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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2017

Prostitucin & Deseo del putero
(Des)centrar el debate sobre prostitucin: un putero no nace, se hace

Beatriz Ranea Trivio
TribunaFeminista

El deseo de los puteros, ni es un derecho ni una necesidad, sino un deseo construido en un contexto de desigualdad y relaciones de poder jerrquicas entre mujeres y hombres.


El debate sobre prostitucin lleva aos estancado y el caso Torbe puede ser una buena oportunidad para problematizar pblicamente la figura del putero y desplazar el eje del debate tradicional centrado en la figura de la prostituta para poner el foco en el papel de la demanda, as como en la frivolizacin que se hace de la prostitucin dentro de la cultura putera (como lo denomina Graciela Atencio), e incluso puede abrir el necesario camino para debatir sobre la industria del sexo.

La prostitucin es una institucin social en la que intervienen distintos agentes y antes de posicionarnos sera interesante escuchar a unas y a otros: mujeres en situacin de prostitucin, demandantes y proxenetas. Para quienes buscamos (des)centrar el debate es fundamental escuchar a la demanda -dar voz a los puteros, invitarles a salir del anonimato social, abrir los foros como el creado por Torbe donde intercambian opiniones y experiencias- para reflexionar en profundidad sobre el significado que atribuyen ellos a la prostitucin y el papel que tienen en el mantenimiento de la misma.

Si resituamos el debate sobre la figura de la demanda hay que partir de un anlisis crtico de la masculinidad pues no todos son como Torbe, tambin hay futbolistas famosos, padres, hermanos, vecinos, amigos, compaeros de trabajo, jefes, empresarios, banqueros, polticos, policas, jueces Debemos alejarnos del estereotipo del demandante de prostitucin como un hombre viejo o feo o con pocas habilidades sociales. Si nos acercarnos a un polgono, un club, un piso de prostitucin, es fcil darse cuenta que ese estereotipo se corresponde tan solo con una minora de la demanda. Ms bien los estudios demuestran que el consumo masculino de prostitucin femenina es intergeneracional, interclasista, hay hombres con mucho y con poco nivel educativo; de izquierdas y de derechas; con diversidad funcional o algn tipo de discapacidad, pero sobre todo, sin ningn tipo de discapacidad; de distintas confesiones religiosas (ms o menos creyentes), agnsticos y ateos; con mayores y menores habilidades sociales; guapos y feos

La nica caracterstica en la que coinciden totalmente es la pertenencia al gnero masculino. No hay ms, al menos que sepamos de momento (porque la demanda femenina es tan residual que no constituye un fenmeno social ni tiene una justificacin ideolgica como tiene la demanda masculina que va de la mano de la ideologa patriarcal). Por tanto, demandante de prostitucin, podra ser cualquier sujeto socializado en el gnero masculino en una sociedad como la nuestra. De tal forma que podramos afirmar que cualquier hombre sera un putero en potencia. En la prostitucin, la divisin por gnero est tan marcada, que si ellos son puteros en potencia, las mujeres somos putas en potencia, pues nuestra identidad se ha construido atravesada por la prostitucin.

Las mujeres precarias hemos crecido sabiendo que la prostitucin era y es una opcin para nosotras si las cosas van mal; mientras que por contrapartida no lo era ni lo es para los chicos con los que crecimos. En la socializacin de las nias est presente la prostitucin de manera muy diferenciada a como est presente en la de los nios, como dice Kathleen Hanna en una de sus canciones, a nosotras nos han llamado putas desde los cinco aos. Si (des)centramos el debate, no podemos olvidar la prostitucin de personas transexuales y hombres homosexuales donde la demanda sigue siendo masculina.

Por todo esto, es fundamental que repoliticemos la prostitucin desde la figura de la demanda, y del anlisis de la masculinidad, porque el consumo de prostitucin trasciende a los demandantes, y tiene que ver con la construccin del gnero masculino en una sociedad patriarcal capitalista como la nuestra en la que la prostitucin aparece como una institucin donde se hacen muy explcitos los privilegios de la masculinidad: el sujeto hegemnico se encuentra en el centro y tiene a su disposicin a los cuerpos devaluados socialmente: mujeres (quienes conforman el grupo mayoritario de la oferta), trans y hombres homosexuales. Todos ellos se convierten en cuerpos-objeto para consumo masculino.

El deseo de los puteros, ni es un derecho ni una necesidad, sino un deseo construido en un contexto de desigualdad y relaciones de poder jerrquicas entre mujeres y hombres. Por todo ello, insisto en la urgencia y la necesidad de establecer una crtica a la masculinidad y reflexionar colectiva y pblicamente sobre el papel de la demanda de prostitucin en esta sociedad. (Des)centrar el debate porque un putero no nace, se hace.

Fuente:http://www.tribunafeminista.org/2016/06/descentrar-el-debate-sobre-prostitucion-putero-no-nace-se-hace/


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