lo que hasta entonces solo haba conocido xitos, empez a entrever las dificultades inherentes al proceso y a apreciar tanto los puntos fuertes como dbiles de la alianza. Se entraba en un fase nueva marcada por el final del ciclo movilizatorio Post- 15M; declinaba las luchas sociales y el sindicalismo se replegaba a las luchas de fbrica y sectoriales. Y en Gipuzkoa, la reaccin PNV, PP y PSE, con el apoyo de los medios de comunicacin pona en marcha una dura ofensiva por cercar y ahogar a Bildu, sobre todo en los ayuntamientos donde se proyectaba implantar el sistema de seleccin y recogida de residuos puerta a puerta.

Por otra parte, los frutos iniciales derivados del fin de ETA se marchitan, y las dificultades para dar pasos en la solucin del conflicto son ms grandes que las previstas. El PP se niega a dar pasos en la mejora de la situacin de los presos de ETA, cierra toda posibilidad de facilitar a dicha organizacin argumentos a favor de la disolucin y el desarme. Todo ello, genera malestar y cierta impotencia en las filas de la izquierda abertzale, ya convertida en la legalizada Sortu. Surgen las primeras manifestaciones pblicas de disidencia en torno al tema de los presos y se enarbola la Amnista como bandern de enganche de la disidencia frente a va mas pragmticas; a la vez que se alienta el abstencionismo electoral perjudicando con ello a EH Bildu.

El PNV aprovecha ese taln de Aquiles. Empieza a hostigar a Sortu, reconociendo su papel en el cese de la lucha armada pero exigindole una mayor autocrtica por el pasado. El tema ETA, empieza de nuevo convertirse en un peso muerto del cual es difcil despegarse mientras no se de el carpetazo definitivo y se den avances en la situacin de las y los presos. Tema que genera malestar adems de ingentes esfuerzos militantes.

La incorporacin definitiva de Aralar suma fuerzas a la coalicin. La nueva incorporacin se da dentro del esquema de coalicin, si bien para aquel entonces ya empiezan a manifestarse opiniones y deseos de avanzar hacia un esquema ms abierto al cual se denomina frente amplio, entendido como un apertura a independientes susceptibles de formar parte del proyecto de la izquierda soberanista.

La alianza tambin se amplia a Iparralde con una composicin diferente (ni Aralar ni Alternatiba existen en ese mbito, pero si Abertzaleen Batasuna, Eusko Alkartasuna y Sortu) y se denominar Euskal Herria Bai. La progresin electoral de EH Bai en Iparralde ha sido notable tambin.

El llamado Frente amplio

Durante ese periodo, adems de lo relativo a la complicada interrelacin entre la gestin institucional y la lucha en la calle, tanto dentro de EH Bildu como en sectores afines, se van abriendo reflexiones sobre la construccin nacional3 y la independencia en clave social, y va cobrando fuerza la idea de un nuevo modelo organizativo que reubique el papel de los partidos4.

Se ensaya y proyecta el llamado Euskal Bidea,5 o camino vasco unilateral hacia la independencia. La influencia del proceso cataln es evidente (no depender de la voluntad del estado para avanzar) si bien con plazos ms distendidos y estrategias diferentes.

Nuevo ciclo electoral

Las elecciones municipales y forales del 2015 dejan resultados agridulces. Derrota en Gipuzkoa, all donde se haba gobernado si bien en minora, con la prdida de la diputacin, la capital y numerosas localidades; aunque en parte es compensada con los avances en Araba, segunda fuerza poltica, y los resultados en Nafarroa, primera fuerza en nmero de concejales y segunda en nmero de votos logrando la alcalda de Irua- Pamplona para EH Bildu; y el logro del gobierno del cambio, pero encabezado por Nafarroa bai, donde el PNV tiene una importante influencia.

En dichas elecciones irrumpe Podemos, rival que disputar a EH Bildu el espacio de izquierdas y el propio voto juvenil, hasta entonces mayoritariamente favorable a la coalicin.

Las siguientes dos confrontaciones, ambas de mbito estatal, supondrn un verdadero varapalo para EH Bildu, quien observa con estupor y no poca desmoralizacin el triunfo de Podemos, cuyo resultado asombra hasta en lugares donde su presencia organizativa es nula o muy escasa. En todo caso, tres elecciones en poco ms de una ao, producen una presin desequilibradora, difcilmente soportable, considerado algo excepcional y anmalo, pero que nadie asegura que no vuelva a repetirse. Y es que una cosa es teorizar que la lucha institucional y la calle son complementarias, y otra, la practica diaria, sobre todos cuando el tempos institucional y el de la calle no coinciden.

Hay que aadir la sangra de activistas de los movimientos forzados a ocupar un nmero inesperado, y quizs desproporcionado, de cargos electos (muchos de los cuales han sido de gobierno) desplazando a dichas tareas a militantes que hasta entonces haban dedicado buena parte de su labor a activar la calle.

Ello genera debates importantes sobre el enfoque programtico sobre los sectores a los cuales se ha dirigido, la forma de hacer la campaa y los mtodos de eleccin de candidaturas. Se dan cambios importantes entre la campaa de diciembre del 20156 a la de junio del 2016. Un mayor peso a lo social; una orientacin ms de izquierdas, a la removilizacin de las bases, etc. Y aunque la campaa satisface ms que la anterior, el peso negativo de los resultados, prcticamente iguales a la anterior, son un jarro de agua fra, si bien para muchos acicate para efectuar cambios de orientacin.

Se es consciente tambin de que en los nuevos sectores que sacudieron el panorama hace cinco aos (y que desde un punto de izquierda son los que ms nos interesan) ha pesado la opinin de EHBildu se ha ido instalando en el terreno de los partidos polticos tradicionales (si bien ms honestos y honrados). Y esto es un problema para quienes proclaman no ser una organizacin partidaria al uso, sino un movimiento de transformacin, soberanista de izquierdas, rupturista respecto al rgimen de 78.

La liberacin de Otegi, la consolidacin del proceso de refundacin de Sortu, la aparicin de nuevos fenmenos como Gipuzkoa Zutik, el nuevo feminismo, un cierto repunte movimentista, reactivan la vida interna de EH Bildu, y dan un nuevo vigor no exento de preocupacin frente a un Podemos que ha arrasado en las dos campaas anteriores si bien se comprueba que a pesar de su autoproclamada prioridad de lo social frente a lo identitario, ello no tiene una contrapartida real en su actividad en la calle.

La inhabilitacin de Otegi como candidato, ms las conclusiones sacadas de anteriores campaas producen un cambio manifiesto de los rostros y perfiles de las candidaturas: Tres mujeres de cabeza de lista. Las de Bizkaia y Gipuzkoa (Maddalen Iriarte y Jasone Agirre) carecen de pasado poltico y son profesionales de gran prestigio en los medios de comunicacin; la tercera, tambin mujer, es una de las figuras emergentes de EH Bildu : Miren Larrion, concejala de Gasteiz.

La batalla por arrebatar la hegemona al PNV sale a la palestra de nuevo, si bien no con la fuerza y la confianza de las anteriores autonmicas, ya que se es consciente de que el sorpaso al PNV no depende en exclusiva de EH Bildu, sino de la suma de resultados (de EH Bildu y Podemos) y de quin encabezar la necesaria e hipottica alianza. La actitud ante Podemos es una mezcla de simpata y recelo. Recelo, por que se desconoce la actitud que tomar segn los resultados.

Los resultados son buenos para EH Bildu, ya que no solo se invierte la tendencia a la baja (si bien no se alcanza la cota anterior) sino que consigue ser la segunda fuerza y la primera de la izquierda; pero ello quedar un tanto eclipsado por la contundente victoria de un PNV quien con la ayuda del PSE (disminuido pero todava vivo) reina en las tres capitales las diputaciones de la CAV, y tiene un peso importante en la coalicin dirigente del llamado Gobierno del Cambio de Navarra.

El PNV, hegemona y contra hegemona

A pesar de la crisis econmica y de la crisis de representacin del sistema de partidos, en ausencia de una fuerte oposicin social y contra-hegemnica en la calle, la fortaleza del PNV, instalado en la filosofa del mal menor, goza de un incuestionable apoyo en una mayora social que ha pasado de la indignacin a la resignacin (estamos peor que antes de la crisis pero mejor que en el resto del estado), si bien siguen dndose importantes focos de protesta a la vez que van en aumento las crticas del sindicalismo soberanista que le acusa de trabajar para la patronal.

El planteamiento de EH Bildu, un proyecto de Pas7 a tres bandas (PNV, EH Bildu y Podemos) ms agentes sociales y sindicales en torno a un programa de defensa de la soberana vasca en clave social (an a sabiendas de su imposibilidad) tena cierto sentido como emplazamiento electoral, pero la persistencia del enfoque ha contribuido a desdibujar la aspiracin contra-hegemnica de EH Bildu. No desgasta y da demasiadas ventajas al PNV que es quien tiene la sartn por el mango (y adems ya haba optado por el PSE como compaero de viaje) adems de generar crticas de la componente social (sobre todo por parte de ELA) muy confrontada al PNV por su poltica social, quejndose de no ver la misma actitud por parte de la izquierda poltica. Por su parte, Podemos, tampoco ha ofrecido ninguna opcin alternativa, pues su oferta de tripartito: EH Bildu-Podemos-PSE, imposibilitaba una alianza de izquierda alternativa, siquiera como contraposicin.

Ciertamente, la conquista de la hegemona poltica es asunto de relaciones de fuerzas. Ante la ausencia de la fuerza necesaria, una parte de la izquierda de la socialdemocracia (o en su caso del PNV) apost en pocas recientes por la estrategia de la participacin-presin en el seno de gobiernos de colaboracin con papeles subalternos con desastrosas consecuencias. Tambin esta el peligro de salirse por la tangente y ubicarse en la mera alteridad (y de esa experiencia tambin hemos bebido), en posiciones puristas y esencialistas, que reniegan del desafo que supone navegar en la complejidad poltica, y que por tanto pudieran perder toda su capacidad de impacto, llegando incluso a apuntalar al propio sistema desde una lgica inmovilista y sectaria. De hecho, una parte del espacio ideolgico-sociolgico de la izquierda abertzale (disidente) da la impresin de ir por esta lnea. Ni seguidsimo ni sectarismo, el dilema de siempe.

Cabe optar por otra estrategia

Durante el periplo neoliberal, salvo honrosas excepciones, la izquierda dej de ser izquierda. Y la que perdur, tambin salvo excepciones, perdi o el atrevimiento, o la capacidad para imaginar una nueva utopa que le sirviese para animar las luchas del presente y alumbrar la sociedad del futuro. Sin duda, en ello contribuy el sndrome producto del derrumbe del mal llamado socialismo real y las derrotas del movimiento obrero y los movimientos de liberacin nacional, que nos arrastr incluso a quienes desde lejos fuimos extremadamente crticos con dicho modelo, y sobre todo el acomplejamiento de quienes desde su arrepentimiento proclamaban que el capitalismo y la democracia liberal eran lo menos malo o el mejor de los mundos posibles.

De todo ello hay que sacar conclusiones. En primer lugar, relativo a la importancia del impulso tico acorde a la causa de los oprimidos, que es siempre de proyeccin humanista y naturaleza democrtica, y que no busca el beneficio personal. Una izquierda alternativa carente de humanidad que utiliza cualquier medio, incluido l ms sangriento y brbaro, para alcanzar el supuesto fin (aunque sea colectivo), tampoco vale. La experiencia de lo que fue el llamado socialismo real, debe estar tan presente como la crtica al capitalismo. No en vano, dur casi un siglo, y sus efectos los arrastramos todava. Y aqu nos topamos con el balance de la lucha armada y sus consecuencias

En segundo lugar, como entender al da de hoy el viejo debate sobre si la superacin del capitalismo sera mediante reformas sucesivas, o mediante a ruptura revolucionaria. Dicho de otra forma, como engarzar la lucha con objetivos inmediatos y los mas lejanos. Los antiguos reformistas dejaron de serlo para convertirse en gestores y lacayos del capitalismo, siendo la izquierda alternativa quien exige reformas radicales que hagan de puente hacia la orilla socialista. Cierto es que lo de puente es pura metfora. Ya que la experiencia nos demuestra que (aunque deseables) son imposibles los trnsitos sin ruptura con el sistema vigente.

Esos debates (adems del modelo organizativo definitivo) de momento no tienen fecha para abordarlos, pero esperemos que tarde o temprano se efecten.8.

La nueva EH Bildu, un alianza estratgica a favor de la soberana y la democracia como punto de partida.

Dos aos de tiempo antes de volver a la batalla electoral deberan ser tiempo suficiente para la reflexin estratgica y el reequilibrio de esfuerzos y afanes entre el trabajo institucional y el de implantacin popular, social y activista.

El manifiesto de los cuatro partidos apuesta por un nuevo organizativo ms abierto e inclusivo9, pero asegurando que los partidos seguirn existiendo y tendrn un peso y papel especfico en el nuevo organigrama. El resultado es un sistema mixto, un hbrido entre un modelo tipo coalicin de partidos (como hasta el presente) y un partido movimiento (nada fcil de definir) el modelo que en un principio pareca gozar de un amplio consenso. Sin duda, Alternatiba y Aralar son ms proclives a ese enfoque pero tanto Sortu como EA (si bien esta formacin es la ms reticente a avanzar en un sentido movimentista, y cuenta adems con un sector opuesto o muy receloso ante posibles cambios que les desdibujen polticamente y adems debiliten el peso que tenan segn el sistema de cuotas partidarias) han sido determinantes para configurar el modelo que se presenta a discusin.

El proceso se ha definido como un punto de partida de un cambio gradual. Esto es, en este proceso congresual no va a plantearse ningn debate sobre alianzas (mas all de las inherentes a EH Bildu), estrategia o programa. Aspectos que se esperan sean discutidos de forma pausada y sin definir de entrada su resultado final. De momento, el Acuerdo bsico, o mnimo comn denominador10, mas adelante, la lnea poltica general y el programa poltico.

El texto poltico es una somera11 descripcin del escenario histrico derivado de la globalizacin, y sus consecuencias en materia medioambiental y social, los efectos de la hegemona neoliberal sobre los pueblos y las gentes, y las caractersticas de la ofensiva antidemocrtica que la acompaa. Y cuyo resultado es una crisis poltica sin precedentes desde la II Guerra mundial. Crisis que ha activados procesos soberanistas como el escocs y el cataln, movimientos de las plazas, pero tambin el ascenso de la derecha xenfoba y racista.

Crisis que tambin afecta al Estado espaol (sobe todo en la cuestin nacional de Catalunya), pero que en Euskal Herria tiene una expresin diferenciada, menor efecto de la crisis, menor desgaste de las instituciones y un hegemona del partido del mal menor, creando problemas particulares para el proceso soberanista y de transformacin social.

En el plano organizativo, lo ms reseable es la creacin del bilkide o militante de EH Bildu (sea o no militante de algn partido) sujeto principal para la conformacin del programa, la lnea poltica y la intervencin social. Habr unos estatutos que regulen sus derechos y deberes.

EH Bildu funcionar teniendo en cuenta un enfoque confederal entre la CAV, Nafarroa y sus socios de Iparalde. El organigrama especifica tres niveles generales:

1. Congreso rgano estatutario mximo, de participacin directa: Ratificacin de la modificacin de los documentos fundacionales. FRECUENCIA: forma ordinaria cada 4 aos.

2. Conferencia poltica: un espacio de encuentro y reflexin, tanto formal como informal, de militantes y simpatizantes (bilkides y bildulagunas), para marcar la lnea poltica y estratgica del curso poltico. FRECUENCIA: La Conferencia Poltica se celebrar al inicio del curso poltico de forma anual.

3. Asamblea general de, como marco mximo de decisin entre Congresos. FRECUENCIA: Se reunir de forma ordinaria y como mnimo una vez al ao. Se establecer un procedimiento propio para la eleccin de sus miembros.

Y adems, los rganos ejecutivos y de trabajo cotidianos: mesa poltica y secretaras sectoriales, con sus respectivos secretarios; la mesa de partidos, comisin de cuentas y comisin de garantas.

Y como colofn el reglamento para la participacin en el proceso constituyente. Modo de inscribirse, derecho a voto, avales y obligaciones de las candidaturas y modo de aportaciones a los documentos.

En dos palabras. El presente proceso es una primera etapa que sanciona un avance importante a nivel organizativo poltico, pero desde el punto de vista estratgico poltico el debate esta limitado a nivel interno los partidos, mientras que a escala de EHBildu, de momento esta abierto a reflexiones futuras, que depender en gran medida de las urgencias y vaivenes polticos.

Notas:

1 Documentos bsicos del acuerdo entre la Izquierda abertzale, EA y Alternatiba. :http://alternatiba.net/sites/default/files/120428AcuerdoNacional.pdf, http://www.alternatiba.net/sites/default/files/Euskal%20Herria%20Ezkerretik%20akordioa.pdf

2 Hace cinco aos, escrib un articulo (http://vientosur.info/spip.php?article5916) donde planteaba los nuevos sobre los dilemas de la Izquierda abertzale tras el fin de ETA.

3 En un texto oficioso que se reparti entre los partidos se afirma algo tan novedoso para el mundo abertzale como: No somos un proyecto nacionalista, pro s queremos ser un proyecto nacional.

4 En asamblea nacional de Alternatiba del 28 de junio de 2014 celebrada en Vitoria-Gasteiz abordamos la primera fase del debate sobre el Frente Amplio en base al documento: Organizando el frente amplio de independentistas y soberanistas de izquierda de Euskal Herria. .

5 Documento Euskal Bidea http://www.naiz.eus/media/asset_publics/resources/000/144/608/original/euskal-bidea-es.pdf

6 Tres meses antes de las elecciones un grupo de profesores universitarios publicaron un manifiesto que aboga por una alianza entre EHBildu y Podemos (http://www.publico.es/politica/personalidades-vascas-impulsan-inedita-candidatura.html). EHBildu muestra de entrada una posicin favorable y consulta a las asambleas territoriales al respecto, las cuales responden positivamente. Podemos por su parte responde negativamente aduciendo falta de condiciones para llevar a buen termino dicha alianza.

7 Proyecto de Pas. Documento de EH Bildu. http://www.eitb.eus/es/elecciones/autonomicas-vascas/detalle/4416216/arnaldo-otegi-propone-pacto-tres-pnv-podemos-25-s/

8 Ello implica una evaluacin diferenciada de las opciones polticas tomadas por las distintas familias de la izquierda en cada encrucijada histrica con el objetivo de sacar las lecciones pertinentes en cada caso.(J..M. Atentas: De comunes a Eurocomunes)

9 Manifiesto de los cuatro partidos. http://kongresua.ehbildu.eus/

10 Entendiendo por mnimo comn, los programas y las practicas asumidas durante los ltimos cinco aos en las distintas instituciones (europeas, estatales, autonmicas, forales y municipales); el proceso de paz y normalizacin, los poscionamientos ante diferentes cuestiones relativas al feminismo, ecologismo, reivindicaciones sociales, tanto a nivel nacional, estatal e internacional.

11 Ver textos presentados a la conferencia. http://alternatiba.net/sites/default/files/Documento_de_Debate_EHBildu.pdf

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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